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IO SONO STREGA

¿El Acorde de mi vida?
Prueba de amenazarlo, amor,
pero no te aseguro que calle.


Dicho sea:

"No vale la pena tener un mundo dentro y no sacarlo pa' fuera"
Pastora
 
GRACIAS MI COMPI
Al otro lado de la orilla del Sena donde habitan los hippies italianos que
enseñan el culo, hay un pequeño restaurante llamado “la cena debida”. Cuando ya
nadie queda por las calles francesas, y detrás de las columnas de los Campos
Eliseos no quedan más que atracadores escondidos en unas, parejas besuqueándose
en otras, y turistas clamando al cielo por un taxi, el mundo parece que se
acaba, y ese cielo negro es traspasado por una antorcha apagada llamada Eiffel.

En plena catarsis de ciudad y un orden jónico incumplido, un ruido de pasos
sobre el suelo mojado hace su aparición por la escalinata. Le acompañan unos
vaqueros, una chaqueta a cuadros con coderas y una bufanda disfrazada de burda
corbata. El personaje en cuestión carraspea, se frota las manos y fuma
imaginariamente preso del frío. Llega antes de tiempo a la cita, y se queda bajo
un soportal enfrente del restaurante. Mira a un lado y a otro, y al fin se
libera de la bufanda, ahogado por su tela. Traga saliva, nervioso, y suspira
mirando la tenue bombilla del techo. Se trata de Abel, presto a entrar por la
puerta y en la hora convenida. Mira el reloj de forma torpe, y se precipita a
cruzar la calle con paso firme hacia la puerta del restaurante. No entiende las
pegatinas que dicen si empujar o tirar, así que forcejea un rato hasta acertar,
y sin más preámbulos hace su aparición.

Dos camareras se le acercan vestidas de rigurosa camisa blanca, chaleco negro y
falda hasta la altura de las rodillas que siguen una cortina de medias. Le
hablan en francés. El frunce el ceño, no entiende. Solo tiene que ver a una
persona. El aroma del ambiente le recuerda a una vieja colonia de magnolia, sin
hacer mención a una musiquilla de acordeón que se va desvaneciendo por segundos.
Gira la cabeza, mirando algún gesto al cual pueda reconocer, más se halla en la
única compañía de aquellas mismas camareras ofreciéndole una carta, pronunciando
palabras para él inentendibles. Se lleva una mano a la frente para buscar una
solución a todo aquello, y lo único que descubre es una mano tocándole por
detrás del hombro. Se gira y la descubre, vestida como se la imaginaba, de
riguroso negro.
- ¿ Esperanza? – pregunta esperando cualquier respuesta
- ¿Abe?
- Más o menos, que ya no sé ni lo que me ha llamado esta gente. Bubuloquesea o
algo así, mira que tener que quedar en Francia ¿eh?
- Era la única manera de poder llevar a buen puerto el intercambio.
- ¿Sabes que hablas como las espias profesionales?
- Se hace lo que se puede. Bueno, ya que estamos aquí ¿cenamos no?
- Si sí, es que esta gente, llegan las siete, y es que cierran hasta las calles,
de verdad que es que manda cojones.

Y ESPE no hace sino señalar una mesa en un rincón. Abel se encamina hacia allá,
atravesando la sala, comprobando como la mayor parte de las mesas están ocupadas
por japoneses vestidos del modo más elegante. “Donde me he metido” piensa para
sus adentros.

Para guardar las formas retira la mesa para que se siente Espe, pero ella hace
caso omiso, y se saca su propia silla. Abel se queda con pose de torero y cara
de gilipollas mirando la silla, y no le queda otra que resignarse y sentarse.
Las camareras les siguen y les llevan la carta. La abre y comienza a ojear un
catálogo de nombres que jamás antes había visto, y reconoce gran sosiego cuando
descubre las fotos para poder guiarse.

