Filosofía cinematográfica
Kubrick no es un narrador que se presente explícitamente en sus películas pero las historias que narra son siempre reflexiones del autor. El cine clásico se caracteriza por lo que en la jerga se conoce como “montaje sin costuras”, un tipo de películas en las que es vital esconder el proceso de construcción de la película. El espectador tiene que percibir la narración como una sucesión natural de acciones que conducen a un desenlace. Por lo tanto, la figura del director queda reducida al proceso de creación.
Sin embargo, a finales de los 50 empezó a surgir una corriente cinematográfica en Francia denominada la Nouvelle Vague. Con ella el director de la película empieza a tener protagonismo. El autor se deja sentir en el estilo de la narración. Los directores de este movimiento, la llamada nueva ola, provienen de la crítica cinematográfica. Con sus revisiones de los filmes del cine clásico se empezó a valorar el papel del director en el proceso de elaboración de la película. Así, autores clásicos como Hitchock, Ford o Wilder empezarón a cobrar especial importancia, en el mundo del cine, como creadores y no como meros empleados de un estudio cinematográfico.

A pesar de la defensa de críticos de la Nouvelle Vague del cine clásico, su propia creación artística se definió en un sentido muy diferente. Cuando Godard, Truffaut o Rivette empezaron a rodar películas, su estilo revolucionó la concepción clásica del cine. Su característica más destacada es la apabullante presencia del director, de ahí que la historiografía del cine reúna a este grupo de cineastas y a otros que compartirían su forma de hacer películas bajo la denominación “cine de autor”.
Sin duda, Kubrick comparte con esta corriente muchos rasgos. Dejando aparte las primeras películas, en especial la superproducción hollywoodiense Espartaco, se puede afirmar que Kubrick imprime a sus filmes un estilo particular y reconocible. Si tuviéramos que nombrar el lugar de procedencia de sus producciones sería acertado concluir que provienen de un Hollywood atípico. No en vano, sus películas están rodadas bajo la protección de algunos de los estudios más importantes de la meca del cine: Metro Goldwing Mayer, United Artists…
Sin embargo, el viaje metafórico y real que hizo Kubrick de Estados Unidos a Europa es revelador del estilo de películas del cineasta. Si bien empezó en el seno de las producciones clásicas con sus primeras películas pronto se trasladaría a un estilo más personal y menos comercial. Este viaje intangible se materializó en la realidad en el traslado de Kubrick a Londres. Tampoco es que Kubrick haya sido en alguna ocasión un director clásico al estilo de Howard Hawks, de hecho, no perdamos de vista que su infancia transcurrió en el Bronx neoyorquino. Pero si que sus primeros títulos se acercaron lo suficiente a la forma de trabajar en Hollywood como para que los estudios decidieran apoyarle.
Sobre todo en esta segunda etapa, en la que Kubrick es más autor, se ve claramente su vocación reflexiva. Así, títulos como 2001: una odisea del espacio o La naranja mecánica introducen lo que podemos denominar “ensayo del director”. Son películas cuyo tema y género son radicalmente diferentes (el sexo dentro y fuera de la pareja en Eyes wide shut, la evolución de la especie y el poder de la tecnología inteligente en 2001: una odisea del espacio, la guerra en La chaqueta metálica…) pero cuya factura evidencia una vocación de estilo del director.

Desde mi punto de vista, la película que plantea más tajantemente una exposición-argumentación del autor es 2001: una odisea del espacio. En ella Kubrick plantea su ontología particular. Como si se tratara de un filósofo clásico como Aristóteles o Platón, Kubrick nos representa audiovisualmente su particular visión de cómo funciona el mundo. Pero también, otras películas son una cavilación evidente del cineasta neoyorquino. Así, en La chaqueta metálica explora los efectos psicológicos del entrenamiento militar y la guerra y en La naranja mecánica reflexiona sobre la naturaleza del hombre y se acerca significativamente a la filosofía, rechazando las tesis roussenianas y abrazando las de Hobbes (Homo homini lupus: el hombre es un lobo para el hombre).

Por tanto, podemos sostener que las películas de Kubrick, fabricadas bajo los auspicios de los grandes estudios americanos pero con un estilo abrumadoramente personal, plantean cuestiones a menudo filosóficas en las que Kubrick nos muestra su visión del mundo. Kubrick es un autor de cine que practica el “cine de autor”.
Sin embargo, a finales de los 50 empezó a surgir una corriente cinematográfica en Francia denominada la Nouvelle Vague. Con ella el director de la película empieza a tener protagonismo. El autor se deja sentir en el estilo de la narración. Los directores de este movimiento, la llamada nueva ola, provienen de la crítica cinematográfica. Con sus revisiones de los filmes del cine clásico se empezó a valorar el papel del director en el proceso de elaboración de la película. Así, autores clásicos como Hitchock, Ford o Wilder empezarón a cobrar especial importancia, en el mundo del cine, como creadores y no como meros empleados de un estudio cinematográfico.

A pesar de la defensa de críticos de la Nouvelle Vague del cine clásico, su propia creación artística se definió en un sentido muy diferente. Cuando Godard, Truffaut o Rivette empezaron a rodar películas, su estilo revolucionó la concepción clásica del cine. Su característica más destacada es la apabullante presencia del director, de ahí que la historiografía del cine reúna a este grupo de cineastas y a otros que compartirían su forma de hacer películas bajo la denominación “cine de autor”.
Sin duda, Kubrick comparte con esta corriente muchos rasgos. Dejando aparte las primeras películas, en especial la superproducción hollywoodiense Espartaco, se puede afirmar que Kubrick imprime a sus filmes un estilo particular y reconocible. Si tuviéramos que nombrar el lugar de procedencia de sus producciones sería acertado concluir que provienen de un Hollywood atípico. No en vano, sus películas están rodadas bajo la protección de algunos de los estudios más importantes de la meca del cine: Metro Goldwing Mayer, United Artists…

Sin embargo, el viaje metafórico y real que hizo Kubrick de Estados Unidos a Europa es revelador del estilo de películas del cineasta. Si bien empezó en el seno de las producciones clásicas con sus primeras películas pronto se trasladaría a un estilo más personal y menos comercial. Este viaje intangible se materializó en la realidad en el traslado de Kubrick a Londres. Tampoco es que Kubrick haya sido en alguna ocasión un director clásico al estilo de Howard Hawks, de hecho, no perdamos de vista que su infancia transcurrió en el Bronx neoyorquino. Pero si que sus primeros títulos se acercaron lo suficiente a la forma de trabajar en Hollywood como para que los estudios decidieran apoyarle.
Sobre todo en esta segunda etapa, en la que Kubrick es más autor, se ve claramente su vocación reflexiva. Así, títulos como 2001: una odisea del espacio o La naranja mecánica introducen lo que podemos denominar “ensayo del director”. Son películas cuyo tema y género son radicalmente diferentes (el sexo dentro y fuera de la pareja en Eyes wide shut, la evolución de la especie y el poder de la tecnología inteligente en 2001: una odisea del espacio, la guerra en La chaqueta metálica…) pero cuya factura evidencia una vocación de estilo del director.

Desde mi punto de vista, la película que plantea más tajantemente una exposición-argumentación del autor es 2001: una odisea del espacio. En ella Kubrick plantea su ontología particular. Como si se tratara de un filósofo clásico como Aristóteles o Platón, Kubrick nos representa audiovisualmente su particular visión de cómo funciona el mundo. Pero también, otras películas son una cavilación evidente del cineasta neoyorquino. Así, en La chaqueta metálica explora los efectos psicológicos del entrenamiento militar y la guerra y en La naranja mecánica reflexiona sobre la naturaleza del hombre y se acerca significativamente a la filosofía, rechazando las tesis roussenianas y abrazando las de Hobbes (Homo homini lupus: el hombre es un lobo para el hombre).

Por tanto, podemos sostener que las películas de Kubrick, fabricadas bajo los auspicios de los grandes estudios americanos pero con un estilo abrumadoramente personal, plantean cuestiones a menudo filosóficas en las que Kubrick nos muestra su visión del mundo. Kubrick es un autor de cine que practica el “cine de autor”.
Zoom
Sin duda una de la facetas que más me sorprendió de Barry Lyndon, el décimo largometraje de Stanley Kubrick, fue la utilización del zoom. En esta película del año 1975 es en la que más se juega con este recurso formal de entre todas las obras del cineasta neoyorquino.
El zoom se utiliza por primera vez en Love me Tonight de Victor Milner en 1932 y su uso siempre ha sido criticado por los expertos en cine porque deforma la imagen. Pero Kubrick, fiel a su autonomía creativa, lo usa sobre todo en dos películas: una en la década de los 70, Barry Lyndon, y otra en los 80, La chaqueta metálica.

Con el uso del zoom en Barry Lyndon conseguiría crear imágenes más pictóricas. A este efecto contribuyen también las realistas localizaciones, el adecuado vestuario y el uso de una gran lente para la filmación de las escenas de los interiores. El zoom varía el objetivo de la cámara de un angular a un teleobjetivo sin que se corte la grabación. Es decir, pasa de un ángulo abierto en el que se graban los objetos de cerca y se aumenta la profundidad de campo (espacio perpendicular a la cámara que aparece enfocado) a un ángulo cerrado en el que se reduce la profundidad de campo y sólo se incluye en el encuadre un porción pequeña del espacio. De manera que, al acercarse a los objetos el fondo aparece distorsionado y la imagen se aplana.
Una de las escenas de utilización más clamorosas del zoom que recuerdo de la película es una imagen en la que Barry pasea con su mujer, la condesa Lady Lyndon, por la orilla de un río y la cámara los descubre desde el otro lado y se va acercando lentamente entre las ramas hasta que los encuadra.
También es característico de la película el zoom de retroceso en el que se parte de un plano cerrado de los personajes para ir progresivamente apartándose, dejando ver el lugar en el que se encuentran. Por otra parte, en La chaqueta metálica el zoom se usa en una secuencia de plano contraplano cuando un francotirador dispara a Cowboy. Entonces, vemos un plano en el que se utiliza el zoom que enfoca al francotirador y luego otro desde su punto de vista, es decir, mostrando a la víctima.

El uso del zoom en el cine de Kubrick es por una parte anecdótico (no es la característica más relevante de su obra) pero por otro revelador. Revelador de la independencia de Kubrick ante la corriente mayoritaria que satanizaba su uso. Revelador de la coherencia formal del cineasta para conseguir el efecto pictórico en la factura de Barry Lyndon. Revelador de su ansia de innovación y de utilización de todos los medios técnicos a su alcance. Y revelador de un estilo visual personal y cuidado.
El zoom se utiliza por primera vez en Love me Tonight de Victor Milner en 1932 y su uso siempre ha sido criticado por los expertos en cine porque deforma la imagen. Pero Kubrick, fiel a su autonomía creativa, lo usa sobre todo en dos películas: una en la década de los 70, Barry Lyndon, y otra en los 80, La chaqueta metálica.

Con el uso del zoom en Barry Lyndon conseguiría crear imágenes más pictóricas. A este efecto contribuyen también las realistas localizaciones, el adecuado vestuario y el uso de una gran lente para la filmación de las escenas de los interiores. El zoom varía el objetivo de la cámara de un angular a un teleobjetivo sin que se corte la grabación. Es decir, pasa de un ángulo abierto en el que se graban los objetos de cerca y se aumenta la profundidad de campo (espacio perpendicular a la cámara que aparece enfocado) a un ángulo cerrado en el que se reduce la profundidad de campo y sólo se incluye en el encuadre un porción pequeña del espacio. De manera que, al acercarse a los objetos el fondo aparece distorsionado y la imagen se aplana.
Una de las escenas de utilización más clamorosas del zoom que recuerdo de la película es una imagen en la que Barry pasea con su mujer, la condesa Lady Lyndon, por la orilla de un río y la cámara los descubre desde el otro lado y se va acercando lentamente entre las ramas hasta que los encuadra.

También es característico de la película el zoom de retroceso en el que se parte de un plano cerrado de los personajes para ir progresivamente apartándose, dejando ver el lugar en el que se encuentran. Por otra parte, en La chaqueta metálica el zoom se usa en una secuencia de plano contraplano cuando un francotirador dispara a Cowboy. Entonces, vemos un plano en el que se utiliza el zoom que enfoca al francotirador y luego otro desde su punto de vista, es decir, mostrando a la víctima.

