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Equipaje

Me encantan esos capítulos que empiezan muy parecido, muy temprano, cuando suena el despertador y se te pegan las sábanas en días de mucho frio, en habitaciones desordenadas, con los restos de la impaciéncia de la noche anterior, la ropa tirada por los sofás, en el suelo, en la cocina....

Luego en la estación de ferrocarril con ropa de invierno, con el tiempo justo, cogen un tranvia de esos al aire libre. Es una ciudad americana, pero eso es lo de menos. Y entonces, van llegando poco a poco a su trabajo, uno andando, otro con un café en la mano, bajando de un autobús... Me atrae que, valores que hoy hasta resultan ridículos, como la honestidad, la entrega, gente en la que puedes confiar, el saber estar en las situaciones malas... cobren sentido,... más ahora que lo que mola es aparentar ser, aunque no haya nada debajo, ni dentro. Cuando no te importa sentirte débil o cuando reconoces, con una sonrisa que se te escapa por la comisura de los labios, que eres algo aburrido, a veces, o que no se cumplieron tus sueños, que ahora tienes otros, y que cuales son los tuyos.

Cuando salen fuera para parar, descansar, tomar café. Como hace mucho frio cogen un abrigo o un jersey y sopa caliente en vasos de papel, y se sientan junto a un rio que atraviesa la ciudad, y también hay un puente, de acero. Y es ese rato para hablar con alguien con quien quieres hablar, o simplemente estar, que solo pueden ser 10 minutos en ese momento, y que te parecen los 10 minutos más maravillosos del mundo, que se acaban porque hay que volver, pero que siguen siendo maravillosos y que te valen para todo el día. O ese momento en que se encuentran por el pasillo y cruzan unas palabras y de repente alguien dice con un nudo en la garganta si quieres hacer algo?... cuando salgamos?... Esas casas pequeñas, cuando ya ha acabado el día, con luces anaranjadas, donde los carteles de publicidad se encienden y se apagan fuera, donde la lluvia cae contra el cristal, y a veces nieva y siempre hay un disco que brizna y que dá vueltas como música de fondo, también una cocina llena de cacharros, y una cita parecida a un poco de pasta, vino, chocolate de postre, un sofá, una cama después, tal vez. Alguien que se preocupa por tí sin egoismos ni intereses, a quien le importa tanto hablar de ti como de él, o mejor aún, que nada sea de ti o de mi, que me cuentes y te cuente, nada más. Cuando las deshinibiciones no están antes y así es más fácil ir quitándoselas todas después. Cuando importa el temperamento, hierve la sangre, estás dispuesto a cualquier ilusión porque no tienes nada que te retenga innecesariamente.

Es ficción, una serie de televisión, no de las actuales, ni siquiera importa el título, así nada se llena de prejuicios, es una forma de vivir, cuando reconoces urgencias y tienes la fortuna de encontrarte a alguien que no lleva mucho equipaje.

Vamos, nada en especial, no es que tenga nada que decir, sólo quería contar ésto (sobre todo lo de la casa) un rato.



 
Aléjate que me va a dar algo...

El columpio, de Alvaro Fernández Armero.

Ella - Que horror, que horror, que vergüenza. Y que bien huele. Es lo que me faltaba. Aléjate que me va a dar algo.
El - Que pelo que culo, que ojos, que todo!
Ella - Vete, vete, vete!
El - Pero qué le digo?
Ella - Soy frigida. Soy frigida. No siento nada. No siento nada.
El - A ver. Qué tal? Cómo te llamas? Hacia dónde vas?
Ella - Me llamo Maite y te quiero llevar al huerto.


 
Días azules

Ayer en el metro ví el cartel y volví los ojos,... el título es para verla, no?

Es que no sé que escribir... "ésto no que es demasiado intimo", o "ésto no que es muy cursi", o "ésto es una bobada", o "ésto? pero si esto no tiene nada que ver conmigo"...

Ayer llovió, me gustan mucho algunas pelis españolas, un temazo de Ivan...




A veces creo ver
Ver como vendrás
Vendrás detrás de mi

Envuelta en una música
Volando en una brisa de trompetas
Soñando, flotando sobre el mar en mi cabeza
Cantando, bailando y gritando que jamás me dejarás

Las noches en el bar
El mar detrás de ti
Esta vez es de verdad

Escrita en una pagina cursiva de una prosa de madera
Sin rima, grabado en mi memoria como en piedra
Brillando, llamando, envuelta en una música especial

Dónde están los días y ese azul
Di un lugar donde estés tu
Que si el azar nos va empujando hasta el final
Solo habrá casualidad

La casualidad
Nos va a alcanzar
Nos va a salvar
Y a matar

De las sombras de tu corazón
Fingiré que he sido yo
Que no
Que si al final nos va empujando sin querer
Ese azul no va a volver

Ese azul nos va a alcanzar
Ese azul nos va a salvar
Ese azul nos va a alcanzar
Ese azul nos va a matar