El hombre sin rosotro
El otro día andando tal como suelo hacer yo, un tanto despistada y sin prestar especial atención a nada con lo que me voy encontrando a mi paso, me impresioné un tanto al descubrirlo, al entender que veía al hombre sin rostro, porque sí, esa era la visión que mis ojos me devolvían...
A unos cincuenta metros calculo yo estábamos el uno del otro, él parado, y yo dirigiéndome hacia él; estaban al comienzo de la rampa, parados ambos, uno un hombre normal , sin nada en su persona que hiciera fijarme en él, el otro tal cual, salvo que sobre la cabeza llevaba puesta una capucha y héte aquí que la capucha presentaba una oquedad, no se vislumbraba rostro alguno. Mis ojos no podían apartarse de esa capucha, oscura... parecía un hombre sin cabeza!.
A medida que me iba acercando a él, mis ojos me devolvían la imagen más y más clara, pero no fue hasta tenerlo a menos de quince metros cuando, por fin! descubrí que en el interior de esa capucha había una cara, negra como el tizón, tan negra como el color de la sudadera.
Esbocé una sonrisa y un algo de alivio sentí también.
Es curioso como la realidad a veces resulta más fantástica si cabe que el mundo de lo fantástico... y fantasear de una manera u otra, lo hacemos todos.
A unos cincuenta metros calculo yo estábamos el uno del otro, él parado, y yo dirigiéndome hacia él; estaban al comienzo de la rampa, parados ambos, uno un hombre normal , sin nada en su persona que hiciera fijarme en él, el otro tal cual, salvo que sobre la cabeza llevaba puesta una capucha y héte aquí que la capucha presentaba una oquedad, no se vislumbraba rostro alguno. Mis ojos no podían apartarse de esa capucha, oscura... parecía un hombre sin cabeza!.
A medida que me iba acercando a él, mis ojos me devolvían la imagen más y más clara, pero no fue hasta tenerlo a menos de quince metros cuando, por fin! descubrí que en el interior de esa capucha había una cara, negra como el tizón, tan negra como el color de la sudadera.
Esbocé una sonrisa y un algo de alivio sentí también.
Es curioso como la realidad a veces resulta más fantástica si cabe que el mundo de lo fantástico... y fantasear de una manera u otra, lo hacemos todos.
Comentario:
Por alguna extraña razón no se ve comentario alguno aquí, sin embargo yo sé hubo uno, pero no se debe contestar a lo que no se muestra, o sí?