El uso del zoom en el cine de Kubrick es por una parte anecdótico (no es la característica más relevante de su obra) pero por otro revelador. Revelador de la independencia de Kubrick ante la corriente mayoritaria que satanizaba su uso. Revelador de la coherencia formal del cineasta para conseguir el efecto pictórico en la factura de Barry Lyndon. Revelador de su ansia de innovación y de utilización de todos los medios técnicos a su alcance. Y revelador de un estilo visual personal y cuidado.
La imagen contra el diálogo: el arte de un director de novelas
De los trece largometrajes que dirigió Kubrick en su carrera cinematográfica once están basados en una novela. Los únicos dos filmes que posen un guión original son los dos primeros: Miedo y deseo (1953) y El beso del asesino (1955). Pero estas películas son las menos representativas de la trayectoria del cineasta neoyorquino por tres razones: son casi mediometrajes (Fear and Desire dura sólo 68 minutos y El beso del asesino, 67), tienen escaso presupuesto y no han tenido demasiada repercusión en la Historia del cine.
Las once restantes están basadas en novelas de distinta temática y distinto autor. Así, Atraco Perfecto se inspira en Clean Break de Lionel White, Senderos de Gloria en la novela homónima de Humphrey Cobb y Espartaco de Howard Fast sirvió a Dalton Trumbo para elaborar el guión de la película de igual nombre.
Por otra parte, Kubrick adaptó al cine Lolita de Vladimir Nabokov, una historia sobre la atracción por las niñas y el incesto que cosechó gran éxito y ha credo toda una iconografía entorno a ese personaje. Sin embargo, Nabokov no se indigna porque su nombre aparezca irremediablemente unido al de Lolita: “Su éxito (el de Lolita) no me molesta. Yo no soy Conan Doyle quién, por esnobismo o pura estupidez, prefería ser conocido como autor de una historia de África, que imaginaba muy superior a su Sherlok Holmes. Y es muy interesante plantearse como hacen ustedes los periodistas, el problema de la tonta degradación que el personaje de la nínfula que yo inventé en 1955 ha sufrido entre el gran público. No sólo la perversidad de la pobre criatura fue grotescamente exagerada sino el aspecto físico, la edad, todo fue modificado por ilustraciones en publicaciones extranjeras. Muchachas de 20 años o más, pavas, gatas callejeras, modelos baratas, o simples delincuentes de largas piernas, son llamadas nínfulas o "Lolitas" en revistas italianas, francesas, alemanas, etc. Y las cubiertas de las traducciones turcas o árabes. El colmo de la estupidez”.
Otras películas del neoyorquino que se derivan de novelas son: ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú basada en Red Alert de Peter George, Barry Lyndon en Memorias de Barry Lyndon de William M. Thackeray, 2001 una odisea del espacio en el libro homónimo de Arthur C. Clarke, al igual que La naranja mecánica de Anthony Burgess. Para completar al lista de novelas que utilizó Kubrick como sustento argumental de sus filmes diremos que El resplandor bebe de la novela de igual título de Stephen King, La chaqueta metálica inspirada en The Short Timers de Gustav Hasford y Eyes wide shut en Relato soñado de Arthur Schnitzler.
Sin embargo, gran parte del reconocimiento artístico de Stanley Kubrick proviene de su manejo de la imagen por encima del diálogo. “Las partes más importantes de una películas son las partes misteriosas, más allá del alcance de la razón y el lenguaje”, declaró Kubrick en una ocasión. También dijo, como ya os he señalado en el artículo sobre la exposición de Kubrick en Madrid que “Vivir la experiencia es lo importante, no la habilidad de verbalizarla o de analizarla”.

Películas tan emblemáticas como 2001: una odisea del espacio reflejan cómo la factura visual de sus películas supera lo verbal para incidir directamente en el sentimiento de espectador, recupera el cine como objeto de inmersión en el que la experiencia te envuelve. De ahí que la cinta, de 140 minutos de duración, sólo contenga 40 de diálogo y que Kubrick dijera que jamás trataría de dar con ella “un mensaje traducible en palabras”.
Por eso, podemos concluir que Kubrick no ha cometido el error de hacer novelas grabadas sino que ha sabido adaptar los textos en los que se inspiran sus producciones al lenguaje cinematográfico. Ha sabido primar la imagen sobre el diálogo. Ha sabido ser un gran director de novelas y un gran director de cine.
Las once restantes están basadas en novelas de distinta temática y distinto autor. Así, Atraco Perfecto se inspira en Clean Break de Lionel White, Senderos de Gloria en la novela homónima de Humphrey Cobb y Espartaco de Howard Fast sirvió a Dalton Trumbo para elaborar el guión de la película de igual nombre.Por otra parte, Kubrick adaptó al cine Lolita de Vladimir Nabokov, una historia sobre la atracción por las niñas y el incesto que cosechó gran éxito y ha credo toda una iconografía entorno a ese personaje. Sin embargo, Nabokov no se indigna porque su nombre aparezca irremediablemente unido al de Lolita: “Su éxito (el de Lolita) no me molesta. Yo no soy Conan Doyle quién, por esnobismo o pura estupidez, prefería ser conocido como autor de una historia de África, que imaginaba muy superior a su Sherlok Holmes. Y es muy interesante plantearse como hacen ustedes los periodistas, el problema de la tonta degradación que el personaje de la nínfula que yo inventé en 1955 ha sufrido entre el gran público. No sólo la perversidad de la pobre criatura fue grotescamente exagerada sino el aspecto físico, la edad, todo fue modificado por ilustraciones en publicaciones extranjeras. Muchachas de 20 años o más, pavas, gatas callejeras, modelos baratas, o simples delincuentes de largas piernas, son llamadas nínfulas o "Lolitas" en revistas italianas, francesas, alemanas, etc. Y las cubiertas de las traducciones turcas o árabes. El colmo de la estupidez”.

Otras películas del neoyorquino que se derivan de novelas son: ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú basada en Red Alert de Peter George, Barry Lyndon en Memorias de Barry Lyndon de William M. Thackeray, 2001 una odisea del espacio en el libro homónimo de Arthur C. Clarke, al igual que La naranja mecánica de Anthony Burgess. Para completar al lista de novelas que utilizó Kubrick como sustento argumental de sus filmes diremos que El resplandor bebe de la novela de igual título de Stephen King, La chaqueta metálica inspirada en The Short Timers de Gustav Hasford y Eyes wide shut en Relato soñado de Arthur Schnitzler.
Sin embargo, gran parte del reconocimiento artístico de Stanley Kubrick proviene de su manejo de la imagen por encima del diálogo. “Las partes más importantes de una películas son las partes misteriosas, más allá del alcance de la razón y el lenguaje”, declaró Kubrick en una ocasión. También dijo, como ya os he señalado en el artículo sobre la exposición de Kubrick en Madrid que “Vivir la experiencia es lo importante, no la habilidad de verbalizarla o de analizarla”.

Películas tan emblemáticas como 2001: una odisea del espacio reflejan cómo la factura visual de sus películas supera lo verbal para incidir directamente en el sentimiento de espectador, recupera el cine como objeto de inmersión en el que la experiencia te envuelve. De ahí que la cinta, de 140 minutos de duración, sólo contenga 40 de diálogo y que Kubrick dijera que jamás trataría de dar con ella “un mensaje traducible en palabras”.
Por eso, podemos concluir que Kubrick no ha cometido el error de hacer novelas grabadas sino que ha sabido adaptar los textos en los que se inspiran sus producciones al lenguaje cinematográfico. Ha sabido primar la imagen sobre el diálogo. Ha sabido ser un gran director de novelas y un gran director de cine.
La gran lente
Kubrick quería que las escenas grabadas en interiores de Barry Lyndon estuvieran iluminadas con luz natural. El cineasta rehusaba usar focos, sólo quería que la cámara recogiese la luz de las velas que se utilizaban en el siglo XVIII. El director de fotografía, John Alcote, necesitaba, por tanto, una lente que permitiera una abertura del diafragma enorme para que la poca luz de la escena sensibilizara la película.
Kubrick recorrió el mundo buscando lentes que admitieran más luz y después de tres meses encontró la Zeiss de 50 mm desarrollada por la NASA para sus misiones en la luna. Pero como sabrán aquellos a los que les guste la fotografía, cuanto más se abre el diafragma más se reduce la profundidad de campo, es decir el espacio perpendicular al objetivo que se mantiene enfocado.
Ed DiGuilio, un ingeniero californiano, fue el encargado de adaptar la lente a la cámara. Para hacerlo tuvo que reconstruir la cámara. Las escenas resultan planas por la limitación de la profundidad de campo pero esta falta de perspectiva hace que la factura de la película sea aún más pictórica. De manera, que la fotografía en Barry Lyndon recuerda a los cuadros del siglo XVIII.

Las velas eran de cera de abeja, igual que las que se usaban entonces, y fueron encargadas a al compañía Price´s que las fabricaba para la Iglesia Católica. Kubrick acudió personalmente a la fábrica donde se producían y encargó las velas suficientes como para iluminar cien salones. Entre la cantidad de velas que había en cada escena, los pesados trajes que habían de llevar y el maquillaje, los actores recuerdan el rodaje de esas escenas como uno de los más duros de su trayectoria.

Este es uno más de los ejemplos de la capacidad de innovación de Stanley Kubrick y de su preocupación por la calidad de sus filmes. Con sus aportaciones, Kubrick abre nuevos caminos para que otros cineastas tengan a su disposición más posibilidades de expresión. Os invito a que veáis Barry Lyndon y comprobéis la majestuosidad de su factura.
Kubrick recorrió el mundo buscando lentes que admitieran más luz y después de tres meses encontró la Zeiss de 50 mm desarrollada por la NASA para sus misiones en la luna. Pero como sabrán aquellos a los que les guste la fotografía, cuanto más se abre el diafragma más se reduce la profundidad de campo, es decir el espacio perpendicular al objetivo que se mantiene enfocado.Ed DiGuilio, un ingeniero californiano, fue el encargado de adaptar la lente a la cámara. Para hacerlo tuvo que reconstruir la cámara. Las escenas resultan planas por la limitación de la profundidad de campo pero esta falta de perspectiva hace que la factura de la película sea aún más pictórica. De manera, que la fotografía en Barry Lyndon recuerda a los cuadros del siglo XVIII.

Las velas eran de cera de abeja, igual que las que se usaban entonces, y fueron encargadas a al compañía Price´s que las fabricaba para la Iglesia Católica. Kubrick acudió personalmente a la fábrica donde se producían y encargó las velas suficientes como para iluminar cien salones. Entre la cantidad de velas que había en cada escena, los pesados trajes que habían de llevar y el maquillaje, los actores recuerdan el rodaje de esas escenas como uno de los más duros de su trayectoria.

Este es uno más de los ejemplos de la capacidad de innovación de Stanley Kubrick y de su preocupación por la calidad de sus filmes. Con sus aportaciones, Kubrick abre nuevos caminos para que otros cineastas tengan a su disposición más posibilidades de expresión. Os invito a que veáis Barry Lyndon y comprobéis la majestuosidad de su factura.Kubrick en Madrid
En este artículo quiero hablaros sobre mi visita a la exposición de Stanley Kubrick que se puede visitar en el Centro Comercial Parquesur de Leganés. La muestra fue inaugurada el pasado 13 de mayo por la viuda de Kubrick, Christiane, y otras personalidades del mundo del cine como Marisa Paredes, Bigas Luna, Juan Carlos Fresnadillo, Roberto Santiago, Agustín Vilaronga, Miguel Bardem, Vicente Molina Foix y el realizador mexicano Guillermo del Toro. El material expuesto, que se podrá visitar hasta el 30 de junio, proviene de la colección “Los archivos de Kubrick".
La muestra está ubicada en la cafetería de la Fnac del Centro Comercial Parquesur de Leganés. Lo primero que quiero que deciros es cómo se llega porque en Internet no aparecen las combinaciones. Desde Atocha debéis ir al andén 9 y coger la línea que va hacia Fuenlabrada y bajaros en Zarzaquemada. Ahí podéis coger el autobús o ir andando (son unos diez minutos). También se puede ir en metro (parada de Leganés central de Metrosur) pero no se dónde se sitúa la boca de Metro porque yo fui en tren de cercanías.

