Canción --> Sara
Llegó el momento. ¡Adelante pues!. Ahora a caminar sin beber de mis raíces. Y sin plan b. No es el fin del mundo, pero algo se acaba. El suelo será más peligroso, el ambiente más arduo, los amaneceres extraños, rostros borrosos, voces difusas... y sin plan b. Aunque seguiré teniendo aquello que siempre tuve (se me admita la redundancia) y la vida seguirá como siguen las cosas que tienen algo más de sentido. Aún recuerdo aquello de: La liberación es un parto, un parto doloroso. Ahora sé que nacer, cuando te dejan elegir, puede doler más que parir, porque después, si sale mal, siempre recordarás aquella otra puerta que no abriste. Así son las cosas cuando no tienes un segundo plan pero sí miles de opciones. Así como vivir la vida.

Llegó el momento. ¡Adelante pues!. Ahora a caminar sin beber de mis raíces. Y sin plan b. No es el fin del mundo, pero algo se acaba. El suelo será más peligroso, el ambiente más arduo, los amaneceres extraños, rostros borrosos, voces difusas... y sin plan b. Aunque seguiré teniendo aquello que siempre tuve (se me admita la redundancia) y la vida seguirá como siguen las cosas que tienen algo más de sentido. Aún recuerdo aquello de: La liberación es un parto, un parto doloroso. Ahora sé que nacer, cuando te dejan elegir, puede doler más que parir, porque después, si sale mal, siempre recordarás aquella otra puerta que no abriste. Así son las cosas cuando no tienes un segundo plan pero sí miles de opciones. Así como vivir la vida.

Pensó que los sostenidos son como las hojas que lloran las gotas del rocío; que un acordeón es el marcapasos que revive a la pasión aún se jubile tres veces; que el compás mueve el sol que hasta ahora se creía impasible; que las cuerdas ahogan los malos tratos con el que el cuerpo paga a la mente; que la vibración de la caja redonda hace bailar al carbón más que a los diamantes; que el suspiro de una harmónica es la mejor banda sonora de todos los principios; que un pentagrama es el lecho ideal donde todas las lunas son lunas de miel... Y otras miles de ideas más habían llovido antes de preparar la exposición. En el mismo momento en el que se lo propusieron ya empezaron a caer dulces gotas; uno no se encuentra siempre con la oportunidad de gritar lo que siente.
Sin embargo, ahora, el afinador de pianos está inmóvil y mudo delante de doscientas personas que esperan, con más prisa que emoción, que conferencie sus cincuenta años de experiencia. Y en estos momentos ni siquiera chispean letras. Intenta recordar la estructura, el esquema que llevaba plegado en el bolsillo trasero, el tema central que resumió en tres frases y enganchó en la nevera, la idea... nada. No escucha nada. Porque hay momentos en los que la vida pasa sin hacer ruido.
Alza la mirada y ve en un cartel el título que mandó a colgar. Sigue sin recordar el texto, pero de repente cree verdaderamente en lo que siente. Y vive: - La música, señoras y señores, es todo lo que ustedes quieran que sea. Así ha sido para mí y por ella he vivido toda mi vida. Sin embargo, no se pierdan en su Universo y sepan que existe algo, aparentemente innecesario, que deben hallar. La música no es más que el medio para encontrar... la tecla que falta: el silencio.

Sin embargo, ahora, el afinador de pianos está inmóvil y mudo delante de doscientas personas que esperan, con más prisa que emoción, que conferencie sus cincuenta años de experiencia. Y en estos momentos ni siquiera chispean letras. Intenta recordar la estructura, el esquema que llevaba plegado en el bolsillo trasero, el tema central que resumió en tres frases y enganchó en la nevera, la idea... nada. No escucha nada. Porque hay momentos en los que la vida pasa sin hacer ruido.
Alza la mirada y ve en un cartel el título que mandó a colgar. Sigue sin recordar el texto, pero de repente cree verdaderamente en lo que siente. Y vive: - La música, señoras y señores, es todo lo que ustedes quieran que sea. Así ha sido para mí y por ella he vivido toda mi vida. Sin embargo, no se pierdan en su Universo y sepan que existe algo, aparentemente innecesario, que deben hallar. La música no es más que el medio para encontrar... la tecla que falta: el silencio.

