Tengo sueño; hoy he madrugado.
Esta mañana me ha despertado la lluvia muy temprano, junto los perros del amanecer.
Cosa extraña.
Ni el frío, ni la sed, ni las ganas de ir al lavabo han conseguido levantarme jamás, excepto en extrema ocasión...
Pero hoy la lluvia aún no mojándome, silenciosa y sin olor, ha conseguido despertarme.
No me he parado a pensar que caía agua, ni que hacía fresquito... ha sido abrir los ojos e ir hacia la ventana a... a no sé a qué...
Supongo que tú, mientras, estarías en las nubes.
No me interesa saber qué haces allí arriba.
Eres libre de volar, flotar, mear o tocarte lo que te de la gana mientras estés bien a gustito y no te echen. Es mas, no tengas prisa en volver, estamos en vacaciones.
Lo que me intriga es por qué no estás aquí abajo.
También puedes volar, flotar, mear y tocarte lo que te de la gana a mi lado. Incluso podemos hacer algo de esto juntos.
Puede que uno se canse hasta de que le hagan feliz; porque si no hubieras sido feliz junto a mí no estarías arriba.
Así de claro te lo digo corazón, conmigo se levita... y se llega a tocar las nubes.
Aunque sea fuego que solo se enciende con tu chispa soy como un chute de energía que dura lo que dura un largo invierno.
Si te dejé marchar fue para que no me agobiaras, flores como yo necesitan más oxígeno que dióxido de carbono.
No me expongas tus razones, da igual.
Ya te dije: tú te lo pierdes... no pienses que cuando acabes tu vuelo de torpe golondrina te estaré esperando.
Y sobretodo apunta esto: no vuelvas a llorarme cuando estés en las nubes... estamos en vacaciones, no tengo ganas de madrugar.