Una vez allí, accedéis al edificio por la primera entrada que encontréis y continuáis de frente hasta que encontréis el edificio de la Fnac. Cuando llegáis a la exposición lo primero que contempláis es una frase que recorre las dos paredes de la muestra: “Creo que los cineastas que más me han influido son –no por orden- Chaplin, De Sica, Bergman, Fellini, Hitchcock, Welles y Ophüls”, Stanley Kubrick. La exposición está compuesta, además de por citas del propio Kubrick inscritas en la pared, por fotos de los rodajes, documento escritos y las máscaras que se utilizaron en Eyes wide shut.
Las frases textuales pronunciadas por Kubrick son: la ya citada en este blog “por toda la presión que nos impuso en su momento el Código Producción y la Legión Católica de Decencia, creo que no dramaticé suficientemente el aspecto erótico de la relación de Humbert con Lolita”; “Así como el hombre vio la Tierra como el verdadero centro del universo, ahora ve su nación como el centro moral del universo…¿Quién será nuestro Galileo?”; “El criminal siempre es interesante en la pantalla porque es una paradoja de la personalidad, una colección de contrastes violentos”; “El guión es la forma más incomunicativa de escritura jamás inventada”; “Las partes más importantes de una películas son las partes misteriosas, más allá del alcance de la razón y el lenguaje”; “Reprimir al hombre no es redimirle” (quizá se refería a la temática de La naranja mecánica) y “Vivir la experiencia es lo importante, no la habilidad de verbalizarla o de analizarla”.
Los documentos expuestos están organizados cronológicamente, por eso, la muestra empieza con una foto del rodaje de El beso del asesino en la que se puede ver a Kubrick con la cámara en mano grabando una escena del combate de boxeo. Otra muestra al equipo en una de las calles de Manhattan y el pie de foto aclara que algunas escenas tomadas en la gran manzana se rodaron sin permiso.
Una de las fotos que más me gustó fue la tomada en el rodaje de Lolita, en ella, Kubrick está apuntando con su mano en forma de una pistola hacia el objetivo de la cámara. Además de fotos podemos acceder a documentos escritos originales tales como notas de aviso de algunos días de rodaje o un telegrama de Nabokov, autor de la novela Lolita, a Kubrick en el que contestaba a la propuesta de Kubrick de elaborar el guión de la película (“I might consider it”, reza). Entre las curiosidades podemos conocer que los rodajes empezaban a las seis de la mañana y podemos ver el documento del censor de Lolita en el que, por ejemplo, obliga a sustituir la palabra incesto por adulterio.
También se han incluido en la muestra los aspectos de la vida de Kubrick más cercanos a España. Así, podemos ver una foto del rodaje de algunas escenas de Espartaco en España y también notas y manuscritos de estas escenas.
Entre lo más curioso podemos observar cómo el borrador del guión de 2001: una odisea del espacio tiene el título tachado (Tourney beyond the Stars) y escrito a mano el nuevo título que finalmente se conservaría. También está recuadrado el nombre de Barry Lyndon del primer título de la película (The memories of Barry Lyndon).
Algunos actores de ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú con la cara cubierta de nata, esta es la escena, finalmente suprimida del montaje final de la película, que muestra otra de las fotografías de la exposición. Una de las imágenes más entrañables de la muestra es aquella en la que se ve a Kubrick acariciando a uno de sus perros, otra es aquella en la que está abrazado a su hija Vivian en el rodaje de El resplandor.
Entre las más curiosas destacan una en la que Vivian Kubrick y su padre miran cada uno por su cámara en el rodaje de El resplandor y ella está vestida de etiqueta porque apareció de extra en la escena de la fiesta. Otra es una polaroid tomada por la mujer de Kubrick en la que se ve su cabeza asomada a una maqueta de los decorados de Eyes wide shut. También son muy interesantes las tres máscaras originales utilizadas en la escena de la orgía de Eyes wide shut y un cartel gigante del sexto largometraje del cineasta, Lolita.

Sólo me queda recomendaros encarecidamente que acudáis a visitarla. Es un muestra modesta pero que contiene muchos documentos interesantes sobre la vida y la carrera de Kubrick. Es una de las pocas oportunidades que se tiene de ver la trastienda del cine, lo que no se ve, de ver simplemente a Stanley.
La muestra está ubicada en la cafetería de la Fnac del Centro Comercial Parquesur de Leganés. Lo primero que quiero que deciros es cómo se llega porque en Internet no aparecen las combinaciones. Desde Atocha debéis ir al andén 9 y coger la línea que va hacia Fuenlabrada y bajaros en Zarzaquemada. Ahí podéis coger el autobús o ir andando (son unos diez minutos). También se puede ir en metro (parada de Leganés central de Metrosur) pero no se dónde se sitúa la boca de Metro porque yo fui en tren de cercanías.

Una vez allí, accedéis al edificio por la primera entrada que encontréis y continuáis de frente hasta que encontréis el edificio de la Fnac. Cuando llegáis a la exposición lo primero que contempláis es una frase que recorre las dos paredes de la muestra: “Creo que los cineastas que más me han influido son –no por orden- Chaplin, De Sica, Bergman, Fellini, Hitchcock, Welles y Ophüls”, Stanley Kubrick. La exposición está compuesta, además de por citas del propio Kubrick inscritas en la pared, por fotos de los rodajes, documento escritos y las máscaras que se utilizaron en Eyes wide shut.
Las frases textuales pronunciadas por Kubrick son: la ya citada en este blog “por toda la presión que nos impuso en su momento el Código Producción y la Legión Católica de Decencia, creo que no dramaticé suficientemente el aspecto erótico de la relación de Humbert con Lolita”; “Así como el hombre vio la Tierra como el verdadero centro del universo, ahora ve su nación como el centro moral del universo…¿Quién será nuestro Galileo?”; “El criminal siempre es interesante en la pantalla porque es una paradoja de la personalidad, una colección de contrastes violentos”; “El guión es la forma más incomunicativa de escritura jamás inventada”; “Las partes más importantes de una películas son las partes misteriosas, más allá del alcance de la razón y el lenguaje”; “Reprimir al hombre no es redimirle” (quizá se refería a la temática de La naranja mecánica) y “Vivir la experiencia es lo importante, no la habilidad de verbalizarla o de analizarla”.
Los documentos expuestos están organizados cronológicamente, por eso, la muestra empieza con una foto del rodaje de El beso del asesino en la que se puede ver a Kubrick con la cámara en mano grabando una escena del combate de boxeo. Otra muestra al equipo en una de las calles de Manhattan y el pie de foto aclara que algunas escenas tomadas en la gran manzana se rodaron sin permiso.Una de las fotos que más me gustó fue la tomada en el rodaje de Lolita, en ella, Kubrick está apuntando con su mano en forma de una pistola hacia el objetivo de la cámara. Además de fotos podemos acceder a documentos escritos originales tales como notas de aviso de algunos días de rodaje o un telegrama de Nabokov, autor de la novela Lolita, a Kubrick en el que contestaba a la propuesta de Kubrick de elaborar el guión de la película (“I might consider it”, reza). Entre las curiosidades podemos conocer que los rodajes empezaban a las seis de la mañana y podemos ver el documento del censor de Lolita en el que, por ejemplo, obliga a sustituir la palabra incesto por adulterio.
También se han incluido en la muestra los aspectos de la vida de Kubrick más cercanos a España. Así, podemos ver una foto del rodaje de algunas escenas de Espartaco en España y también notas y manuscritos de estas escenas.
Entre lo más curioso podemos observar cómo el borrador del guión de 2001: una odisea del espacio tiene el título tachado (Tourney beyond the Stars) y escrito a mano el nuevo título que finalmente se conservaría. También está recuadrado el nombre de Barry Lyndon del primer título de la película (The memories of Barry Lyndon).

Algunos actores de ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú con la cara cubierta de nata, esta es la escena, finalmente suprimida del montaje final de la película, que muestra otra de las fotografías de la exposición. Una de las imágenes más entrañables de la muestra es aquella en la que se ve a Kubrick acariciando a uno de sus perros, otra es aquella en la que está abrazado a su hija Vivian en el rodaje de El resplandor.
Entre las más curiosas destacan una en la que Vivian Kubrick y su padre miran cada uno por su cámara en el rodaje de El resplandor y ella está vestida de etiqueta porque apareció de extra en la escena de la fiesta. Otra es una polaroid tomada por la mujer de Kubrick en la que se ve su cabeza asomada a una maqueta de los decorados de Eyes wide shut. También son muy interesantes las tres máscaras originales utilizadas en la escena de la orgía de Eyes wide shut y un cartel gigante del sexto largometraje del cineasta, Lolita.

Sólo me queda recomendaros encarecidamente que acudáis a visitarla. Es un muestra modesta pero que contiene muchos documentos interesantes sobre la vida y la carrera de Kubrick. Es una de las pocas oportunidades que se tiene de ver la trastienda del cine, lo que no se ve, de ver simplemente a Stanley.
B&N Vs Color
Seis de las películas que grabó Kubrick durante su carrera son en blanco y negro y cinco, en color. Sin duda , es más conocido por las segundas. Probablemente sea porque su calidad como director radica en gran medida en la visualidad de sus filmes.

Todo empezó en 1953 con Miedo y deseo, su primer largometraje, y todos los demás en blanco y negro coinciden cronológicamente con la primera etapa de la carrera de Kubrick, salvo la excepción de Espartaco. El anómalo film (en lo referente a la trayectoria de Kubrick) está grabado en Technicolor. Esta técnica de grabación fue la primera en la historia del cine en captar los colores. La primera película en incorporarlo fue Lo que el viento se llevó en 1939, once años antes que Espartaco. El sistema grababa tres películas distintas, una con cada uno de los colores primarios, y luego las unía mediante un proceso de tintura.
En blanco y negro están rodadas películas tan importantes en la historia del cine con Atraco perfecto, Lolita o ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú. La calidad de estas películas es indudable pero Kubrick no pudo desarrollar en ellas toda su visión estética.
No obstante, el director americano se incorporó tarde a la revolución del color en cine ya que utilizó el blanco y negro hasta 1964 cuando en la década de los cincuenta ya se había casi extinguido su uso. Tras estrenar Teléfono rojo abandonó el blanco y negro y comenzó a explorar las posibilidades del color.

Son inolvidables las escenas de 2001: una odisea del espacio o La naranja mecánica en las que el color cobra una importancia fundamental. Aún así seguimos observando resquicios de gusto por la estética del blanco y negro, por ejemplo, en la vestimenta de Alex y los drugos de La naranja mecánica: pantalones y camisa blancos y bombín y bastón negro. Pero resulta por ejemplo significativo el uso del color en los trajes de astronauta de 2001 (amarillos) y el uso del rojo para el ojo del ordenador Hal de esta misma película.
Asimismo, las escenas de Eyes wide shut, la obra póstuma del autor neoyorquino, entre Nicole Kidman y Tom Cruise en su dormitorio son especialmente atractivas por la calidez que consigue crear Kubrick a través del color. Podemos, sin embargo, afirmar que los tres colores predilectos en su carrera son el blanco, el negro y el rojo. Así lo evidencia la escena de la orgía en Eyes wide shut dónde las capas y los trajes son negros, las camisas y las máscaras blancas, y el suelo y la capa del maestro son rojas.

Si el color ha sido relevante en la carrera del neoyorquino no lo fue menos el blanco y negro. La de kubrick ha sido una carrera dilatada en la que ha podido experimentar los cambios del cine en su momento y evolucionar con él. Las películas muestran el universo Kubrick, un mundo en color o en blanco y negro pero un mundo artístico.

Todo empezó en 1953 con Miedo y deseo, su primer largometraje, y todos los demás en blanco y negro coinciden cronológicamente con la primera etapa de la carrera de Kubrick, salvo la excepción de Espartaco. El anómalo film (en lo referente a la trayectoria de Kubrick) está grabado en Technicolor. Esta técnica de grabación fue la primera en la historia del cine en captar los colores. La primera película en incorporarlo fue Lo que el viento se llevó en 1939, once años antes que Espartaco. El sistema grababa tres películas distintas, una con cada uno de los colores primarios, y luego las unía mediante un proceso de tintura.

En blanco y negro están rodadas películas tan importantes en la historia del cine con Atraco perfecto, Lolita o ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú. La calidad de estas películas es indudable pero Kubrick no pudo desarrollar en ellas toda su visión estética.
No obstante, el director americano se incorporó tarde a la revolución del color en cine ya que utilizó el blanco y negro hasta 1964 cuando en la década de los cincuenta ya se había casi extinguido su uso. Tras estrenar Teléfono rojo abandonó el blanco y negro y comenzó a explorar las posibilidades del color.

Son inolvidables las escenas de 2001: una odisea del espacio o La naranja mecánica en las que el color cobra una importancia fundamental. Aún así seguimos observando resquicios de gusto por la estética del blanco y negro, por ejemplo, en la vestimenta de Alex y los drugos de La naranja mecánica: pantalones y camisa blancos y bombín y bastón negro. Pero resulta por ejemplo significativo el uso del color en los trajes de astronauta de 2001 (amarillos) y el uso del rojo para el ojo del ordenador Hal de esta misma película.

Asimismo, las escenas de Eyes wide shut, la obra póstuma del autor neoyorquino, entre Nicole Kidman y Tom Cruise en su dormitorio son especialmente atractivas por la calidez que consigue crear Kubrick a través del color. Podemos, sin embargo, afirmar que los tres colores predilectos en su carrera son el blanco, el negro y el rojo. Así lo evidencia la escena de la orgía en Eyes wide shut dónde las capas y los trajes son negros, las camisas y las máscaras blancas, y el suelo y la capa del maestro son rojas.

