DE VUELTA OTRA VEZ...
Queridos amigos del blog, en esta noche constelada vuelvo a escribir tratando de desahogarme y pidiendo disculpas de antemano a todos aquellos que os habéis preocupado por mí.
Me quedé en el mes de abril porque mi ánimo estaba tocado y cuando pensaba retomar el blog me acontecieron unos hechos del todo inesperados, además vinieron seguidos, el día 13 de mayo recién entrada la media noche, uno detrás de otro.
Del primero no diré nada, pues me viene atormentando largo tiempo ya, y aunque en estos momentos me sigue afectando, estoy medio resignada porque no cabía esperar otra cosa más que lo que ha pasado.
El otro es el más doloroso de mi vida y si seguís leyendo lo entenderéis.
Gracias a todos y bienvenidos de nuevo.
CARTA PARA TÍ:
_Preciosa mía, mi niña bonita, mi yayi guapa...allá donde estés yo estoy contigo y tu estás conmigo.
Has partido y no pudimos despedirnos, pero no fue por falta de ganas...el tiempo apremia y el cielo no podía esperarte más.
No estés triste por eso, yo no lo estoy si no porque ya no te veré si no miro una fotografía, ya no cogerás mi mano entre las tuyas y no me regalarás tus historias, tus refranes, tus canciones...
Ya no estás aquí para aconsejarme pero haces que te sienta muy cerca y me reconfortas tanto...
Que más puedo pedir si he sido completamente feliz a tu lado, si has hecho de mi infancia la más dulce y dichosa.
Si soy buena persona en gran parte te lo debo a ti.
Treinta y tres años disfrutando de tu bondad y tu alegría no es poco tiempo.
Ahora debo entender y aceptar, aunque me está siendo difícil, que todo en esta vida sigue su ciclo y que un día, cercano o lejano nos encontraremos, nos fundiremos en un abrazo y seremos universo, estrellas, planetas...
Perdóname por no poder mirar aún tus fotografías, me hace daño porque todo es muy reciente pero verás como con la fuerza que me das y el empeño que yo pongo seré capaz hasta de volver a escuchar tu voz grabada en mi móvil.
Estoy mejor, pero aún hay momentos en los que mi corazón afligido necesita desprenderse de esa pena que lo va llenando hasta que no puede aguantar el peso y estalla como una olla a presión. Las lágrimas son la pena que se escapa, se vacía y así, hasta que se vuelve a llenar.
Espero que deje de colmarse de pena y solo lo haga de buenos recuerdos, aunque de ellos ya esta llena mi cabeza.
Tengo tu risa que resuena en mis oídos, el tacto de tus manos pegado a las mías, el brillo de tus ojos que me iluminará el camino y el color de tus mejillas entre otras muchas cosas. Nunca te olvidaré.
Te quiero yayi; más que a nada en este mundo.
Descansa en paz, que bien lo mereces.

Me quedé en el mes de abril porque mi ánimo estaba tocado y cuando pensaba retomar el blog me acontecieron unos hechos del todo inesperados, además vinieron seguidos, el día 13 de mayo recién entrada la media noche, uno detrás de otro.
Del primero no diré nada, pues me viene atormentando largo tiempo ya, y aunque en estos momentos me sigue afectando, estoy medio resignada porque no cabía esperar otra cosa más que lo que ha pasado.
El otro es el más doloroso de mi vida y si seguís leyendo lo entenderéis.
Gracias a todos y bienvenidos de nuevo.
CARTA PARA TÍ:
_Preciosa mía, mi niña bonita, mi yayi guapa...allá donde estés yo estoy contigo y tu estás conmigo.
Has partido y no pudimos despedirnos, pero no fue por falta de ganas...el tiempo apremia y el cielo no podía esperarte más.
No estés triste por eso, yo no lo estoy si no porque ya no te veré si no miro una fotografía, ya no cogerás mi mano entre las tuyas y no me regalarás tus historias, tus refranes, tus canciones...
Ya no estás aquí para aconsejarme pero haces que te sienta muy cerca y me reconfortas tanto...
Que más puedo pedir si he sido completamente feliz a tu lado, si has hecho de mi infancia la más dulce y dichosa.
Si soy buena persona en gran parte te lo debo a ti.
Treinta y tres años disfrutando de tu bondad y tu alegría no es poco tiempo.
Ahora debo entender y aceptar, aunque me está siendo difícil, que todo en esta vida sigue su ciclo y que un día, cercano o lejano nos encontraremos, nos fundiremos en un abrazo y seremos universo, estrellas, planetas...
Perdóname por no poder mirar aún tus fotografías, me hace daño porque todo es muy reciente pero verás como con la fuerza que me das y el empeño que yo pongo seré capaz hasta de volver a escuchar tu voz grabada en mi móvil.
Estoy mejor, pero aún hay momentos en los que mi corazón afligido necesita desprenderse de esa pena que lo va llenando hasta que no puede aguantar el peso y estalla como una olla a presión. Las lágrimas son la pena que se escapa, se vacía y así, hasta que se vuelve a llenar.
Espero que deje de colmarse de pena y solo lo haga de buenos recuerdos, aunque de ellos ya esta llena mi cabeza.
Tengo tu risa que resuena en mis oídos, el tacto de tus manos pegado a las mías, el brillo de tus ojos que me iluminará el camino y el color de tus mejillas entre otras muchas cosas. Nunca te olvidaré.
Te quiero yayi; más que a nada en este mundo.
Descansa en paz, que bien lo mereces.
