Preguntándome que hacer
Me preguntaba una y otra vez si debía bajar a ante/por?? ella.
Eran cerquita las once de la noche, llovía y ella estaba allí, sentada en las escaleras, impasible ante lo desapacible del tiempo...
Primeramente, al asomarme a la ventana y verla, me sorprendí, luego al ver como pasaban los minutos y ella permanecía sentada bajo la lluvia comencé a inquietarme.... varias posibles causas de ese comportamiento suyo me asaltaron por la cabeza, pero sin embargo nada sabía cierto; tan sólo algo certero, aquella chica estaba afectada por algo...
Los minutos pasaban y yo seguía con la mirada fija en ella, sin poder apartarme de la ventana, haciendo lo que tanto detesto, observar a alguien ajeno, """robándole""" intimidad o privacidad, o privacidad e intimidad, o bien pudiera ser que ambas cosas; en mi descarga decir que no era simplemente la curiosidad la que me llevaba a mirarla sin cesar sino que un interés real por su estado de ánimo era lo que me pegaba a la ventana... Y eso me revolvía, ¿quién era yo para entrometerme?, pero tenía, sentía miedo por esa chica desconocida.
La ví sacar del bolsillo un móvil, móvil que advertí estaba operativo pues se veía la luz... me tranquilicé, no había razón para el espionaje...
pero allí seguía ella y tras la ventana yo...
Apareció de pronto, un chico, con paraguas de mujer, el de ella imaginé, y se sentó en el escalón junto a ella .- riña de pareja??, pensé...
Se incorporó él y se puso delante de ella y de pronto ví como la chica sacudía sus manos y plof!, le suelta un tortazo que él esquiva; al tiempo él la coge de la barbilla, la levanta la cara y la suelta de golpe, y se va... no había duda alguna, riña de pareja.
Ella, quedó sola, sentada en las escaleras y empapada por la lluvia que no cesaba, cogiendo el móvil que por dos veces debió sonarle en vista a lo que yo ví... pasada más de una hora se incorporó y se marchó.
No sé, no sé cuanto de cotilleo fue, cuanto de curiosidad y cuanto de interés real, pero el caso es que me tiré obsevando más de una hora una escena que no me correspondía, primeramente alarmada un tanto por si la chica estaba mal y ... preguntándome si debía bajar en su busca o no era pertinente, no era lo debido...-no se me da bien medir cuando debo mostrarme dispuesta o no; el entrometimiento, el intrusismo, la indiscrección, siempre me han frenado, no sé cuando debo dar ese paso al frente y resultar cercana, cercana, dispuesta y disponible.
Desde mi ventana...
Días de lluvia, grises... mis ojos no ven mucho color, pero están acomodados bien, no sé si resignados... quiero pensar que no, quiero pensar que mañana veré luz.
Eran cerquita las once de la noche, llovía y ella estaba allí, sentada en las escaleras, impasible ante lo desapacible del tiempo...
Primeramente, al asomarme a la ventana y verla, me sorprendí, luego al ver como pasaban los minutos y ella permanecía sentada bajo la lluvia comencé a inquietarme.... varias posibles causas de ese comportamiento suyo me asaltaron por la cabeza, pero sin embargo nada sabía cierto; tan sólo algo certero, aquella chica estaba afectada por algo...
Los minutos pasaban y yo seguía con la mirada fija en ella, sin poder apartarme de la ventana, haciendo lo que tanto detesto, observar a alguien ajeno, """robándole""" intimidad o privacidad, o privacidad e intimidad, o bien pudiera ser que ambas cosas; en mi descarga decir que no era simplemente la curiosidad la que me llevaba a mirarla sin cesar sino que un interés real por su estado de ánimo era lo que me pegaba a la ventana... Y eso me revolvía, ¿quién era yo para entrometerme?, pero tenía, sentía miedo por esa chica desconocida.
La ví sacar del bolsillo un móvil, móvil que advertí estaba operativo pues se veía la luz... me tranquilicé, no había razón para el espionaje...
pero allí seguía ella y tras la ventana yo...
Apareció de pronto, un chico, con paraguas de mujer, el de ella imaginé, y se sentó en el escalón junto a ella .- riña de pareja??, pensé...
Se incorporó él y se puso delante de ella y de pronto ví como la chica sacudía sus manos y plof!, le suelta un tortazo que él esquiva; al tiempo él la coge de la barbilla, la levanta la cara y la suelta de golpe, y se va... no había duda alguna, riña de pareja.
Ella, quedó sola, sentada en las escaleras y empapada por la lluvia que no cesaba, cogiendo el móvil que por dos veces debió sonarle en vista a lo que yo ví... pasada más de una hora se incorporó y se marchó.
No sé, no sé cuanto de cotilleo fue, cuanto de curiosidad y cuanto de interés real, pero el caso es que me tiré obsevando más de una hora una escena que no me correspondía, primeramente alarmada un tanto por si la chica estaba mal y ... preguntándome si debía bajar en su busca o no era pertinente, no era lo debido...-no se me da bien medir cuando debo mostrarme dispuesta o no; el entrometimiento, el intrusismo, la indiscrección, siempre me han frenado, no sé cuando debo dar ese paso al frente y resultar cercana, cercana, dispuesta y disponible.
Desde mi ventana...
Días de lluvia, grises... mis ojos no ven mucho color, pero están acomodados bien, no sé si resignados... quiero pensar que no, quiero pensar que mañana veré luz.