Si el color ha sido relevante en la carrera del neoyorquino no lo fue menos el blanco y negro. La de kubrick ha sido una carrera dilatada en la que ha podido experimentar los cambios del cine en su momento y evolucionar con él. Las películas muestran el universo Kubrick, un mundo en color o en blanco y negro pero un mundo artístico.
La steadicam
Kubrick introdujo por primera vez en la historia del cine la steadicam, un soporte que absorbe las vibraciones de la imagen, en el rodaje de El resplandor. Su inventor, Garret Brown, recibió un Oscar por su trabajo en 1978. También se usó en algunas escenas de La chaqueta metálica.
En 1974 Ed Digiulio, que ya había ayudado a Kubrick en Barry Lyndon con las lentes de la cámara, le envío una película grabada con el invento de la llamada steadicam. “La bobina muestra del misterioso estabilizador manual era espectacular y puedes contar conmigo como cliente”, le respondió Kubrick.
Kubrick contrató entonces a Garret Brown(enlace en inglés) para que rodara las secuencias que necesitaran steadicam y mandó construir decorados que permitieran largos travellings como los pasillos del hotel o el laberinto. Sin embargo, Brown tuvo problemas con Kubrick porque intentaba manejar él la cámara y agarraba a Brown de la correa impidiendo que realizara correctamente su trabajo.
En las tomas de los pasillos Brown tenía problemas para alcanzar la velocidad de Danny en el triciclo: “Después de una toma de tres minutos estaba tan exhausto que hubiera sido incapaz de dar las instrucciones para mi entierro”. Así que a Kubrick se le ocurrió sentar a Brown en una silla de ruedas con la cámara encima. El experimento resultó pero cuando Kubrick, en su comentada intención de manejar él mismo la cámara, se subió a la silla, la rueda reventó y sufrieron un leve accidente.
Kubrick, satisfecho con el resultado visual de los planos grabados con steadicam en El resplandor, decidió utilizarla de nuevo en La chaqueta metálica. Aunque, esta vez, Garret Brown rechazó la oferta de manejar la steadicam y finalmente fue John Ward, el director de fotografía, el que se encargaría.

Una de las escenas más famosas de La Chaqueta metálica es la de los soldados moviéndose entre los edificios de una derrumbada ciudad vietnamita. Como Ward no era muy corpulento, Kubrick volvió a llamar a Garret Brown pero la volvió a rechazar. Kubrick contrató entonces a Jean-Marc Bringuier, un operador de cámara francés, pero tampoco él podía seguir el ritmo de la carrera de los soldados con la cámara y el sistema de sujeción encima. Propuso entonces usar un sidecar pero la steadicam no absorvía movimientos tan bruscos. Por fin, Kubrick decidió que lo haría Bringuier corriendo, “tu puedes ir con ella”, le dijo.
No fue la única innovación técnica que Kubrick aplicó a sus películas, pero sí una de las más importantes. Actualmente, la steadicam es utilizada en muchos rodajes y se ha vuelto casi imprescindible. Como en otras ocasiones Kubrick demostró ser un visionario.

En 1974 Ed Digiulio, que ya había ayudado a Kubrick en Barry Lyndon con las lentes de la cámara, le envío una película grabada con el invento de la llamada steadicam. “La bobina muestra del misterioso estabilizador manual era espectacular y puedes contar conmigo como cliente”, le respondió Kubrick.Kubrick contrató entonces a Garret Brown(enlace en inglés) para que rodara las secuencias que necesitaran steadicam y mandó construir decorados que permitieran largos travellings como los pasillos del hotel o el laberinto. Sin embargo, Brown tuvo problemas con Kubrick porque intentaba manejar él la cámara y agarraba a Brown de la correa impidiendo que realizara correctamente su trabajo.
En las tomas de los pasillos Brown tenía problemas para alcanzar la velocidad de Danny en el triciclo: “Después de una toma de tres minutos estaba tan exhausto que hubiera sido incapaz de dar las instrucciones para mi entierro”. Así que a Kubrick se le ocurrió sentar a Brown en una silla de ruedas con la cámara encima. El experimento resultó pero cuando Kubrick, en su comentada intención de manejar él mismo la cámara, se subió a la silla, la rueda reventó y sufrieron un leve accidente.
Kubrick, satisfecho con el resultado visual de los planos grabados con steadicam en El resplandor, decidió utilizarla de nuevo en La chaqueta metálica. Aunque, esta vez, Garret Brown rechazó la oferta de manejar la steadicam y finalmente fue John Ward, el director de fotografía, el que se encargaría.

Una de las escenas más famosas de La Chaqueta metálica es la de los soldados moviéndose entre los edificios de una derrumbada ciudad vietnamita. Como Ward no era muy corpulento, Kubrick volvió a llamar a Garret Brown pero la volvió a rechazar. Kubrick contrató entonces a Jean-Marc Bringuier, un operador de cámara francés, pero tampoco él podía seguir el ritmo de la carrera de los soldados con la cámara y el sistema de sujeción encima. Propuso entonces usar un sidecar pero la steadicam no absorvía movimientos tan bruscos. Por fin, Kubrick decidió que lo haría Bringuier corriendo, “tu puedes ir con ella”, le dijo.
No fue la única innovación técnica que Kubrick aplicó a sus películas, pero sí una de las más importantes. Actualmente, la steadicam es utilizada en muchos rodajes y se ha vuelto casi imprescindible. Como en otras ocasiones Kubrick demostró ser un visionario.

La tierra prometida
Lejos del mundanal ruido, protegida y con su familia, allí estaba la tierra prometida de Stanley Kubrick, un paraje adecuado para un siervo de la soledad. En los últimos años de su vida el cineasta realizó gran parte de su trabajo en esta finca de nombre Childwick Bury.
Stanley Kubrick llevaba desde 1964 viviendo en Inglaterra con su mujer y sus hijas. Pero su finca de Abbots Mead se le empezaba a quedar pequeña y la civilización se acercaba peligrosamente (la carretera que había cerca de la finca se había llenado de coches y ya habían atropellado a dos de sus gatos). En 1977 le compró Childwick bury a Harry Joel, un entrenador de caballos. La propiedad tenía una casa isabelina, un bosque, que ocultaba el inmueble, pastos, un campo de cricket y hasta un pequeño pueblo.
Cuanto más envejecía Kubrick más apreciaba el recogimiento de su hogar, así que empezó a trasladar todo el trabajo que podía a su casa. Así, ubicó unas oficinas y unas salas de montaje en el establo de la casa. El montaje de El resplandor, aunque no reunía las condiciones necesarias de temperatura, se realizó en Childwick Bury.

Kerry Shale un exitoso actor de doblaje tuvo que trasladarse a la finca de Kubrick para hacer la prueba y luego, para grabarlo, a horas intempestivas; así que Shale se hartó de su horario y el carácter de Kubrick y no volvió por allí. También Robert Shaw estuvo trabajando en el guión de Inteligencia Artificial allí.
Cuando Kubrick planeaba rodar Papeles Arios, una película sobre el holocausto nazi, envío a uno de sus ayudantes a sacar fotos a Dinamarca para ver los posibles exteriores del rodaje. Dos mil fotografías y varios vídeos llegaron a su casa donde Kubrick podría revisarlos en la tranquilidad de su refugio.
En su casa dedicaba gran parte del tiempo a leer. Además, como no le gustaba mucho salir, recibía numerosas visitas. En 1978 Spielberg aterrizó en Gran Bretaña para promocionar Encuentros en la tercera fase y en una de las entrevistas que concedió afirmaba que no había ido a Inglaterra para ver a la reina sino para visitar a Kubrick. También Clint Eastwood intentó verle en aquella ocasión pero su alergia a los gatos se lo impidió.
También realizaba pases privados de sus películas. En 1980 organizó un proyección con algunos amigos como David Cornwell, escritor conocido como John le Carré, y Michael Herr que había participado en el guión de Apocalypse Now.
Los últimos veintidós años de su vida y de su carrera transcurrieron en Childwick Bury. Fiel a su carácter, Kubrick murió allí, en el calor del recogimiento y con la única compañía de su familia.
Stanley Kubrick llevaba desde 1964 viviendo en Inglaterra con su mujer y sus hijas. Pero su finca de Abbots Mead se le empezaba a quedar pequeña y la civilización se acercaba peligrosamente (la carretera que había cerca de la finca se había llenado de coches y ya habían atropellado a dos de sus gatos). En 1977 le compró Childwick bury a Harry Joel, un entrenador de caballos. La propiedad tenía una casa isabelina, un bosque, que ocultaba el inmueble, pastos, un campo de cricket y hasta un pequeño pueblo.Cuanto más envejecía Kubrick más apreciaba el recogimiento de su hogar, así que empezó a trasladar todo el trabajo que podía a su casa. Así, ubicó unas oficinas y unas salas de montaje en el establo de la casa. El montaje de El resplandor, aunque no reunía las condiciones necesarias de temperatura, se realizó en Childwick Bury.

Kerry Shale un exitoso actor de doblaje tuvo que trasladarse a la finca de Kubrick para hacer la prueba y luego, para grabarlo, a horas intempestivas; así que Shale se hartó de su horario y el carácter de Kubrick y no volvió por allí. También Robert Shaw estuvo trabajando en el guión de Inteligencia Artificial allí.
Cuando Kubrick planeaba rodar Papeles Arios, una película sobre el holocausto nazi, envío a uno de sus ayudantes a sacar fotos a Dinamarca para ver los posibles exteriores del rodaje. Dos mil fotografías y varios vídeos llegaron a su casa donde Kubrick podría revisarlos en la tranquilidad de su refugio.
En su casa dedicaba gran parte del tiempo a leer. Además, como no le gustaba mucho salir, recibía numerosas visitas. En 1978 Spielberg aterrizó en Gran Bretaña para promocionar Encuentros en la tercera fase y en una de las entrevistas que concedió afirmaba que no había ido a Inglaterra para ver a la reina sino para visitar a Kubrick. También Clint Eastwood intentó verle en aquella ocasión pero su alergia a los gatos se lo impidió.
También realizaba pases privados de sus películas. En 1980 organizó un proyección con algunos amigos como David Cornwell, escritor conocido como John le Carré, y Michael Herr que había participado en el guión de Apocalypse Now.Los últimos veintidós años de su vida y de su carrera transcurrieron en Childwick Bury. Fiel a su carácter, Kubrick murió allí, en el calor del recogimiento y con la única compañía de su familia.
Eyes wide shut: entre la genialidad y la decepción
Para elaborar este post he rastreado algunas de las críticas que se han vertido en Internet sobre la última película de Stanley Kubrick, Eyes wide shut, y he seleccionado varias de las que están contrapuestas para compararlas. En total son seis críticas tanto de autores españoles como anglófonos.
Como resumen general podríamos afirmar que tres de las seis críticas analizadas (las de Gustavo Camps, A.G.P y Jason Cahill) consideran que la película es decepcionante, que no alcanza el nivel de otros filmes de Kubrick; y las otras tres (las de James Berardinelli, Mike Dean y Mateo Sancho Cardiel) creen que no sólo es una película de extrema calidad sino que alcanza la factura de otras tan reconocidas como La naranja mecánica o 2001: una odisea del espacio.

Antes de abordar el contenido de las críticas cinematográficas que son el objeto de estudio de este artículo quiero encuadrar a cada autor en u contexto en la red, es decir, en la página en la que escribe. La primera de ellas, la de A.G.P, está escrita desde la página web bloggermania cuyo objetivo, como ellos mismos expresan, es “facilitar una información de calidad de las películas que emiten las distintas televisiones”.
La segunda, la de Mateo Sancho Cardiel, se ubica dentro de la revista de electrónica de cine “La butaca”. En ella, además de críticas, encontraremos información sobre la cartelera, los videojuegos, reportajes o clasificaciones de las películas. Por otra parte, la crítica de Gustavo Camps la encontramos en canalok, una página web que tiene conexiones con distintos foros (arte, cine, deportes...), conexiones con buscadores temáticos, anuncios y otros servicios.
Otra de las críticas, la de Mike Dean, está dentro de una web llamada Jiminycritic dedicada exclusivamente al análisis de películas. Posee un buscador de críticas muy útil para localizar rápidamente la película que nos interesa. Además, hay un grupo de críticos fijos que revisan el grueso de las producciones cinematográficas a los que se les añade algún escritor invitado.
La penúltima de las críticas seleccionadas, la de James Berardinelli, se encuadra en una página web personal en la que el autor deposita sus críticas. Berardinelli es un reputado crítico on-line que lucha por hacerse un hueco en el mundo de la cinematografía desde el medio digital y cuyas críticas han pasado de tener unos 100 lectores (como ocurrió con su primera revisión, la de Perfume de mujer) a ser seguida por unos 100.000 receptores on-line. El sitio web, reelreviews se creó en 1996 y está muy actualizado. Además, incorpora un buscador por iniciales muy útil.
Por último, la crítica de Jason Cahill, está situada en la página candidcritic una página que tiene la vocación de ser “brutalmente” sincera en sus opiniones sobre música, cine, deporte... Aseguran que ellos dicen aquello que los críticos profesionales y los periodistas no se atreven, o no pueden, expresar.
Como hemos podido comprobar este repaso por las páginas web de las que he obtenido las críticas nos ofrecen información útil sobre la intención de cada uno de los artículos que repasa este post. A continuación, relacionaremos algunos de los puntos del contenido con el contexto on-line de la crítica que acabamos de revisar.
El artículo se va a estructurar en los principales puntos de controversia entre las interpretaciones de los distintos críticos analizadas. Así, podemos diferenciar los siguientes temas: la expectación surgida en torno al contenido sexual de la película, la escena de la fiesta, las interpretaciones de los actores, la comparación con respecto a otras películas del cineasta, la duración de la cinta, el estilo de Kubrick y el colofón de una carrera.

