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7. Saw IV

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Aquí se podría aplicar aquello de "Manolete, si no sabes torear, ¿pa que te metes?" Pero aplicado a mí, claro. Esto es, hijo mío, ibas a ver "Saw IV"... ¿Y que esperabas?

Supongo que en principio esperaba entretenerme, como me pasó con las tres anteriores, más o menos. La uno me divirtió como a un enano, y cada una de las siguientes un pelín menos... pero siempre tenían algo (por lo menos para un friki-fan del horror). Y sobre todo, "algo" muy de apreciar: No eran capítulos independientes de una saga con una formula repetida tal cual; por así decirlo, hay una historia que evoluciona, una cierta progresión que daba la auténtica impresión de estar viendo una trilogía, y no simplemente una más en la serie, al estilo de los Freddies, Jasons y Halloweens, que en cada entrega solían consistir en colocar una serie de adolescentes buenorros en fila de uno en la charcuteria y esperar a que los despecharan (a ellos, claro).

Y en estas llegó "Saw IV", que por causas de fuerza mayor (Spoiler: el malo está muerto del todo, y es que el hombre ya llevaba tres pelis terminal) tiene que empezar de nuevo, con la dificultad que eso conlleva. ¿Y que hace? Pues colocar una serie de personajes muy dispensables en la cola del charcutero y, como no puede seguir contando la historia de Jigsaw y su secuaz se dedica... a contarnos el origen del malo en flashbacks.

Cagada. Y no precisamente de miedo.

Siempre hay algo decepcionante ex explicar los orígenes de personajes que representan el mal absoluto. Nada me parece más interesante que indagar en las raíces de la locura de un asesino. o en las motivaciones de un tipo aparentemente "normal" para cometer un acto de violencia extrema o maldad insospechada.

Pero Hannibal Lecter, Michael Myers o Jigsaw no son tipos corrientes. Son fuerzas de la naturaleza, y representan la maldad en estado puro, nuestros miedos y temores más profundos. Saber que al de Halloween le robaban el almuerzo en el recreo o que a Hannibal Lecter le tuvieron toda la infancia a base de dieta de judias verdes y por eso le pilló querencia a la carne no hace más que convertir en mundanos y vulgares a seres que son otra cosa... O lo eran, hasta que alguien se empeñó en contarnos el por qué de su mala baba.

Unase a eso un final absurdo en el que cualquiera de los presentes puede levantar la mano y decir que él es el malo y estaría igual de bien (o sea, de mal; es completamente aleatorio) y una historia más descosida y absurda que nunca, y lo que queda es... un asiento vacío. El mío, en el estreno de la quinta parte. Que llegará, claro. Y nos contarán por qué el sucesor de Jigsaw es como es. Eso sí que da miedo.
 
Comentario:
Totalmente de acuerdo con lo de las precuelas/remakes revientaorígenes de Myers y, sobre todo, Lecter. Encima lo de que la máscara fuese de su tía la del Japón, ya me dejó muerto.
No