Espejo y cristal, parecidos pero no iguales
Uhyss! como que entro aquí con un mucho de emoción, un tanto de respeto y un poco de turbación... y es que mucho el tiempo sin pasarme por esta mi casa de los gritos al silencio.
Muchas veces lo he tenido en mente, el acercarme hasta este rincón y dejar que los dedos sigan lo que marca mi cabeza, pero no, me daba miedo el no saber parar, miedo el leerme después y saberme dura o blanda, injusta y/o mezquina... miedo de aun no buscándome ,encontrarme.
Son ocho meses ya, mucho tiempo o a mí me lo parece; tiempo en el que no he permitido que mi mente fijara como objetivo el maltratarme con un pudiera ser que, o no pasará que...
Me admira mi entereza, que no valía, aunque el mérito no está en la fortaleza que me muestro y demuestro, sino más bien en la capacidad mía de hacerme con un punto ciego que me libera de la tensión del momento... pero al tiempo eso me hace ser torpe, torpe para lidiar con el toro que supone el sufrimiento ajeno...
Lo sé, lo sabía, siempre supe que lo mismo que yo caigo y he de levantarme así han de hacer los demás, pero desatendí... y en vez de dejar de reflejarme en el espejo y tomar el cristal como bueno, no hice más que cerrar los ojos para no ver, cubrir mis oidos para no oír, cerrar mi boca para no degustar, taponar la nariz para no oler y atar mis manos para no palpar... y de tanto jugar con mis sentidos me olvidé hasta de mí.
Sólo la amargura de una mirada hizo que dejara de negarme.... y lloré, y lloraré... y volveré a mirarme en el espejo, lo sé.
Desde mi ventana...
Hoy es tarde ya y poca luz advierto mirando hacia fuera, más sin embargo, quiero apreciar mucho colorido para el despertar mañana... 13 de diciembre, mi cumpleaños