Expectativas
Eyes wide shut estuvo rodeada de gran expectación ya que la promoción sugería que la cinta incluía muchas escenas eróticas entre la Tom Cruise y Nicole Kidman, que por aquel entonces eran pareja en la vida real. El trailer mostraba a los dos besándose desnudos frente a un espejo, pero esa es la escena más sexualmente explícita de la película. Además, habían pasado 12 años desde el estreno de la anterior película de Kubrick, El resplandor, y había tardado dos años en elaborar Eyes wide shut. Por último, toda la fase de preparación había estado marcada por le más absoluto de los silencios.
Consecuentemente, la cinta se vio envuelta en toda clase de rumores. Hecho que han aprovechado algunos de los detractores de la película para criticar que esas afirmaciones no eran ciertas. Así, A.G.P. asegura en tono crispado que “muchos aspectos que se habían contado sobre el filme han resultado no ser ciertos”.
Cahill, mucho más hiriente, asegura: ¿Dos años para esto?. Y afirma que Kidman y Cruise deberían reclamar a Kubrick el haber perdido dos años de su carrera y se pregunta cómo es posible que lo que aparece en pantalla les haya constado dos años hacerlo. “Dadme una cámara a Nicole Kidman y a Tom Cruise y haré una película mucho mejor que esta”, asegura. Sin embargo, del lado de los defensores del filme, Mike Deal afirma que los dos años de espera han merecido la pena.
La escena de la fiesta
La película comienza situando a los dos protagonistas, William y Alice, en una fiesta cuyo anfitrión es Victor Ziegler (Sydney Pollack ). A.G.P, uno de los críticos que valoran negativamente la cinta, asegura no obstante que “la secuencia de la fiesta de Ziegler es, probablemente, lo mejor de la película”. Y Berardinelli la califica de “escena memorable”.
Interpretación
Como ya hemos señalado, los actores que encarnan a los personajes principales de la película son Tom Cruise y Nicole Kidman. La valoración del trabajo de los autores es el único punto en el que coinciden todos los críticos que estamos analizando. Así, Sancho Cardiel asegura que “la baza de la cinta es su reparto” y Dean cree que Cruise ha madurado hasta convertirse en uno de los mejores actores, le augura un buen futuro si continúa esa línea de interpretación y considera que es un trabajo digno de Oscar. Y Berardinelli cree que “es la interpretación mas poderosa de toda su variada carrera cinematográfica de Kidman”.

Duración
Para los defensores, la duración del filme (159 minutos) no impide el disfrute de su visión, mientras que para los detractores la cinta es muy aburrida. “El filme entra en una letanía, que servirá luego para preguntarse si eran necesarios alrededor de 155 minutos de duración, o menos hubiera sido suficiente”, asegura Camps. Y Cahill asegura que “te aburres hasta la muerte con esta increíblemente larga y tediosa película”.
Comparación
En sus críticas, muchos de los autores reseñados utilizan la comparación de Eyes wide shut con otras películas del cineasta neoyorquino para valorar su calidad. “El filme póstumo de Stanley Kubrick no es el mejor de su carrera” afirma taxativamente Gustavo Camps y, sin embargo, Dean asegura que es “la película más bonita que ha hecho”.
Estilo
A.G.P cree que Kubrick sabe “escenificar con maestría”, Sancho Cardiel habla de “soberbio estilo cinematográfico”, Dean destaca su habilidad con las “técnicas de iluminación” y añade que “está plagada de sutiles regalos y significados ocultos” y Berardinelli resalta que “cada plano y cada ángulo de cámara es elegido con gran cuidado” y habla de magia en las imágenes de la película. Por tnato, comprobamos que, independientemente de la valoración acerca de Eyes wide shut, todos los críticos reseñados coinciden en destacar la maestría cinematográfica de Staney Kubrick.

Colofón de una carrera
“Es lamentable que Eyes Wide Shut sea la última película de Stanley Kubrick”, esta es la dura opinión de A.G.P., a la que se une la maliciosa afirmación de Cahill: “Stanley Kubrick se tiene que estar riendo desde su tumba”. Sin embargo, otros críticos como Sancho Cardiel aseguran que “sólo la muerte era capaz de impedir que manara la genialidad de Kubrick”.
Este artículo, además de exponer las diversas opiniones existentes sobre la última película de Kubrick, pretende ofrecer lugares a los que acudir para consultar críticas según el estilo que se busque. Así, hemos podido deducir que la página candidcritic ofrece opiniones muy expresivas pero también muy personales, reelreviews y Jiminycritic son ofrecen artículos con abundante información y opiniones argumentadas y bloggermania, canalok y la butaca contienen críticas sencillas, sin grandes alardes pero accesibles y en español, para cualquiera que sea la película sobre la que queráis informaros.
Visitar la crítica de A.G.P.
Visitar la crítica de Mateo Sancho Cardiel
Visitar la crítica de Gustavo Camps.
Visitar la crítica de Mike Dean (en inglés).
Visitar la crítica de James Berardinelli (en inglés).
Visitar la crítica de Jason Cahill (en inglés).
Como resumen general podríamos afirmar que tres de las seis críticas analizadas (las de Gustavo Camps, A.G.P y Jason Cahill) consideran que la película es decepcionante, que no alcanza el nivel de otros filmes de Kubrick; y las otras tres (las de James Berardinelli, Mike Dean y Mateo Sancho Cardiel) creen que no sólo es una película de extrema calidad sino que alcanza la factura de otras tan reconocidas como La naranja mecánica o 2001: una odisea del espacio.

Antes de abordar el contenido de las críticas cinematográficas que son el objeto de estudio de este artículo quiero encuadrar a cada autor en u contexto en la red, es decir, en la página en la que escribe. La primera de ellas, la de A.G.P, está escrita desde la página web bloggermania cuyo objetivo, como ellos mismos expresan, es “facilitar una información de calidad de las películas que emiten las distintas televisiones”.
La segunda, la de Mateo Sancho Cardiel, se ubica dentro de la revista de electrónica de cine “La butaca”. En ella, además de críticas, encontraremos información sobre la cartelera, los videojuegos, reportajes o clasificaciones de las películas. Por otra parte, la crítica de Gustavo Camps la encontramos en canalok, una página web que tiene conexiones con distintos foros (arte, cine, deportes...), conexiones con buscadores temáticos, anuncios y otros servicios.
Otra de las críticas, la de Mike Dean, está dentro de una web llamada Jiminycritic dedicada exclusivamente al análisis de películas. Posee un buscador de críticas muy útil para localizar rápidamente la película que nos interesa. Además, hay un grupo de críticos fijos que revisan el grueso de las producciones cinematográficas a los que se les añade algún escritor invitado.

La penúltima de las críticas seleccionadas, la de James Berardinelli, se encuadra en una página web personal en la que el autor deposita sus críticas. Berardinelli es un reputado crítico on-line que lucha por hacerse un hueco en el mundo de la cinematografía desde el medio digital y cuyas críticas han pasado de tener unos 100 lectores (como ocurrió con su primera revisión, la de Perfume de mujer) a ser seguida por unos 100.000 receptores on-line. El sitio web, reelreviews se creó en 1996 y está muy actualizado. Además, incorpora un buscador por iniciales muy útil.
Por último, la crítica de Jason Cahill, está situada en la página candidcritic una página que tiene la vocación de ser “brutalmente” sincera en sus opiniones sobre música, cine, deporte... Aseguran que ellos dicen aquello que los críticos profesionales y los periodistas no se atreven, o no pueden, expresar.
Como hemos podido comprobar este repaso por las páginas web de las que he obtenido las críticas nos ofrecen información útil sobre la intención de cada uno de los artículos que repasa este post. A continuación, relacionaremos algunos de los puntos del contenido con el contexto on-line de la crítica que acabamos de revisar.
El artículo se va a estructurar en los principales puntos de controversia entre las interpretaciones de los distintos críticos analizadas. Así, podemos diferenciar los siguientes temas: la expectación surgida en torno al contenido sexual de la película, la escena de la fiesta, las interpretaciones de los actores, la comparación con respecto a otras películas del cineasta, la duración de la cinta, el estilo de Kubrick y el colofón de una carrera.

Expectativas
Eyes wide shut estuvo rodeada de gran expectación ya que la promoción sugería que la cinta incluía muchas escenas eróticas entre la Tom Cruise y Nicole Kidman, que por aquel entonces eran pareja en la vida real. El trailer mostraba a los dos besándose desnudos frente a un espejo, pero esa es la escena más sexualmente explícita de la película. Además, habían pasado 12 años desde el estreno de la anterior película de Kubrick, El resplandor, y había tardado dos años en elaborar Eyes wide shut. Por último, toda la fase de preparación había estado marcada por le más absoluto de los silencios.
Consecuentemente, la cinta se vio envuelta en toda clase de rumores. Hecho que han aprovechado algunos de los detractores de la película para criticar que esas afirmaciones no eran ciertas. Así, A.G.P. asegura en tono crispado que “muchos aspectos que se habían contado sobre el filme han resultado no ser ciertos”.
Cahill, mucho más hiriente, asegura: ¿Dos años para esto?. Y afirma que Kidman y Cruise deberían reclamar a Kubrick el haber perdido dos años de su carrera y se pregunta cómo es posible que lo que aparece en pantalla les haya constado dos años hacerlo. “Dadme una cámara a Nicole Kidman y a Tom Cruise y haré una película mucho mejor que esta”, asegura. Sin embargo, del lado de los defensores del filme, Mike Deal afirma que los dos años de espera han merecido la pena.
La escena de la fiesta
La película comienza situando a los dos protagonistas, William y Alice, en una fiesta cuyo anfitrión es Victor Ziegler (Sydney Pollack ). A.G.P, uno de los críticos que valoran negativamente la cinta, asegura no obstante que “la secuencia de la fiesta de Ziegler es, probablemente, lo mejor de la película”. Y Berardinelli la califica de “escena memorable”.
Interpretación
Como ya hemos señalado, los actores que encarnan a los personajes principales de la película son Tom Cruise y Nicole Kidman. La valoración del trabajo de los autores es el único punto en el que coinciden todos los críticos que estamos analizando. Así, Sancho Cardiel asegura que “la baza de la cinta es su reparto” y Dean cree que Cruise ha madurado hasta convertirse en uno de los mejores actores, le augura un buen futuro si continúa esa línea de interpretación y considera que es un trabajo digno de Oscar. Y Berardinelli cree que “es la interpretación mas poderosa de toda su variada carrera cinematográfica de Kidman”.

Duración
Para los defensores, la duración del filme (159 minutos) no impide el disfrute de su visión, mientras que para los detractores la cinta es muy aburrida. “El filme entra en una letanía, que servirá luego para preguntarse si eran necesarios alrededor de 155 minutos de duración, o menos hubiera sido suficiente”, asegura Camps. Y Cahill asegura que “te aburres hasta la muerte con esta increíblemente larga y tediosa película”.
Comparación
En sus críticas, muchos de los autores reseñados utilizan la comparación de Eyes wide shut con otras películas del cineasta neoyorquino para valorar su calidad. “El filme póstumo de Stanley Kubrick no es el mejor de su carrera” afirma taxativamente Gustavo Camps y, sin embargo, Dean asegura que es “la película más bonita que ha hecho”.
Estilo
A.G.P cree que Kubrick sabe “escenificar con maestría”, Sancho Cardiel habla de “soberbio estilo cinematográfico”, Dean destaca su habilidad con las “técnicas de iluminación” y añade que “está plagada de sutiles regalos y significados ocultos” y Berardinelli resalta que “cada plano y cada ángulo de cámara es elegido con gran cuidado” y habla de magia en las imágenes de la película. Por tnato, comprobamos que, independientemente de la valoración acerca de Eyes wide shut, todos los críticos reseñados coinciden en destacar la maestría cinematográfica de Staney Kubrick.

