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Espacio Indefinido
Un espacio en el que no se sabe de que se habla
y se habla de lo que no se sabe.
Acerca de
Una chica común y corriente, que pasa su vida entre los estudios, la familia y los amigos. Que siente una pasión por todo lo artísitico: las letras, la danza, el teatro, el cine, la música;la fotografía y que lo complementa con la curiosidad por conocer nuevas cosas, con el gusto por deportes y por lo tecnológico.
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Debemos terminar...
Continuación de " Pasemos a la siguiente etapa”.

Mientras más cerca estaba de terminar las vacaciones, las cosas cambiaban más con Marcel. Comenzaba a sentirme muy irritada a su lado y la relación comenzaba a tornarse amarga, él no hacía más que repetir sus continuos cuentos de vida que ya me sabía de memoria y comenzó a hacerse la víctima al sentir mi frialdad. No pongo en duda que debía hacer algo al sentir que me perdía y que todos los buenos momentos iban quedando sólo en el recuerdo de lo que fue y ya no era.

Si hay algo que me molesta de una pareja es que se coloque en el papel de víctima y tenga que involucrar a las personas ajenas a la relación con los problemas que podamos tener entre nosotros, otra cosa que me molesta demasiado es que no me escuchen y que cuando digo ‘NO’ me lleven la contraria. Marcel cometió conmigo estos 2 graves errores, además de inventarse una historia para manipularme.

Se acabaron las vacaciones y la situación con Marcel eran insoportables, yo no soy de esas mujeres a las que les gusta ver dramas en televisión, mucho menos en el cine y sufrir junto a sus protagonistas, pero Marcel parecía empeñarse es hacerme vivir un drama de la vida real y quise volver a mi “tranquilidad” anterior. Volví a hablar con Fabián, sólo conversamos un poco mas que antes y a los pocos días llegamos a vernos, la cita no fue nada extraordinario y terminamos compartiendo en una reunión familiar en su casa, donde me enteré que nadie allí sabía que hacía tiempo nosotros no éramos pareja. Él me pidió seguirle la corriente a sus familiares y yo no tuve problema con hacerlo, después de todo, no tengo que publicar nuestros problemas.

Esa noche tuve nuevamente tranquilidad, pude compartir en familia y recordar esas cosas buenas, como cariño y cuidado, que tenía con Fabián, entonces decidí no irme esa noche, quedarme con él y dejar que las cosas fluyeran como pudiesen fluir. Todo mi deseo sexual reprimido durante el tiempo que estuve separada de Fabián se dejó salir esa noche y estuvimos juntos, consiguiendo que por primera vez en mi vida disfrutar del acto sexual tanto como lo divulgan. Sinceramente no sabía lo bueno que podría ser, hasta esa noche y resulta irónico venirlo a descubrir con la misma persona con la que siempre te acostaste. Él había cambiado o era yo?... me arriesgaría a asegurar que ésta era la primera vez que lo único en lo que pensaba era en disfrutarlo y en nada mas, entonces … así fue.



Luego de pasado esto yo comprendía que no tenía ningun sentido seguir en una relación con Marcel, donde lo que obtenía eran más amarguras que satisfacciones. Al día siguiente supongo que él sentía que yo estaba decidida a terminar con nuestra relación y quiso irme a visitar para conversar sobre nosotros, pero esa tarde estuve con una amiga cumpliendo con algunos compromisos y ella se quedaría en mi casa, así que quedé con él de hablar al siguiente día, cuando fuese mas adecuado. Sin embargo, él estaba desesperado y no quería perder ni un momento de drama, así que igual se vino hasta mi casa y terminó de explotar la última gota de paciencia que me quedaba. No lo recibí en mi casa, salí y dimos una vuelta, lejos de mi casa nos sentamos en unos bancos y antes de que él dijera su discurso, yo dije lo que tenía que decir y terminé con una relación que se vislumbraba tormentosa. Él fingió que se sentía mal, alegó que tenía una enfermedad que podría ser algo grave y prácticamente fingió quedarse inmóvil. Ahora sé que todo era una mentira, pero en aquel entonces no tenía las armas para descubrirlo hasta que comprendí que no era lógico preferir quedarse prácticamente inmóvil en medio del frío de la noche, con un fuerte dolor a ir a alguna clínica o incluso llamar por ayuda. Me pareció extraño y decidí no darle más importancia, me despedí entonces y me fui. Después de todo, quien quiere ser ayudado recibe la ayuda, no la rechaza.

Esa noche volví a ser soltera, sin Marcel y son Fabián al lado, pero libre de dramas y amarguras, sin vacaciones y con todas las energías enfocadas a mis estudios. Afortunadamente me había acercado mucho a Oscar, un compañero de clases.

Continuará…
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