La canción de Encarna

Hace un par de años pude ver en el estupendo y muy prestigioso Festival de Berlin un documental titulado "La canción de Nomi", sobre la vida del cantante ochentero Klaus Nomi. Nomi vestía de forma tan alienigena que hacía que el David Bowie de los 70 pareciera el yerno perfecto; era un tipo misterioso, artista maldito y atormentado. Entre otras cosas, la película hablaba de sus problemas con el caballo, la represión de su homosexualidad y su afición al cruising como única forma de conseguir contacto con otros seres humanos (Nota: Cruising significa sexo en lugares públicos como parques o baños de centro comercial. Nota 2: Contra lo que pudiera parecer, la palabra Crusing no proviene etimologicamente de "Tom Cruise". No, no, no. Por favor, Don Tom, no me demande)
"La canción de Nomi" ganó un premio en Berlin. También arraso en festivales, empezando por Sundance, "Capturing the Friedmans", otro documental aún más descarnado. En él, familiares se enfrentan entre sí en virulentas grabaciones caseras, dudosos testimonios narran repulsivos abusos sexuales, y una familia entera desvelaba todas sus miserias ante el caso que llevo al padre y a uno de los hermanos a la carcel por pederastia. Era fascinante y repulsivo a la vez, como Karl Nomi y su canción techno-triste de persona infeliz y alienigena.
La otra noche, Tele 5 programó en su late night "La obsesión de Encarna", reportaje sobre la vida de la periodista más popular (en todos los sentidos) durante muchos años en esta país nuestro. En él se mezclaban "Cabezas parlantes" (esto es, testimonios de personas que conocieron a Encarna) con documentos visuales y sonoros de archivo (en este caso, de ella misma en entrevistas televisivas y en sus programas de radio). Exactamente igual que en "La canción de Nomi" o "Capturing the Friedmans".
Solo que, en el caso de "La obsesión de Encarna", la crítica se ha puesto las botas. El gran Javier Pérez de Albeniz dice que es "Periodismo de pacotilla" y que la parece " lamentable que un programa de estas características, basado en el rumor y la maledicencia, despierte tanta expectación".
En realidad yo le diría que el programa sobre Encarna es, como los mencionados anteriormente, un documental sobre un tema fascinante a la par que repelente. Sí, un documental. Como esos que ponen en la 2 sobre pingüinos en el Polo Norte y que suelen sacar un chari casi tan bajo cero como las temperaturas de la zona... Pero sobre personas, que a veces podemos ser mucho más animales, sobre todo con nosotros mismos.

¿Qué diferencia hay entre hablar de la represión de Klaus Nomi o la de Encarna Sánchez? ¿O en contar como el patriarca de los Friedman revelaba a su abogado que el niño pequeño que visitaba a un compañero recluso le estaba poniendo cachondo, o como Encarna se desmayaba después de acabar sus últimos programas, drogada hasta las cejas pero incapaz de confesar a nadie que estaba terminal? Poca o ninguna, creo yo. Pero Encarna se ha convertido en un personaje del corazón, y parece que cualquier interés sobre su persona deba circunscribirse solo al morbo barato. Esto es, que si un nuevo documental habla de las aficiones sadomasoquitas de Hitler, es aceptable y lo podemos poner en el canal Historia; pero si hablamos de que a Encarna estuvo ingresada tres meses en un psiquiatrico, eso es basura. A mi en realidad todo me parece mucha, mucha hipocresía.
Parece pues que la curiosidad sobre las vidas ajenas solo es aceptable en ciertos casos. Libro sobre el alcoholismo de Humprey Bogart: bien, regalo estupendo para amigos cinéfilos. Libro futuro sobre el alcoholismo de Massiel: una bazofia, para regalar a la abuela maruja. Quizás es que se piensa que los personajes del corazón tienen poco que aportar como seres humanos, que su experiencia no es interesante, pero no estoy nada de acuerdo. En la vida de todo hijo de vecino se pueden encontrar aspectos intrigantes, y es aún más probable en la de aquellos que han tenido exito, han rozado la gloria o se han bañado en ella antes de ahogarse, y ese momento de triunfo no ha hecho sino contrastar más aún con sus miserias, que en el fondo son las de todos.
Y sí, oiga: Encarna era un personaje fascinante. Lesbiana franquista, reprimida y enamorada, exitosa e infeliz, millonaria a la que su dinero no pudo salvar de una muerte joven, capaz de firmar un cheque a una familia pobre que no conocía de nada mientras difama e intenta hundir a una compañera por el simple hecho de hacerle la competencía... Un caso clínico, una vida tan triste como, sí, interesante.
Ojo, que no estoy diciendo ahora que el Tomate vaya a ser primo hermano de "Informe semanal". No me suelen gustan los programas del corazón, por tres motivos sobre todo: La persecución a la que someten a la peña, la actitud mojigata de escándalo de sus programas (¿Kate Moss esnifa? Por Dios hija mía que chock) y su hipocresía (Ahí esnifan todos, señora, o al menos la mayoría).
Pero en el documental sobre Encarna, no había persecuciones, solo gente que decidió participar voluntariamente, amigos y enemigos (si había más de los segundos que de los primeros parece deberse a que, las cosas claras, Encarna no parecía ir por el Mundo precisamente en plan "flower power"). Tampoco se hacía ningún escándalo del hecho de que fuera lesbiana, sino más bien se constataba que ella lo llevaba muy mal, y con mucha culpabilidad.
