esdepp
 
Summer 78



todos los días debería llover, coger un tren, subir las escaleras mecánicas con una maleta, hacer equilibrios por las calles, el flequillo sobre los ojos, dejar caer una lágrima, sonreir tímida al final
 
La realidad es inimaginable

"Yo no creo que lo que se produce en las canciones o en mi mente sea un rechazo de la realidad pero si una especie de desconfianza hacia la manera en que la realidad se nos presenta. Creo que tal como podemos avanzar a vivir la realidad colectiva e incluso individual, hoy en día, es una realidad que está mediatizada. Y lo que cuestiono es el modo en que esa realidad se mediatiza. No hay nada más "imaginario" como la realidad tal como se nos presenta; de hecho la recibimos a través de imágenes condicionadas desde muchos puntos de vista. Lo que me preocupa de eso, la impresión de realidad que recibimos a través de los medios, el como alcanzamos a concebir incluso nuestra propia realidad individual, la vida de uno mismo, como nos la imaginamos...

Todo eso me parece un objeto de ficción, y es objeto de ficción que necesita una postura, una actividad, digamos, en el terreno de la ficción, una actividad saneada. Necesitamos sanear nuestros procesos de ficción para que la imágen de la realidad sea un poco más convincente o conveniente. Es decir, no podemos aceptar la imágen de la realidad tal como nos la gestionan publicamente"
Santiago Auserón. Eché a rodar por...

 
Disculpa mi entusiasmo

- Es que hoy nada ha salido como... en fin... según el plan.

 
Sonrisas de Bombay

"Tengo 30 años. Nací en Barcelona y, desde hace tres años, vivo en Bombay. Me dedico a acoger y cuidar a los niños de un orfanato: ¡me quedaré allí hasta el día de mi muerte! Estoy soltero, sin hijos."

- ¿Qué quería ser de pequeño?
- Periodista. ¡Quería viajar! Pero siempre intuí que haría algo fuera de lo normal...

- ¿Ah, sí?
- ¡Lo que no imaginé es que haría el regalo que me ha hecho!

- ¿Qué regalo?
- Un orfanato en Bombay. Pertenezco en cuerpo y alma a ese orfanato.

- ¿Un orfanato en Bombay?
- ¡Sí! Niños abandonados, de recién nacidos a adolescentes. Soy inmensamente feliz ayudándolos. Yo no me moveré ya de Bombay. Moriré allí. Vi a muchos niños por las calles... Supe que sus familias los abandonaban, por no poder mantenerlos. Y cosas peores aún...

- ¿Qué cosas?
- Una niña es especialmente onerosa para una familia, pues hay que darle dote para casarla. Así que las abandonan de bebés... o las venden a burdeles.

- No puede ser.
- Es así, he visto a bebés con desgarros vaginales indecibles. Una alternativa al burdel es la amputación de extremidades. Las propias familias amputan un brazo al niño para que mendigue. O una pierna. O ambas cosas. O dos brazos y una pierna...

- ¡Qué horror!
- Cuanto más mutilado esté el niño, más pena dará y más limosna podrá obtener. Hay 300.000 niños errabundos por las calles de Bombay, y las mafias locales los mutilan para explotarlos.

- Se dice que son pobres pero felices...
- Son alegres, no felices. Lo sensato para sobrevivir es la alegría..., ¡pero la felicidad es imposible!

- ¿Por qué?
- Porque la felicidad sólo es posible si tienes libertad para elegir entre varias opciones. Yo he elegido y soy feliz. Ellos no.

- Vamos al orfanato...
- En Bombay me mostraron un orfanato que acogía a 40 niños, de los dieciocho a los tres añitos. Arruinado, el orfanato estaba a punto de cerrar. Los niños irían a las calles. Y vi un Jeep negro aparcado cerca: ¡los buitres de las mafias acechaban...!

- ¿Para quedarse con esos niños?
- Y mutilarlos, venderlos a prostíbulos, explotarlos...

- ¿Y qué hace el Gobierno indio?
- Lo que puede, pero hay algunos funcionarios corruptos que... Prometí que volvería con dinero para salvar el orfanato. Volé a Barcelona, rebañé ahorros, vendí cosas, pedí ayuda a conocidos, me cobré favores pendientes, volví y compré el orfanato.

- ¿Cuánto hace de eso?
- Dos años y medio. Hoy casi mil españoles apadrinan a esos niños. Soy feliz. Esos niños hoy sonríen. Esos niños son mis héroes, mis maestros. Me dan lecciones cada día.

- ¿Qué le enseñan?
- A no temer nada. He sido amenazado de muerte varias veces, pero no me arrugo. Si me matan, no pasa nada: ¡lo tengo ya todo organizado para que el orfanato siga!

- ¿Quién le amenaza?
- Las mafias. ¡Les he arrebatado unos pingües beneficios! Me ponen candados en las puertas, me envían mensajes siniestros...

