Inversiones y especulaciones
Ha saltado a la palestra un nuevo escándalo de posible fraude que afecta a unos cuantos miles de sacrificados españolitos, que poco a poco habían invertido parte de sus ahorros en los denominados bienes tangibles.
Y ahora, vienen los lloros y lamentos. No voy a comentar nada sobre las inversiones de este tipo, porque suficiente tinta y palabras están corriendo sobre este tema.
Lo que si voy a comentar son las teorías de que el Gobierno debería tener mecanismos de protección para los inversores. Estoy de acuerdo a medias. En una economía libre se deben marcar los límites, pero no regular todo o casi todas las actuaciones, porque el mercado pasaría a ser intervencionista. Y desde luego, esta última opción sería penosa para los inversores en general. Se debe controlar y sobre todo informar de los tipos de productos que hay en el mercado, para evitar que gente que no tiene los suficientes conocimientos se ve seducida por grandes rentabilidades y luego son estafados. En esto es en lo que debe intervenir el Estado a través del Ministerio de Sanidad y Consumo (que siempre se olvida la segunda parte).
Hay que dar mayor información al consumidor, con el fin de que pueda consumir sabiendo a lo que se expone. De este modo tendremos un mercado ágil y competitivo en el que cada uno podrá utilizar sus armas para llegar al consumidor, pero nunca las del engaño.
Y ahora, vienen los lloros y lamentos. No voy a comentar nada sobre las inversiones de este tipo, porque suficiente tinta y palabras están corriendo sobre este tema.
Lo que si voy a comentar son las teorías de que el Gobierno debería tener mecanismos de protección para los inversores. Estoy de acuerdo a medias. En una economía libre se deben marcar los límites, pero no regular todo o casi todas las actuaciones, porque el mercado pasaría a ser intervencionista. Y desde luego, esta última opción sería penosa para los inversores en general. Se debe controlar y sobre todo informar de los tipos de productos que hay en el mercado, para evitar que gente que no tiene los suficientes conocimientos se ve seducida por grandes rentabilidades y luego son estafados. En esto es en lo que debe intervenir el Estado a través del Ministerio de Sanidad y Consumo (que siempre se olvida la segunda parte).
Hay que dar mayor información al consumidor, con el fin de que pueda consumir sabiendo a lo que se expone. De este modo tendremos un mercado ágil y competitivo en el que cada uno podrá utilizar sus armas para llegar al consumidor, pero nunca las del engaño.