Colofón de una carrera
“Es lamentable que Eyes Wide Shut sea la última película de Stanley Kubrick”, esta es la dura opinión de A.G.P., a la que se une la maliciosa afirmación de Cahill: “Stanley Kubrick se tiene que estar riendo desde su tumba”. Sin embargo, otros críticos como Sancho Cardiel aseguran que “sólo la muerte era capaz de impedir que manara la genialidad de Kubrick”.
Este artículo, además de exponer las diversas opiniones existentes sobre la última película de Kubrick, pretende ofrecer lugares a los que acudir para consultar críticas según el estilo que se busque. Así, hemos podido deducir que la página candidcritic ofrece opiniones muy expresivas pero también muy personales, reelreviews y Jiminycritic son ofrecen artículos con abundante información y opiniones argumentadas y bloggermania, canalok y la butaca contienen críticas sencillas, sin grandes alardes pero accesibles y en español, para cualquiera que sea la película sobre la que queráis informaros.
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El viaje
La idea del viaje, a veces mental, a veces físico pero siempre real, está muy presente en la obra de Kubrick. Con él se intenta transmitir siempre un significado más allá del aparente.
En Miedo y deseo (1953), la primera película de Stanley Kubrick, los protagonistas emprenden un viaje por un río que tienen descender para alcanzar la tierra que ocupa el ejército al que pertenecen. El descenso del río es el marco narrativo en el que se ubica la acción pero, lejos de cumplir una función de mero envoltorio, podemos adivinar un significado más trascendente. El río como el de las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique es la vida que va a para al mar. El hecho de que el soldado se vea reflejado en el rostro del enemigo al que ha matado puede dar a entender que matándole ha muerto él en el sentido figurativo y el que continúen descendiendo el río plantea se irremediable camino hacia el mar, hacia la muerte.
El viaje de Espartaco es su huida de su esclavitud, su marcha a las montañas. Ésta es, a la vez el viaje hacia la libertad, una libertad de la que finalmente le privara ya que es de nuevo capturado, pero que rebrota con su asesinato en la cruz y con el hijo que lleva Varinia, su pareja, entre los brazos.
El viaje de Humbert en Lolita es más bien mental: es su evolución del capricho a la obsesión por Lolita. Al principio su placer reside sólo en la contemplación (Lolita realizando distintas acciones en el hogar mientras Humbert le observa furtivamente) pero según avanza la trama la fijación del protagonista tornará desmedida. Así, en la última parte, Humbert, consumido por sus celos, la acompaña a todos los sitios.

En 2001 el viaje que inicia el astronauta Bowman tras desconectar al ordenador HAL en la parte final de la película es el que resuelve el misterio de la historia y el que el cierra el ciclo que se había iniciado con los simios prehistóricos. El viaje se reprenda visualmente con una secuencia de colores que cambian de forma como si estuviera metido en un túnel y desembocan en una habitación en la que Bowman se encuentra de niño y de anciano, observa su propio envejecimiento y muere dando paso al embrión de la nueva especie mejorada.
El viaje de Alex en La naranja mecánica podríamos denominarlo el proceso inconcluso o de retorno. La cura de Alex es el objetivo, el destino de este viaje en forma de tratamiento conductista. Pero a pesar de las apariencias (la falsa recuperación de Alex que siente aversión hacia el sexo y la violencia en la demostración del supuesto éxito del método Ludovico) Alex no completa su viaje y el retorno se hace ineludible. Alex vuelve a sus fantasías sexuales y violentas.
El viaje de Barry Lyndon es físico: su viaje por la Europa del siglo XVIII. Pero también aquí podemos encontrar un significado metafórico: es la decadencia de un hombre y de una clase, la nobleza, que se sustenta sobre la débil base de la apariencia.
El del recluta Patoso (La chaqueta metálica)es, como el de Jack Torrance (El resplandor), el viaje hacia la locura. Las condiciones externas (en el primer caso el duro entrenamiento de una academia militar y en el segundo la agobiante presencia de la soledad y el aislamiento) machacan ininterrumpidamente a los protagonistas que acaban por caer en el desequilibrio mental que en un caso simbolizan una crítica antimilitar y en el otro la posibilidad de ausencia de motivos para la maldad.
Por último, el protagonista de Eyes wide shut se sumerge en un viaje guiado por el sexo en el que descubrirá el poder de éste y la falsedad de sus congéneres. Un viaje que se evidencia narrativamente en la orgía, los encuentros con la prostituta, etc. y alegóricamente, en su toma de conciencia de la realidad.
En Miedo y deseo (1953), la primera película de Stanley Kubrick, los protagonistas emprenden un viaje por un río que tienen descender para alcanzar la tierra que ocupa el ejército al que pertenecen. El descenso del río es el marco narrativo en el que se ubica la acción pero, lejos de cumplir una función de mero envoltorio, podemos adivinar un significado más trascendente. El río como el de las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique es la vida que va a para al mar. El hecho de que el soldado se vea reflejado en el rostro del enemigo al que ha matado puede dar a entender que matándole ha muerto él en el sentido figurativo y el que continúen descendiendo el río plantea se irremediable camino hacia el mar, hacia la muerte.El viaje de Espartaco es su huida de su esclavitud, su marcha a las montañas. Ésta es, a la vez el viaje hacia la libertad, una libertad de la que finalmente le privara ya que es de nuevo capturado, pero que rebrota con su asesinato en la cruz y con el hijo que lleva Varinia, su pareja, entre los brazos.
El viaje de Humbert en Lolita es más bien mental: es su evolución del capricho a la obsesión por Lolita. Al principio su placer reside sólo en la contemplación (Lolita realizando distintas acciones en el hogar mientras Humbert le observa furtivamente) pero según avanza la trama la fijación del protagonista tornará desmedida. Así, en la última parte, Humbert, consumido por sus celos, la acompaña a todos los sitios.

En 2001 el viaje que inicia el astronauta Bowman tras desconectar al ordenador HAL en la parte final de la película es el que resuelve el misterio de la historia y el que el cierra el ciclo que se había iniciado con los simios prehistóricos. El viaje se reprenda visualmente con una secuencia de colores que cambian de forma como si estuviera metido en un túnel y desembocan en una habitación en la que Bowman se encuentra de niño y de anciano, observa su propio envejecimiento y muere dando paso al embrión de la nueva especie mejorada.
El viaje de Alex en La naranja mecánica podríamos denominarlo el proceso inconcluso o de retorno. La cura de Alex es el objetivo, el destino de este viaje en forma de tratamiento conductista. Pero a pesar de las apariencias (la falsa recuperación de Alex que siente aversión hacia el sexo y la violencia en la demostración del supuesto éxito del método Ludovico) Alex no completa su viaje y el retorno se hace ineludible. Alex vuelve a sus fantasías sexuales y violentas.El viaje de Barry Lyndon es físico: su viaje por la Europa del siglo XVIII. Pero también aquí podemos encontrar un significado metafórico: es la decadencia de un hombre y de una clase, la nobleza, que se sustenta sobre la débil base de la apariencia.
El del recluta Patoso (La chaqueta metálica)es, como el de Jack Torrance (El resplandor), el viaje hacia la locura. Las condiciones externas (en el primer caso el duro entrenamiento de una academia militar y en el segundo la agobiante presencia de la soledad y el aislamiento) machacan ininterrumpidamente a los protagonistas que acaban por caer en el desequilibrio mental que en un caso simbolizan una crítica antimilitar y en el otro la posibilidad de ausencia de motivos para la maldad.Por último, el protagonista de Eyes wide shut se sumerge en un viaje guiado por el sexo en el que descubrirá el poder de éste y la falsedad de sus congéneres. Un viaje que se evidencia narrativamente en la orgía, los encuentros con la prostituta, etc. y alegóricamente, en su toma de conciencia de la realidad.
Conductismo naranja
El motor de la acción en La naranja mecánica es la corriente psicológica conductista. El tratamiento que recibe el protagonista, Alex, y sus efectos están enmarcados dentro de esta corriente, por eso este artículo trata de acercarse a los postulados que la definen.

La psicología de la conducta es una corriente que apareció a principios del siglo XX y sostiene que los individuos se comportan según el patrón estímulo respuesta del que se deriva el tratamiento para cambiar ciertos comportamientos. Dentro de esta corriente se ubican dos tendencias: el condicionamiento clásico y el operante o instrumental. En segundo es el que más nos interesa porque es el que se aplica a Alex a través del tratamiento Ludovico. Pero antes de abordarlo repasemos someramente en que consiste el condicionamiento clásico.
Pavlov, famoso por sus experimentos con perros, fue el primero en analizar como responden los seres vivos a distinto estímulos. Comprobó que los animales no sólo respondían ante los estímulos físico (comida) sino que también lo hacían ante los neutros (silbato). Es decir, a través del aprendizaje un estímulo ajeno, en principio, al incondicionado puede provocar el mismo efecto: los perros salivan sólo con oír el silbato porque han aprendido que cuando lo oyen significa que les van a dar de comer.
El condicionamiento operante por su parte se basa en el siguiente principio: cualquier conducta que en una situación produce un resultado satisfactorio, se hará más probable en el futuro en situaciones similares (Ley del efecto de Thorndike). Por tanto el condicionamiento instrumental se basa en el aprendizaje de que una conducta produce un resultado positivo o negativo y según sea esa consecuencia el sujeto repetirá la acción o la inhibirá. Los refuerzos o estímulos a los que se somete al sujetos pueden ser, consecuentemente, positivos o negativos. Los primeros son los premios y los segundos los castigos.
El castigo es lo que imponen a el protagonista de La naranja mecánica. El estímulo al que se le somete son los interminables vídeos de violencia, como el disfruta viéndoles se le castiga obligándole a visionarlos sin poder siquiera pestañear ni moverse durante sesiones maratonianas para inhibir sus conductas violentas. La eficacia depende de la intensidad (por eso las sesiones de visionado son tan largas), la proximidad temporal entre respuesta y castigo (por eso su disfrute es castigado en el momento en el que se produce) y la constancia (por eso siempre que le enseñan esas imágenes son en esa situación dolorosa).

Durante gran parte del siglo pasado estas terapias fueron aplicadas indiscriminadamente a todos aquellos cuyo comportamiento era calificado de anormal. Así por ejemplo muchos médicos aducían estos postulados para explicar la homosexualidad que, aseguraban derivaba de la asociación de la relación placentera con una persona del mismo sexo durante la pubertad de la que el sujeto interpretaba que las relaciones homosexuales eran la fuente de su satisfacción. También proponían este método para combatir la homosexualidad que hasta 1980 estuvo catalogada como enfermedad. Así en ciudades como Huelva o Badajoz se establecieron cárceles exclusivas para homosexuales en las que se aplicaba la terapia conductista.
Pero como se demostró posteriormente el castigo sólo provoca que la conducta se desplace temporalmente (caso de Alex) o que se esconda el comportamiento (caso de los homosexuales que en algunos ocasiones llegaron a padecer impotencia como consecuencia del tratamiento).
Kubrick parte por tanto en La naranja mecánica del postulado antirousseauniano de que el hombre es malo por naturaleza y, la naturaleza humana no se puede cambiar: Alex vuelve al final de la película sus ensoñaciones sexuales.

La psicología de la conducta es una corriente que apareció a principios del siglo XX y sostiene que los individuos se comportan según el patrón estímulo respuesta del que se deriva el tratamiento para cambiar ciertos comportamientos. Dentro de esta corriente se ubican dos tendencias: el condicionamiento clásico y el operante o instrumental. En segundo es el que más nos interesa porque es el que se aplica a Alex a través del tratamiento Ludovico. Pero antes de abordarlo repasemos someramente en que consiste el condicionamiento clásico.
Pavlov, famoso por sus experimentos con perros, fue el primero en analizar como responden los seres vivos a distinto estímulos. Comprobó que los animales no sólo respondían ante los estímulos físico (comida) sino que también lo hacían ante los neutros (silbato). Es decir, a través del aprendizaje un estímulo ajeno, en principio, al incondicionado puede provocar el mismo efecto: los perros salivan sólo con oír el silbato porque han aprendido que cuando lo oyen significa que les van a dar de comer.

El condicionamiento operante por su parte se basa en el siguiente principio: cualquier conducta que en una situación produce un resultado satisfactorio, se hará más probable en el futuro en situaciones similares (Ley del efecto de Thorndike). Por tanto el condicionamiento instrumental se basa en el aprendizaje de que una conducta produce un resultado positivo o negativo y según sea esa consecuencia el sujeto repetirá la acción o la inhibirá. Los refuerzos o estímulos a los que se somete al sujetos pueden ser, consecuentemente, positivos o negativos. Los primeros son los premios y los segundos los castigos.
El castigo es lo que imponen a el protagonista de La naranja mecánica. El estímulo al que se le somete son los interminables vídeos de violencia, como el disfruta viéndoles se le castiga obligándole a visionarlos sin poder siquiera pestañear ni moverse durante sesiones maratonianas para inhibir sus conductas violentas. La eficacia depende de la intensidad (por eso las sesiones de visionado son tan largas), la proximidad temporal entre respuesta y castigo (por eso su disfrute es castigado en el momento en el que se produce) y la constancia (por eso siempre que le enseñan esas imágenes son en esa situación dolorosa).

