Y un día...
...llegas al blog de alejandro pelayo, pero porque antes te detuviste en mara, en deseando amar, en nuria, en sin ti, en mariana, en ya se desvanece, en eres lo que pareces, en un pinchazo en el pecho, en tenerlo ahí ya para los que necesiten las canciones...
"el invierno es bueno pasarlo en los cines
afuera hace frío
con suerte llueve
dentro sueñas ríes lloras
vives otras vidas
aprendes
a veces te aburres
a veces encuentras un motivo
cosas que nos ayudan a vivir
muerte a las frases hechas
que cada uno se exprese a su manera
no necesitamos pertenecer
somos diferentes
todo está bien
eres mi vida no me gustas
déjame solo quédate a dormir
vuelve pronto no te soporto
me encanta como quieras
te llamo luego déjame en paz
llora cuando te apetezca
el corazón lo necesita
de vez en cuando
llorar aclara las dudas
relaja
libera
a veces es lo mejor que te puede pasar
no poder parar
después viene sola
la risa
después
a otra cosa
sin darle importancia"
del blog de a. pelayo

Mara
Me encanta ver a Mara por la tele, el otro día me dió un pequeño sobresalto que también Nuria hablara de ella, y unos días antes se me fué una sonrisa cuando yo mismo, camino de casa, al acabar el día, me iba preguntando ¿que blusilla llevará Mara hoy?, ¿se habrá echado a un lado el flequillo?, hoy es viernes, seguro que se deja desabrochado un botón más de la camisa... Con Mara me pasa eso que me pasa a veces, de que lo quiero saber todo de ella, todo me interesa..., y un día alguien me dice que escribió un libro "Sin mi" que luego me compro y leo en nada, busco videos en el youtube, leo sus artículos, me la imagino sola en el sofá sin nada más que hacer esa tarde, poniéndose el dvd de Deseando amar, estremeciéndose entre las costillas y el ombligo (cómo ella tan bien explica) o cenando pasta y una copa de vino mientras su acompañante baja la luz...
Mara Torres | "Hacia la música"
"El otro día un oyente me envió un correo electrónico donde me sugería para el programa la música de la película In the mood for love (Deseando amar), de Wong Kar-Wai. Yo había visto la película en el cine hace cuatro o cinco años y me gustó tanto que me compré el dvd y después, un buen amigo me regaló el cartel, que es tan bonito, y lo tengo apoyado en la pared al lado del sofá, de manera que lo veo cada vez que entro en la casa. Deseando amar es un película extraña de la que apenas tengo recuerdos nítidos sobre personajes o escenas, en cambio, recuerdo perfectamente las sensaciones que me inundaron al verla, los silencios llenos de palabras, los cuerpos encontrados sin rozarse, la seducción desde la invisibilidad. Así que ayer por la tarde me fui a comprar el disco de la banda sonora y lo he puesto justo antes de empezar a escribir estas líneas. Casi me muero de la emoción al oír el primer tema, ¡es una música que andaba buscando desde hacía tiempo! Es una música que yo había escuchado antes en el anuncio de un coche en el que una mano va acariciando muy despacio algunos cuerpos. Siempre que veía el anuncio pensaba ¿de quién será esta música que me hace disfrutar tanto? ¡Y la he encontrado! Es de Shigueru Umebayasi, compositor habitual de Wong Kar-Wai. Me siento afortunada. Creo que hoy es un día en el que he tenido mucha suerte.
Apenas sé nada de música. Sólo distingo entre la que me gusta y la que no. Entre las músicas que me conmueven, me animan, me entristecen o me alteran, y las que no. Entre las canciones que me cuentan algo y las que no. Las que me hacen estremecer y las que no. Me da completamente igual cuándo y quién las haya escrito y compuesto, si ocupan los primeros puestos en las listas de ventas o si no las conoce nadie, si están escritas en un idioma que entiendo o en una lengua que desconozco, solamente me dejo llevar por ese movimiento indescriptible que se me hace por dentro, entre las costillas y el ombligo.
