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La pena

Dice Teresa en la última película de Ray Loriga "Más temo a quienes tanto temen al demonio que al demonio mismo".

Tener un blog para hablar de política no es muy buena idea, no quiero, hoy la última vez. Pero que difícil se hace mirar hacía otro lado. Un día, cuando todos los que hoy convocan esas manifestaciones sean viejos y miren hacía atrás quizás se den cuenta de que toda esa vida que inventaron y vivieron no mereció demasiado la pena.

Manuel Vicent
"Los héroes"

"En una manifestación multitudinaria de la derecha, compuesta en su mayoría por gente de ideas conservadoras muy legítimas, bastará con que en ella se introduzca un grupo franquista con la bandera preconstitucional, con gritos e insultos incendiarios llamando a la acción directa para que todo el acto huela a fascismo, que es el ajo de este guiso popular. Sucede lo mismo en una concentración de izquierdas si en ella participan algunos radicales alucinados, que sueñan todavía con asaltar el palacio de Invierno, aunque sea armados con el cubierto del pescado. La convivencia de personas, ideas y pasiones se establece siempre por el nivel más rudimentario. Es más fácil dar mazazos a un bombo que tocar el piano, sobre todo si se intenta interpretar a Chopín con guantes de boxeo. Si un esteta se enamorara de una hortera acabaría veraneando en Marina D´Or y si ella fuera una señora exquisita y se juntara con un oyente amamantado a diario por el odio que siembra la radio episcopal, sin duda, echaría espumarajos por la boca con solo nombrarle al anticristo Zapatero; si a una pancarta llevada por Adenauer, De Gaulle y Churchill se incorporara Idi Amin, el rasero lo impondría este carnicero de Uganda y si en una mesa redonda de escritores participaran Samuel Beckett, Arthur Miller y Albert Camus, y de pronto, un gacetillero de salsa rosa se hiciera cargo de una de las ponencias, éste marcaría finalmente el prestigio de la reunión y no sería extraño que los cuatro terminaran hablando del adulterio de la mujer de un torero. En todo guiso donde se pone ajo, siempre manda el ajo. A algunos les gusta la comida muy recia, pero en política el fascismo es una ideología que lo impregna todo, como el ajo, cuyo sabor se apodera del plato hasta convertirlo en un alimento sólo apto para estómagos de antiguos arrieros, o en este caso, para fanáticos de extrema derecha. Han sido las minorías de la izquierda democrática y de la derecha civilizada las que han sacado a este país de sus grandes atascos. El sentido común en España ha constituido siempre una empresa heroica y más ahora que el pensamiento testicular se ha apoderado de la vida pública. Muchos militantes del Partido Popular comienzan a sentirse avergonzados de los energúmenos de la propia casa; las gentes de izquierda son diariamente vilipendiadas desde la caverna, pero a ciudadanos de esta clase se deben los momentos estelares de nuestra historia. De uno y otro lado, los moderados son los verdaderos héroes de España".
 
Comentario:
Yo tampoco suelo hablar de política casi nunca(y esta vez también será una escepción), pero estoy totalmente de acuerdo con lo que has expuesto..en el pasado los extremos, tanto de un lado como de otro, impusieron la conducta durante mucho tiempo..pero siempre han sido los imperturvables librepensadores los que han cambiado el mundo..y en estos momentos, en los que se habla tanto de las libertades y de los derechos de cada cual..es importante darse cuenta que los derechos de unos, terminan exactamente donde empiezan los de los demás..y si respetamos eso..la imposición, será únicamente una palabra en el diccionario, y no una ley para someter al que piense de manera distinta..
No