Un poco más único
"Nunca he visto un hombre tan herido. Ni infeliz, ni desarmado ni triste, herido. Viene cada tres o cuatro días, desde hace dos semanas, y siempre se dirige a mi. Hace como que duda, como si calibrara las colas formadas por las otras chicas, como si me eligiera objetivamente. Me siento halagada de una manera extraña.
Durante nuestros breves encuentros no busca en mi mirada un reflejo de sí mismo, y aún menos la seducción o esa especie de estímulo que incita a las confidéncias. Sus ojos no requieren nada, no provocan, sólo captan. Aunque resulte pretencioso por mi parte creer eso, estoy segura de que es la verdad: ese hombre absorbe fuerzas de mí cada vez que me mira mientras paso sus compras por el decodificador magnético; provisiones de vida, de juventud o de alegría. Se aferra a mi sonrisa fingida, a mi buen humor de turno.
No sé cual es su sufrimiento ni el dolor que padece, a quién le recuerdo o lo que le ayudo a olvidar por un momento, delante de la cinta transportadora que nos separa. Lleva una alianza, pero quizá sea un recuerdo, la no aceptación de un divorcio o una fidelidad póstuma. A lo mejor ya no tiene a nadie con quien hablar, y entre nosotros apenas nos cruzamos palabra.
Graba mi sonrisa en sus ojos, se va y a la vuelta de la fotocopiadora se gira y escoge una caja vacía. Sé exactamente el momento en que se volverá, y siempre me las arreglo para estar inclinada en su dirección mientras paso packs de agua mineral o tambores de detergente, y así aumentar para él la sonrisa destinada al cliente que iba detrá suyo. Para que se sienta un poco más importante, un poco más único y, a cambio mi propia angustia se disipe por unos instantes".
Didier Van Cauwelaert.
Educación de un hada.
Comentario:
Siempre tan preciso...
... me encanta(s)
Un beso!
... me encanta(s)
Un beso!
Comentario:
¿Sabéis lo que es un padre natural? ¿Sabéis cómo diferenciar a un hada? Tienen cicatrices en la cara y amnesia. Puede ser cualquier mujer (a partir de los 18 años), y para que te concedan sus tres deseos es imprescindible educarlas: Enseñarles a sumar, a restar y esas cosas básicas.
Nicolás conoce a Ingrid, una ornitóloga y a su hijo Raúl en un avión. Al instante congenian y salen a la luz sus pasados. Nicolás perdió a su amada Beatriz con la que esperaba un hijo. Ingrid perdió a su marido en un accidente aéreo. Y el destino, que es muy caprichoso los une en matrimonio. Conviven dos años felizmente en familia, Raúl y Nicolás son inseparables.
Pero tras estos años algo raro ocurre. Aunque están en la etapa más bonita de su relación, Ingrid quiere separarse de Nicolás. Le quiere pero...algo no marcha bien. Llora a todas horas, cogiéndose el corazón muy fuerte, ansiosa, desesperada.
Mientras tanto Raúl se va dando cuenta de que sus padres han dejado de quererse como antes, y el va perdiendo la esperanza y "haciéndose mayor".
Nicolás pasa los días en el supermercado, donde conoce a una cajera llamada Sezar (Bebe). Su jefe la acosa, intenta violarla, los amigos de su novio que está en la cárcel le pegan una paliza cada vez que está con un chico. Todo en su vida son palos, literalmente.
Un día decide llevársela a su cabaña en la montaña para hablar de sus vidas, y Nicolás intenta besarla. Esta (que tiene miedo ya de todos los hombres habidos y por haber), se aparta bruscamente y cae inconsciente. Nicolás va rápidamente a buscar auxilio, y mientras él está ausente Raúl la encuentra en el bosque. Todas las descripciones que su padre natural le dio sobre las hadas coinciden con ella. A partir de aquí, intentará educarla para poder cumplir sus tres deseos.
Nicolás conoce a Ingrid, una ornitóloga y a su hijo Raúl en un avión. Al instante congenian y salen a la luz sus pasados. Nicolás perdió a su amada Beatriz con la que esperaba un hijo. Ingrid perdió a su marido en un accidente aéreo. Y el destino, que es muy caprichoso los une en matrimonio. Conviven dos años felizmente en familia, Raúl y Nicolás son inseparables.
Pero tras estos años algo raro ocurre. Aunque están en la etapa más bonita de su relación, Ingrid quiere separarse de Nicolás. Le quiere pero...algo no marcha bien. Llora a todas horas, cogiéndose el corazón muy fuerte, ansiosa, desesperada.
Mientras tanto Raúl se va dando cuenta de que sus padres han dejado de quererse como antes, y el va perdiendo la esperanza y "haciéndose mayor".
Nicolás pasa los días en el supermercado, donde conoce a una cajera llamada Sezar (Bebe). Su jefe la acosa, intenta violarla, los amigos de su novio que está en la cárcel le pegan una paliza cada vez que está con un chico. Todo en su vida son palos, literalmente.
Un día decide llevársela a su cabaña en la montaña para hablar de sus vidas, y Nicolás intenta besarla. Esta (que tiene miedo ya de todos los hombres habidos y por haber), se aparta bruscamente y cae inconsciente. Nicolás va rápidamente a buscar auxilio, y mientras él está ausente Raúl la encuentra en el bosque. Todas las descripciones que su padre natural le dio sobre las hadas coinciden con ella. A partir de aquí, intentará educarla para poder cumplir sus tres deseos.