... y Maria Antonieta (Lost in Versalles)
Hotel Tierra,
de Sabino Méndez.
"Desde la ciudad en que yo vivo sale cada noche un tren con dirección a París. El tren contiene en su interior un número indeterminado de camas, colocadas en sentido transversal al de la marcha. Una de las mejores maneras que conozco de llegar a París es dormir en una de esas camas, hacerlo sin equipaje, despertarse apenas amanece entrando en la estración de Austerlitz y descender con las manos en los bolsillos para adentrarse en la ciudad extraña.
A las nueve de la mañana me bajo en el andén de la estación y me encuentro con un sol modesto sobre unas calles recién lavadas por la lluvia primaveral. Camino hasta el bulevar Saint Germain cruzando por el escenario tronado y extravagante del Jardin des Plantes. Es una buena entrada cuando se llega a París desde el sur. Para el viajero meridional, desubicado y somnoliento, la mejor manera de saber que se halla bajo el paraguas de la república de las letras es atravesar la húmeda arena de ese jardín botánico lleno de leyendas de técnica gótica desperezándose. Alcanza entonces el bulevar Saint-Germain por una de sus puntas y puede recorrerlo todo desde su inicio hasta alcanzar, cerca del final, el regalo de las librerías justo cuando empiezan a abrir: La Hune, Gallimard, L´Ecume des Pages y la siniestra asepsia de Le Regard Moderne...
Esa ligereza de equipaje me hace sentir como un príncipe -el abrigo abierto por delante, el cuello subido, los faldones ondeando hacía atrás- y paseo hasta el centro de la ciudad sintiéndome pleno de soberanía. Fantasías de adolescente. La lluvía en París y en primavera arranca destellos a los quioscos, a los coches y a las señalizaciones pintadas en el adoquinado. Para los que somos de pueblo, esos brillos otorgan a las calles un aspecto, si cabe, aún más lujoso, prístino. Cansado me siento a comer algo en la galería de un bistrot, mirando el tráfico y las cosas. Caras caricaturizables. Treintañeras con blusas transparentes. Es primavera. ¿Qué decir?."
Menos mal
Lourdes (voz en off)
... Cuando Miguel termina de trabajar pasa a buscarme con la moto y vamos por el valle contando curvas, hasta que anochece... Y a veces viene a casa del alemán y se queda conmigo... Mis padres y mis amigos no entienden que hago aquí. Y yo no sé cómo explicárselo, porque como dice Miguel, ¿para qué buscar otro lugar?... Quiero decir, que cualquier sitio es bueno para vivir si uno está a gusto... Y yo aquí estoy bien.
[La carretera atraviesa la cima del monte. En el horizonte, el sol comienza a extinguirse. Lourdes y Miguel toman la última curva.]
Obaba, de Montxo Armendáriz.
"Menos mal que existió ese día para mi, cuando llevaba tantos años esperando el no lugar" E. Haro Tecglen.
A la manera de Yellow
Quizás si eres más alegre de lo que pareces leyéndote a simple vista, pero yo nunca te he leido a simple vista, con lo que sin conocerte estaba a tu lado como si nos conociéramos, o fuéramos amigos, o quedáramos de vez en cuando a tomar una cerveza, y te reconozco que estaba temblando, porque a mi esas cosas me hacen temblar, creo que lo sabes, o te lo imaginas, o lo has intuido
Intuir,... cuando nos sentamos en el primer bar lo primero que hablamos fué lo de intuir creo, o quizás fué lo que me contaste sobre serendipity y esas casualidades muy grandes que se dan, que se tienen que dar,... no, no, no, de lo que hablámos primero fué de tu teoría de que las cosas pasan por un motivo, que no son porque sí y que lo importante es ser conscientes en todo momento de que pasan por un motivo, aunque como enseguida te vas por las ramas me explicaste lo de tu madre y luego yo lo de mi padre, y por un momento nos pusimos tristes..., aunque no sé si el orden fué ese porque yo quería explicarte el día que quedé con xavi, que me dijo que bajara por Rosellón y que nos reconoceriamos, y que el tio me vió, sin haberme visto nunca antes y me sonrió, y aunque antes me cruzé con mil personas, sólo el me sonrio,... como a éste tema volvimos varias veces quizás no pasó en ese momento y pasó luego, no sé, contigo es difícil, cuantos sentimientos en una misma conversación!... de lo que si hablamos mucho fué de paola, que a los dos nos gusta mucho, y que nos parece tan especial, buena, distinta, y que escribe tan bien y es tan difícil mirarla sólo a los ojos ;-)... aunque hablando de ojos, los de carol, que la reconocí enseguida porque me dijeron que era pequeñita, y además no había ojos más bonitos, ni "sola" más interesante... me gustó que me dijeras que yo era como me habías leido, no sé porqué, me gustó, y me gustó lo de hablar con humildad de la primavera, y me gustó mucho cuando te dije si te gustaba el vino y tú me dijiste "claaaro, soy un bohemio, o pretendo serlo..." me gustó ese pretendo serlo, me sonó muy humilde también... y luego fué serendipity sentarnos al lado del libro de capote o que abrieras lolita por una página indeterminada para leer un fragmento que ahora no recuerdo pero que seguro tenía que ver,... me hablaste mucho de ella, porque está mucho en ti, me hablaste de la química y de las cosas que vienen y van, de tu sueño de nueva york, que estoy seguro que un día vivirás la noche americana y todo lo demás, también lo del taxista chino que te llevó enfrente de tiffany´s y del café que te tomaste allí, de pie, frente a tiffany´s, porque tú haces rituales sentimentales y te importa hacerlos, ya ves, como a mi... y me enseñaste la tiendecita de las cámaras de fotos negras, análogicas, era lomografía?, no lo sabía!, y paseamos primero al lado de las murallas y luego en la esquina de tal con tal, osea en tu lugar y en el mio, en unas horas tan solo... pero me he liado, estábamos en el primer bar hablando de..., de qué era?, ah, te gustó carlitos, jo, me hizo ilusión sabes?, es mi amigo y bueno, jo que pena que se tuviera que ir, pero otro dia... es imposible seguir el hilo de una conversación contigo y menos luego escribirlo, sería imposible seguir una pauta, un proceso, no todo va así y ya está, ahora me vienen trozos de situaciones e imágenes pero no sé ordenarlas,... el principio fué que te ví sentado al entrar en la sala, eras el único chico e ibas de azul, tenías que ser tú, y tú sabias que era yo, y me acerqué, yo que no me acerco, y estuvo muy bien, verdad?... el final fué la botella de vino completamente vacia, hacer un plan para otro dia, un abrazo, y yo me fuí por la zona que luego llega cerca del puente, y tú te irías por consell de cent esquina aribau o algo muy parecido, vamos como si te conociera...
En la central del raval venden un libro escrito por chicas, y que habla de vidas cotidanas y pequeñas. Es un libro de amor. No lo pone en la portada pero es un libro de amor, algo cursi a veces, y otras muy divertido, tiene muchos protagonistas y sucede en varias ciudades, en los bares, en los parques, en los labios, en los ombligos, entre las sábanas. Está lleno de imaginación y es muy atrevido, no tiene fotos pero, aunque aún no he llegado a esa página, seguro que tiene sexo. Está hecho con cariño, todo ordenadito y contiene textos más bonitos que en muchos libros, y es naranja y lo compré en un patio de limones, entre balcones con ropa tendida.