Historias del Edificio
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4- a
En la vida no hay otra justicia posible que el azar, leyó el médico entre la fatiga de los ojos y el sopor del brandy. La frase de Borges lo impactó doblemente: por desconocida, y sobre todo por exacta.
Desde ese instante, todas las noches se despide de la enfermara con las palabras de rigor:
- Estoy en mi casa, el paciente está delicado, cualquier emergencia me llama al buscapersona.
Cuando llega a su apartamento junto con la copa de licor toma en sus dedos una moneda. El lanzarla, la luz de las lámparas la nutre con exiguos destellos.Luego es el tintineo sobre el piso, el oscilar de las dos caras. Si aparece cara, el buscapersona permanece encendido durante la noche y es posible cualquier aviso. Si por el contrario aparece sello, el doctor extrae las baterías del aparato y las coloca sobre la mesa.

- " En la vida no hay otra justicia posible que el azar"- susurra mientras camina hacia el cuarto y su esposa lo aguarda en la capa más profunda del sueño
.
Juan Carlos Méndez Guédez
En la vida no hay otra justicia posible que el azar, leyó el médico entre la fatiga de los ojos y el sopor del brandy. La frase de Borges lo impactó doblemente: por desconocida, y sobre todo por exacta.
Desde ese instante, todas las noches se despide de la enfermara con las palabras de rigor:
- Estoy en mi casa, el paciente está delicado, cualquier emergencia me llama al buscapersona.
Cuando llega a su apartamento junto con la copa de licor toma en sus dedos una moneda. El lanzarla, la luz de las lámparas la nutre con exiguos destellos.Luego es el tintineo sobre el piso, el oscilar de las dos caras. Si aparece cara, el buscapersona permanece encendido durante la noche y es posible cualquier aviso. Si por el contrario aparece sello, el doctor extrae las baterías del aparato y las coloca sobre la mesa.

- " En la vida no hay otra justicia posible que el azar"- susurra mientras camina hacia el cuarto y su esposa lo aguarda en la capa más profunda del sueño
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Juan Carlos Méndez Guédez
Comentario:
Es un pasaje con fuerza, pero la realidad es que no siempre es todo justo y la explicación que le buscamos se llama azar. Sin embargo prefiero creer que todo tiene un motivo, aunque no sea capaz de sorprenderlo, pues no creo en el libre albedrío.
Un saludo!
Un saludo!





