esdepp
 
Planeta Sur

La hija del Ganges,
Asha Miró.

" Seis y media de la mañana. Tal vez no haya dormido ni dos horas. De un salto paro el despertador y me meto en la ducha. Miro el desagüe para comprobar si se deslizan por él las imágenes soñadas, los nervios del viaje y el temor de hacer un alto en la vida que transcurre por pura inercia y afrontarla, ahora sí. Sin embargo, para una limpieza a fondo no basta con agua y jabón. Ha llegado el momento de volver atrás, de revivir los años de la infancia, de seguir adelante empezando por el principio. El momento de regresar a India.

Regreso porque allí nací el 7 de noviembre de 1967 y allí viví hasta los seis años, cuando me adoptaron los que hoy son mis padres. Sé que mi primer llanto fue en Nasik, en el oeste del país; sé que mis primeros años de vida transcurrieron en un orfanato de Bombay y, con certeza, poco más. De ahí este retorno, para intentar resolver un gran número de interrogantes.

Los últimos días han significado un sinfín de despedidas. Y cada vez, con el mismo gesto de autómata, he asentido con la cabeza, en silencio, para que no se entreviera ni un ápice del desasosiego que me reconcome.

Ante el espejo del dormitorio me cepillo la melena negra, como todas las mañanas. Me esperan muchas horas de viaje y quiero ir cómoda: escojo una falda larga de flores azules y blancas, una camiseta blanca y las sandalias viejas. La verdad es que elijo la falda más bonita que tengo porque quiero causar buena impresión al llegar a mi país. Mientras, voy haciendo un repaso mental de todo lo que llevo en la mochila: los pantalones más holgados y frescos; un montón de camisetas y braguitas para no delatar mi poco arte al hacer la colada; las otras sandalias, las de suela gruesa, para caminar lo que haga falta... Me despido del piso, del balcón lleno de geranios y de las torres de la Sagrada Familia que sobresalen entre los edificios de enfrente

Quedan muchas horas de vuelo hasta aterrizar en Bombay, pero me acompaña el diario que mi madre empezó a escribir días antes de mi llegada a Barcelona....

...

Domingo, 27 de octubre de 1974

Asha, hoy llegas a Barcelona.... Cuando el avión se ha detenido y han acercado la escalerilla, nos hemos plantado delante, a la espera de verte bajar. El encuentro contigo ha sido muy emocionante. En cuanto han abierto la puerta, has aparecido tú saltando ágilmente por la escalerilla. Tan pequeñita. Bajabas alegre, con una sonrisa de oreja a oreja y, nada más pisar tierra firme, te has echado a nuestros brazos. Eres una monada, nos has llenado de besos, y a Fátima también, no te muestras extraña a nada. En el coche, de camino a la que a partir de ahora será tu casa, se te veía contenta y repetías con voz muy dulce las palabras que íbamos diciendo. Tu padre, Fátima y yo te contemplamos admirados... Me parece que te hemos gustado y la escena real del encuentro que tantas veces había imaginado ha superado de largo mis expectativas. ¡Qué alegría!

En cuanto has entrado en casa, te has quitado los zapatos. Deben de ser nuevos y seguro que te duelen. Además, por lo que parece, no estás acostumbrada a llevarlos. Ante todas estas novedades, la pequeña Fátima se ha quedado muy parada. Cuando te ha visto bajar del avión y cómo te abrazábamos y besábamos, no sabía qué hacer. Y eso que hace días que le hablo de ti... De entrada ha puesto morros, pero el mal humor se le ha ido pasando, sobre todo cuando tú, Asha, le has llenado de caramelos los bolsillos del pantalón. Además, la has enamorado del todo cuando le has regalado la muñeca; la ha cogido y no la ha soltado en todo el rato. Supongo que poco a poco se irá haciendo a la idea de que tiene una hermana. Cuando tu padre y yo hemos ido a recoger la maleta, Fátima corría detrás de ti y te llamaba por tu nombre.

Luego sentada en el centro del comedor, has abierto la maleta y has ido repartiendo un regalo para cada uno.

Pareces cansada... no sé si habrás dormido o no durante el viaje. Vamos al baño y te doy una ducha. Estás muy delgada; se te nota sobre todo en las piernas y en los brazos, que parecen palillos. Seguro que tienes anemia, y cuando te vea el médico te recetará un montón de vitaminas. Es hermoso ver que te emocionas con cada pequeño detalle. Después de bañarte, te he puesto el pijama y la bata que te he hecho, de tonos azules como la de tu hermana Fátima, y te has vuelto loca de alegría. Te has mirado y remirado en el espejo, y saltabas y reías de felicidad. Qué suerte que, aunque no nos podamos entender con palabras, nos entendamos con miradas, abrazos y sonrisas."

...


 
Comentario:
acróbata! leer esos textos tan largos en una pantalla de ordenador es un rollo, pierden gracia y hay que tener paciéncia, nadie lo hace, lo sé

yo tenía muchos prejuicios con ese libro por lo de asha miró y que saliera en la tele y que no es escritora y eso, pero es un libro que está muy bien y con algo que yo he descubierto que es de las cosas que más me importan, que es un libro escrito con dignidad, hay algo muy bonito y perdurable en la dignidad, sea bueno o malo o grande o pequeño lo que cuentas...

gracias por acordarte de mi!!!!!!!!
 
Comentario:
Llevaba días queriendo dejar un mensaje a este "post". Unos días la pereza pudo conmigo, otros pensé en volver más tarde pero luego lo olvidaba (soy un desastre). El texto era largo y quería leerlo con detenimiento, el título me partía en dos porque esa canción también forma parte de la banda sonora de mi vida y no sabía si el título tendría que ver con ella (lo acabo de descubrir al darle al play del youtube).

¿Leíste el libro? Parece una delicia, lo apuntaré en la lista de libros pendientes. ¿Sabes? El viernes me compré "La persona que fuimos"... y, claro, me acordé de ti.

Un beso!
No