Día 1: Declaración de buenas intenciones
Desde la intimidad que me ofrece este espacio en el universo virtual, me gustaría explicar a quien quiera que casualmente caiga en este/a weblog lo que me gustaría expresar.
Vivimos en un país España (al menos eso creo) en el que los conflictos de intereses entre gente que juegan con el destino de todos los que vivimos aquí brillan por su consistencia. Es por ello mi deseo el hacer una crónica diaria de mis interpretaciones personales de todo aquello que acontezca en el día a día general, bajo un punto de vista neutral (al menos así lo creo), y que se aleje de las opiniones interesadas de todos los medios de comunicación abonados a uno u otro lado.
Me podría autodefinir como un centrista decepcionado con las prácticas ejercidas por nuestros representantes políticos, status forjado desde el día en que abandoné a España y emigré a Londres (de ahí mi nombre). Desde esta ciudad cambió mi concepción de todo aquello que ocurría, dándome cuenta de lo manipulado que estaba cuando vivía aquí. Y es por ello mi deseo el mantener una visión externa de todo aquello que acontezca.
Vivimos en un país España (al menos eso creo) en el que los conflictos de intereses entre gente que juegan con el destino de todos los que vivimos aquí brillan por su consistencia. Es por ello mi deseo el hacer una crónica diaria de mis interpretaciones personales de todo aquello que acontezca en el día a día general, bajo un punto de vista neutral (al menos así lo creo), y que se aleje de las opiniones interesadas de todos los medios de comunicación abonados a uno u otro lado.
Me podría autodefinir como un centrista decepcionado con las prácticas ejercidas por nuestros representantes políticos, status forjado desde el día en que abandoné a España y emigré a Londres (de ahí mi nombre). Desde esta ciudad cambió mi concepción de todo aquello que ocurría, dándome cuenta de lo manipulado que estaba cuando vivía aquí. Y es por ello mi deseo el mantener una visión externa de todo aquello que acontezca.
Comentario:
Es extraño encontrar a un exilado de derechas. Perdona, pero creo con Losantos, que hay que dejarse de milongas de centro. No hay centro, somos de derechas, aunque nos pese.Yo denomino a aquellos que pisan el agua política como nazarenos, que son los de centro-cool. Confieso que el 11-M ha marcado mi trayectoria politica y ahora voto al PP. No parece razonable que en un Estado seminacional como España haya existido una respuesta inconexa entre fuerzas politicas en aquellos tragos. Sé que el partidismo es horroroso, pero, amigo, usted se ha ido a Londres, yo vivo en Galicia, exilio interior, pero tambien plataforma independiente una vez asumido el conservadurismo como forma optima de salud economica.
No sé lo que piensa usted.
No sé lo que piensa usted.





