Sonrisas de Bombay
"Tengo 30 años. Nací en Barcelona y, desde hace tres años, vivo en Bombay. Me dedico a acoger y cuidar a los niños de un orfanato: ¡me quedaré allí hasta el día de mi muerte! Estoy soltero, sin hijos."
- ¿Qué quería ser de pequeño?
- Periodista. ¡Quería viajar! Pero siempre intuí que haría algo fuera de lo normal...
- ¿Ah, sí?
- ¡Lo que no imaginé es que haría el regalo que me ha hecho!
- ¿Qué regalo?
- Un orfanato en Bombay. Pertenezco en cuerpo y alma a ese orfanato.
- ¿Un orfanato en Bombay?
- ¡Sí! Niños abandonados, de recién nacidos a adolescentes. Soy inmensamente feliz ayudándolos. Yo no me moveré ya de Bombay. Moriré allí. Vi a muchos niños por las calles... Supe que sus familias los abandonaban, por no poder mantenerlos. Y cosas peores aún...
- ¿Qué cosas?
- Una niña es especialmente onerosa para una familia, pues hay que darle dote para casarla. Así que las abandonan de bebés... o las venden a burdeles.
- No puede ser.
- Es así, he visto a bebés con desgarros vaginales indecibles. Una alternativa al burdel es la amputación de extremidades. Las propias familias amputan un brazo al niño para que mendigue. O una pierna. O ambas cosas. O dos brazos y una pierna...
- ¡Qué horror!
- Cuanto más mutilado esté el niño, más pena dará y más limosna podrá obtener. Hay 300.000 niños errabundos por las calles de Bombay, y las mafias locales los mutilan para explotarlos.
- Se dice que son pobres pero felices...
- Son alegres, no felices. Lo sensato para sobrevivir es la alegría..., ¡pero la felicidad es imposible!
- ¿Por qué?
- Porque la felicidad sólo es posible si tienes libertad para elegir entre varias opciones. Yo he elegido y soy feliz. Ellos no.
- Vamos al orfanato...
- En Bombay me mostraron un orfanato que acogía a 40 niños, de los dieciocho a los tres añitos. Arruinado, el orfanato estaba a punto de cerrar. Los niños irían a las calles. Y vi un Jeep negro aparcado cerca: ¡los buitres de las mafias acechaban...!
- ¿Para quedarse con esos niños?
- Y mutilarlos, venderlos a prostíbulos, explotarlos...
- ¿Y qué hace el Gobierno indio?
- Lo que puede, pero hay algunos funcionarios corruptos que... Prometí que volvería con dinero para salvar el orfanato. Volé a Barcelona, rebañé ahorros, vendí cosas, pedí ayuda a conocidos, me cobré favores pendientes, volví y compré el orfanato.
- ¿Cuánto hace de eso?
- Dos años y medio. Hoy casi mil españoles apadrinan a esos niños. Soy feliz. Esos niños hoy sonríen. Esos niños son mis héroes, mis maestros. Me dan lecciones cada día.
- ¿Qué le enseñan?
- A no temer nada. He sido amenazado de muerte varias veces, pero no me arrugo. Si me matan, no pasa nada: ¡lo tengo ya todo organizado para que el orfanato siga!
- ¿Quién le amenaza?
- Las mafias. ¡Les he arrebatado unos pingües beneficios! Me ponen candados en las puertas, me envían mensajes siniestros...
- ¿Y quién le ayuda?
- Contrato a matrimonios locales con algún hijo, y se hacen cargo de un grupo de huérfanos. Viven en casitas unifamiliares: quiero que los niños se críen en una familia, con cariño. El amor es el abono de todas las semillas. Y contrato a buenos profesores: tienen la mejor educación posible. ¡Que de mayores puedan elegir el camino de sus vidas!
- ¿Y qué les enseña usted?
- ¡Soñad siempre! Y sonreíd. Cada sonrisa ilumina el mundo. Ahora veo la sonrisa de Matunga, de Raja, de Priya...
- Cuénteme algo de esos niños...
- A Priya la sacamos con siete años de un burdel al que su madre la vendió. Hoy, con nueve años, sueña con ser maestra. Aún te da las gracias si la llamas por su nombre... Matunga, con cinco años, vio como su padre quemó con ácido el rostro de su madre, y como su madre aplastó con una piedra la cabeza del padre mientras dormía. Estaba salpicada de sesos cuando me la trajeron...
- ¿Cómo soporta usted todo eso?
- No me permito flaquear. Por tratar con intocables o leprosos me han escupido. ¿Puedo pedir una cosa a sus lectores?
- Sí.
- Si van a la India, abracen a un leproso. Es inimaginable lo que ayudas a un ser humano sólo con eso: es la mayor ayuda en el mínimo tiempo...
[Entrevista a Jaume San LLorente, sección La contra, de La vanguardia.]
Comentario:
xavi, lo de abrazar a un leproso me puso la piel de gallina cuando lo leí, me sentí imbécil con mis preocupaciones y sin saber de algo tan sencillo como eso... sabes? te echo de menos (que raro, verdad?)...
el otro día estuve releyendo todos los comentarios sobre la tristeza de un post tuyo, buenísimos, el fragmento del "lobo estepario", tus esfuerzos por explicar que no es mala, que es muy importante tenerla, en fin, me encantó, cuantas cosas
ah, me gusta coincidir contigo, me hace sentir mejor :)
un abrazo xavi! y gracias!
el otro día estuve releyendo todos los comentarios sobre la tristeza de un post tuyo, buenísimos, el fragmento del "lobo estepario", tus esfuerzos por explicar que no es mala, que es muy importante tenerla, en fin, me encantó, cuantas cosas
ah, me gusta coincidir contigo, me hace sentir mejor :)
un abrazo xavi! y gracias!
Comentario:
es curioso, emiliow, leía esa misma contra la madrugada del sábado, volviendo a casa tras las cervezas de rigor y mi cabeza subrayó las mismas frases que tú. el caso es que un abrazo, estés donde estés y seas quien seas, siempre sienta de puta madre...
así, pues, entonces... ABRAZOS!
así, pues, entonces... ABRAZOS!