Durante gran parte del siglo pasado estas terapias fueron aplicadas indiscriminadamente a todos aquellos cuyo comportamiento era calificado de anormal. Así por ejemplo muchos médicos aducían estos postulados para explicar la homosexualidad que, aseguraban derivaba de la asociación de la relación placentera con una persona del mismo sexo durante la pubertad de la que el sujeto interpretaba que las relaciones homosexuales eran la fuente de su satisfacción. También proponían este método para combatir la homosexualidad que hasta 1980 estuvo catalogada como enfermedad. Así en ciudades como Huelva o Badajoz se establecieron cárceles exclusivas para homosexuales en las que se aplicaba la terapia conductista.
Pero como se demostró posteriormente el castigo sólo provoca que la conducta se desplace temporalmente (caso de Alex) o que se esconda el comportamiento (caso de los homosexuales que en algunos ocasiones llegaron a padecer impotencia como consecuencia del tratamiento).Kubrick parte por tanto en La naranja mecánica del postulado antirousseauniano de que el hombre es malo por naturaleza y, la naturaleza humana no se puede cambiar: Alex vuelve al final de la película sus ensoñaciones sexuales.
Kubrick en papel
Con este artículo pretendo reseñar algunos de los libros que hay editados sobre Kubrick para que podáis acudir a ellos si os interesa conocer su vida o su obra más en profundidad.
La primera que quiero destacar por ser la más reciente y la más prolija es The Stanley Kubrick Archives. Este libro, al que ya he hecho referencia en otros artículos del blog, compila una extensa documentación de material inédito. Además, la primera parte es un repaso a la carrera y la vida del autor a través de su gran pasión, la imagen. En unas 800 fotos se recorre cronológicamente la biografía del autor neoyorquino. El libro, editado por Taschen, incluye además un CD. Su precio en la Fnac es de 142´50 euros, es caro pero el contenido lo vale.

.
Dentro de la colección Signo e imagen/cineastas que la editorial Cátedra dedica a los directores más influyentes de la historia del cine, se encuentra Stanley Kubrick. Un libro escrito por Esteve Rimbau que analiza didácticamente las facetas más interesantes del fallecido cineasta. El libro se divide en cinco capítulos: el primero es una biografía del autor, el segundo (el lúcido pesimismo de un autodidacta egocéntrico) es una flexión del autor sobre las características que definen a Kubrick, el tercero es un compendio de declaraciones del cineasta sobre las distintas facetas del cine, el cuarto son también citas esta vez sobre sus colaboradores y el último (una odisea cinematográfica) repasa una por una sus películas.
El único fallo del libro es que es del año 1990, nueve años antes del fallecimiento de Kubrick, por lo que la información sobre Eyes wide shut y su devenir vital en sus últimos años no aparecen. El libro consta de 263 páginas y lo podéis adquirir por unos 10 euros.
Un libro también manejable por su extensión (126) páginas es el de Michael Herr titulado simplemente Kubrick. Está editado por Anagrama y lo podéis comprar por 9 euros. Otro libro retrospectivo sobre la figura de Kubrick es el de Paul Duncan, Stanley Kubrick, cuyo precio se aproxima a los 15 euros.
John Baxter, autor de biografías de cineastas tan importantes como Woody Allen o Steven Spielberg, publicó en 1999 una completa semblanza de Stanley Kubrick incluida en la serie Biografías serie oro de de T&B editores. El libro es el resultado de una exhaustiva investigación en la que entrevistó a actores, amigos, escritores… que conocieron a Kubrick.
El texto, de 374 páginas, se divide en 17 capítulos que bajo nombres metafóricos o alusivos abordan cronológicamente una parte de la existencia de Stanley Kubrick. Todos los títulos de los apartados siguen la misma estructura: Kubrick + X. De tal manera que algunos de ellos son: Kubrick bajo la lente, Kubrick en el castillo, Kubrick en un mundo de mierda…
No es un libro tan didáctico como el de Cátedra pero es una completísima biografía en la que las anécdotas te descubre rasgos fundamentales del carácter del polémico autor. De esta biografía los analistas de los periódicos más influyentes de nuestro país se han deshecho en halagos. Así por ejemplo Guillermo Altares, de El País, dijo que “Baxter entra en esta estupenda biografía en los secretos de Kubrick” y Lluís Bonet afirmó que “John Baxter ha rastreado febrilmente las huellas de un hombre en apariencia sin huellas”. Otros, como Javier Rioyo de Cinemanía, Gerald Kaufman del Sunday Telegraph (enlace en inglés) o Nigel Andrews del Financial Times (enlace en inglés), han destacado su "amenidad".
Sin embargo, el autor, John Baxter no se muestra gratuitamente complaciente con Kubrick. Sabe ser fiel a los hechos y mostrar tanto los aspectos más aclamados del cineastas como los más polémicos.
Espero que este breve repaso por algunos de los libros sobre Kubrick traducidos al castellano os haya despertado la curiosidad y os animéis a comprar o a coger prestado en una biblioteca alguno de ellos.
La primera que quiero destacar por ser la más reciente y la más prolija es The Stanley Kubrick Archives. Este libro, al que ya he hecho referencia en otros artículos del blog, compila una extensa documentación de material inédito. Además, la primera parte es un repaso a la carrera y la vida del autor a través de su gran pasión, la imagen. En unas 800 fotos se recorre cronológicamente la biografía del autor neoyorquino. El libro, editado por Taschen, incluye además un CD. Su precio en la Fnac es de 142´50 euros, es caro pero el contenido lo vale.

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Dentro de la colección Signo e imagen/cineastas que la editorial Cátedra dedica a los directores más influyentes de la historia del cine, se encuentra Stanley Kubrick. Un libro escrito por Esteve Rimbau que analiza didácticamente las facetas más interesantes del fallecido cineasta. El libro se divide en cinco capítulos: el primero es una biografía del autor, el segundo (el lúcido pesimismo de un autodidacta egocéntrico) es una flexión del autor sobre las características que definen a Kubrick, el tercero es un compendio de declaraciones del cineasta sobre las distintas facetas del cine, el cuarto son también citas esta vez sobre sus colaboradores y el último (una odisea cinematográfica) repasa una por una sus películas.El único fallo del libro es que es del año 1990, nueve años antes del fallecimiento de Kubrick, por lo que la información sobre Eyes wide shut y su devenir vital en sus últimos años no aparecen. El libro consta de 263 páginas y lo podéis adquirir por unos 10 euros.
Un libro también manejable por su extensión (126) páginas es el de Michael Herr titulado simplemente Kubrick. Está editado por Anagrama y lo podéis comprar por 9 euros. Otro libro retrospectivo sobre la figura de Kubrick es el de Paul Duncan, Stanley Kubrick, cuyo precio se aproxima a los 15 euros.John Baxter, autor de biografías de cineastas tan importantes como Woody Allen o Steven Spielberg, publicó en 1999 una completa semblanza de Stanley Kubrick incluida en la serie Biografías serie oro de de T&B editores. El libro es el resultado de una exhaustiva investigación en la que entrevistó a actores, amigos, escritores… que conocieron a Kubrick.

El texto, de 374 páginas, se divide en 17 capítulos que bajo nombres metafóricos o alusivos abordan cronológicamente una parte de la existencia de Stanley Kubrick. Todos los títulos de los apartados siguen la misma estructura: Kubrick + X. De tal manera que algunos de ellos son: Kubrick bajo la lente, Kubrick en el castillo, Kubrick en un mundo de mierda…
No es un libro tan didáctico como el de Cátedra pero es una completísima biografía en la que las anécdotas te descubre rasgos fundamentales del carácter del polémico autor. De esta biografía los analistas de los periódicos más influyentes de nuestro país se han deshecho en halagos. Así por ejemplo Guillermo Altares, de El País, dijo que “Baxter entra en esta estupenda biografía en los secretos de Kubrick” y Lluís Bonet afirmó que “John Baxter ha rastreado febrilmente las huellas de un hombre en apariencia sin huellas”. Otros, como Javier Rioyo de Cinemanía, Gerald Kaufman del Sunday Telegraph (enlace en inglés) o Nigel Andrews del Financial Times (enlace en inglés), han destacado su "amenidad".
Sin embargo, el autor, John Baxter no se muestra gratuitamente complaciente con Kubrick. Sabe ser fiel a los hechos y mostrar tanto los aspectos más aclamados del cineastas como los más polémicos.
Espero que este breve repaso por algunos de los libros sobre Kubrick traducidos al castellano os haya despertado la curiosidad y os animéis a comprar o a coger prestado en una biblioteca alguno de ellos.
Amor a la Kubrickiana
El cine clásico se caracteriza porque siempre desarrolla dos tramas: una es la consecución de un objetivo de índole diversa y la otra es un romance heterosexual entre personas de aproximadamente la misma edad. Pues bien, deducimos que Kubrick no es clásico.
La historia de amor es prácticamente inexistente en la obra de Kubrick. A esta afirmación hay que salvarle la excepción de Espartaco presumiblemente por dos motivos: es una superproducción hollywodiense clásica y, como Kubrick se incorporó tarde al proyecto, la película no es suya. Y la de El beso del asesino dónde Davy y Gloria se enamoran y van a huir juntos hasta que el peligro acecha a Gloria y él la libera para poder, por fin, marcharse juntos.
Se podría pensar que Eyes wide shut, la última película del director americano, versa sobre la historia de amor de una pareja. Pero si lo meditamos percibimos que no se trata de un romance, no es chico conoce a chica, chico adula a chica, chico y chica se enamoran y acaban juntos. La relación de pareja es más bien el marco para el viaje del protagonista por los celos y el sexo.

No hay amor en Miedo y deseo en el que la única mujer que aparece es asesinada por los soldados. Tampoco lo hay en Atraco perfecto donde los protagonistas son hombre y la mujer que aparece es la amante de uno, no su compañera o su amor, sino sólo su amante. En Senderos de gloria la única mujer que aparece es la víctima de las vejaciones de los soldados lo que imposibilita la aparición de un romance al estilo clásico.
La relación de Lolita y Humbert es lo opuesto a una historia de amor clásica. Primero por la acusada diferencia de edad entre ambos y, luego, por la forma en la que se produce, por la insistencia de Humbert ante la pasividad de Lolita. No hay amor, hay obsesión e instinto pero no hay sentimientos, hay sexo pero no unión.

En ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú ninguna mujer tiene un papel protagonista por lo que la segunda vía de acción de la trama clásica queda desmontada. El universo de 2001:una odisea del espacio es también un mundo masculino en el que las mujeres son esposas o azafatas, no se enamoran.
No sólo no hay amor sino que el sexo tampoco es consentido en La naranja mecánica. Las mujeres son violadas y, entre los hombres, como en las demás películas de Kubrick sólo existe o bien camaradería o bien animadversión. En Barry Lyndon hay amor pero no romance porque Barry se enamora de su prima pero ella no le corresponde y la que será su mujer es una aristocrática con la que se casa por interés.
A pesar de ser matrimonio la relación entre Jack y Wendy Torrance en El resplandor nunca se plantea como un romance. No sólo no se evidencia amor por ninguna parte sino que el, fruto de su trastorno mental, termina persiguiéndola para asesinarla. Y en La chaqueta metálica los pocos personajes femeninos que aparecen son prostitutas a las que los soldaos tratan con desprecio o combatientes del ejército enemigo a las que deben asesinar.
Por tanto, podemos observar cómo el amor en la obra de Stanley Kubrick tiene una presencia mínima. Quizá fruto de su pasión por la racionalidad los sentimientos son muy escasos en las tramas del director. La ausencia de amor, el sexo y la violencia son paradójicamente el único amor que hay en la obra de Kubrick, son el amor a la kubrickiana.

La historia de amor es prácticamente inexistente en la obra de Kubrick. A esta afirmación hay que salvarle la excepción de Espartaco presumiblemente por dos motivos: es una superproducción hollywodiense clásica y, como Kubrick se incorporó tarde al proyecto, la película no es suya. Y la de El beso del asesino dónde Davy y Gloria se enamoran y van a huir juntos hasta que el peligro acecha a Gloria y él la libera para poder, por fin, marcharse juntos.

Se podría pensar que Eyes wide shut, la última película del director americano, versa sobre la historia de amor de una pareja. Pero si lo meditamos percibimos que no se trata de un romance, no es chico conoce a chica, chico adula a chica, chico y chica se enamoran y acaban juntos. La relación de pareja es más bien el marco para el viaje del protagonista por los celos y el sexo.

