<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0"><channel><title><![CDATA[EN ESQUIFE HERRUMBROSO]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/esquifeherrumbroso/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Contenidos didácticos y curiosidades para las asignaturas de Latín y Cultura Clásica]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><item><title><![CDATA[Cambiamos de casa]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/esquifeherrumbroso/c_82.htm]]></link><description><![CDATA[Nos mudamos a Wordpress y nos llevamos todos los muebles.<br/>Puedes acceder copiando esta dirección<br/><br/>http://esquifeherrumbroso.wordpress.com<br/><br/>o pulsando en el enlace "<b>En esquife herrumbroso</b>" que encontrarás a la izquierda.<br/><br/><br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Caronte)]]></author></item><item><title><![CDATA[Siringe]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/esquifeherrumbroso/c_81.htm]]></link><description><![CDATA[<p align="justify">"En los helados montes de Arcadia, entre las hamadríades de Nonacris, hubo una náyade muy famosa, las ninfas la llamaban Siringe. Más de una vez ella había burlado a los sátiros que la perseguían y a cualquiera de los dioses que contiene el sombrío bosque y el fértil campo; rendía culto a la diosa Ortigia con sus aficiones y con la propia virginidad; también ceñida a la manera de Diana podría engañar y podría ser considerada la Latonia, si no fuera porque el arco de ésta era de cuerno y el de aquélla de oro; aun así engañaba. Cuando ella volvía de las colinas del Liceo la ve Pan y, con su cabeza ceñida por agudas hojas de pino, le dice las siguientes palabras:..." Le faltaba decir las palabras y que la ninfa, depreciadas las súplicas, había escapado por lugares intransitables, hasta que llegó junto a la tranquila corriente del arenoso Ladón: que aquí ella, al impedirle las aguas su carrera, rogó a sus transparentes hermanas que la transformaran y que Pan, cuando pensaba que ya se había apoderado de Siringe, agarraba las cañas de pantano en lugar del cuerpo de la ninfa, y, mientras suspiraba allí, los vientos movidos dentro de la caña produjeron un sonido suave y semejante a la queja; que el dios, cautivado por el arte nuevo y por la dulzura del sonido, había dicho: "permanecerá para mí este diálogo contigo", y así, unidas entre sí cañas desiguales con juntura de cera, mantuvo el nombre de la doncella.</p><br/><p align="right">Ovidio, <i>Metamorfosis</i>, I, 689-712. Traducción de Consuelo Álvarez y Rosa Mª Iglesias.</p><br/><br/><p align="justify">Claude Debussy compuso, sobre este mito, la obra para flauta <i>Syrinx </i>en 1913 y el animador Ryan Larkin hizo un precioso cortometraje sobre la metamorfosis en 1965. El resultado es el magnífico vídeo que vemos a continuación. Que lo disfruten.</p><br/><br/><p align="center"><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/bzVtLPAMEQk&hl=es&fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/bzVtLPAMEQk&hl=es&fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object> </p>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Caronte)]]></author></item><item><title><![CDATA[DIDO ABANDONADA]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/esquifeherrumbroso/c_80.htm]]></link><description><![CDATA[Halla a Eneas al fin, y "¡Cómo -exclama-<br/>tal sinrazón imaginaste, pérfido,<br/>poder disimular, y de mi tierra<br/>alzarte en fuga sin decir palabra!<br/>¿Qué? ¿no te detendrán ni el amor nuestro, <br/>¿qué? ni la diestra que me diste un día, <br/>ni la muerte cruel que espera a Dido?<br/>¡Aparejar la flota en pleno invierno, <br/>partir entre el bramido de aquilones!<br/>¡cruel! Aun suponiendo que no fueses<br/>a extraños campos de una patria ignota,<br/>que en pie estuviese Troya, ¿Troya, dime,<br/>habías de buscar por mar tan gruesa?