Pensó que los sostenidos son como las hojas que lloran las gotas del rocío; que un acordeón es el marcapasos que revive a la pasión aún se jubile tres veces; que el compás mueve el sol que hasta ahora se creía impasible; que las cuerdas ahogan los malos tratos con el que el cuerpo paga a la mente; que la vibración de la caja redonda hace bailar al carbón más que a los diamantes; que el suspiro de una harmónica es la mejor banda sonora de todos los principios; que un pentagrama es el lecho ideal donde todas las lunas son lunas de miel... Y otras miles de ideas más habían llovido antes de preparar la exposición. En el mismo momento en el que se lo propusieron ya empezaron a caer dulces gotas; uno no se encuentra siempre con la oportunidad de gritar lo que siente.
Sin embargo, ahora, el afinador de pianos está inmóvil y mudo delante de doscientas personas que esperan, con más prisa que emoción, que conferencie sus cincuenta años de experiencia. Y en estos momentos ni siquiera chispean letras. Intenta recordar la estructura, el esquema que llevaba plegado en el bolsillo trasero, el tema central que resumió en tres frases y enganchó en la nevera, la idea... nada. No escucha nada. Porque hay momentos en los que la vida pasa sin hacer ruido.
Alza la mirada y ve en un cartel el título que mandó a colgar. Sigue sin recordar el texto, pero de repente cree verdaderamente en lo que siente. Y vive: - La música, señoras y señores, es todo lo que ustedes quieran que sea. Así ha sido para mí y por ella he vivido toda mi vida. Sin embargo, no se pierdan en su Universo y sepan que existe algo, aparentemente innecesario, que deben hallar. La música no es más que el medio para encontrar... la tecla que falta: el silencio.

Sin embargo, ahora, el afinador de pianos está inmóvil y mudo delante de doscientas personas que esperan, con más prisa que emoción, que conferencie sus cincuenta años de experiencia. Y en estos momentos ni siquiera chispean letras. Intenta recordar la estructura, el esquema que llevaba plegado en el bolsillo trasero, el tema central que resumió en tres frases y enganchó en la nevera, la idea... nada. No escucha nada. Porque hay momentos en los que la vida pasa sin hacer ruido.
Alza la mirada y ve en un cartel el título que mandó a colgar. Sigue sin recordar el texto, pero de repente cree verdaderamente en lo que siente. Y vive: - La música, señoras y señores, es todo lo que ustedes quieran que sea. Así ha sido para mí y por ella he vivido toda mi vida. Sin embargo, no se pierdan en su Universo y sepan que existe algo, aparentemente innecesario, que deben hallar. La música no es más que el medio para encontrar... la tecla que falta: el silencio.

Comentario:
"La música no es más que el medio para encontrar... la tecla que falta: el silencio"
Qué buen final, el silencio. Gracias.
Qué buen final, el silencio. Gracias.