- ¿Y quién le ayuda?
- Contrato a matrimonios locales con algún hijo, y se hacen cargo de un grupo de huérfanos. Viven en casitas unifamiliares: quiero que los niños se críen en una familia, con cariño. El amor es el abono de todas las semillas. Y contrato a buenos profesores: tienen la mejor educación posible. ¡Que de mayores puedan elegir el camino de sus vidas!

- ¿Y qué les enseña usted?
- ¡Soñad siempre! Y sonreíd. Cada sonrisa ilumina el mundo. Ahora veo la sonrisa de Matunga, de Raja, de Priya...

- Cuénteme algo de esos niños...
- A Priya la sacamos con siete años de un burdel al que su madre la vendió. Hoy, con nueve años, sueña con ser maestra. Aún te da las gracias si la llamas por su nombre... Matunga, con cinco años, vio como su padre quemó con ácido el rostro de su madre, y como su madre aplastó con una piedra la cabeza del padre mientras dormía. Estaba salpicada de sesos cuando me la trajeron...

- ¿Cómo soporta usted todo eso?
- No me permito flaquear. Por tratar con intocables o leprosos me han escupido. ¿Puedo pedir una cosa a sus lectores?

- Sí.
- Si van a la India, abracen a un leproso. Es inimaginable lo que ayudas a un ser humano sólo con eso: es la mayor ayuda en el mínimo tiempo...

[Entrevista a Jaume San LLorente, sección La contra, de La vanguardia.]
 
Sueños y casas

Hace ya unos meses, un día, una tarde, me escribió un mail donde me decía, me preguntaba, si me importaría, que,... y antes yo creo incluso de acabar de leerla me recuerdo respondiéndole, rápidamente, antes de que se echara atrás... "siiii, si, si, clarooo, me encantaria, puedes hacer lo que quieras con cualquier cosa que tenga que ver conmigo...", era un texto para una revista, pero podría haber sido cualquier otra cosa, porque es imposible no ser un chico fácil para todas las cosas que ella cuenta...

Escrito por "pssstttthhhh" (que no me deja poner su nombre!!, joooooo!),... casas, sueños y chicas,...

"Los sueños cambian. Las casas se hunden. Cada año hay un agujero nuevo. A veces incluso desaparecen paredes enteras. En la cuadra de luz rojiza veo una biblioteca. Las artesas serán estanterías; junto a la chimenea casi hundida habrá una mecedora. Con el paso del tiempo la historia de una silla traída a piezas dentro de un saco desde el otro lado del mundo será cada vez más irreal, más fantástica. Detrás de la chimenea hay una puerta secreta y unas escaleras. Arriba hay un pequeño cuarto con una ventana por la que se podría saltar al tejado. Más allá del tejado las montañas son casi extraterrestres. Tengo miedo de que el suelo se derrumbe porque esta vez no estoy yo sola. Yo peso muy poquito, si voy con cuidado sé que no pasará nada. Pero no sé todavía cuánto pesamos tú y yo juntas. Me acerco a esa ventanita despacio, pisando muy levemente. Tú ya estás ahí. Me coges de la mano y te explico que la casa se va a hundir. Tú me dices que si para mí es importante todavía podemos (utilizas el plural) hacer algo. Te abrazo y entiendo que los sueños cambian al mismo tiempo que las casas se hunden."

 
y no quiero que nada nos separe


- Voy a contarte algo que no le había contando nunca a ninguna chica en la primera cita... pero creo que... es importante que sepas... que me gusta ponerme ropa de mujer...
- Qué?!
- Que me pongo ropa de mujer: medias, sujetadores, zapatos de tacón... No puedo evitarlo... Lo he pensado mucho antes de dar este paso porque me gustas mucho y no quiero que nada nos separe...
- ¿Significa eso que no te gusta acostarte con chicas?
- Me encanta acostarme con chicas!!
- Vale.
- ¿Vale?
- Vale
 
Te deseo



- Ahora bésame.
- No puedo fiarme de mi memoria.
- Dime que te bese.
- Bésame.
Él la besa intensamente.
- Te deseo -dice él.
- Te deseo - le contesta ella sin pausa, dejándose llevar.
- Otra vez.
- Te deseo. Pon tus manos sobre mí.
 
Un café en cualquier esquina


Ahmad vende café y rosquillas en un carro ambulante que arrastra por las calles de Manhattan. Es una vida cruel y llena de humillaciones, pero Ahmad la lleva con dignidad y sensibilidad. De pronto, dos acontecimientos en su vida hacen que ésta dé un giro: la llegada de una chica española, que trabaja calle abajo en un quiosco de periódicos, y la oferta de ayuda de un joven paquistaní que le recuerda la antigua vida que Ahmad tuvo como estrella del rock. Ahmad persigue estas dos oportunidades para escapar de su destino y tener una vida mejor.