Volver
Recibir un mensaje o una llamada es terapeútico. Cura. Los dolores del alma. Los cura.
"qué haces? despierta! es tardísimo!, hace un sol precioso... comemos? charlamos? terraza al sol? paseo? cine? ... dí que si, ponte una camiseta de manga corta, trae flores!... en hora y media en ECI plaza catalunya, no vale decir que no... pd: ¿qué llevo yo?, ¿sólo?"
Los últimos dias han sido un poco feos... mi jefe ha marchado a otra empresa, ahora sé de alguien que ya no me va a poder decir "yo quiero un jefe como el de emilio";... el sol que entraba por mi ventana se atrasa conforme llega la primavera y no quiero perder ni un minuto de él en el trabajo;... y una persona a quien no le importaba acompañarme, se marcha a vivir a otra ciudad... la vida siempre mira adelante, no para a mirar hacia atrás, y lo que consigues cultivar nadie te garantiza que vaya a florecer, se tambalea, todo es frágil, odio esa inseguridad.
"vale!!!, en hora y media!!!, pero dónde compro flores locaaaa???!!!,... tráete un boli y papel, es mucho pedir la falda de colorines?, un beso"
Mientras caliento leche en un cazo para el café (microondas???) y busco una camiseta de manga corta, leo al director de la película decir que para él encontrar un buen libro o un buen disco es tan importante como encontrar un amigo. Yo no estoy de acuerdo, o el director tiene muchos amigos o sus libros envian mensajes y llevan faldas de colores por encima de las rodillas.
"pues en una floristeria!!!, es que!... ya, y tú? es mucho pedir pantalón corto? ;-)... si llego tarde espérame y luego me explicas la espera. beso"
Lo echaré de menos porque nunca he tenido un jefe así, recuerdo el dia que me ofreció el trabajo, cuando me llamaba para las entrevistas siempre se despedía con la misma frase "cuídate emilio". Me acababan de despedir en mi último trabajo y en aquella época me sentía tan poca cosa, sentía que nadie creía en mi, sentí tanto el miedo.
"y voy a tener que llevar las flores en el metro???!!!... y porqué no soy yo el que llego tarde y tú esperas???... seguro que aún estás en pijama, te quieres dar prisa!"
Salgo a la calle y es verdad, hace un dia precioso, éstos dias son los mejores, los primeros de la primavera, cuando aún no hace calor del todo y sientes todas las sensaciones en la piel y en la sangre, además como llevas menos ropa te sientes más ligero, más fácil de llevar, con más ganas de retener todo lo que pasa a tu lado: el chico del coche se detiene en el paso de cebra y me hace un gesto de adelante con la mano, en el mp3 estopa canta "cuando cae la luna, tú mueves el pelo, mueves las caderas, como ninguna...", un señor compra croissants de mantequilla y una madre pasea en el carrito a su niño, dos personas se encuentran y se besan, una chica habla por el móvil con una sonrisa enorme, veo el metro pasar por encima del puente...
"no quieras ser la chica que no te pega,... me quieres dejar que me duche tranquila???,... nunca duermo en pijama ;-p"
El viernes pasado iba yo caminando por la calle tan despistadamente, pensando en mil cosas, como siempre, y alguien me echó un grito, una persona que hacía cuatro o cinco años que no veía, él iba por la Diagonal en moto y me vió y paró en el arcén, me hizo mucha ilusión, tomamos unas cervezas, hablamos, criticamos, fuimos a su casa y negaré ante quien sea que me ganó al trivial,... pero iba en moto y me vió y se paró, y ninguno de los dos dijimos que teniamos prisa, ni intercambiamos frases de cortesía, ni nos despedimos enseguida, ni pusimos excusas, ni nos dijimos de volver a vernos sin la voluntad sincera de volver a vernos... y ese volver me reconcilió, una de las primeras tardes de primavera, con las cosas que no se pierden...
"- ya no hay más mensajes -"
Una hora y media más tarde...
- Hola
- Hola
- Tus flores
- Tu falda
- (mi risa, mis ojos mirando hacia cualquier otro lado)
- Siento llegar tarde.
- No pasa nada.
Volver, de Pedro Almodóvar.
Irene.- "¿Te habrás echado novio?"
Soledad.- "No. Estoy sola. Como siempre."
Nunca me abandones
Ishiguro escribe los libros más bonitos siendo siempre la trama lo de menos. Nada más empezar sus novelas, te das cuenta que el tema que está tratando es secundario, y que lo que en realidad importa es como poco a poco va creando el protagonista a través de su proceso sentimental. Los personajes de Ishiguro todo el rato están pensando, nunca lo que dicen es exactamente todo lo que sienten, y lo más importante no está escrito y se lee entre líneas, como cuando estando con alguien le quieres decir muchas cosas y la timidez o el miedo no te deja y tus gestos, tus nervios o tus ojos te delatan, pero también te ayudan a contarlo.
El final de su libro, y todo el libro, es una preciosidad que no quieres que acabe nunca, y que te hace suspirar.
Kath ha perdido a Tommy hace dos semanas, un dia, ya hacía el final de la história, emprende un viaje. Al llegar a Norfolk, el lugar donde estuvo con Tommy, y la imágen de ese lugar desolado, donde parecen haber ido a parar toda las cosas que ha perdido a lo largo de su vida, inundan el corazón de Kath, que se imagina a su amante caminando hacia ella...
Nunca me abandones...
"Lo único que me he permitido en este sentido fué ir en el coche a Norfolk sin ninguna necesidad de hacerlo. No iba a buscar nada en particular, y no llegué hasta la costa. Quizá tenía ganas de ver todas aquellas planifices vacías y los enormes cielos grises. En un momento dado me encontré en una carretera en la que nunca había estado, y durante aproximadamente media hora no supe dónde estaba, y no me importó lo más mínimo. Fué la única vez que me permití imaginar una pequeña fantasía. Porqué después de todo, aquello era Norfolk, y hacía apenas dos semanas que había perdido a Tommy. Pensé en todos aquellos desperdicios y entrecerré los ojos e imaginé que era el punto donde todas las cosas que había ido perdiendo desde la infáncia habían arribado con el viento, y ahora estaba ante él, y si esperaba el tiempo necesario una diminuta figura aparecería en el horizonte, al otro extremo de los campos, y se iría haciendo más y más grande hasta que podría ver que era Tommy, que me hacía una seña, que incluso me llamaba. La fantasía no pasó de ahí, no permití que fuera más lejos, y aunque las lágrimas me caían por las mejillas, no estaba sollozando abiertamente ni había perdido el dominio de mi misma. Aguardé un poco, y volví al coche, y me alejé en él hacia dondequiera que me estuviera dirigiendo"