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¿Estás contenta?

Jorge (Tristán Ulloa) Tenía miedo de que te hubiera pasado algo, de que estuvieras enferma o el autobús hubiera volcado.
De manera que a la señorita Julia le parece que no se te vé contenta... Pero porqué no estás contenta?... Cuando estoy en mi casa miro hacia la tuya y pienso "¿qué estará haciendo?", "¿estará triste?",... "¿estará contenta?"... ¿Te gusta que piense eso cuando estoy solo?

Elisa (Laia Marull) (pone cara de refunfuñada, de que no le importa, y no dice nada)

Jorge (Tristán Ulloa) ¿Te parece poco lo que te doy?

Elisa (Laia Marull) Si. Me parece poco.

Jorge (Tristán Ulloa) Es todo lo que puedo darte, no soy un romántico, estoy solo y me gusta, no tengo amigos, no busco a nadie... a las mujeres os gustan los hombres apasionados, románticos,... hace un momento mientras te esperaba pensaba "¿qué haré si no viene?, ¿si está muerta?... si está muerta ¿como podré vivir?"

Las voces de la noche

Desolado. Pastora.

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Lejos de la tristeza

Lori marcó el número de teléfono:
- No podré ir, no estoy bien.

Hubo una pausa, él finalmente preguntó:
-¿Físicamente no te encuentras bien?

Ella respondió que no era nada físico. Entonces él dijo:
- Lori, una de las cosas que aprendí es que se debe vivir a pesar de. A pesar de, se debe comer. A pesar de, se debe amar. A pesar de, se debe morir. Incluso muchas veces es el propio a pesar de el que nos empuja hacia adelante. Fué un a pesar de el que me provocó una angustia que insatisfecha fué la creadora de mi propia vida. Fue un a pesar de que me paré en la calle y me quedé mirándote mientras esperabas un taxi. Y desde luego deseándote, ese tu cuerpo...
El libro de los placeres, Clarice Lispector.



 
Así es como soy

Las muñecas rusas,
de Cédric Klapisch

Wendy- Eres el hombre perfecto
Xavier- Estás totalmente equivocada, no lo soy. Si hay alguien débil en el mundo, ese soy yo.
Wendy- Eso es lo que he dicho. Eres el hombre perfecto.
Xavier- Wendy, ¿como puedes ser tan buena?
Wendy- No es que sea buena, es que tú eres lo mejor que me ha pasado en los últimos 26 años.
Xavier- No creo que sea yo de quien estás hablando, no puedo serlo.
Wendy- ¿Estás seguro?, ya sé que no eres el hombre perfecto, sé que tienes problemas, defectos, imperfecciones, ¿quien no los tiene?. Yo estoy encantada con tus defectos, estoy enamorada de tus imperfecciones, tus imperfecciones para mi son estupendas... Sé que la mayoria de las chicas se arrodillan desesperadamente ante la belleza , es lo unico que quieren ver pero... yo no soy así, no solamente veo la belleza, me enamoro de otras muchas cosas, amo lo que no es perfecto, así es como soy...


 
Más que esto

Lost in Translation,
de Sofia Coppola.

Charlotte- No volvamos aquí jamás, porqué nunca sería tan maravilloso.
Bob- Lo que tú digas.
Charlotte- Estoy perdida. ¿Eso tiene arreglo?.
Bob- Si. Se arreglará.

Sentir que necesitas algo que otro tiene, un susurro al oido antes de decirte adiós, una caricia en la cama medio dormidos, una nota por debajo de la puerta para ver si estás despierta, un beso de buenas noches en el ascensor, tararearte una canción mirándote a los ojos,...

Nada más que esto.



 
Ganas de hablar

(Para Marina, buen viaje!!!...)

El otro día escondí mis tejanos favoritos en el fondo del armario, como si mi madre fuera a robarlos, me los quería poner hoy. Hacia mucho que no quedaba en las escaleras de Santa Maria del Mar, y la última vez, además, también fue contigo, no te gusta nada quedar dentro de los sitios, y yo siempre me siento a esperar en las escaleras. Llegas buscando y al encontrarme sonries mucho, que bien que sea mucho, y sin aún haber llegado, llegas hablando, y das sólo un beso en la mejilla, porque debe ser que no tienes tiempo a más, que tienes que contar lo que estás contando, que aún no sé lo que es, y hay un momento en que paras, y de repente sin más, te apartas el flequillo a un lado y me miras, esperando que diga algo.