<br/>¿O es que me huyes a mí? ¡No, por mis lágrimas<br/>por tu diestra -pues nada en mi desdicha <br/>me he reservado sino sólo el llanto-,<br/>por nuestro matrimonio y el que apenas <br/>fue empezado himeneo, si es que pude<br/>ganar tu gratitud, si hubo algo mío <br/>que para ti fuera dulzura, atiende, <br/>apiádate de un reino que se abisma,<br/>y si queda un resquicio para el ruego,<br/>cambia, cambia de idea, te suplico!<br/>Por ti me expuse al odio de los Libios, <br/>al de los reyes nómadas, y tengo<br/>hasta mis propios Tirios lastimosos...<br/>Por ti, sólo por ti, dejé morirse <br/>el pudor y la fama, única vía <br/>que me abría los cielos... Moribunda<br/>me dejas, huésped mío -¡que este nombre<br/>es todo cuanto queda del de esposo!-<br/>y ¿para quién? ¿qué espero en esta vida?<br/>¿que se abalance Pigmalión mi hermano<br/>a arrasar mi ciudad? ¿o que a Getulia <br/>me arrastre Yarbas prisionera? ¡Ah, si antes <br/>de tu fuga quedárame la prenda<br/>de un fruto de tu amor, si en el palacio <br/>viese jugar a un pequeñuelo Eneas, <br/>que fuese lo que tú, de rostro al menos,<br/>mi engaño y mi traición no así llorara!..."<br/><br/>Virgilio. <i>Eneida</i>, IV, 432-471. Traducción de Aurelio Espinosa Pólit.]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Caronte)]]></author></item><item><title><![CDATA[CATULLI CARMINA, 85]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/esquifeherrumbroso/c_79.htm]]></link><description><![CDATA[<p align="center"><object width="425" height="350"> <param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ESkvgiE_84M"> </param> <embed src="http://www.youtube.com/v/ESkvgiE_84M" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="350"> </embed> </object></p><br/><br/><p align="center">ODI ET AMO. QUARE ID FACIAM, FORTASSE REQUIRIS.<br/>NESCIO, SED FIERI SENTIO ET EXCRUCIOR.</p>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Caronte)]]></author></item><item><title><![CDATA[LOREENA MCKENNITT Y PENÉLOPE]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/esquifeherrumbroso/c_78.htm]]></link><description><![CDATA[Tema dedicado a Penélope, esposa de Odiseo, y a su interminable espera. El concierto tuvo lugar en la Alhambra de Granada. Penelope's song.<br/><br/><p align="center"><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/A4hVXLmvrR8&hl=es"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/A4hVXLmvrR8&hl=es" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object></p><br/><br/><br/>Now that the time has come<br/>Soon gone is the day<br/>There upon some distant shore<br/>You'll hear me say<br/><br/>Long as the day in the summer time<br/>Deep as the wine-dark sea<br/>I'll keep your heart with mine<br/>Till you come to me<br/><br/>There like a bird I'd fly<br/>High through the air<br/>Reaching for the sun's full rays<br/>Only to find you there<br/><br/>And in the night when our dreams are still<br/>Or when the wind calls free<br/>I'll keep your heart with mine<br/>Till you come to me<br/><br/>Now that the time has come<br/>Soon gone is the day<br/>There upon some distant shore<br/>You'll hear me say<br/><br/>Long as the day in the summer time<br/>Deep as the wine-dark sea<br/>I'll keep your heart with mine.<br/>Till you come to me<br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Caronte)]]></author></item><item><title><![CDATA[DE LOS CELOS Y SUS SÍNTOMAS]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/esquifeherrumbroso/c_77.htm]]></link><description><![CDATA[Safo, escritora lesbia a la que se sitúa en el siglo VII-VI a.C., dedica este poema a una muchacha de la que el yo poético se muestra enamorado. La joven está acompañada por un hombre que hace surgir en la poetisa toda la sintomatología propia de los celos, descrita con una encantadora sencillez.