Recuerdo la última vez que lloré desconsoladamente con una canción. Estaba cenando pasta y tomando una copa de vino, cuando la persona que estaba conmigo se levantó, bajó un poco la luz y puso un disco. Sonó una canción. Voz y piano. En inglés. No era capaz de distinguir si quien cantaba era un hombre o una mujer porque tenía una de esas voces ambiguas, sin género, pero dejé el tenedor sobre el plato, me aparté un poco de la mesa y me puse a llorar. Me parecía desgarradora, tristísima. Sabía que me estaban hablando del vacío, de la ausencia, del después de amar, del dolor. “El cantante es Jimmy Scott -me dijo él-. La canción Nothing compares to you.” Me extrañé. Era una canción que yo había oído cientos de veces en la versión de Sinead O´connor. ¿Por qué me parecía entonces que en ese momento la estaba escuchando por primera vez? Supongo que porque, en definitiva, en ese momento, en esa forma lenta de hablar la canción que tiene Jimmy Scott, era la primera vez que la escuchaba.
Qué duda cabe que si nuestras vidas fueran libros, los marcadores de páginas serían las canciones que nos han ido acompañando a lo largo de los años porque el poder evocador de la música es tan fuerte como el de todas las magdalenas de Combray juntas y todo su tiempo recobrado. Cuántas veces he estado en un lugar cualquiera y ha sonado una canción que me ha llevado, sin avisar, hasta una noche en un café madrileño escondido a diez años de distancia. Porque la música no me lleva donde yo espero, sino hacia donde ella quiere llevarme. Por ejemplo, yo hubiera preferido que la bso de In the mood for love me hubiera llevado a cualquiera de las escenas que tiene la película, pero no, me ha llevado, misteriosamente, hasta un anuncio de un coche. Nunca soy yo la que elige el destino del viaje, sino ella. Es así siempre.
Está acabando el disco.
Me he marchado, sin darme apenas cuenta, a los silencios llenos de palabras. A los cuerpos encontrados sin rozarse. A la seducción desde la invisibilidad."
Y una entrevista más extensa...
Insinuantes y animosas
La ficción tiene toda la culpa.
"Llegué a casa cansada, ésa es la verdad, porque entre unas cosas y otras llevaba unos cuantos kilómetros en el cuerpo, y después de tomarme dos cuencos de un gazpacho exquisito que me había dejado en la nevera la fiel Remedios, entré en el dormitorio limpio y recogido y noté que tenia la conciéncia en calma. No había ningún recado en el contestador. Me tumbé en la cama, que llevaba varias semanas siendo para mí un potro de tortura, y me puse a pensar en lo horrible que sería que Tomás me dejara. Miré el reloj; a las diez le llamaría para decirle que no habían venido los de Panasonic, pero que ya no hacía falta, que la habitación se había convertido en otra cosa, en un espacio abierto y ventilado surcado por semillas volanderas. En fin, cosas bonitas, insinuantes y animosas, lo que me saliera, que había puesto piso y le invitaba a venir. Se extrañaría, me diría que estoy loca, pero ya me las arreglaría yo para hacerlo notar cuánto le estaba echando de menos. Y saborée de antemano nuestra conversación, perfilé incluso algunas frases, aunque ya se sabe que este tipo de ensayos no valen absolutamente para nada".
Lo raro es vivir. CMG
"Lo que dolería por siempre ya se desvanece" J.D
"Me pregunto ¿como empezó?..." Deseando amar.