Canción --> Podría volver - Bambino
Escena 3
- ¡Cuánto tiempo!
- Cierto. ¿Cómo va todo Luis?
- Bueno, bien, como siempre...
- ¿Seguro?
- Sí, sopesándolo bien todo se cura. ¿Y tú?
- Salgo con Rafa...
- Me alegro.
Ella baja la mirada.
- Porque eres feliz con él ¿no?
- ¿Por qué no iba a serlo?
Escena 1
El joven de morena y brillante cabellera sabía que ella le observaba y, por eso mismo, no se recogió los rizos que, desde la perspectiva de la chica con gafas, le tapaban la cara. Después de pensárselo, dibujó una media sonrisa, como si lanzara una flecha de cupido, pero con más sentimiento de valentía que picardía. Seguidamente adoptó una posición de timidez que se denuda poniendo la mano derecha en el bolsillo trasero del pantalón, apoyándose en él. Suspiró y los rizos le acariciaron la cara, pero las pestañas se molestaron y tuvo que frotarse el ojo, gesto incómodo a la vista, a pesar de la suavidad con la que lo trató. Cuando por fin decidió moverse del sitio, primero giró la cadera, después el torso y finalmente la cabeza. El sol le cegó y bajó las gafas que tenía en lo más alto de su cabeza. Y con esto encontró el comentario perfecto: “ Tú belleza me ha cegado, como siempre.” Mientras daba el primer paso reflexionó que era muy cursi, pero lo hizo desde la cobardía; incurrió que le pediría la hora. Al siguiente pasó sintió un calambre y avanzó tembloroso. Al tercer paso se desplomó...
Escena 2
La joven de gafas y curvas peligrosas empezó a vestirse con colores atractivos, a lavarse los dientes tres veces al día utilizando el hilo dental, a echarse un perfume nada barato, a recogerse el cabello con el sencillo soplar del viento, a andar con la pelvis por delante y la mirada por bandera, a sentir que la gente, a pesar de todo, está llena de simpatía y que el amor con amor se paga.
Conoció gente nueva y encontró la pasión en un amigo de la amiga del novio del vecino del primo de una amiga suya. El mundo es tan grande y la vida tan estrecha...
Escena 1
Se desplomó porque no era ella, la suya, no... y sin embargo, más por venganza al desamor que así mismo, más por no retroceder que por el atractivo de esa otra chica con gafas, pidió la hora con el mismo cosquilleo con el que deseaba volver a estar al lado de su chica.
Escena 2
Y aunque la vida es tan estrecha que, a veces, la pasión se consume demasiado rápido cuando ya no se sueña con ella, o cuando se sueña con otra, en otros huesos cubiertos de carne, en un terreno ya conocido, al cerrar bien los ojos, se puede rescribir sobre cualquier terreno y soñar dónde se quiera.

Escena 3
- ¡Cuánto tiempo!
- Cierto. ¿Cómo va todo Luis?
- Bueno, bien, como siempre...
- ¿Seguro?
- Sí, sopesándolo bien todo se cura. ¿Y tú?
- Salgo con Rafa...
- Me alegro.
Ella baja la mirada.
- Porque eres feliz con él ¿no?
- ¿Por qué no iba a serlo?
Escena 1
El joven de morena y brillante cabellera sabía que ella le observaba y, por eso mismo, no se recogió los rizos que, desde la perspectiva de la chica con gafas, le tapaban la cara. Después de pensárselo, dibujó una media sonrisa, como si lanzara una flecha de cupido, pero con más sentimiento de valentía que picardía. Seguidamente adoptó una posición de timidez que se denuda poniendo la mano derecha en el bolsillo trasero del pantalón, apoyándose en él. Suspiró y los rizos le acariciaron la cara, pero las pestañas se molestaron y tuvo que frotarse el ojo, gesto incómodo a la vista, a pesar de la suavidad con la que lo trató. Cuando por fin decidió moverse del sitio, primero giró la cadera, después el torso y finalmente la cabeza. El sol le cegó y bajó las gafas que tenía en lo más alto de su cabeza. Y con esto encontró el comentario perfecto: “ Tú belleza me ha cegado, como siempre.” Mientras daba el primer paso reflexionó que era muy cursi, pero lo hizo desde la cobardía; incurrió que le pediría la hora. Al siguiente pasó sintió un calambre y avanzó tembloroso. Al tercer paso se desplomó...
Escena 2
La joven de gafas y curvas peligrosas empezó a vestirse con colores atractivos, a lavarse los dientes tres veces al día utilizando el hilo dental, a echarse un perfume nada barato, a recogerse el cabello con el sencillo soplar del viento, a andar con la pelvis por delante y la mirada por bandera, a sentir que la gente, a pesar de todo, está llena de simpatía y que el amor con amor se paga.
Conoció gente nueva y encontró la pasión en un amigo de la amiga del novio del vecino del primo de una amiga suya. El mundo es tan grande y la vida tan estrecha...
Escena 1
Se desplomó porque no era ella, la suya, no... y sin embargo, más por venganza al desamor que así mismo, más por no retroceder que por el atractivo de esa otra chica con gafas, pidió la hora con el mismo cosquilleo con el que deseaba volver a estar al lado de su chica.
Escena 2
Y aunque la vida es tan estrecha que, a veces, la pasión se consume demasiado rápido cuando ya no se sueña con ella, o cuando se sueña con otra, en otros huesos cubiertos de carne, en un terreno ya conocido, al cerrar bien los ojos, se puede rescribir sobre cualquier terreno y soñar dónde se quiera.
