Manifestación 10-M y fractura social
Este pasado sábado hemos podido comprobar, independientemente de la ideología de cada uno, la opinión que tiene un número bastante importante de personas de la sociedad española, sobre la política antiterrorista del Gobierno. Cerca de 2 millones de españoles salieron a la calle, no solamente en Madrid, a demostrar su desacuerdo.
El Gobierno, como es lógico, se mantendrá en su postura y seguirá adelante con ella. Pero debería ser cauto y no caer en el mismo error que ellos recriminaban a su antecesor en el cargo, no escuchar a la voz de la calle.
Ahora, el PP tiene un gran trabajo por delante. Por un lado, convertir en crédito político este descontento de la gente para poder realizar el cambio que España necesita. Porque, desgraciadamente, como no gane por mayoría absoluta, no podrá gobernar, ya que los pactos del PSOE se lo impedirán.
Por otro lado, debe realizar las acciones oportunas para no aumentar la fractura social existente en la calle, como se pudo ver tras la inauguración del momento a las victímas del 11-M. No es una situación positiva para nadie y los políticos deberían tomar conciencia de ello, empezando por el Gobierno que dijo que iba a tener una gran talante conciliador y está demostrando todo lo contrario.
El Gobierno, como es lógico, se mantendrá en su postura y seguirá adelante con ella. Pero debería ser cauto y no caer en el mismo error que ellos recriminaban a su antecesor en el cargo, no escuchar a la voz de la calle.
Ahora, el PP tiene un gran trabajo por delante. Por un lado, convertir en crédito político este descontento de la gente para poder realizar el cambio que España necesita. Porque, desgraciadamente, como no gane por mayoría absoluta, no podrá gobernar, ya que los pactos del PSOE se lo impedirán.
Por otro lado, debe realizar las acciones oportunas para no aumentar la fractura social existente en la calle, como se pudo ver tras la inauguración del momento a las victímas del 11-M. No es una situación positiva para nadie y los políticos deberían tomar conciencia de ello, empezando por el Gobierno que dijo que iba a tener una gran talante conciliador y está demostrando todo lo contrario.