Ritmo lento
Yo mismo, siempre digo que en internet está todo, pero eso no acaba de ser del todo cierto. Hay un mercado muy amplio de información, todos los videos, canciones y músicas, cualquier aspecto relacionado con viajes lo puedes planificar hasta el detalle, incluso convertirlo en un sucedáneo de lo que realmente siginifca llegar a otro lugar, pararte a escuchar otras personas o tan solo andar con la incertidumbre de no saber que hay al girar la esquina. Puedes hacer la compra en un súper, en un centro comercial, hasta te puedes comprar esa ropa que te pareció tan diferente y bonita en aquella tienda de Londres, y te la traen a casa. Hay tecnología, telefonía, actualidad hasta saturarte, paraiso de freakys y gadgets. Y sin embargo, un día, no hay nada de lo que buscas si te sales del orden establecido en el que todos coincidimos. Buscaba... yo que sé, una entrevista, alguna biografía que alguien se hubiera decidido a transcribir, algo que fuera un poquito más allá de la información que hay en la wikipedia, me apetecía verla en un video para ver como vestía y movía las manos, más allá de las fotos.
Al final encontré sólamente esta grabación de una hora de hace 20 años, un repaso que se me ha hecho brevísimo de su vida y sus libros, en el que habla de su padre "Nunca me forzó a ninguna cosa, parecía que no me estaba enseñando nada", qué emoción me dió escuchar esa frase, que explicacion tan sencilla y perfecta. De encontrar a alguien que esté tan ilusionado como tú en escuchar "...si siempre pudiéramos hablar bien con toda la gente, tal y como queremos, y tuviéramos un tiempo, un plazo narrativo, una pausa para hablar y ser escuchados...". De ese ritmo lento en los paseos por las calles transversales, hablando y tomando el sol en aquel Madrid. Sus amigos Ignacio Aldecoa, Rafael Sánchez Ferlosio, Alfonso Sastre..., que como ella misma dice "me quitaron la pedantería". Su reconocimiento de que Retahilas era el libro con el que se sentía más contenta, más ella misma (aún no había escrito Nubosidad). Su aceptación de las influéncias, Pavese, Aldecoa... Ese "deseo por mirar todo lo que pasaba a mi alrededor". O apreciar su encanto inevitable durante toda la entrevista al mirar a la cámara o al tocarse el pelo. Y acabar recitando un poema como cancioncilla "Una, dos y tres, escondite inglés..."
Nubosidad variable
Creo que soy más de Mariana.
Sofía es maravillosa, siempre tiene las palabras adecuadas, es capaz de retenerte y atarte a sus histórias y a ella misma, tiene un sentido del humor increible y es una sola decidida y valiente, sin dejar de ser un poco frágil a la vez.
Mariana es un desorden, atada a pasiones desesperadas, incapaz de conocerse ni de encontrarse, atractiva y por momentos increiblemente brillante y un rato después asustada, cariñosa y luego arisca no se deja querer, busca tan torpemente ser feliz.
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"Cuanto te quiero Sofía! Me parece imposible que no falten más que unas horas para verte. Lo que más me admira de ti es como te montas en marcha, es que se te dice con voz desalentada ´Soy incapaz de tomar ninguna decisión. Me encantaria tenerte aquí conmigo, sería mi único consuelo´, y saltas tú ´¿A qué hora sale el primer tren? Supongo que no habrá problemas para el billete, sal a Cádiz a buscarme. Si no vuelvo a llamar es que he cogido ése, el de la noche...´ Y desde medianoche, ese mañana ya es hoy, te voy a ver hoy mismo! ¿Cómo quieres que me duerma?
...