- No sé para qué pierdes el tiempo mirando la carta. – le dice Espe
- ¿Perdona?
- Que ya he pedido yo.
- Oye, ya en serio, ¿yo le he hecho algo a tu organización o algo? Que pareces
hasta como resentida y yo lo estoy flipando.
- ¿Lo estás flipando?
- Sí, sí, que no sé muy bien ni que decir ni cómo comportarme. Yo solo vine aquí
a traerte este sello, y bueno, de acuerdo con venir hasta Francia si así
evitamos un marrón de cojones, pero yo ya más es que de verdad que no lo
asimilo, perdona que te sea tan así, que no sé si me explico yo ya.
- Pues sabes, todavía no ha empezado la ficción.

Y de pronto, los ojos de Espe se tornan rojos, y hacen que los cubiertos vuelen
en circulo sobre la cabeza de Abel, quien mirando a su alrededor comprueba que
ninguno de los japoneses se altera de lo que sucede, y ya duda sobre si todo
aquello es creación de su imaginación.

- ¿Viste? Cuando te llamé, se me olvidó decirte que soy una bruja.

Abel no hace sino beber de la primera copa de su derecha para poder hallar algún
tipo de respuesta. Pero le salvan de nuevo las camareras con dos humeantes
platos.

- Walá- y allí lo colocan en la mesa y se retiran.

Mira extrañado aquel caldo oscuro mezclado con olor dulce.
- ¿Qué coño es esto Esperanza?
- Sopa de canela
- ¿Qué? – con cara de repulsa
- Sopa de canela
- Joder, mira, las cosas ya vamos a definirlas, que si si, mira tu eres una
bruja y toda la pesca, y yo lo que voy a hacer es como si no pasara nada y lo
más normal del mundo. ¿De acuerdo? ¿Te doy el sello ahora?

SP no hace más que sonreir pizpireta. Le divierte sembrar aquella incertidumbre
en el protagonista. Con ademanes actorales, como si se tratara de una actriz de
teatro clásico, chasquea los dedos, relaja la mirada, blande una sonrisa y se
toma un tempo para entonar.
- Tampoco quiero el sello.

Abel se halla degustando esa insulsa sopa para colmar toda toma de tierra por la
cual estaba allí sentado.
- ¿Y entonces?
- Pues me han pagado para acabar contigo y matarte
- ¿Y lo dices así tan tranquila cenando conmigo?
- Sí, sí, no tengo ningún problema en serte sincera.
- ¿Y si es al revés?
- No, es una hipótesis errónea, creeme Abe.
- Mira ya no sé como tomarme esto. Llevo toda la noche jodido y rallado. Así que
solo te voy a decir una cosa. Si me matas antes de terminar la cena, te va a
tocar pagar a ti.
Espe comienza a aplaudir lentamente, más divertida aún que antes.

- ¿Sabes? Por un momento parecías alguien, pero solo imitabas a Robert de Niro.
Te voy a volver a ser sincera. Ahora mismo eres una persona desesperada.
- No, no, no es pose, de verdad creeme, visto lo visto. Vamos a pasarlo de puta
madre.

Y Abel se levanta reclamando champaign con acento torpe. Todos aquellos
japoneses siguen comiendo a tropel, sin enterarse de atisbo alguno de lo que
sucedía en aquella mesa. Enseguida traen la cubitera, dos copas, el paño y la
botella descorchada.

- Mira Esperanza – tomando la palabra mientras sirve las dos copas- vamos a
brindar por una insignificancia, por mi fin. ¿te parece bien? A ti te van a
pagar por ello y yo me voy a ir al otro lado tras cenar con una bruja de
escándalo y un champagn cojonudo. Eso sí, la sopa de canela la hubiera cambiado.
El caso, ese que ya a estas alturas, ¿qué puedo perder?
- ¿Quieres que te lo diga?
- No veo por que no.
- A ver, Abel, no era una sopa de canela cualquiera. Ya te dije, soy una bruja,
de escándalo como has apuntado hace un momentito. Si te fijas yo no la he
probado. Yo la hice pócima, no sé como te fias de una bruja en una cena.
Entonces, ¿qué puedes perder? Pues siento decirte, y espero me lo disculpes, que
ahora ya tu cosita no funciona. Y eso para vosotros es perder mucho ¿no?
- Me cago en la leche- y se sobresalta levantándose- hasta aquí podíamos llegar

Espe ni se inmuta.
- Abel, siéntate, por favor.
- No, no, me voy a ir por donde he venido y me voy a asegurar de que esto
funciona. Si no es así, ya rezarás para que no me cruce contigo.
- Delteri Delantari Delantari
- ¿Qué?
- Delteri DELANTARI DELANTARI!!!!!

