Amistad sin darle importancia a la palabra amistad
Siguiendo con el tema que me ocupa, que me viene ocupando el pensamiento...
Hace años leí el libro de Grian El manantial de las miradas y al margen me maravilló todo él, me llamó poderosamente la atención un capítulo, concretamente el de la dama del lago en el que se hacía mención a la amistad... y quedé atrapada, la verdad, por fin se ponían palabras justas y debidas a lo que yo pensaba era la AMISTAD con mayúsculas, esa que no quiebra por más lleguen malos días...
Nuestra amistad ha sido limpia, inmaculada. Sin presiones ni puntos oscuros. Hemos sido amigos sin darle importancia a la palabra amistad, casi ignorando lo que el concepto pudiera significar para uno u otro. Hemos sido amigos casi por instinto, sin más consideraciones ni explicaciones racionales.
“El tenía su vida y yo la mía. Pero en medio del abismo que separaba nuestros mundos se levantaba robusto e inconmovible el puente de nuestro cariño, y en él nos encontrábamos de vez en cuando para charlar y compartir dudas y sinsabores, descubrimientos y alegrías.
“Él ha sido y es mi amigo. Y yo su amiga, esté donde esté...”
- Es así como la Vida quiso que nos tratáramos... y nos quisiéramos.
(Sacado de la Dama del lago por Grian )
Cuando leí esta definición de amistad entendí que así yo me daba y esperaba se entendiera me daba.
Hoy, un tanto desorientada, sigo queriendo perseguir esa definición y hacerla mía
Hace años leí el libro de Grian El manantial de las miradas y al margen me maravilló todo él, me llamó poderosamente la atención un capítulo, concretamente el de la dama del lago en el que se hacía mención a la amistad... y quedé atrapada, la verdad, por fin se ponían palabras justas y debidas a lo que yo pensaba era la AMISTAD con mayúsculas, esa que no quiebra por más lleguen malos días...
Nuestra amistad ha sido limpia, inmaculada. Sin presiones ni puntos oscuros. Hemos sido amigos sin darle importancia a la palabra amistad, casi ignorando lo que el concepto pudiera significar para uno u otro. Hemos sido amigos casi por instinto, sin más consideraciones ni explicaciones racionales.
“El tenía su vida y yo la mía. Pero en medio del abismo que separaba nuestros mundos se levantaba robusto e inconmovible el puente de nuestro cariño, y en él nos encontrábamos de vez en cuando para charlar y compartir dudas y sinsabores, descubrimientos y alegrías.
“Él ha sido y es mi amigo. Y yo su amiga, esté donde esté...”
- Es así como la Vida quiso que nos tratáramos... y nos quisiéramos.
(Sacado de la Dama del lago por Grian )
Cuando leí esta definición de amistad entendí que así yo me daba y esperaba se entendiera me daba.
Hoy, un tanto desorientada, sigo queriendo perseguir esa definición y hacerla mía
Fue amiga
Al hilo de mi anterior escrito...
Lo que cuento me ha pasado en los últimos días me lleva a pensar en la amistad, en mí modo de verla, de sentirla, de afrontarla...
Siempre he pensado que la amistad no viene tras una búsqueda de ella, sino que llega, y también he pensado que para recibirla uno no ha de vestirse con sus mejores galas sino que basta con abrirle las puertas de par en par... y sí, también pienso que esta, si es sincera, no llega y te arrolla sino que va haciéndose un huequecito en tu vida.
Así fue como me ha pasado siempre, nunca me ví en la necesidad de buscar a nadie y nunca lo hice, de hecho creo que no sé conducirme así... y así llegó ella, y otra gente, sin esperarlo.
De igual forma que yo no busco la amistad, cuando llega alguien que congenia conmigo bien, lo cierto es que no pongo traba alguna y mi entrega es total... pero advierto que la distancia puede bloquearme, como si pasara que necesito mantener la llama viva para no pensar en pasado.
Me hace daño el pensar que todo lo que pienso de la amistad, de lo que es y debe ser la amistad no precisamente se cumple... quizás idealice en demasía esa palabra, quizás el para siempre no me baste y necesite del día a día para poder eso, entregarme cien por cien.
Me duele decir, reconocerME en pasado con respecto a alguien.
¿Me exijo lo que debería?
Llevo un tiempo sin escribir con asiduidad, llegando hasta aquí no más que para dejar constancia de alguna que otra cosa, para mí importante, sí, pero, con el convencimiento de que mi día a día es irrelevante hasta para mí misma en un futuro, por lo que entiendo que este vacío en mi contar es fiel reflejo de mi caminar y dice, me dice/dirá que no hay altibajos, al menos no fuertes suficientes como para dejarlo plasmado.
Pero pasó que la semana pasada sí que me dejó con una nota disonante en este mi concierto de los últimos tiempos...
Tengo expuesto desde el principio de mis andanzas por aquí, la mucha torpeza mía al comunicarme con los demás y es que siempre esté en un ambiente distendido y con la confíanza suficiente, escupo sin medir y sin contemplar con ello que la persona tengo enfrente puede sentirse incómoda, molesta y hasta dañada.