Ahora mientras te estoy escribiendo, levanto de vez en cuando la cabeza y veo colgado el cuadro enfrente de mi. Es una acuarela 55 por 40 y se titula ´Nubes de despedida´. La tenía Manolo colgada en su estudio, nunca la había expuesto porque no quería venderla, y yo le dije muchas veces que me daban ganas de robársela, que era lo que más me gustaba de todo lo que había visto suyo. Representa unas nubes de atardecer sobre el mar, y a lo lejos un barco y una figura femenina desvaída que le dice adiós desde un acantilado, una preciosidad, ya lo verás luego. Me lo ha mandado tal como estaba allí, con el mismo marco, y hasta un poco de polvo trae. Está claro que le dió el repente de ir a su estudio antiguo, descolgarla sin más, hacer el envoltorio y salir pitando a traérmela. Todo a escondidas y en secreto, de eso no me cabe duda, como un asunto de amor que es. Manolo nunca me había visto llorar, me doy cuenta ahora, y le debió impresionar mucho verme desencajada y sin careta, aunque no supiera reaccionar de momento. Tal vez empezara a rumiar el plan cuando volvía el solo camino de Cádiz, ya con la noche encima, se tuvo que acordar de muchas cosas en ese trayecto, seguro que no ha dejado de pensar en mi desde entonces, y también ha tenido que pensar, claro, en el pretexto que le pondría a Sheila para escaparse esta tarde sin que se notara que era un caso de urgéncia lo que le apartaba de su lado. Posiblemente ella no conocerá la acuarela de la enamorada diciendo adiós ni sabría apreciarla aunque la hubiera visto, y menos todavía podría entender porqué me la regala, private bussiness, amiguita, esta história entre tu boyfriend y yo no te concierne, hoy te ha mentido, hoy no te ha dicho donde iba, sorry, estás completamente excluida de esta novela de amor con final agridulce... Dentro del paquete, pegada al marco con cinta adhesiva, había una tarjeta con esta breve leyenda ´Ya tenemos un huerto regado a medias y sólo nuestro: el de la añoranza. No me lo descuides´.
....
Me está entrando sueño, Sofía, y nos espera un día intenso. Acabo de poner el despertador a las siete, porque a y cuarto viene el taxi que me va a llevar a buscarte a Cádiz. No parezco ni hermana de la de ayer, es increible que pueda sentirme tan feliz. Pero estoy rota. Voy a ver si duermo unas horas para recibirte en forma.
Tu amiga."
Mariana.
"Nubosidad Variable"
Carmen Martín Gaite.
Vania en la calle 42
Es media tarde en 42st. Los actores van llegando al teatro, el New Amsterdam, un teatro derruido y abandonado durante años, hoy es día de ensayo de la obra completa, Tio Vania de Anton Chejov, dicen que es el texto más hermoso y desencantado que se ha escrito nunca, no hay decoración ni vestuarios, pero si una preciosa música de jazz, Vania está en una cafetería haciendo tiempo comiéndose una especie de ensaimada, Sonia y Yelena llegan juntas cogidas del brazo, contándose confidéncias, Astrov, que viene algo detrás, se une a ellas, viene con las manos en los bolsillos y una media sonrisa, se le nota contento, hay una lenceria que abre 24 horas, el profesor Serebryakov mira al cielo, amenaza lluvia, Lynn sube las escaleras del metro, Vania invita a una amiga a los ensayos, se la presenta a André, el director, Gofre ya está dentro, ensaya con la guitarra, conforme se encuentran se explican como les va la vida, Astrov ensaya tres obras a la vez, está muy cansado, Vania relata la história del teatro a sus invitados, Sonia le dice preocupada a André que se siente incómoda en el segundo acto, Yelena se quita el abrigo y va a buscar un café, la cámara va de un lado a otro, si no conoces la imágen todo sigue su curso, es Vania que se sienta de lado en un banco y cierra los ojos, pero si ya la conoces, entonces te entra un cosquilleo, Astrov le pregunta a Nanny cuanto hacen que se conocen, y en ese momento la cámara dá la vuelta por detrás de esa conversación y... y es entonces, en ese increible momento cuando la realidad se confunde con la ficción, el texto original y las relaciones personales se enredan inevitablemente, Julianne Moore está más bella y sentida que nunca, Wallace Shawn hace ese Vania histérico y derrotado que ha perdido todas sus oportunidades...
"No me ha dicho nada y sin embargo me siento contenta. No me deja ver su corazón y su alma, y aún así, soy feliz".