logotipo

img_google

IO SONO STREGA

¿El Acorde de mi vida?
Prueba de amenazarlo, amor,
pero no te aseguro que calle.


Dicho sea:

"No vale la pena tener un mundo dentro y no sacarlo pa' fuera"
Pastora
 
“BASO, BASO”
Su pelo...
El carbón, el asfalto, la mecha quemada, el vestido de un cardenal, el petróleo... nada es tan negro como su pelo rizado. Los cabellos que se le ondulan, divertidos, se enredan entre ellos mismos por el simple placer de regocijarse, y la brisa, que siempre acaricia lo que más le divierte, encuentra en ellos un parque de atracciones.

Sus ojos...
Ni almendras ni cerezas, ni marrones ni azules, ni guiños, ni negros... sus ojos son dos lunas llenas de algas y agua fresca con olor a mar; con el olor que se siente cuando la inmensidad, la profundidad, se integra en el corazón a través de una atenta mirada. Sin esa mirada sus ojos solo serían bellos ojos, sin esos ojos, su mirada penetraría igual.
Y sus pestañas son de largas como las de mi King Kong, pero de un negro más intenso, como remarcando que cuando protegen lo hacen con orgullo.

Su nariz...
...pequeña, chata, con dos agujeritos de sabiduría, porqué cualquier olor es examinado detenidamente, escrutado, memorizado... y reconocer lo que hueles es saber qué ves y qué tocas.

Su sonrisa...
¡Ay, qué sonrisa!
Pocos saben sonreír, porque pocos lo hacen simplemente por el hecho de hacerlo.
Su sonrisa es aquello que llamo yo la triste felicidad, porqué cuando la sientes (dentro de su cara iluminada):
... lloras para expulsar la felicidad que te oprime el pecho y no te cabe, no las penas y preocupaciones que ya se han desvanecido cobardemente.
... y ríes feliz de contemplarle, de ver que está ahí, de notar que se dirige a ti sin ocultar todo aquello que siente. Dándose, regalándose... como un buen payaso.

Su cuerpo...
...unos huesos que desprenden inocencia, tranquilidad. El muñeco de peluche más suave del mundo no incitaría al abrazo como ese escaso metro que llenaba el espacio...
Qué decir...

Saben una cosa, la felicidad es algo que se puede ver...

PD:Tendría aproximadamente cinco años, no entendía castellano. Jugó conmigo, sin conocerme, a pasar la pelota. El padre llegó más tarde y le dijo:
- Baso, baso...
Y este niño me dio un besito en la cara...


No