El hada del bosque
Capítulo I.- Conociendo la ciudad
En un bosque muy lejano, vive Flor, un hada a la que le gustaba explorar. Un día, cansada de estar en el bosque, se fue a la ciudad.
Allí todo le pareció muy raro y no veía nada de lo que había en el bosque y todo lo que veía era muy alto para Flor, porque ella era muy pequeña y claro, que la mayoría de las cosas que hay en la ciudad son enormes, a Flor todo esto le pareció fascinante, así que decidió quedarse allí.
Lo primero que hizo fue buscar un árbol para quedarse, le pareció que nunca lo encontraría, pero al fin lo encontró.
Allí vivía un pájaro.
- ¿Puedo vivir aquí contigo? - preguntó Flor.
Entonces el pájaro le contestó:
- Claro que puedes, además, no vivo en todo el árbol, solo en una rama.
Después de aquello, Flor y el pájaro se hicieron amigos.
*****
Al día siguiente, Flor salió a explorar y conoció a muchos amigos de Cafo, que así se llamaba el pájaro con el que vivía.
Un poco más tarde se fue al suelo, porque estaba cansada de volar con sus nuevos amigos. Allí flor pasó mucho miedo porque estuvo a punto de que la atropellara un coche.
- ¡Qué miedo he pasado! - dijo Flor.
Entonces Cafo le respondió:
- Aquí hay que tener mucho cuidado y tienes que estar siempre atenta, sino quieres que te suceda algo malo.
- Vale, estaré siempre atenta.
Poco después, Flor volvió a bajar y esta vez estuvo a punto de que unos niños muy traviesos la cazaran. Menos mal que subió muy alto, donde no pudieron pillarla. Pero allí le apareció un avión por detrás y por poco la pillan.
-¡Aaaahhhh! - gritaba Flor, así que con tanto peligro se fue a su árbol y decidió explorar más tarde. Allí se quedó todo el día, pero como su árbol era tan viejo, por la mañana se secó. Así que Flor y Cafo tuvieron que buscar otro árbol.
Pero Flor no econtraba otro árbol, así que decidió vivir en el tejado de una casa. En esa casa vivía un niño muy bueno llamado Samuel. Cuando Samuel vio a Flor le preguntó:
- ¿Qué haces en el tejado?
Después Flor le contó lo que le pasó con el árbol en el que vivía:
- Es que mi árbol se ha secado - dijo muy triste.
- No pasa nada, si quieres puedes quedarte aquí - dijo Samuel.
- ¿De verdad? - contestó Flor muy ilusionada.
- Claro, no pasa nada.
Desde ese momento Samuel cuidó de Flor a escondidas y con el paso del tiempo se hicieron muy amigos, tanto como lo era Flor con los animales del bosque en el que vivía antes de llegar a la ciudad
*****
Un día Flor se creía segura de poder vivir sola y un día se fue de la casa de Samuel, antes los amigos se despidieron:
- Adios, ya me siento segura de poder estar sola - dijo Flor muy triste.
Entonces, Flor se fue, y se encontró con un gato que estaba muy triste, porque no sabía donde vivir y le preguntó:
- ¿Sabes donde podrías vivir?
Y Flor contestó:
- Si, te puedes ir donde yo vivía antes, a mi bosque. Se está muy bien allí.
- ¿Y donde está?
- Está al este, aunque muy lejos.
- Me da igual donde esté, aunque me cueste trabajo llegar, lo único que quiero es un lugar para vivir, así que me iré allí. Gracias.
- De nada.
- Adios.
- Adios.
Después de esta charla con el gato, el gato se fue hasta su bosque. Flor se sentía muy feliz de haber ayudado a aquel gato y siguió volando, entonces vio un árbol y se quedó allí para descansar. En ese árbol había un pájaro que estaba muy preocupado y le preguntó:
- ¿Has visto a algún pájaro pequeño? es mi hijo y se ha perdido.
- No, pero te ayudaré a encontrarlo.
- Vale, muchas gracias.
- De nada.
Y Flor se fue volando para encontrar el pajarito, después de unos minutos lo encontró y le dijo:
- Tu padre te está buscando y está muy preocupado.
- ¿De verdad?
- Si.
- Pero no se como volver.
- Vamos, te llevaré donde está tu padre.
- Vale.
Y Flor llevó al pajarito hasta donde estaban sus padres, y sus padres se pusieron muy contentos y le dieron las gracias.
Y Flor se fue muy contenta por haber ayudado al pajarito.
Pero cuando se iba, la cazaron unos niños, el gato al que había indicado antes donde vivir estaba por allí y la ayudó a escapar con sigilo.
- Gracias - dijo Flor.
- De nada, como tu me has ayudado, yo te he ayudado.
