Deseo que esta tarde me acompañes a pasear por el parque.
Eso solo.
Sin ningún porqué.
Tú no lo preguntes.
Y no te me resistas, que de la misma manera que después del quiero va el deseo, después del deseo va el puedo, por lo menos en mi mundo.
Pero antes de venir a buscarme, toma, escucha esto:
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Ya que solo llegará tu alma a mi pensamiento, por lo menos que venga irradiando vitalidad.
Después no hará falta ni que me acompañes a casa. Cuando llegue yo te llamaré, tu mano alzará el teléfono, tu voz me contestará, moverás los dedos de los pies –como siempre haces- y sin quererlo después de una corta conversación, dirás:
- ¿Por qué?
Ajeno a mi paseo, tu cuerpo se retorcerá mientras yo te digo:
- Te dije que no preguntaras.
Y lloraré para disculparme – sí, a mí misma- que tu ausencia me vuelva... algo así como... una canción.
Eso solo.
Sin ningún porqué.
Tú no lo preguntes.
Y no te me resistas, que de la misma manera que después del quiero va el deseo, después del deseo va el puedo, por lo menos en mi mundo.
Pero antes de venir a buscarme, toma, escucha esto:
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Ya que solo llegará tu alma a mi pensamiento, por lo menos que venga irradiando vitalidad.
Después no hará falta ni que me acompañes a casa. Cuando llegue yo te llamaré, tu mano alzará el teléfono, tu voz me contestará, moverás los dedos de los pies –como siempre haces- y sin quererlo después de una corta conversación, dirás:
- ¿Por qué?
Ajeno a mi paseo, tu cuerpo se retorcerá mientras yo te digo:
- Te dije que no preguntaras.
Y lloraré para disculparme – sí, a mí misma- que tu ausencia me vuelva... algo así como... una canción.
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Vida excelente. La primavera entró en mi alma. Madrugo. El baño me fortifica y me alegra el espíritu. Tendida en la pila, con la mano en el grifo, dejo que el agua tibia me enerve, y la fantasía como en sopor se detiene en imágenes plásticas tranquilas y suaves. Después tiemblo dentro de la sábana y vuelvo gozosa al calor de mi cuerpo, contenta de la vida que siento circular por mis venas. La cabeza está firme; jamás vienen a mortificarme ideas sutiles, alambicadas (...) Vivir es esto: gozar del placer dulce de vegetar a sol.*

*Leopoldo Alas "Clarín" en La Regenta. .
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Echada en la cama escuchando a Sabina me entraron las ganas de chocolatinas. El único vicio que me domina. Pero... ¿hay que vencer o ganar? Ya lo dice le refrán: el español cuando canta, es que está jodido o poco le falta. También existen otras cosas secundarias: el aire, el agua, los alimentos y un aparato mediador que sepa latir. Después acciones más triviales: sentir, aprender, trabajar y morir. Y luego las cuatro tonterías: paz, amor, felicidad y salud. Todo esto ya no forma parte de mi dominio, así que cada cual a lo suyo. La vida trabaja en su despacho vital y yo camino por encima de naturaleza. No me limpio las manos, simplemente no sepo y seso, furbo and rocanró. A mi gustan las noches, olvídame. A ti todo te sonríe, relájate. Adivinanza si adivinas. Yo a mis chocolatinas, gracias a la vida...