<br/><p align="center"><img src="http://blogs.ya.com/esquifeherrumbroso/files/sappho.jpg" alt="" border="0" width="225" height="329"/></p><br/>Me parece que es igual a los dioses <br/>el hombre aquel que frente a ti se sienta,<br/>y a tu lado absorto escucha mientras<br/>dulcemente hablas<br/>y encantadora sonríes. Lo que a mí<br/>el corazón en el pecho me arrebata;<br/>apenas te miro y entonces no puedo <br/>decir ya palabra.<br/>Al punto se me espesa la lengua <br/>y de pronto un sutil fuego me corre<br/>bajo la piel, por mis ojos nada veo, <br/>los oídos me zumban,<br/>me invade un frío sudor y toda entera<br/>me estremezco, más que la hierba pálida<br/>estoy, y apenas distante de la muerte<br/>me siento, infeliz.<br/><br/>Unos siglos más tarde (en el I a.C.), el poeta romano Catulo, conocedor y admirador de Safo hasta el punto de que llamó con el pseudónimo de Lesbia a su amada como referencia a la isla de origen de la poetisa griega, traduce al latín este poema, lo dedica a Lesbia y le añade algunos versos.<br/><br/>Semejante a un dios me parece aquél, <br/>y mayor que un dios, si se me permite,<br/>que ante ti sentado constantemente<br/>mira y te escucha<br/>cuando dulce ríes. Y yo, por esto, <br/>desdichado, pierdo por ti el sentido;<br/>pues con sólo verte no queda, Lesbia, <br/>voz en mis labios,<br/>torpe está mi lengua y un fuego tenue<br/>en mis miembros mana, en mis oídos <br/>un zumbido suena y mis ojos cubre<br/>doble la noche.<br/>Para ti, Catulo, es malo el ocio: <br/>demasiadas ansias en él excitas. <br/>El ocio que antaño perdió felices<br/>urbes y reyes.<br/><br/>Algunos años después, Horacio escribiría esta Oda en la que refleja, de modo parecido, los efectos que producen en él los celos por su amante Lidia que, al parecer, mostraba cierto interés por un tal Télefo.<br/><br/>Cuando tú el rosado cuello<br/>de Télefo alabas, ¡oh, Lidia!, y los brazos<br/>céreos de Télefo, en mi hígado<br/>hierve dolorosa la bilis, mi mente<br/>se extravía, de color<br/>cambio y unas gotas furtivas recorren<br/>mis mejillas demostrando <br/>qué hondamente un fuego lento está abrasándome.<br/>Y me enardecen tus blancos<br/>hombros lacerados por ebrias querellas<br/>o en tu labio la señal<br/>visible del diente del furioso mozo.<br/>No esperes, si oírme quieres, <br/>que ha de ser constante quien bárbaro daña <br/>la dulce boca que Venus<br/>con la quintaesencia bañó de su néctar.<br/>Felices una y mil veces<br/>los que siempre unidos sin viciosas pugnas<br/>están y a quienes amor<br/>hasta el postrer día no separará.<br/><br/>Ya en el siglo XX, los hermanos García Segura escribieron la letra de este bolero que popularizó Antonio Machín y que ha sido cantado por muchos desde entonces. Yo misma tengo en casa una versión de los Sabandeños. En él aparece recreado el tema de los celos, pero desde otra perspectiva. El amante siente celos o envidia de los objetos cercanos al ser amado.<br/><br/>Envidia, tengo envidia de los valles, <br/>de los montes y los ríos, <br/>de los pueblos y las calles <br/>que has cruzado tú sin mí. <br/>Envidia, tengo envidia de tus cosas, <br/>tengo envidia de tu sombra, <br/>de tu casa y de tus rosas, <br/>porque están cerca de ti. <br/>Y mira si es grande mi amor <br/>que cuando digo tu nombre <br/>tengo envidia de mi voz..<br/>Envidia, tengo envidia del pañuelo <br/>que una vez secó tu llanto, <br/>y es que yo te quiero tanto <br/>que mi envidia es tan sólo amor. <br/><br/>Pero que el enamorado quiera convertirse en el objeto que está junto a la persona amada no es nuevo. No han descubierto nada los hermanos García. Y si no, fíjense en lo que escribía Ovidio en el siglo I a.C. El poeta regala un anillo a su amada y siente envidia de su propio regalo que pasará más tiempo junto a ella que él mismo.