Fin de primer capítulo.
En un bosque muy lejano, vive Flor, un hada a la que le gustaba explorar. Un día, cansada de estar en el bosque, se fue a la ciudad.
Allí todo le pareció muy raro y no veía nada de lo que había en el bosque y todo lo que veía era muy alto para Flor, porque ella era muy pequeña y claro, que la mayoría de las cosas que hay en la ciudad son enormes, a Flor todo esto le pareció fascinante, así que decidió quedarse allí.
Lo primero que hizo fue buscar un árbol para quedarse, le pareció que nunca lo encontraría, pero al fin lo encontró.
Allí vivía un pájaro.
- ¿Puedo vivir aquí contigo? - preguntó Flor.
Entonces el pájaro le contestó:
- Claro que puedes, además, no vivo en todo el árbol, solo en una rama.
Después de aquello, Flor y el pájaro se hicieron amigos.
*****
Al día siguiente, Flor salió a explorar y conoció a muchos amigos de Cafo, que así se llamaba el pájaro con el que vivía.
Un poco más tarde se fue al suelo, porque estaba cansada de volar con sus nuevos amigos. Allí flor pasó mucho miedo porque estuvo a punto de que la atropellara un coche.
- ¡Qué miedo he pasado! - dijo Flor.
Entonces Cafo le respondió:
- Aquí hay que tener mucho cuidado y tienes que estar siempre atenta, sino quieres que te suceda algo malo.
- Vale, estaré siempre atenta.
Poco después, Flor volvió a bajar y esta vez estuvo a punto de que unos niños muy traviesos la cazaran. Menos mal que subió muy alto, donde no pudieron pillarla. Pero allí le apareció un avión por detrás y por poco la pillan.
-¡Aaaahhhh! - gritaba Flor, así que con tanto peligro se fue a su árbol y decidió explorar más tarde. Allí se quedó todo el día, pero como su árbol era tan viejo, por la mañana se secó. Así que Flor y Cafo tuvieron que buscar otro árbol.
Pero Flor no econtraba otro árbol, así que decidió vivir en el tejado de una casa. En esa casa vivía un niño muy bueno llamado Samuel. Cuando Samuel vio a Flor le preguntó:
- ¿Qué haces en el tejado?
Después Flor le contó lo que le pasó con el árbol en el que vivía:
- Es que mi árbol se ha secado - dijo muy triste.
- No pasa nada, si quieres puedes quedarte aquí - dijo Samuel.
- ¿De verdad? - contestó Flor muy ilusionada.
- Claro, no pasa nada.
Desde ese momento Samuel cuidó de Flor a escondidas y con el paso del tiempo se hicieron muy amigos, tanto como lo era Flor con los animales del bosque en el que vivía antes de llegar a la ciudad
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Un día Flor se creía segura de poder vivir sola y un día se fue de la casa de Samuel, antes los amigos se despidieron:
- Adios, ya me siento segura de poder estar sola - dijo Flor muy triste.
Entonces, Flor se fue, y se encontró con un gato que estaba muy triste, porque no sabía donde vivir y le preguntó:
- ¿Sabes donde podrías vivir?
Y Flor contestó:
- Si, te puedes ir donde yo vivía antes, a mi bosque. Se está muy bien allí.
- ¿Y donde está?
- Está al este, aunque muy lejos.
- Me da igual donde esté, aunque me cueste trabajo llegar, lo único que quiero es un lugar para vivir, así que me iré allí. Gracias.
- De nada.
- Adios.
- Adios.
Después de esta charla con el gato, el gato se fue hasta su bosque. Flor se sentía muy feliz de haber ayudado a aquel gato y siguió volando, entonces vio un árbol y se quedó allí para descansar. En ese árbol había un pájaro que estaba muy preocupado y le preguntó:
- ¿Has visto a algún pájaro pequeño? es mi hijo y se ha perdido.
- No, pero te ayudaré a encontrarlo.
- Vale, muchas gracias.
- De nada.
Y Flor se fue volando para encontrar el pajarito, después de unos minutos lo encontró y le dijo:
- Tu padre te está buscando y está muy preocupado.
- ¿De verdad?
- Si.
- Pero no se como volver.
- Vamos, te llevaré donde está tu padre.
- Vale.
Y Flor llevó al pajarito hasta donde estaban sus padres, y sus padres se pusieron muy contentos y le dieron las gracias.
Y Flor se fue muy contenta por haber ayudado al pajarito.
Pero cuando se iba, la cazaron unos niños, el gato al que había indicado antes donde vivir estaba por allí y la ayudó a escapar con sigilo.
- Gracias - dijo Flor.
- De nada, como tu me has ayudado, yo te he ayudado.
Fin de primer capítulo.