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Ràdio Capvespre



Antes incluso de que salieran todos aquellos grupos en catalán, el verdadero puerto de Barcelona aunque viviéramos de espaldas al mar, como encontrar tu nombre en una carta antigua que alguien, un día, escribió sólo para ti. Que demonios buscamos en el pasado?, quizás eso demonios, o quizás una forma de intentar averiguar quien eres, pero quien eres de verdad, no lo que querías ser... sino... quien eres, que te gusta, como hablas, como quieres, si cambia tu carácter cuando te enfadas, si lloras, o si alguien llora por ti, si intentas parecer tranquilo, si la procesión va por dentro, si te desesperas, como vistes, como miras, si escuchas, si te pones triste a menudo, si eres un quejica, o si no te importa nada de eso ni piensas en ello y solo tiras para alante, invulnerable, despreocupado y feliz. El pasado ahí, de ligera referéncia moldeable, quizás esa es la más inteligente y sensible opción.
 
El velo pintado


A veces una película ni siquiera tiene que ser una gran película para que sea maravillosa.

Había leido este argumento hacía unos días y me llamaba muchísimo la atención...

"Una historia de amor ambientada en los años 20 que cuenta la historia de una pareja inglesa: Walter, un medico de clase media, y Kitty, una joven de clase alta, que deciden casarse por motivos equivocados y se establecen en Shangai. En esta exótica ciudad, Kitty se enamorará de otro hombre. Cuando Walter descubre la infidelidad de su esposa, acepta en venganza un trabajo en un remoto pueblo de China azotado por una epidemia mortífera. A su pesar, Kitty se ve obligada a acompañarle. Ambos emprenden entonces un viaje que dará sentido a sus vidas, en uno de los lugares más remotos y bellos de la tierra."

También antes me había pasado un montón de rato bajándome fotos de Naomi Watts sobre la película... esas obsesiones que me entran a veces... de repente le estaba comentando a alguien lo enamorado que estaba de los vestidos años 20 de Naomi en el velo pintado, tan cursis, y ella tan guapa con sus labios rojos y el pelo negro.

La peli se hace algo aburrida en la explicación de la história, pero todo lo que la rodea, la música, los paisajes, naomi, edward norton, algún diálogo, todo eso me atrapó la atención, y sobre todo la parte del viaje donde yo no esperaba que las cosas cambiaran, porque parecían muy muertas, pero cambian y es creible, me alegró el final.

"Acaso crees que se llega a amar a un hombre solo por sus virtudes" Kitty (Naomi Watts)

 
Aaaaahhhhhhh!


Si ahora me paro a buscar miedo en el diccionario debe haber una definición parecida o relacionada con la angustia o el dolor, osea algo malo. Yo siempre he tenido miedo, de pequeño a más cosas que ahora, pero aún así es uno de esos sentimientos que me acompañan casi siempre, en un montón de las cosas que hago al cabo del día. Cuando he estado en un trabajo en el que ya no queria estar he sentido miedo de levantarme por las mañanas, sentí miedo un día que no tenía a nadie a quien explicarle nada, miedo a que no me quieran lo he tenido mucho, y miedo a no poder ser como más o menos soy también, el domingo pasado tuve miedo de volver a ver a Carlitos, cuando me presentan a alguien nuevo siento miedo, si a veces no acabo de decir o no pregunto sólo es por miedo. Hay quien no lo tiene pero yo no los prefiero, creo que mis amigos tienen miedo y mis padres han tenido miedo porque de pequeños han pasado mucho, mi sobrinilla pequeña tiene miedo a las clases de matemáticas y dani, su hermano, a Eduardo Manostijeras, a Ed Wood y a Jack, osea a todos los que yo le insisto que son interesantes!, pero aunque me desespere no me parece mal, me gusta que tengan miedo, de hecho y sin querer están ahí haciendo su personalidad.

"Todo saldrá como tú quieres, si dejas de dudar de que te quiero…” Lcds.


Resumen: que el otro día hablábamos de los miedos mientras comía con Jordi, ayer me compré el libro de Jose A. Marina (interesantísimo), y hoy ésto para demostrar que soy valiente y puedo hablar de mis miedos... o al menos hoy, mañana ya no sé.

Anatomia del miedo,
Jose A. Marina.

"Estoy sentado en la terraza de un bar, mirando a la gente. Soy como un paseante que se ha detenido a la orilla de un río. Los peatones pasan, se paran antes los escaparates, compran una revista en un quiosco, esperan que se abra el semáforo. Ellos y yo estamos en la misma realidad: esta calle y este momento. Pero cada uno vivimos en nuestro propio mundo, llevamos dentro nuestras preocupaciones, afanes, proyectos. Uno va apresurado y nervioso a una entrevista de trabajo, otro emocionado al encuentro de su novia, un tercero furioso a pagar una multa, otro hace tiempo para entrar en el cine. Todos se paran en el mismo semáforo, es decir, no viven en un mundo alucinado o irreal, pero la vida de cada uno tiene un escenario distinto. El miedo es un modo de percibir el mundo.

