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...eSPaCio DeNSo Y DeSiGuaL...
Anécdotas, historias, opiniones y mucho más. Si no te interesa, ya sabes cómo cerrar.
Acerca de
Puede que hayas aparecido aquí por casualidad, puede que pinchases un link al azar o puede que seas mi madre o mi hermana y vengas por voluntad propia a hacer "bulto". Sea cual sea la razón que te ha traido hasta aquí, no te vayas sin leer, recuerda que siempre estarás a tiempo de cerrar.
Sindicación
 
VIDA
Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!».
Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!».
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.

Creo que nunca un poema me llegó tan hondo como éste... ¿Será que me siento identificada?. Debo agradecerselo a una niña que conocí hace poco...
Gracias, es impresionante.
 
Puedo escribir los versos más tristes...
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
¡La besé tantas veces bajo el cielo infinito!

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
¡Como no haber amado sus grandes ojos fijos!

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquecer los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, ¡pero cuánto la quise!
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta, la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.



Va por ti...
 
. . .
"[...] El mundo no es tan simple como quieren hacernos creer. Los contornos son imprecisos, los matices cuentan. Nada es negro o blanco; el mal puede ser un disfraz del bien o la belleza, y viceversa, sin que una cosa excluya a la otra. Un ser humano puede amar y traicionar a la persona amada, sin que por eso pierda realidad su sentimiento. Se puede ser padre, hermano, hijo y amante al mismo tiempo; víctima y verdugo... Pon los ejemplos que gustes. La vida es una aventura incierta en un paisaje difuso, de límites en continuo movimiento, donde las fronteras son artificiales; donde todo puede acabar y empezar de nuevo a cada instante, o terminar de golpe, como un hachazo inesperado, para siempre jamás. Donde la única realidad absoluta, compacta, indiscutible y definitiva, es la muerte. Donde sólo somos un pequeño relámpago entre dos noches eternas y donde, princesa, tenemos muy poco tiempo."


La tabla de Flandes - Arturo Pérez-Reverte
 
En el cielo de tus ojos...
Meces mis sentidos con tu mirada,
palabras escritas al ritmo de mi corazón.
Susurraré un beso tuyo,
estaré en tus sueños velando tus silencios.
Ven, quiero decirte que te necesito.
Ven, acércate a mis brazos.
En el cielo de tus ojos guardo silencios de ternura,
lazos de caricias si de pronto me sonríes,
amor sin desmedida si de pronto me acariciases.
Escribo cada día notas de nostalgia, recuerdos que me guardo sin mediar palabra.
Te extraño tanto, lo confieso, que me falta el aire si te alejas.
Silencios si Dios me guarda la palabra, para un día encontrarte;
en el mar de tu mirada, en el cielo de tus ojos. En el cristal de mi alma.
 
Mil gracias...
Hoy me he levantado de buen humor y voy a darles las gracias a:

- A la gente que me ha puteado en alguna ocasión.
- A los que me han fallado una y otra vez.
- A los que me han mentido.
- A los que hablan y hablan sin saber.
- A los cotillas.
- A los que se creen todo lo que oyen.
- A los que han me han insultado a mi o a los míos, indistintamente.
- A los que van de “amigos” y no lo son.
- A los que tienen dos caras.
Y en definitiva, a toda la gente que me ha hecho daño durante el transcurso de mi vida.

Gracias a todos vosotros, que aunque cada vez confío menos en la gente, cada día soy más fuerte.
 
Lo que te mereces
Te mereces un amor bobo de sofá verde pegajoso.
Despertarte con una chica con aliento a cualquiera.
Hacerte tú sola el puto café, que nadie te lo lleve a la cama.
Una descerebrada que aplauda tus malas letras.
Girarte y descubrir que tu sombra se ha venido conmigo.
Y que tus zapatos, contrariados al no ver los míos,
no sepan bien hacia dónde ir, y dejen de hacerte caso.
Que cada gracia dicha a otra te clave la ausencia de mi risa.

Te mereces doscientos amores cutres y plastificados seguidos.
Soñar conmigo mientras duermes con un monstruo al lado.
Sentirte tan horrible por dentro que te fallen tus andares de rockera.
Titubear al cruzar la acera porque te persigue tu propia cobardía.
Que la soledad te aplaste una mañana con todo mi amor.
Que mil noches de jarana no sean suficientes para anestesiarte.
Y que no haya día de sol que alivie la carroña de tu alma.
Mirarte en el espejo y sólo ver todo lo que no te atreviste a ser.