<br/><br/>Anillo que has de ceñirte al dedo de mi hermosa dueña, y cuyo precio lo avalora el amor de quien lo regala, corre a su casa como un grato presente que reciba con franca alegría; resbala en seguida por sus flexibles articulaciones, y ajústate como ella a mí, siendo la medida exacta de su dedo, sin lastimarlo. Feliz anillo, serás el juguete de mi señora; yo mismo, desgraciado, aparezco envidioso de mis dones. Así pudiera de súbito convertirme en mi regalo por las artes mágicas de Ea o del viejo de Cárpatos. Entonces intentaría rozar los pechos de mi amada, cuando su mano izquierda penetrase bajo la túnica, y por más sujeto que estuviera, resbalaría del dedo, y suelto, gracias a mi habilidad, me dejaría caer sobre el turgente seno. Asimismo, cuando quisiera sellar las secretas tablillas, para impedir que la cera se adhiriese a la seca piedra, rozaría el primero los húmedos labios de mi hermosa, siempre que no sellase escritos que hubieran de afligirme. Si me relegara a permanecer oculto en el escritorio, me rebelaría, contrayéndome y quedando sujeto en mi sitio. Que no sea, jamás para ti, vida mía, un motivo de sonrojo, ni grave carga que tu mano delicada rehuse llevar. No me abandones, ya introduzcas tu cuerpo en el agua caliente, ya resuelvas bañarte en las ondas del río; aunque temo que viéndote desnuda, el deseo despierte mis sentidos y el anillo haga el oficio del amante. Mas ¿a qué tantas protestas inútiles? Marcha, regalo insignificante, a que ella vea en ti el testimonio de mi fidelidad. <br/><br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Caronte)]]></author></item><item><title><![CDATA[DE MERENGUE CON HIEL]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/esquifeherrumbroso/c_76.htm]]></link><description><![CDATA[Marcial, autor hispano del siglo I, escribió alrededor de 1500 epigramas, distribuidos en doce libros, a los que se añadirían más tarde dos libros de dísticos elegíacos. Son composiciones breves destinadas generalmente a la sátira y la crítica de los distintos vicios y costumbres de la sociedad romana de su época.<br/><br/>Aquí va una brevísima selección de ellos. Hablan por sí mismos.<br/><br/>Libro VII-XXV<br/>Aunque siempre escribes sólo dulces epigramas<br/>y más blancos que una piel cubierta de albayalde, <br/>y no hay en ellos ni pizca de sal ni gota de hiel amarga,<br/>quieres, sin embargo, insensato, que sean leídos.<br/>Ni siquiera la comida gusta sin su chorrito de vinagre, <br/>ni es agradable un rostro al que le faltan hoyuelos.<br/>Dale a un niño las manzanas melosas y los higos insípidos:<br/>a mí, me gustan los de Quíos con su picante sabor.<br/> <br/><p align="center"><img src="http://blogs.ya.com/esquifeherrumbroso/files/Afrodita_Eros_Pan.jpg" alt="" border="0" width="303" height="480"/></p><br/><br/>Libro I-LXXXVII<br/>Para no apestar, Fescennia, al vino de ayer,<br/>devoras con avidez pastillas de Cosmo.<br/>Este desayuno te frota los dientes, pero de nada sirve<br/>cuando un eructo te sube desde el fondo del estómago.<br/>¿No huele más la fetidez mezclada con aromas <br/>y no llega más lejos el doble olor de tu aliento?<br/>Estos fraudes demasiado conocidos y estas astucias descubiertas<br/>abandónalas ya y sé simplemente borracha.<br/><br/>Libro III-VIII<br/>"Quinto ama a Tais." "¿A qué Tais?" "A Tais la tuerta." A Tais sólo le falta un ojo; a Quinto, los dos.<br/><br/>Libro VIII-LXXIX<br/>Todas tus amigas son viejas<br/>o deformes y más feas que las viejas.<br/>Las llevas de acompañantes y las arrastras contigo<br/>por los banquetes, los pórticos, los teatros.<br/>Así eres hermosa, Fabula, así eres joven.<br/><br/>Libro IX-VIII<br/>Quieres casarte con Prisco; no me sorprende, Paula: eres lista.<br/>Prisco no quiere casarse contigo: él también es listo.<br/><br/>Libro XI-LXII<br/>Lesbia jura que nunca la han follado gratis. <br/>Es verdad. Cuando quiere que la follen, suele pagar.<br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Caronte)]]></author></item><item><title><![CDATA[MEDEA DE EURÍPIDES]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/esquifeherrumbroso/c_75.htm]]></link><description><![CDATA[Poeta del siglo V a.C., Eurípides pone en boca de Medea una queja que, leída con el tiempo y teniendo en cuenta la misoginia de la sociedad griega de la época, suena muy moderna. Sobre todo si tenemos en cuenta que el autor de la obra era un hombre.