Hacía tiempo no me encontraba con una que fue amiga y en ese encuentro hice gala yo de una total torpeza... fue verla y comportarme como lo hacía antaño, sin pensar que el tiempo había hecho mella, concediéndome la licencia de no medirme en aras a aquella amistad, grande, de antaño, pero que el tiempo ha erosionado más de lo que creía (por su parte y por la mía).
No sé si el comentario en sí ( del todo desprovisto de la más mínima mala intención) o el como y donde se produjo, es lo que tanto daño le hizo... bien pudiera ser que lo uno y lo otro.
Aún con todo, quedamos para horas más tarde y lo hablamos. Ella estaba dolida, se le veía, y yo, cada vez más sorprendida por mi desaprobacion para conmigo misma... había dañado a mi amiga y mi malestar iba a mayores... seguíamos en una conversación a tres pero yo, lejos de atender dicha conversación, estaba abstraída en un reconcome que era incapaz de frenar. Nos despedimos con un quedamos para comer en breve y un te llamo...
Llegué a casa desolada, con un no saber qué hacer, pero teniendo la convicción que algo había de hacer, para hacerle sentir mejor a mi amiga... pensé en dejarle un mensaje en el contestador, rechacé esta idea y me decanté por escribirle una carta en donde ofrecerle mis disculpas, sin siquiera pretender ella lo hiciera, pero en la que yo pudiera descargar parte de mi mala conciencia.
Me disculpé y horas más tardes ella me llamó por teléfono... sé sabe bien lo que hubo, aunque no sé si en su fuero interno quedó zanjado todo. Por mi parte, con la carta, yo quedé mejor... no buscaba perdón, buscaba entendimiento.
He titulado este artículo ¿Me exijo lo que debería? en clara alusión a lo permisiva que resulto con mi proceder al no medir las palabras y entender que no siempre se reciben estas de igual forma a como se dicen... decía yo en esa carta que las palabras cobran total importancia, se completan en significado en base a lo que se dice, por quien las dice y por quien las recibe...
Desde mi ventana...
No es la primera vez que me pasa que no pongo interés alguno por mirar el horizonte...
Pero pasó que la semana pasada sí que me dejó con una nota disonante en este mi concierto de los últimos tiempos...
Tengo expuesto desde el principio de mis andanzas por aquí, la mucha torpeza mía al comunicarme con los demás y es que siempre esté en un ambiente distendido y con la confíanza suficiente, escupo sin medir y sin contemplar con ello que la persona tengo enfrente puede sentirse incómoda, molesta y hasta dañada.
Hacía tiempo no me encontraba con una que fue amiga y en ese encuentro hice gala yo de una total torpeza... fue verla y comportarme como lo hacía antaño, sin pensar que el tiempo había hecho mella, concediéndome la licencia de no medirme en aras a aquella amistad, grande, de antaño, pero que el tiempo ha erosionado más de lo que creía (por su parte y por la mía).
No sé si el comentario en sí ( del todo desprovisto de la más mínima mala intención) o el como y donde se produjo, es lo que tanto daño le hizo... bien pudiera ser que lo uno y lo otro.
Aún con todo, quedamos para horas más tarde y lo hablamos. Ella estaba dolida, se le veía, y yo, cada vez más sorprendida por mi desaprobacion para conmigo misma... había dañado a mi amiga y mi malestar iba a mayores... seguíamos en una conversación a tres pero yo, lejos de atender dicha conversación, estaba abstraída en un reconcome que era incapaz de frenar. Nos despedimos con un quedamos para comer en breve y un te llamo...
Llegué a casa desolada, con un no saber qué hacer, pero teniendo la convicción que algo había de hacer, para hacerle sentir mejor a mi amiga... pensé en dejarle un mensaje en el contestador, rechacé esta idea y me decanté por escribirle una carta en donde ofrecerle mis disculpas, sin siquiera pretender ella lo hiciera, pero en la que yo pudiera descargar parte de mi mala conciencia.
Me disculpé y horas más tardes ella me llamó por teléfono... sé sabe bien lo que hubo, aunque no sé si en su fuero interno quedó zanjado todo. Por mi parte, con la carta, yo quedé mejor... no buscaba perdón, buscaba entendimiento.
He titulado este artículo ¿Me exijo lo que debería? en clara alusión a lo permisiva que resulto con mi proceder al no medir las palabras y entender que no siempre se reciben estas de igual forma a como se dicen... decía yo en esa carta que las palabras cobran total importancia, se completan en significado en base a lo que se dice, por quien las dice y por quien las recibe...
Desde mi ventana...
No es la primera vez que me pasa que no pongo interés alguno por mirar el horizonte...
ZORIONAK!!!... día importante, alguien importante...
Una vez más acudo a este rinconcito para dejar "escrita" mi felicitación a tí, mi guapa, mi vida, mi niña!!!.
Pocas palabras que puedan expresar con exactitud la emoción que me embarga siempre que llega tu fecha... minuto a minuto, hora a hora pasan por mi mente el transcurrir de aquel día... y sonrío.
