Cuando mi pequeño Acorde vivía en la Selva, todo era terror. Sonidos guturales, caminos que tiemblan, vientos que pican, amigos que rugen, alimentos que matan... No sé si fue un fallo abandonarlo o una mala elección hacerlo en tan feroz paisaje. Se conviertió en un ser austero, cumpliendo todas las acepciones de la palabra, y nunca pude definir su personalidad sin evitar la mueca en mi rostro. Me aconsejaron que solicitara un traslado. Al fin me concedieron una plaza en uno de los Jardines de renombre, de aquellos en los que te prestan los cubiertos.
Parecía adaptarse a la perfección: su moral encajaba con la de los demás habitantes del césped. Y fue la primera vez que lo sentí suspirar. Yo hubiera suspirado de satisfacción con él si no fuera porque, a pesar de todo, mi querido Acorde exhalaba nada más que melancolía.
Lo que son las raíces...

Parecía adaptarse a la perfección: su moral encajaba con la de los demás habitantes del césped. Y fue la primera vez que lo sentí suspirar. Yo hubiera suspirado de satisfacción con él si no fuera porque, a pesar de todo, mi querido Acorde exhalaba nada más que melancolía.
Lo que son las raíces...

Comentario:
Me gusta como trasladas tu pequeño gran escenario. De vuelta al blog, te invito a que te pasees
Comentario:
¡¡¡Bendito acorde!!!
Besos brujos para Espe.
Carlos (alias Ricardo)
Besos brujos para Espe.
Carlos (alias Ricardo)
Comentario:
¡¡¡Bendito acorde!!!
Besos brujos.
Besos brujos.





