Pasado el tiempo
Hola Ana,
Sólo venía a hacer constancia de mis palabras de hace unos meses.
Ya es el día de las sonrisas al despertar.
Ya es el día del orgullo interno.
La victoria es suya.
¿Lo ves?
Sólo venía a hacer constancia de mis palabras de hace unos meses.
Ya es el día de las sonrisas al despertar.
Ya es el día del orgullo interno.
La victoria es suya.
¿Lo ves?
La vida es un segundo
No acostumbro a tener especial interés por los famosos, no me importa si se casan, divorcian o van a la mili. En mi casa no se compran revistas rosas y las únicas que suelo ojear son las que hay en la peluquería, que cada vez que voy me paso allí unas horas y con algo me tengo que entretener, quitando que quieras o no, acabas poniéndote al día; como con Gran Hermano 1.
Por aquel entonces tenía que coger el autobús todas las mañanas y pese a no saber quién era quien, era la comidilla de todo pasajero, ¡qué horror! casi les cojo manía. En la peluquería la misma historia. Tú vas, te sientas, dejas que te toqueteen el pelo, agua demasiado caliente (a mi me gusta tirando a fresquita, que no se me encojan las pocas ideas que gasto) y escuchas de banda sonora a las señoras del pueblo comentando la jugada, porque claro está, allí se va a lo que se va, a leer el Hola. A mí a veces me da la sensación de que ahorran para poder ir una vez a la semana y juntarse con las vecinas, que ya que estamos ¿no?, que nos dejen guapas. Que, oye, a mi me parece estupendo, los señores a las obras y las cándidas esposas a ponerse monas, ¡que son dos días!.
De todo esto me crea gran expectación el hecho de que a los famosos, famosetes, conocidos, frikis y demás personajes se les sobre valore de manera extrema. No lo entiendo, la verdad que no. La gran mayoría no ha hecho nada que, de no ser por la publicidad mediática, tenga mayor trascendencia y aún así, observo perpleja a gente llorando por su actor, cantante o cocinero favorito (aquí me he pasado). En la variedad está el gusto.
Entiendo que te pueda gustar un cantante, actor, director de cine, cómico, periodista… pero en términos normales, entiendo yo, porque a mi ¿quién me hace creer que ellos son mejores que mi gente? Hace unos años estuve trabajando en este medio y supongo que se me quedó un trauma incurable, vaya usted a saber, el caso es que, una vez más, sigo sin entenderlo.
Esto no quiere decir que les aborrezca, ni que me molesten, ni nada semejante, que yo también soy fan (a mi manera) de ciertos personajes (populares o no).
La charla del principio viene a colación de la noticia reciente de la muerte de Paquito Fernández Ochoa. Mira que me ha dado pena lo de este hombre, me ha recordado un montón a la de Rocío Durcal. Hoy en día son los dos personajes famosos difuntos (en los últimos tiempos) que me han removido la vena sensible. Me parecían personas de lo más sencillas y familiares (dejando a un lado la caja tonta) y creo que ambos han dado una lección de lucha constante y saber estar que muy poca gente está a la altura.
Cuánto me queda por aprender…
Por aquel entonces tenía que coger el autobús todas las mañanas y pese a no saber quién era quien, era la comidilla de todo pasajero, ¡qué horror! casi les cojo manía. En la peluquería la misma historia. Tú vas, te sientas, dejas que te toqueteen el pelo, agua demasiado caliente (a mi me gusta tirando a fresquita, que no se me encojan las pocas ideas que gasto) y escuchas de banda sonora a las señoras del pueblo comentando la jugada, porque claro está, allí se va a lo que se va, a leer el Hola. A mí a veces me da la sensación de que ahorran para poder ir una vez a la semana y juntarse con las vecinas, que ya que estamos ¿no?, que nos dejen guapas. Que, oye, a mi me parece estupendo, los señores a las obras y las cándidas esposas a ponerse monas, ¡que son dos días!.