Desde tu llegada hasta hoy, ¡tantas, tantas cosas, tantas situaciones por las que ya has pasado, pero ¿sabes qué?, te sé fuerte y sobre todo, te sé viva!!, y eso es lo que más me complace, saberte sorbiendo la vida y no pasando de puntillas por ella, como aquel que no tiene inquietudes, como aquel que se conforma con la nada.
23 años querida, 23 19s de Mayo mágicos... 23 besos y muchos más.
ZORIONAK Erika!!!
amatxu
Desde mi ventana...
¡De color rosa, veo todo hoy!
Ayer contaba... y hoy cuento...
-. Ama, ¿me das 5 euros?
-. ¿para qué quieres tú 5 euros?
-. Necesito para comprar una cosa, en casa saco de la hucha y te
doy
-. ¿pero qué vas a comprar?
-. quiero hacer un regalo
Más tarde y una vez en casa y con una tarjeta de felicitación con dos corazones y un chicle grande de no sé que marca del momento, él se dispuso a escribir, y lo hizo. Después con mimo envolvió con papel de regalo.
-. ¿Y dónde se lo doy?, no quiero en el cole porque me verán y se
reirán de mí
-. ¿ein?, llámala y dásela cuando estéis juntos
-. ya sé, métemelo con cuidado en la mochila de natación y se lo
daré en la piscina
Unax, 9 años, mi sobrino.
Ayer contaba... 25 de diciembre , entré para dejar mi felicitación no más, y desde entonces hasta hoy que entro y cuento...
Estos meses, 2, yo diría que incluso podrían ser más (o a mí me lo parece), nada relevante en mi vida (levanto paréntesis porque sí, en diciembre pasé por un incendio que algo rompió con la monotonía que llevo como amiga... poca cosa me removió visto ahora pasado el tiempo)...
Nada relevante que contar, y sin embargo hoy, esto que cuento arriba, y aunque pueda parecer una nimiedad, hace que llegue a este mi rincón y plasme mi sensación de bonanza, porque sí, he sentido no sé si necesidad, pero sí ganas de dejar plasmado este momento en el que algo se me ha removido por dentro... y desde la tarde llevo puesta una sonrisa y unas ganas renovadas de mirar por mi ventana.
No sé cuantos años llevo instalada aquí, valiéndome de las palabras que me cuentan sobre mí, lo que siento, lo que pienso, lo que hago... y porque me completa, lo que no pienso, lo que no siento, lo que no hago... siempre haz y envés, siempre derecha e izquierda, siempre arriba y abajo.
Alguna vez fue que al descubrirme leída llegué al rubor... hoy estoy cómoda sabedora que a este mi rincón nunca le puse puerta alguna... y además diré que hasta me congratulo.
Desde mi ventana...
Hoy la rutina me la rompió el gesto de un niño haciéndome sentir cosquillitas en el estómago, lo cual ha logrado que pose mis ojos en el horizonte... con interés renovado... hoy, ¿y mañana??
-. ¿para qué quieres tú 5 euros?
-. Necesito para comprar una cosa, en casa saco de la hucha y te
doy
-. ¿pero qué vas a comprar?
-. quiero hacer un regalo
Más tarde y una vez en casa y con una tarjeta de felicitación con dos corazones y un chicle grande de no sé que marca del momento, él se dispuso a escribir, y lo hizo. Después con mimo envolvió con papel de regalo.
-. ¿Y dónde se lo doy?, no quiero en el cole porque me verán y se
reirán de mí
-. ¿ein?, llámala y dásela cuando estéis juntos
-. ya sé, métemelo con cuidado en la mochila de natación y se lo
daré en la piscina
Unax, 9 años, mi sobrino.
Ayer contaba... 25 de diciembre , entré para dejar mi felicitación no más, y desde entonces hasta hoy que entro y cuento...
Estos meses, 2, yo diría que incluso podrían ser más (o a mí me lo parece), nada relevante en mi vida (levanto paréntesis porque sí, en diciembre pasé por un incendio que algo rompió con la monotonía que llevo como amiga... poca cosa me removió visto ahora pasado el tiempo)...
Nada relevante que contar, y sin embargo hoy, esto que cuento arriba, y aunque pueda parecer una nimiedad, hace que llegue a este mi rincón y plasme mi sensación de bonanza, porque sí, he sentido no sé si necesidad, pero sí ganas de dejar plasmado este momento en el que algo se me ha removido por dentro... y desde la tarde llevo puesta una sonrisa y unas ganas renovadas de mirar por mi ventana.
No sé cuantos años llevo instalada aquí, valiéndome de las palabras que me cuentan sobre mí, lo que siento, lo que pienso, lo que hago... y porque me completa, lo que no pienso, lo que no siento, lo que no hago... siempre haz y envés, siempre derecha e izquierda, siempre arriba y abajo.
Alguna vez fue que al descubrirme leída llegué al rubor... hoy estoy cómoda sabedora que a este mi rincón nunca le puse puerta alguna... y además diré que hasta me congratulo.
Desde mi ventana...
Hoy la rutina me la rompió el gesto de un niño haciéndome sentir cosquillitas en el estómago, lo cual ha logrado que pose mis ojos en el horizonte... con interés renovado... hoy, ¿y mañana??