Te mereces resacas feas y solitarias, al Vacío como único compañero.
Ir de bar en bar buscando en el suelo las huellas de mis tacones.
Levantarte cada noche a vomitar una a una las mentiras que me dijiste.
No poder pronunciar nunca más una palabra de amor sin reírte.
Amigos de cuarto de baño, intentar atrapar ilusiones en servilletas de papel.
Querer disfrazarte de Sincera y que los demás sólo vean en ti a la Rastrera.
Tener que comprar besos falsos para intentar inútilmente escupir los míos.
Pegarte de cabezazos contra la pared por perderme y que no se te rompa.
 
Ahí estabas...
Y ahí estabas tendida, frente a mí, frente a mis ojos, que recorrían tu cuerpo como si nunca hubiesen visto el cuerpo de una mujer.
Y te desnudé con la mirada, y te acaricié con el alma, como si en ello se me fuera la vida, queriendo que por un instante el tiempo se nos parase a ti y a mi, en ese mismo momento, para hacerlo eterno... eterno sobre tu piel, eterno con tus miradas, eterno con tus besos, eterno con tus caricias...
Tu olor se impregnaba sobre mi piel, de mis poros emanaban el placer de tenerte en mis brazos, me retorcía con cada roce de tu cuerpo sobre el mío y me bastaba cerrar los ojos para sentir que en ese salón, yo era tuya y tu eras mía, y que nuestros cuerpos estaban tan unidos, que por un instante pudieron ser uno solo.
Y por un momento llenaste ese vacío tedioso que mi alma siente cada día, y por un momento me sentí única... única como hacía mucho que no lo sentía.
Un sentimiento de angustia y miedo se despertó en mi estómago, abrí los ojos, y ahí estabas tendida, frente a mí... yo inmóvil, sin poder dejar de mirarte, sin querer sentir lo que sentía, sin ser capaz de articular palabra alguna, sin entender por qué, ni cómo, ni cuando había nacido algo en mí que yo no quería. Acurrucada en una esquina del sofá, sin querer verte, pero sin dejar de mirarte; sin querer rozarte, pero abrazándote con el alma... sentí que el corazón se me encogía y entendí que nunca le ha servido la razón al corazón, porque el corazón no piensa... y entendí que no era tan fuerte como yo pensaba y que, frente a ti, era totalmente vulnerable a cualquier sentimiento.
 
Cutre-post (historia verídica)
Seguro que todas vosotros/as os habéis ido un día tranquilamente paseando a comprar, pensando en vuestras cositas y andando en una nubecilla hasta el lugar de destino.
Bien, pues eso de salir a comprar una solita pensando en sus cosas tiene sus inconvenientes... a mi me gusta, ehp? pero os contaré que si te metes demasiado en tus pensamientos un día lluvioso, podrías llegar a la sección perfumería con el paraguas abierto, y cuando decidas mirar hacia arriba encontrarte con la mirada de una dependienta flipada, y entonces, roja como un tomate, soltarle una frase estelar como "por si acaso" alejarte toda digna, con tu paraguas abierto y esconderte detrás del siguiente stand, y cuando estás segura de que ya no te ve, cerrarlo apresuradamente, y aquí no ha pasado nada. Cabeza alta y vamonos de compras.
Es lo que tiene pensar demasiado...
 
Los Ensueños...
Mar adentro, mar adentro,
y en la ingravidez del fondo,
donde se cumplen los sueños,
se juntan dos voluntades
para cumplir un deseo.

Un beso enciende la vida
con un relámpago y un trueno,
y en una metamorfosis
mi cuerpo no era ya mi cuerpo;
era como penetrar al centro del universo:

El abrazo más pueril,
y el más puro de los besos,
hasta vernos reducidos
en un único deseo:

Su mirada y mi mirada
como un eco repitiendo, sin palabras:
más adentro, más adentro,
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos.

Pero me despierto siempre
y siempre quiero estar muerto
para seguir con mi boca
enredada en sus cabellos.



Ramón Sanpedro