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Los aviones

Que me gustó muchisisisisimo el libro y... que no siempre todo cabe en un blog, ni ha de estar.

Carmen Laforet escribió Nada cuando tenía 23 años. Es la historia de Andrea, una chica con una ansia infinita de vivir sensaciones nuevas y con una sensibilidad a contracorriente de lo que le rodea. Un libro maravilloso escrito en el año 1944 y más contemporaneo que nada. Cuando acaba darías lo que fuera por seguir a Andrea en su viaje a Madrid con Ena.

"... mientras por afuera pasan los aviones..."



Andrea, en Nada
de Carmen Laforet.

"Me acuerdo de las primeras noches otoñales y de mis primeras inquie­tudes en la casa, avivadas con ellas. De las noches de invierno con sus húmedas melancolías: el crujido de una silla rompiendo el sueño y el escalofrío de los nervios al encontrar dos pequeños ojos luminosos - los gato del gato- clavados en los míos. En aquellas heladas horas hubo algunos momentos en que la vida rompió delante de mis ojos todos sus pudores y apareció desnuda, gritando intimidades tristes, que para mí eran sólo espantosas. Intimidades que la mañana se encargaba de borrar, como si nunca hubieran existido... Más tarde vinieron las noches de verano. Dulces y espesas noches mediterráneas sobre Barcelona, con su decorado zumo de luna, con su húmedo olor de nereidas que peinasen cabellos de agua sobre las blancas espaldas. En alguna de esas noches calurosas, el hambre, la tristeza y la fuer­za de mi juventud me llevaron a un delirio de sentimiento, a una necesidad física de ternura, ávida y polvorienta como la tierra quemada pre­sintiendo la tempestad. ­

Aquella misma tarde había sido la fiesta de Pons.

Durante cinco días había yo intentado almacenar ilusiones para esa escapatoria de mi vida corriente. Hasta entonces me había sido fácil dar la espalda a lo que quedaba detrás, pensar en emprender una vida nueva a cada instante. Y aquel día yo había sentido como un presentimiento de otros horizontes. Algo de la ansiedad terrible que a veces me coge en la estación al oír el silbido del tren que arranca o cuando paseo por el puerto y me viene en una bocanada el olor a barcos.

Mi amigo me había telefoneado por la mañana y su voz me llenó de ternura por él. El sentimiento de ser esperada y querida me hacía desper­tar mil instintos de mujer; una emoción como de triunfo, un deseo de ser alabada, admirada, de sentirme como la Cenicienta del cuento, prin­cesa por unas horas, después de un largo incógnito...

Me acordaba de un sueño que se había repetido muchas veces en mi infancia, cuando yo era una niña cetrina y delgaducha; de esas a quienes las visitas nunca alaban por lindas y para cuyos padres hay consuelos reticentes. Esas palabras que los niños, jugando al parecer absortos y ajenos a la conversación, recogen ávidamente: «Cuando crez­ca, seguramente tendrá un tipo bonito», «los niños dan muchas sorpre­sas al crecer»..."


las fotos con las que más reconozco esta ciudad las hace cohetes naranjas, sin duda,
 
Comentario:
hola blanca!, tus fotos me parecen buenísimas, pero de verdad, siempre pienso que tienes un talento increible, me gustan todas tus fotos, sobre todo las de barcelona, pero bueno, creo que todas

mcuhas gracias a ti!
 
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Muchas gracias por utilizar la fotografia! este libro es uno de mis favoritos! que ilusión! gracias de nuevo!
 
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Muchas gracias por utilizar la fotografia! este libro es uno de mis favoritos! que ilusión! gracias de nuevo!
 
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hola nuria!!, que gran paseadora era andrea, verdad?, y que constante en sus sentimientos aunque tan a contracorriente de lo que le rodeaba, quien hubiera sido pons o cualquiera de aquellos amigos suyos con los que iba al miramar o subía al tibidabo, jooooo...

bueno, saludos mercurianilla ;)
 
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es un libro buenísimo, ¿verdad? y muy moderno, a pesar de estar escrito en el 44 hoy en día la historia no pierde nada y formalmente es una maravilla también...

un merecidísimo primer premio nadal...
No