De todo esto me crea gran expectación el hecho de que a los famosos, famosetes, conocidos, frikis y demás personajes se les sobre valore de manera extrema. No lo entiendo, la verdad que no. La gran mayoría no ha hecho nada que, de no ser por la publicidad mediática, tenga mayor trascendencia y aún así, observo perpleja a gente llorando por su actor, cantante o cocinero favorito (aquí me he pasado). En la variedad está el gusto.
Entiendo que te pueda gustar un cantante, actor, director de cine, cómico, periodista… pero en términos normales, entiendo yo, porque a mi ¿quién me hace creer que ellos son mejores que mi gente? Hace unos años estuve trabajando en este medio y supongo que se me quedó un trauma incurable, vaya usted a saber, el caso es que, una vez más, sigo sin entenderlo.
Esto no quiere decir que les aborrezca, ni que me molesten, ni nada semejante, que yo también soy fan (a mi manera) de ciertos personajes (populares o no).
La charla del principio viene a colación de la noticia reciente de la muerte de Paquito Fernández Ochoa. Mira que me ha dado pena lo de este hombre, me ha recordado un montón a la de Rocío Durcal. Hoy en día son los dos personajes famosos difuntos (en los últimos tiempos) que me han removido la vena sensible. Me parecían personas de lo más sencillas y familiares (dejando a un lado la caja tonta) y creo que ambos han dado una lección de lucha constante y saber estar que muy poca gente está a la altura.
Cuánto me queda por aprender…
De moda
Últimamente está de moda estar de moda. Te compras un animal X y todo el mundo a tu alrededor te dice que está de moda comprárselo, te vas de vacaciones a un sitio de lo más normal y casualidad que está de moda, vas a no sé que pub y resulta que está lleno porque es el garito de moda, escribes un blog y resulta que, mira tú por donde, también está de moda y lo mejor de todo es que criticar a todo pichi es lo que más está de moda en la actualidad.
Yo reconozco tener una extraña costumbre; digo esto por lo que veo normalmente, no vaya a ser que una vez comentado también esté a la última, déjate; respetar 100% tanto a ciclistas como motoristas, ya sé, puede que en esto no sea del todo imparcial, pero es sana costumbre desde años A.
A mi me gusta leer; de todo. Reconozco que de un tiempo aquí no es algo que practique tanto como debiera. No pondré la excusa del tiempo porque sé de sobra que se obtiene, pero dejémoslo en que no lo hago tan habitualmente como me gustaría. Soy lectora, un tanto habitual, de blogs y me gusta hacerlo. También hay que dejar constancia de que encontrar uno que merezca la pena, bajo mi punto de vista, es un tanto complicado, pero de aquí, a verme en la posición tal de llegar a criticar alguno… hay un abismo.
Digo todo esto porque esta mañana trasteando por este mundillo “de moda” he encontrado la crítica de turno, que dicho sea de paso, no creo que nadie en su sano juicio debiera verse capaz de criticar a los demás. Cada uno escribe lo que le da la gana, sobre lo que más le guste o sepa y queda claro que de todo y todos se aprende algo. Yo procuro leer de todo, lo que no me guste… con no repetir, sobra. No es necesario alarde alguno.
A mi me pasa que me pongo a escribir y lo hago durante una temporada, luego dejo de hacerlo por motivos diversos y cuando quiero retomar me doy cuenta de que lo que he escrito me parece un horror, así que borro y sigo de nuevo. Supongo que esto también se debe a que yo peco de exagerada, no me gusta que se sepa más de mí de la cuenta y a que tiendo a “destrozar” todo lo que consigo para volver a empezar, yo que sé, manías que tiene una…
Y ahora que me pongo a pensar… en realidad, ¿qué he escrito? Nada, como decía el post en cuestión: “Hay personas que empiezan un escrito y cuando llegas al final te das cuenta que en realidad no han dicho nada, mucha letra, poca miga” pues si, cierto ¿y…? el blog es mío ¿no?
PD: Si Mahoma no va a la montaña, ya va siendo hora que la montaña mueva el culo y se acerque.
En el nombre del Padre
en el nombre del padre
Ellos
ellos