Y preso de los vientos y las fuerzas sobrenaturales, Abel se empotra de nuevo,
inmovilizado contra la silla. No puede ni hablar, tan solo acertar a mirar.
Espe se le acerca y le susurra al oido.
- Está muy mal eso que has dicho, y ahora te vas a comer toda la sopa.
Sin más, sujeta la cuchara llenándola, y vaciándola como a un nene pequeño a un
Abel que no puede hacer nada por evitarlo.
- Esta va por el japonés aquel, esta va por la camarera, ay que niño más bueno..
Le acaricia la cara maliciosamente, y a continuación otras dos cucharadas hasta
casi reventar.
Ya todo parece perdido para Abel, esta sujeto a la arbitrariedad, a los juegos,
a la voluntad de aquella bruja maliciosa con ecos de actriz lorquiana. Con la
garganta ardiendo y golpes de canela atravesándole, solo puede cerrar los ojos
con todas sus fuerzas.

Entonces se despierta, se frota los ojos, no sabe en qué cama está, cuando logra
acostumbrarse a la luz respira aliviado. Ha sido todo un sueño. Se desarropa y
ve como todo su cuerpo está garabateado por tatuajes que han surgido del
improviso. Todos dicen: “No me llames esperanza, llamame Espe”

ABELITO
 
Comentario:
Pero qué arte tenéis los dos jodios!

juassssssss y yo que lo leía y decía... sp le ha dedicado un capítulo a abelito igual que en su libro??? ... y al fin vi que era de abelito... ya decía yo... jjjj.

esa pócima de la sopa... no podriaís pasarme la receta?...

Besosssss guapos!!!!!

 
Comentario:
Jajaja! me recuerda an Embrujada..¿por que crees que será?
Ah por cierto, no se si te lo dije antes pero muchas gracias por la poesia que me regalaste el otro dia. Me encantan estas cosas, la verdad que esto de los blogs en un mundo, y en ocasiones decimos mas de nosotros mismos de lo que nos parece. Una bruja...XDD jo..yo esta noche he soñadpo que tenia una especie de poder mental...pero muy raro..estos sueños...
 
Comentario:
No puedo sino agradecer vuestras palabras SP y Grabu. Me alegro que os gustara.

Para mi es un privilegio poder contar con gente con la que compartir y aprender...

Y de mi compi de guitarra y deberes de responsabilidad, pues es un honor...

<<<<
Yo en mi butaca de la cuarta fila
.. y sin ser polaca.. SP salta a escena
convirtiendo una tortuga en sirena
y enredos de lunas con flores lila.

Bruja, que sale el Sols por Algeciras,
si te vale, vamos los tres de cena
que tenemos pendiente por un Sena
que se divierte por verte de gira.

No tienes arte "ni ná" con la escoba
en ciernes, con la magia que te sobra
y tus detalles que brindan confianza.

Por la calle digo, que de mayor
ya quisiera ser como tú, que no,
solo hay una verdadera SP, Esperanza.
>>>>
 
Comentario:
Muy buen relato Abel. No sabía si era de Espe o tuyo. Escribes realmente bien.

Ahi tienes mi mail, estoy abierto que me mandéis relatos sea de quien sean. Y si son tan buenos como este más abierto a recibirlos estoy aún.

No dejéis nunca de escribir, que cada vez somos menos.

++ Si amas con los ojos cerrados tu amor es ciego, si lo haces con los ojos abiertos tu amor es de locos: yo amo como un loco ++

Grabu
 
Comentario:
Este relato ha estado escrito por Abelito, qe me lo regaló -que no por eso se piense que voy a perdonarle la cena que me debe-.

Abelito, muchas gracias, me he divertido mucho leyéndolo (¡delantari! ¿"flaquillari"? juass), sobretodo me ha hecho mucha ilusión que me lo escribieras... todo un privilegio.

^_^

Besos desde Espe, tu compi
jeje

No