El ser humano responde psicologicamente al miedo con mecanismos muy próximos a los que usan los animales: huida, ataque, inmovilidad y sumisión. Biologicamente, el miedo no plantea ningún problema. ¿Qué otra cosa va a hacer el ciervo sino huir del leopardo? ¿Qué otra cosa va a hacer el escarabajo sino hacerse el muerto cuando lo toco? Son respuestas adaptativas eficaces para todos los animales. Pero el hombre no se encuentra cómodo en esas rutinas tan contrastadas. El ser humano quiere vivir por encima del miedo. Sabe que no puede eliminarlo, sin caer en la locura o en la insensibilidad, como ya decía Aristóteles, pero quiere actuar a pesar de él. Aquí se revela nuestra naturaleza paradójica: no podemos vivir sin que nuestros sentimientos nos orienten, pero no queremos vivir a merced de nuestros sentimientos. Para resolver esta contradicción la inteligéncia ha inventado las formas morales de vida, aquellas que no surgen sin más de los sentimientos, sino de los sentimientos regulados por la inteligéncia creadora, una de cuyas invenciones es la ética. La psicología, a lo más que llega es a la salud. La ética habla del bien y de la nobleza."

 
Una colcha roja



" Estoy coleccionando unos objetos preciosos: un par de zapatos, unas gafas, un teléfono, una máquina de escribir. Están hechos de lana y filtro, con las puntadas a la vista, su delicado aspecto inacabado resulta agradable, son silenciosos... los hizo Stephanie y los exhibiré en una exposición.

- Stephanie, puedo llevarme también la colcha roja?
- Claro que si, porqué lo preguntas?

Y hay una colcha roja increible. Es de fieltro rojo con grandes puntadas anchas. Animales salvajes corretean por ella. Stephanie sonrie, yo me inclino sobre una roca para intentar alcanzarla. Mi estómago comprimido me duele.

- Stephanie, me coges de la mano?. No puedo dormir.

Me coge de la mano y me duermo... "



["en los sueños las emociones resultan abrumadoras"]

 
La pena

Dice Teresa en la última película de Ray Loriga "Más temo a quienes tanto temen al demonio que al demonio mismo".

Tener un blog para hablar de política no es muy buena idea, no quiero, hoy la última vez. Pero que difícil se hace mirar hacía otro lado. Un día, cuando todos los que hoy convocan esas manifestaciones sean viejos y miren hacía atrás quizás se den cuenta de que toda esa vida que inventaron y vivieron no mereció demasiado la pena.

Manuel Vicent
"Los héroes"

"En una manifestación multitudinaria de la derecha, compuesta en su mayoría por gente de ideas conservadoras muy legítimas, bastará con que en ella se introduzca un grupo franquista con la bandera preconstitucional, con gritos e insultos incendiarios llamando a la acción directa para que todo el acto huela a fascismo, que es el ajo de este guiso popular. Sucede lo mismo en una concentración de izquierdas si en ella participan algunos radicales alucinados, que sueñan todavía con asaltar el palacio de Invierno, aunque sea armados con el cubierto del pescado. La convivencia de personas, ideas y pasiones se establece siempre por el nivel más rudimentario. Es más fácil dar mazazos a un bombo que tocar el piano, sobre todo si se intenta interpretar a Chopín con guantes de boxeo. Si un esteta se enamorara de una hortera acabaría veraneando en Marina D´Or y si ella fuera una señora exquisita y se juntara con un oyente amamantado a diario por el odio que siembra la radio episcopal, sin duda, echaría espumarajos por la boca con solo nombrarle al anticristo Zapatero; si a una pancarta llevada por Adenauer, De Gaulle y Churchill se incorporara Idi Amin, el rasero lo impondría este carnicero de Uganda y si en una mesa redonda de escritores participaran Samuel Beckett, Arthur Miller y Albert Camus, y de pronto, un gacetillero de salsa rosa se hiciera cargo de una de las ponencias, éste marcaría finalmente el prestigio de la reunión y no sería extraño que los cuatro terminaran hablando del adulterio de la mujer de un torero. En todo guiso donde se pone ajo, siempre manda el ajo. A algunos les gusta la comida muy recia, pero en política el fascismo es una ideología que lo impregna todo, como el ajo, cuyo sabor se apodera del plato hasta convertirlo en un alimento sólo apto para estómagos de antiguos arrieros, o en este caso, para fanáticos de extrema derecha. Han sido las minorías de la izquierda democrática y de la derecha civilizada las que han sacado a este país de sus grandes atascos. El sentido común en España ha constituido siempre una empresa heroica y más ahora que el pensamiento testicular se ha apoderado de la vida pública. Muchos militantes del Partido Popular comienzan a sentirse avergonzados de los energúmenos de la propia casa; las gentes de izquierda son diariamente vilipendiadas desde la caverna, pero a ciudadanos de esta clase se deben los momentos estelares de nuestra historia. De uno y otro lado, los moderados son los verdaderos héroes de España".