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SIEMPRE QUIERO ESTAR CONTENTA, TRISTE NO VALGO LA PENA.
Mata más gente el tabaco que los aviones,
y he perdido el miedo a volar,
y enciendo la faria de las grandes ocasiones,
y en las nubes tengo un BMW,
una Playstation, tu foto y un par de postales;
sigue escribiendo donde quiera que tú estés.
Felicidad que bonito nombre tienes.
Felicidad vete tú a saber dónde te metes.
Felicidad cuando sales sola a bailar
y tomas dos copas de más
y se te olvida que me quieres.
Nada mas verte le dije a mi sentido común
que no me esperara levantado
[...]
Tu haces latir mi corazón,
sin ti tengo taquicardia,
y a veces necesito un doctor
y atraco la farmacia.
[...]
Cuando menos lo esperaba
de pronto un día,
y a a mi puerta llamó la alegría,
y resulta que tenía tu carita,
y que estabas tan rica,
que devoré tu piel, tu carne y tus espinas,
y rebañé, to' el suco, suco, suco y rebañé.
Desde entonces en verano
nunca pido ensaladilla
ni antes de dos horas de digestión
me tiro al mar, y he dejado de abusar
del tabaco, del café, del tinto y del prozac...
... pura felicidaun.
Lichis
Espero que los escritores, allá en sus lechos, sean felices, aunque no tanto.
Así de claro:
“sujeto, verbo y complementos”.
Desde que se renovó mi apetito por la lectura, me siento con fuerzas para sentir aquello que no se ve. Si Passeig de Gracia se parece, muy vagamente –y sobretodo estrechamente-, a Les Champs Elysses, ¿por qué no respirar a fondo cuando voy a trabajar?. Nacen nuevos personajes: el vendedor de cupones más cojo que ciego, la chica fea –si es que existe alguna- que vende productos antidepresivos, el biólogo de letras... y algún que otro tango. También me siento con fuerzas para llorar, aunque hace más de un mes que no veo la mar. Alguien, en algún lugar del estado -por no aventurarme a afirmar que de la provincia y regocijarme en mi acierto- entiende esto que digo. Sin embargo, ahora ni devoro ni me saben a tanto las míticas letras. Quizá me de a la lectura, simplemente, por que la estructura gramatical de las frases en los libros suele ajustarse más a la imaginación. Me voy por las ramas, encuentro pajaritos, se van volando, y yo vuelvo al suelo. Mientras otros sin sabia ni hoja: cazar mucho, nosotros.
Así vivimos:
“verbo, complementos y, si acaso, sujeto”.

Así de claro:
“sujeto, verbo y complementos”.
Desde que se renovó mi apetito por la lectura, me siento con fuerzas para sentir aquello que no se ve. Si Passeig de Gracia se parece, muy vagamente –y sobretodo estrechamente-, a Les Champs Elysses, ¿por qué no respirar a fondo cuando voy a trabajar?. Nacen nuevos personajes: el vendedor de cupones más cojo que ciego, la chica fea –si es que existe alguna- que vende productos antidepresivos, el biólogo de letras... y algún que otro tango. También me siento con fuerzas para llorar, aunque hace más de un mes que no veo la mar. Alguien, en algún lugar del estado -por no aventurarme a afirmar que de la provincia y regocijarme en mi acierto- entiende esto que digo. Sin embargo, ahora ni devoro ni me saben a tanto las míticas letras. Quizá me de a la lectura, simplemente, por que la estructura gramatical de las frases en los libros suele ajustarse más a la imaginación. Me voy por las ramas, encuentro pajaritos, se van volando, y yo vuelvo al suelo. Mientras otros sin sabia ni hoja: cazar mucho, nosotros.
Así vivimos:
“verbo, complementos y, si acaso, sujeto”.
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Me gusta la velocidad; el viento en la cara, la ambiguedad de algunas calles, y aquello que estuvo y más tarde descubrí. No siempre corro, por que sé caminar metiendo quinta sin que la acera se inmute. Mi rayo circula por mis venas, y mis botas no sufren mas que un dulce roce, necesario. Sí, ahora gasto suelas por que ya no quiero aprender a volar. Con correr me basta: no es que me conforme con poco, poseo toda la nada. Y creas lo que creas, no hago de mi tiempo algo veloz, no, no más que los otros...
- Una de las escuelas de Tlön llega a negar el tiempo: razona que el presente es indefinido, que el futuro no tiene realidad sino como esperanza presente, que el pasado no tiene realidad sino como recuerdo presente.*
¿Dices? Tonterías.
Tú no te conformas con poco y mira, ya ves, a mi me late el corazón y a ti el cerebro.
Hasta otra... y caminando que es gerundio.
* Jorge Luís Borges en Tlön, Uqbar, Orbis Tertius.
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Respiro y bebo agua. Uso raíces. Me gusta el verde. Tomo el sol, la luna y el aire. A veces desprendo más carbono que dióxido, otras tomo más H2O que felicidad. Me sobra, casi siempre, oxígeno para dar y vegetar. Y corren por dentro mío miles de substancias que hacen cosquillas a mis sentidos y ponen los pelos de punta a mis huesos. Me gusta lo verde. Tengo raíces. Respiro, bebo agua... pero, además, defeco.