<br/><br/><p align="center"><img src="http://blogs.ya.com/esquifeherrumbroso/files/MEDEA.jpg" alt="" border="0" width="500" height="753"/></p><br/><br/>De todas las criaturas que tienen mente y alma<br/>no hay especie más mísera que la de las mujeres.<br/>Primero han de acopiar dinero con que compren<br/>un marido que en amo se torne de sus cuerpos, <br/>lo cual es ya la cosa más dolorosa que hay.<br/>Y en ello es capital el hecho de que sea<br/>buena o mala la compra, porque honroso el divorcio<br/>no es para las mujeres ni el rehuir al cónyuge.<br/>Llega una, pues, a nuevas leyes y usos y debe<br/>trocarse en adivina, pues nada de soltera<br/>aprendió sobre cómo con su esposo portarse.<br/>Si, tras tantos esfuerzos, se aviene el hombre y no <br/>protesta contra el yugo, vida envidiable es ésta;<br/>pero, si tal no ocurre, morirse vale más.<br/>El varón, si se aburre de estar con la familia, <br/>en la calle al hastío de su humor pone fin; <br/>nosotras nadie más a quien mirar tenemos.<br/>Y dicen que vivimos en casa una existencia <br/>segura mientras ellos con la lanza combaten, <br/>mas sin razón: tres veces formar con el escudo <br/>preferiría yo antes que parir una sola. <br/>Pero el mismo lenguaje no me cuadra que a ti: <br/>tienes esta ciudad, la casa de tus padres, <br/>los goces de la vida, trato con los amigos, <br/>y en cambio yo el ultraje padezco de mi esposo, <br/>que de mi tierra bárbara me raptó, abandonada, <br/>sin patria, madre, hermanos, parientes en los cuales <br/>pudiera echar el ancla frente a tal infortunio.<br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Caronte)]]></author></item><item><title><![CDATA[CATULO, V]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/esquifeherrumbroso/c_74.htm]]></link><description><![CDATA[Curiosísimo descubrimiento. Como vemos, no sólo Carl Orff se animó a ponerle música a los poemas de Catulo. Hay otros que también aportan su granito de arena. Debajo pongo la letra para que pueda seguirse.<br/><br/><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Yzs2Fq1ICZU&hl=es"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/Yzs2Fq1ICZU&hl=es" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object><br/><br/>Vivamus, mea Lesbia, atque amemus,<br/><br/>rumoresque senum seueriorum<br/><br/>omnes unius aestimemus assis!<br/><br/>soles occidere et redire possunt:<br/><br/>nobis cum semel occidit breuis lux,<br/><br/>nox est perpetua una dormienda.<br/><br/>da mi basia mille, deinde centum,<br/><br/>dein mille altera, dein secunda centum,<br/><br/>deinde usque altera mille, deinde centum.<br/><br/>dein , cum milia multa fecerimus,<br/><br/>conturbabimus illa, ne sciamus,<br/><br/>aut ne quies malus inuidere possit,<br/><br/>cum tantum sciat esse basiorum.<br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Caronte)]]></author></item><item><title><![CDATA[CARONTE]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/esquifeherrumbroso/c_73.htm]]></link><description><![CDATA[<p align="justify">Un horrendo barquero cuida de estas aguas y de los ríos, Caronte, de suciedad terrible, a quien una larga canicie descuidada sobre el mentón, fijas llamas son sus ojos, sucio cuelga, anudado de sus hombros el manto. Él con su mano empuja una barca con la pértiga y gobierna las velas y transporta a los muertos en esquife herrumbroso, anciano ya, pero con la vejez cruda y verde de un dios.</p><br/>Virgilio, <i>Eneida</i>. VI, 299-304. Madrid, 1998 (Trad. Rafael Fontán Barreiro)<br/><br/><p align="center"><img src="http://blogs.ya.com/esquifeherrumbroso/files/barquero.jpg" alt="" border="0" width="337" height="336"/></p><br/><br/>]]></description><author><![CDATA[blogs@ya.com(Caronte)]]></author></item></channel></rss>
