Todo inconexo
Entro atropellándome, sin mirar siquiera cuando fue la última vez que escribí, pasando de puntillas por mis silencios, no teniéndoles en cuenta ya que queman, mucho.
Incierto es lo que de mis dedos salga y plasme aquí pero si consigo así ponerle un tanto de orden al caos que se respira en mi cabeza y que me está llevando a un repliegue de alas... bueno, si tras convertir en palabras (seguramente inconexas) las sensaciones que me asaltan logro desobstruir el mucho atasco, una vez más habrá tenido razón de ser el escribir aquí.
Primeramente quiero decir-me cuanto pesa la soledad cuando llega sin ser invitada... a mí que con cierta frecuencia echo mano de ella, bueno no, de ella no, más bien de su hermana pequeña (más dulce) para recomponerme uniendo los pedazos que por una u otra razón quedaron rotos en un momento dado, pesa tanto tanto!!. Por encima de otras emociones que conllevan pesadumbre, desconcierto, tristeza y desaliento, es y con mucho lo más duro que me ha tocado pasar y aceptar porque a ella le uno la sensación de vacío absoluto.
Supongo, y digo supongo porque echando mano de mi siempre selectiva memoria no lo recuerdo, que serán varias las veces que la señora Soledad se haya asentado en mi persona, pero de entre todas tengo presente una ocasión en la que me sentí marcada a hierro y fuego y que desde luego modeló la persona que ahora soy, eso sin duda.... pero no duele, ya no duele, el tiempo lo cura todo, ¿lo hace?, lo mitiga sin duda, quizás hasta lo distorsione un tanto para hacer llevadero el efecto que tanta negatividad produce... y acabamos por sacar lección de vida.... y nos crecemos, y aprendemos a valorar la importancia de bebernos la vida poquito a poquito, sorbiéndola y degustándola, saboreándola....
Estoy en una etapa de desorientación, haciéndome a la idea que se avecinan cambios, cambios a los que habré de hacer frente... pero como tantas y tantas veces me pasa, me agarroto en los previos, luego ya, una vez asumo, remonto vuelo.
No, no estoy triste, más bien lo contrario, agitada y exaltada también... por el mucho trajín que hay en mi cabeza, y es que no hay descanso, ni un minuto.
He leído y releído, y lo dicho antes, palabras inconexas son las que hoy hablan de mí, un esbozo que insinúa, renglones torcidos, pero renglones escritos al fin y al cabo.
Desde mi ventana...
No tengo interés en ver más allá del alcance de mis ojos... luces que iluminan las calles de mi ciudad en la noche.
Incierto es lo que de mis dedos salga y plasme aquí pero si consigo así ponerle un tanto de orden al caos que se respira en mi cabeza y que me está llevando a un repliegue de alas... bueno, si tras convertir en palabras (seguramente inconexas) las sensaciones que me asaltan logro desobstruir el mucho atasco, una vez más habrá tenido razón de ser el escribir aquí.
Primeramente quiero decir-me cuanto pesa la soledad cuando llega sin ser invitada... a mí que con cierta frecuencia echo mano de ella, bueno no, de ella no, más bien de su hermana pequeña (más dulce) para recomponerme uniendo los pedazos que por una u otra razón quedaron rotos en un momento dado, pesa tanto tanto!!. Por encima de otras emociones que conllevan pesadumbre, desconcierto, tristeza y desaliento, es y con mucho lo más duro que me ha tocado pasar y aceptar porque a ella le uno la sensación de vacío absoluto.
Supongo, y digo supongo porque echando mano de mi siempre selectiva memoria no lo recuerdo, que serán varias las veces que la señora Soledad se haya asentado en mi persona, pero de entre todas tengo presente una ocasión en la que me sentí marcada a hierro y fuego y que desde luego modeló la persona que ahora soy, eso sin duda.... pero no duele, ya no duele, el tiempo lo cura todo, ¿lo hace?, lo mitiga sin duda, quizás hasta lo distorsione un tanto para hacer llevadero el efecto que tanta negatividad produce... y acabamos por sacar lección de vida.... y nos crecemos, y aprendemos a valorar la importancia de bebernos la vida poquito a poquito, sorbiéndola y degustándola, saboreándola....
Estoy en una etapa de desorientación, haciéndome a la idea que se avecinan cambios, cambios a los que habré de hacer frente... pero como tantas y tantas veces me pasa, me agarroto en los previos, luego ya, una vez asumo, remonto vuelo.
No, no estoy triste, más bien lo contrario, agitada y exaltada también... por el mucho trajín que hay en mi cabeza, y es que no hay descanso, ni un minuto.
He leído y releído, y lo dicho antes, palabras inconexas son las que hoy hablan de mí, un esbozo que insinúa, renglones torcidos, pero renglones escritos al fin y al cabo.
Desde mi ventana...
No tengo interés en ver más allá del alcance de mis ojos... luces que iluminan las calles de mi ciudad en la noche.
Comentario:
Alfaro.-
Gracias!, no diré más que el laberinto es grande y en él ando :-)
Gracias!, no diré más que el laberinto es grande y en él ando :-)
Comentario:
Espero que esos cambios, esa desorientación y esos nuevos proyectos salgan muy bien. Saludos