Te explico lo del trabajo y lo de los dias de fiesta; y que a mi no me ha gustado ni una canción, ni cuando le leí en las entrevistas; te cuento lo de los compañeros de la empresa de ahora porque se que te gusta; te dejo leer un mensaje para ver si te parece bien para mi y, como siempre, los acabas leyendo todos; te digo lo del regalín de Paula y dices que el vestido y que cuando lo vaya a comprar que te avise; que mi madre está bien, que se distrae ayudando a mi hermana; al mediodia me dá tiempo a comer en casa o si me dá pereza entro en cualquier lado y luego doy un paseo; que se pasan los dias volando y que tengo muchísimas ganas de parar; que fuí al teatro y compré las entradas por internet y me equivoqué y elegí una butaca detrás de otra, en lugar de al lado, y me dices que debí ir con un ángel que no se me quejó pero que era pa haberse ido; y te explique lo de la chica de Lleida que se me sentó al lado y no sé porque te lo expliqué; ah, que al venir te he comprado una cosa, abrelaaaaá; y que el nueve es lo del abogado y el doce la cena de empresa, que no es la de navidad, que es otra; que tienes que ver Obaba, que la protagonista es guapísima y que la maestra se parece a ti, aunque la verás y me dirás que es una reprimida y que no vuelva a hacer esas comparaciones, y que es por no decirte, que a quien realmente te pareces, es a la protagonista; que pesada con el sexo, que me parece muy mal que se te iluminen los ojos cuando te soy sincero con éstas cosas, y que tú qué?, vale, que no quiero detalles; que como he tenido que ir en cuatro meses a cuatro empresas pues que no sé ni el restaurante que te gustaría, ni la cafetería, ni el parque, ni nada; que planes no muchos pero que me gustaría hacerlos; que echo de menos palabras, y mil cosas más; que no insistas, que no te he dicho que no, que siiiiii, que me acabo de afeitar antes de venir, que no es por ti, que es porque me apetecía o porque llevaba dos dias sin hacerlo o por yo que sé, qué no te tengo que dar explicaciones, que no sonrias, que qué más da, “que si que dá”, dices; que me hace tanta gracia cuando dices que “una no se presenta a las 8 de la tarde en manga corta en pleno mes de noviembre cargada con el bolso, la camisa y la chaqueta en la mano, pa que nadie diga nada!, que el jersey es del mercadillo pero que si no me parece chulísimo?, y que no se me ocurra decir que no tapa nada”, es chulísimo, y no tapa nada

Ya es de noche, es bonito hablar caminando, y caminar a tu lado es facilísimo, hay cosas normales que a mi me cuestan mucho, como caminar al lado de alguien o hablar mucho, y de repente paras y sueltas una risa escandalosa, y me miras, mientras con la mano, te apartas el flequillo a un lado.






 
Chloe

"Tenía el pelo castaño y tan corto que dejaba la nuca al descubierto; sus grandes ojos, de un verde acuoso, se negaban a mirar los míos. Llevaba una blusa azul, y una chaqueta de lana gris cubría sus rodillas. Sus hombros eran delgados casi quebradizos, y el desaliño de sus uñas revelaba que se las mordía a menudo.

La conversación discurrrió sin rumbo fijo, permitiéndonos entrever la manera de ser de cada uno - como esas instantáneas que uno va captando en una tortuosa carretera de montaña-. y antes de que las ruedas rebotaran sobre la pista de aterrizaje, los motores recibieran la orden de frenar y el avión se dirigiera lentamente a la terminal del aeropuerto, donde volcó su carga en la atestada zona de inmigración. Cuando recogí mi equipaje y pasé la aduana, ya me había enamorado de Chloe.

El recuerdo de Chloe no dejó de obsesionarme en los días que siguieron. No lograba explicarme este deseo y mi mente volvía a llevarme hasta ella de forma tan irresponsable como irresistible. Sentí la necesidad de girar en torno a ese objeto de adoración, Chloe no paraba de irrumpir en mi conciéncia con la perentoriedad de un asunto que es preciso atender; aunque esos pensamientos no formaran parte de ningún programa, eran (objetivamente hablando) muy poco interesantes al ser meramente embrionarios e inconsistentes: eran puro deseo. Algunos del tipo: "Ah que maravillosa es! Que estupendo sería...!". Otros eran imágenes estáticas:

A. Chloe enmarcada por la ventanilla del avión.
B Sus acuosos ojos verdes.
C Sus dientes mordiéndose levemente el labio inferior
D. Su acento al decir "Que extraño!"
E. La inclinación de su cuello al bostezar.
F. Sus dientes desordenados.
G. Su apretón de manos.

Ojala mi conciéncia hubiera puesto idéntico cuidado al memorizar su número de teléfono!!! Pues la infortunada serie de dígitos se había evaporado ya de mi memoria, una memoria que creia aprovechar mejor el tiempo evocando el labio inferior de Chloe ¿Era acaso (071)? 607 9187- 609 7187-690 7187-610 7987-670 9817..."
Del Amor, Alain de Botton.

Coral.lí. Adrià Puntí.

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