Espero que los escritores, allá en sus lechos, sean felices, aunque no tanto.
Así de claro:
“sujeto, verbo y complementos”.
Desde que se renovó mi apetito por la lectura, me siento con fuerzas para sentir aquello que no se ve. Si Passeig de Gracia se parece, muy vagamente –y sobretodo estrechamente-, a Les Champs Elysses, ¿por qué no respirar a fondo cuando voy a trabajar?. Nacen nuevos personajes: el vendedor de cupones más cojo que ciego, la chica fea –si es que existe alguna- que vende productos antidepresivos, el biólogo de letras... y algún que otro tango. También me siento con fuerzas para llorar, aunque hace más de un mes que no veo la mar. Alguien, en algún lugar del estado -por no aventurarme a afirmar que de la provincia y regocijarme en mi acierto- entiende esto que digo. Sin embargo, ahora ni devoro ni me saben a tanto las míticas letras. Quizá me de a la lectura, simplemente, por que la estructura gramatical de las frases en los libros suele ajustarse más a la imaginación. Me voy por las ramas, encuentro pajaritos, se van volando, y yo vuelvo al suelo. Mientras otros sin sabia ni hoja: cazar mucho, nosotros.
Así vivimos:
“verbo, complementos y, si acaso, sujeto”.

Así de claro:
“sujeto, verbo y complementos”.
Desde que se renovó mi apetito por la lectura, me siento con fuerzas para sentir aquello que no se ve. Si Passeig de Gracia se parece, muy vagamente –y sobretodo estrechamente-, a Les Champs Elysses, ¿por qué no respirar a fondo cuando voy a trabajar?. Nacen nuevos personajes: el vendedor de cupones más cojo que ciego, la chica fea –si es que existe alguna- que vende productos antidepresivos, el biólogo de letras... y algún que otro tango. También me siento con fuerzas para llorar, aunque hace más de un mes que no veo la mar. Alguien, en algún lugar del estado -por no aventurarme a afirmar que de la provincia y regocijarme en mi acierto- entiende esto que digo. Sin embargo, ahora ni devoro ni me saben a tanto las míticas letras. Quizá me de a la lectura, simplemente, por que la estructura gramatical de las frases en los libros suele ajustarse más a la imaginación. Me voy por las ramas, encuentro pajaritos, se van volando, y yo vuelvo al suelo. Mientras otros sin sabia ni hoja: cazar mucho, nosotros.
Así vivimos:
“verbo, complementos y, si acaso, sujeto”.





