Vino en un bar
Es jueves por la tarde, busco un bar "a principio de Arc de Triomf y que hace esquina" (me dijiste que sólo hay uno, que lo encontraría fácil), veo lo menos dos que hacen esquina; uno junto a la parada del metro y otro, que creo que debe ser éste, porque te imagino más en él que en el otro... Al entrar busco una mesa apartada, y me entra esa sensación de que me siento débil esperando, es esa inseguridad que no controlo, y que por mucho que en ese momento me lo propusiera, sería incapaz de no tenerla, me pasa a veces.
No sé si pedir cerveza o café, o esperarte y pedir, pero si viene el camarero ya no sé que haré. Me entretengo mirando a través de la cristalera, (caen gotas, pasa una chica en bicicleta, y ya se ha hecho de noche), o mirando dentro del bar (entra una chica que al quitarse el abrigo, y sentarse en la barra deja entrever suavemente su ropa interior). La de cosas interesantísimas que pasan en un bar, la lluvia, las bicicletas, las barras, las chicas...
Por fin pasan los 15 minutos y 10 minutos más, al fin llegas, me quejo " llevo una hora esperando o más". La conversación es muy sencilla, de niños pequeños; a ti qué te gusta?, y a ti?, qué has hecho hoy?, estás contenta?, has visto eso?, y tú que piensas?.
Conocer a alguien con quien sentirse bien es, a veces, muy difícil y muy emocionante, cuando me pasa siento que quiero memorizar todos los detalles, todo lo que dice, y cada gesto me sorprende, explico mis cosas cotidianas como si fueran importantes, me preocupo por estar más delgado, y me importa tanto qué pensará de mi.
Nada más sentarse me dice que se irá unos dias a vivir a un pueblo de Cádiz, que quiere hacerlo no como si fueran vacaciones sino como si estuviera viviendo allí: levantarse, bajar a hacer la compra al mercado, desayunar en el bar de la esquina, sentarse en la plaza a hablar con los abuelos... Es su proyecto personal más inmediato, y pone tanta entrega al explicarlo... Mientras ha llegado el camarero, y ella ha pedido dos copas de un vino que le ha señalado en la carta, ni me pregunta, obvia mi cerveza, y se excusa con que un dia le dije que me gustaba el vino. No tengo nada que decir, me encanta que lo haya hecho así. Me gusta menos cuando dice que ha quedado con un amigo para cenar y que si estamos muy lejos de la calle Comerç?, "pues no, aquí al lao" le digo, con cierto tono de resentimiento.
Me gusta quedar un jueves o cualquier dia entre semana, así dejo de lado el dia de trabajo y el hecho de sentarme con alguien aunque solo sea a explicarnos el dia, es como una terapia, alargas las horas y las conviertes en algo mucho mejor donde puede pasar cualquier cosa, de otro modo nunca pasa lo que tendría que pasar.
Se marcha en poco más de un mes y si le gusta y encuentra un trabajo se quedará a vivir, me parece muy valiente la idea y mientras me doy tiempo a pensar en ella, en la idea, solo se me ocurre preguntarle que meterá en las maletas, y me dice que poca cosa: el móvil, cuatro pantalones y un montón de braguitas.
Entre el vino no me cuesta demasiado decirle que me encanta su colgante, y la manera como cae por debajo de esa camisa negra, desabrochada,... ella contesta "de verdad?", y luego me dice que mis labios parecen dulces y que le gustan mis dientes desordenados y yo le digo que no me lo creo, que si no prefiere mi jersey azul, o cualquier otra cosa..., y dice que tambiénnnnn, pero que queria decirme algo más valioso, algo que recordara siempre y me hiciera sonreir. Y me parece algo tan bonito que pienso que he sido un idiota al fijarme en algo tan tópico, tan evidente, (aunque precioso), como es su escote.
Se acaba el vino y pedimos otro, y no sé porqué o si lo sé, y de perdidos al rio, le pregunto con quien cenará después, la respuesta no me gusta nada pero me ilusiono con la idea de empezar a conocer a una nueva persona, alguien valiente, escaso de equipaje y que dice cosas para que no las olvides nunca.
Me siento contento cuando hablando con alguien tienes la sensación que no puedes cambiar el mundo, pero si puedes cambiar lo más inmediato que te rodea, es como si solamente hablando tuvieras la capacidad de hacer de tu pequeño entorno, de tu enfoque vital, algo más parecido a la idea que tienes de él en tus sueños.
... Tienes que bajar el paseo hasta el final de todo, cuando llegues al parque de la Ciutadella no entres y gira a la derecha, está por allí, una de esas calles, si no la encuentras pregunta, te dirán seguro...
Al despedirnos le digo que le vaya bien en la cena, y ella me responde que le puedo enviar un mensaje, cuando llegue a casa, si quiero...

Comentario:
Yo, de vez en cuando, sigo "cotilleando" por aquí, así, a oscuras, cuando nadie me ve. Es una noche de martes más y he tenido un día que me ha dejado k.o. Entonces, a veces, me apetece el sabor de la menta fresca en un poleo, lo preparo y vengo a leer (y a leerte) y cosas como este mensaje me teletransportan al momento vivido e intento situarme ahí, como "memoria", sin molestar...
De verdad, estos momentos son mágicos, gracias.
:*
De verdad, estos momentos son mágicos, gracias.
:*
Comentario:
Qué emocionante esdepp, he estado allí con vosotros (pero no he molestado) La foto me encanta. Beso
Comentario:
Un pueblo de Cádiz...yo tengo muchos muy cerca..
Me gusta eso de querer parecer mas delgado..no hay nada como que alguien nos guste..para volver a preocuparse del ascpecto que tenemos..
Le enviaste el mensaje??
Besitos.
Me gusta eso de querer parecer mas delgado..no hay nada como que alguien nos guste..para volver a preocuparse del ascpecto que tenemos..
Le enviaste el mensaje??
Besitos.