De hecho, me atrevería a decir que en todo momento había una cierta corriente de simpatía hacia Encarna, sin ocultar en ningún momento sus (muchas) zonas oscuras... Supongo que no es lo mismo perseguir a la Obregón por un aeropuerto y luego a la Beckham en una tienda de joyas, y luego a la de más allá y tiro por que me toca... que dedicarse durante semanas a un solo personaje, recoger testimonios sobre su vida, descubrir como pensaba y por qué hacía lo que hacía. Como le ocurre a un guionista, de tanto trabajarlo a veces uno se encariña hasta con el malo.
No, "La obsesión de Encarna" no está para ganar en Sundance. Pero es un buen documental, que da voz a seguidores y detractores, no especula demasiado y brilla más cuando deja que sea la propia Encarna la que, ella sola, muestra sus miseria mientras coloca la mejor de sus sonrisas y dice que lo más importante en la vida es la sinceridad y la honestidad.
¿Es posible que su difusión cree un ejercito de aprovechados que se pasen de plató en plató ara hablar de la vida de "Directamente Encarna"? Puede. Pero si el hijo del señor Friedman se pasara por "A tu lado" para comentar el juicio de su padre, "Capturing the Friedmans" no dejaría de tener el mismo valor como documento.
Por supuesto, siempre habrá gente que diga que "a los muertos hay que dejarles en paz". Propongo que en ese caso se dejen de escribir biografías de personajes fallecidos, y que seamos conscientes de que cada vez que nos interesamos por el affaire Katherine Hepburn-Spencer Tracy no somos unos cinéfilos curiosos, sino unos cotillas de mierda. En todo caso, yo creo que a Encarna le hubiera horrorizado mucho más que este documental se hubiera emitido mientras estaba viva, y que es cuando la gente se muere cuando se debe hablar de ella. Cuando ya no se le puede hacer daño, y cuando los demás podemos aprender, fascinados, de historias ajenas tan tristes y tan terroríficas como las de Klaus Nomi, los Friedman o sí, Encarna Sánchez.
Comentario:
Pues si, los criticos televisivos, al igual que sus hermanitos (y a veces lo hacen todo ellos) los criticos cinematográficos son seres previsibles, destructivos, y que muchas veces hablan sin saber y lo que es peor, sin ver. O como diría Rubianes: desprecian cuanto ignoran, que es casi todo. O como diría Ford Fairlane: tanto gilipollas y tan pocas balas. saludos!
Comentario:
Tertuliano, precisamente la Villacastín contaba como Encarna le confesó que le puso un detectiva para seguirla todo un año y el susodicho intentó forzar la puerta de su casa. Todo eso, entre imagen e imagen de acto benéfico promovido por Doña Encarna. Menuda era ella. ¿Para cuando un biopic como Dios manda? Posibles títulos: "Con dos tacones", "En carna viva" o "Empanadilla de Móstoles: The movie"
Ángela, en muchos momentos si parecía de "Informe semanal", sí. El contexto, que lo es todo. Y más que dogmáticos, muchos críticos lo que son es muy previsibles, ¿no?
Ángela, en muchos momentos si parecía de "Informe semanal", sí. El contexto, que lo es todo. Y más que dogmáticos, muchos críticos lo que son es muy previsibles, ¿no?
Comentario:
Jope, Acho, macho. Me has dejado, como dicen los catalanes, bocabadada. Estoy bastante de acuerdo, sobre todo después de leerlo, porque a priori tu punto de vista parece revolucionario. Pero sí, tienes razón. Yo no he visto "La canción de Nomi" ni el documental de Encarna, pero sí "Los Friedmans" y me parece una gran película, eso sí, moralmente muy incómoda. O sea, que me resulta lícito admirarla e incluso premiarla, pero si conociera a los autores no sé que pensaría de ellos por haberlo hecho. Probablemente a un nivel ético el documental de Encarna sea "más blanco", aunque parezca una locura decirlo. En este caso creo que el problema quizá no resida en el documental de Encan-na en sí, sino en el buitreo alrededor, diez años más tarde, y en que sea el tomate quien lo promocione. Yo admito que veo el tomate para echarme la siesta y que antes de que acabe suelo apagarlo porque me da vergüenza ajena. Es decir, el márketing carroñero perjudica mucho la credibilidad del documental. Si hubiera formado parte del contenedor "informe semanal", hubiera habido revuelo, seguro, pero no faltarían voces que lo defenderían. Vamos, que es lo que dicen los americanos, para ser hay que parecer. Por suerte estás tú para librarnos de dogmatismos...
Comentario:
Encarna Sánchez es la única persona (a excepción de Hitler y la señorita Rottenmeyer) que una vez muerta ha conseguido que alguien en televisión salga diciendo que era mala, malísima, que el hecho de estar muerta no la convertía en buena persona y que bien muerta que estaba. Alguien que consigue que hablen así de uno después de muerto merece un respeto. Vamos, digo yo.
Por cierto, fue Rosa Villacastín la que dijo lo que dijo. Creo que estaba en el programa de la Mari Tere y el comentario de la Villacastín produjo un ligero "Ooooppppssss" bastante InTeresante en la conductora del magacín.
Ay, Mari Tere, cuando me llamarás para opinar.
P. D. Tampoco Encarna me llamó para ser tertuliano. ¡Así a uno se le quitan las ganas de hasta tener ganas! Pero no, la voluntad de un tertuliano en ciernes tiene que mantenerse firme.
Por cierto, fue Rosa Villacastín la que dijo lo que dijo. Creo que estaba en el programa de la Mari Tere y el comentario de la Villacastín produjo un ligero "Ooooppppssss" bastante InTeresante en la conductora del magacín.
Ay, Mari Tere, cuando me llamarás para opinar.
P. D. Tampoco Encarna me llamó para ser tertuliano. ¡Así a uno se le quitan las ganas de hasta tener ganas! Pero no, la voluntad de un tertuliano en ciernes tiene que mantenerse firme.