No hay amor en Miedo y deseo en el que la única mujer que aparece es asesinada por los soldados. Tampoco lo hay en Atraco perfecto donde los protagonistas son hombre y la mujer que aparece es la amante de uno, no su compañera o su amor, sino sólo su amante. En Senderos de gloria la única mujer que aparece es la víctima de las vejaciones de los soldados lo que imposibilita la aparición de un romance al estilo clásico.
La relación de Lolita y Humbert es lo opuesto a una historia de amor clásica. Primero por la acusada diferencia de edad entre ambos y, luego, por la forma en la que se produce, por la insistencia de Humbert ante la pasividad de Lolita. No hay amor, hay obsesión e instinto pero no hay sentimientos, hay sexo pero no unión.

En ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú ninguna mujer tiene un papel protagonista por lo que la segunda vía de acción de la trama clásica queda desmontada. El universo de 2001:una odisea del espacio es también un mundo masculino en el que las mujeres son esposas o azafatas, no se enamoran.
No sólo no hay amor sino que el sexo tampoco es consentido en La naranja mecánica. Las mujeres son violadas y, entre los hombres, como en las demás películas de Kubrick sólo existe o bien camaradería o bien animadversión. En Barry Lyndon hay amor pero no romance porque Barry se enamora de su prima pero ella no le corresponde y la que será su mujer es una aristocrática con la que se casa por interés.

A pesar de ser matrimonio la relación entre Jack y Wendy Torrance en El resplandor nunca se plantea como un romance. No sólo no se evidencia amor por ninguna parte sino que el, fruto de su trastorno mental, termina persiguiéndola para asesinarla. Y en La chaqueta metálica los pocos personajes femeninos que aparecen son prostitutas a las que los soldaos tratan con desprecio o combatientes del ejército enemigo a las que deben asesinar.
Por tanto, podemos observar cómo el amor en la obra de Stanley Kubrick tiene una presencia mínima. Quizá fruto de su pasión por la racionalidad los sentimientos son muy escasos en las tramas del director. La ausencia de amor, el sexo y la violencia son paradójicamente el único amor que hay en la obra de Kubrick, son el amor a la kubrickiana.

Temible Nicholson
“Jack es uno de los mejores actores de Hollywood, quizá se encuentre en el mismo nivel de las más grandes estrellas del pasado, como Spencer Tracy y Jimmy Cagney. Creo además que para los papeles que le son apropiados se encuentra en el primer lugar de aquella hipotética graduación que todos tenemos en mente”.
STANLEY KUBRICK
Jack Nicholson, uno de los actores más reconocidos de la historia del cine, trabajó con Kubrick en El resplandor donde interpretó al temible Jack Torrance. Su desdichada infancia, sus conocidos excesos y su fracaso como director llevaron a Kubrick a contratarle. También iba a haber encarnado a Napoleón en el proyecto que el cineasta neoyorquino no llegó nunca a realizar.
.
A los diecisiete años, este actor ganador de tres Oscar, empezó trabajando como recadero en la Metro Goldwyn Mayer (enlace en inglés), luego estudiaría arte dramático e interpretaría numerosos papeles en películas de serie B. Su descubridor fue el productor y director de película de bajo presupuesto, Roger Corman, que sobre todo durante los años cincuenta abordó el género de la ciencia ficción. Un homenaje a esta primera época, en la que protagonizaría filmes como La tienda de los horrores (1960) o El cuervo (1963), será su posterior interpretación de Presidente de los Estado Unidos de América en Mars Attacks. La cinta, dirigida por Tim Burton (enlace en inglés), es una sátira de las películas de ciencia ficción, como aquellas involuntarias ridiculaciones que hacía Corman con sus escasos medios.
En esta primera etapa de su carrera profesional se atrevió incluso con la faceta de guionista. Fueron ocho años en los que escribió seis guiones para películas que no llegaron a triunfar. La primera, de 1963, fue Thunder Island y la última, en 1971, Drive, he said. Aunque sin duda este no haya sido el aspecto por el que pasará a la historia del cine ofrece una perspectiva sobre las inquietudes del actor, guionista, productor y director sexagenario.
El éxito le llegó un 1969 con Easy Rider, la legendaria película contracultural dirigida por Dennis Hopper, y también las oportunidades. Así, Kubrick, tras ver la película, le escribiría: “sólo usted tiene la calidad que no puede ser interpretada como actuación. El director no puede crear inteligencia dentro de una caracterización para un actor y usted la tiene en gran cantidad. Impregna su trabajo”. Kubrick le estaba proponiendo interpretar a Napoleón en su proyecto pero finalmente la película no se llegó a rodar.

El actor nació en Neptune (New Jersey) en 1937 y como Neptuno, el dios romano de los terremotos y los mares, llegó como un maremoto a la escena cinematográfica mundial. Y como un ciclón vivió en los sesenta, era la época hippie, de las utopías y de los sueños por alcanzar pero también de los sueños psicodélicos. Fruto de ese ambiente es su guión de El viaje (1967) sobre los efectos del LSD.
La explosión como actor de los sesenta daría paso a la consagración en los setenta. Estuvo nominado tres veces al Oscar (por Mi vida es mi vida en 1970, por El último deber en 1973 y por Chinatown en 1975) y ganó uno por Alguien voló sobre el nido del cuco. Además actúo con directores tan reconocidos artísticamente como Antonioni o Elia Kazan.
Pero el actor, padre de cuatro hijas, se encontraba en un mal momento tanto profesional como personal cuando Kubrick buscaba protagonista para El resplandor y por eso lo eligió. Nicholson había estrenado Camino del sur como director y había fracasado. Su poco reconocimiento en esa faceta le llevaría a no prodigarse más, de hecho, sólo volvió a dirigir una película (Los dos Jakes en 1990).
Además se acababa de publicar la verdad sobre su infancia. Nació en 1937 y su padre, un alcohólico maltratador, había dejado embarazada a una stripper (la madre de Nicholson) a la que abandonó tras contraer matrimonio con ella ilegalmente ya que estaba ya casado y, por tanto, practicaba la bigamia, que está prohibida en EEUU. Nicholson, además, creció pensando que su madre era su abuela y su madre, su hermana. Fue un periodista el que descubrió la verdad documentándose para una entrevista.

Por otra parte, se vio envuelto en el escándalo Polanski. Él, Angelica Houston (con la que mantuvo una relación diecisiete años) y Roman Polanski solían reunirse en casa del primero para celebrar fiestas en las que el alcohol y las drogas eran imprescindibles. Un día Nicholson le dejó la casa a Polanski mientras el esquiaba para realizar un fotoensayo con jóvenes modelos para una revista francesa. Poco después fue acusado por violar a una modelo de trece años y tuvo que huir a Francia. Angelica Houston también fue detenida ya que encontraron cocaína y hachís en la casa pero pronto fue liberada.
Roman Polanski, el director de origen francés de 72 años, ganó el Oscar de mejor director en la edición de 2003 por su película El pianista. Sin embargo, con motivo de su acusación de violación si hubiera pisado suelo americano habría sido detenido así que no pudo acudir a la ceremonia.
Todos estos factores confluyeron para decidir a Kubrick a contar con Nicholson para El resplandor. Creía que su estado anímico era el idóneo para interpretar al demente histriónico con una relación padre-hijo muy tensa. Y son sin duda los papeles caricaturescos, en los que se aleja de la rectitud de la convención conductual y la aparente salud mental los que le han reportado más éxitos. Así, en 1975 ganó su primer Oscar por Alguien voló sobre el nido del cuco, en la que interpretaba a un preso que es trasladado a un psiquiátrico en el que hará la vida imposible a la enfermera tras comprobar que sus métodos con los pacientes son muy represivos. Como en La naranja mecánica el tratamiento serán sesiones de electroshock para que rechace él, como si fuera un ratón de laboratorio, la conducta punible.
También interpretando a un hombre excéntrico ganó el Oscar en 1997 por Mejor Imposible. Demostró, asimismo, su atracción por la broma y la sátira evitando pisar las líneas del escenario, como su alterado personaje, cuando recibió la estatuilla. Carácter que tiene desde su infancia y que provocó que le nombraran el payaso de su clase en el instituto.
Nicholson parecía hecho para el papel y así lo pensó Kubrick, que además de contratarle accedió a dar un papel por recomendación suya. Scatman Clothers, que había trabajado con Nicholson en Alguien voló sobre el nido del cuco, le llamó tras leer el guión. Al final Kubrick contó con él para interpretar a Halloran, el cocinero de el hotel con el que el niño, Danny, telepáticamente.
Nicholson interpretó a un Torrance voluble y desquiciado. Para conseguirlo Kubrick le hacía repetir las tomas hasta cincuenta o sesenta veces y elegía la más excéntrica.De hecho la escena en la que Jack Nicholson dice “aquí está Jack” es considerada una de la más repetida de la historia del cine ya que se filmaron 157 tomas. Derivado del perfeccionismo del director destaca también que durante el rodaje de El resplandor llamara a todos los especialistas de Inglaterra para elegir al más parecido a Nicholson para una escena que él no podía realizar unos problemas de espalda.

El actor acababa tan cansado en las jornadas de rodaje que su pareja por aquel entonces, la también actriz Angelica Houston, comentó entre la broma y la queja que cuando terminaba el trabajo se iba directamente a la cama. Pero, como pudo comprobar la hija de Kubrick, Vivian, cuando realizaba el documental Making de Shining sobre el rodaje de la película, Nicholson aguantaba las maratonianas jornadas y sus dolores de espalda recurriendo a la cocaína.
En cualquier caso, no hay duda de que este fue uno de los mejores papeles de su carrera aunque, como ocurriría con la memorable El cartero siempre llama dos veces, no estuvo nominado a los Oscar por esta interpretación.
Sin embargo, el afamado actor, fan incondicional de Los Ángeles Lakers, ha sido nominado al Oscar en las cinco décadas que lleva en activo. Su carácter pero sobre todo sus dotes interpretativas fueron la clave para que Kubrick decidiera escribir su nombre junto al de Nicholson en la historia del cine. Dos talentos inmortalmente unidos.

STANLEY KUBRICK
Jack Nicholson, uno de los actores más reconocidos de la historia del cine, trabajó con Kubrick en El resplandor donde interpretó al temible Jack Torrance. Su desdichada infancia, sus conocidos excesos y su fracaso como director llevaron a Kubrick a contratarle. También iba a haber encarnado a Napoleón en el proyecto que el cineasta neoyorquino no llegó nunca a realizar.
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A los diecisiete años, este actor ganador de tres Oscar, empezó trabajando como recadero en la Metro Goldwyn Mayer (enlace en inglés), luego estudiaría arte dramático e interpretaría numerosos papeles en películas de serie B. Su descubridor fue el productor y director de película de bajo presupuesto, Roger Corman, que sobre todo durante los años cincuenta abordó el género de la ciencia ficción. Un homenaje a esta primera época, en la que protagonizaría filmes como La tienda de los horrores (1960) o El cuervo (1963), será su posterior interpretación de Presidente de los Estado Unidos de América en Mars Attacks. La cinta, dirigida por Tim Burton (enlace en inglés), es una sátira de las películas de ciencia ficción, como aquellas involuntarias ridiculaciones que hacía Corman con sus escasos medios.
En esta primera etapa de su carrera profesional se atrevió incluso con la faceta de guionista. Fueron ocho años en los que escribió seis guiones para películas que no llegaron a triunfar. La primera, de 1963, fue Thunder Island y la última, en 1971, Drive, he said. Aunque sin duda este no haya sido el aspecto por el que pasará a la historia del cine ofrece una perspectiva sobre las inquietudes del actor, guionista, productor y director sexagenario.El éxito le llegó un 1969 con Easy Rider, la legendaria película contracultural dirigida por Dennis Hopper, y también las oportunidades. Así, Kubrick, tras ver la película, le escribiría: “sólo usted tiene la calidad que no puede ser interpretada como actuación. El director no puede crear inteligencia dentro de una caracterización para un actor y usted la tiene en gran cantidad. Impregna su trabajo”. Kubrick le estaba proponiendo interpretar a Napoleón en su proyecto pero finalmente la película no se llegó a rodar.

El actor nació en Neptune (New Jersey) en 1937 y como Neptuno, el dios romano de los terremotos y los mares, llegó como un maremoto a la escena cinematográfica mundial. Y como un ciclón vivió en los sesenta, era la época hippie, de las utopías y de los sueños por alcanzar pero también de los sueños psicodélicos. Fruto de ese ambiente es su guión de El viaje (1967) sobre los efectos del LSD.
La explosión como actor de los sesenta daría paso a la consagración en los setenta. Estuvo nominado tres veces al Oscar (por Mi vida es mi vida en 1970, por El último deber en 1973 y por Chinatown en 1975) y ganó uno por Alguien voló sobre el nido del cuco. Además actúo con directores tan reconocidos artísticamente como Antonioni o Elia Kazan.Pero el actor, padre de cuatro hijas, se encontraba en un mal momento tanto profesional como personal cuando Kubrick buscaba protagonista para El resplandor y por eso lo eligió. Nicholson había estrenado Camino del sur como director y había fracasado. Su poco reconocimiento en esa faceta le llevaría a no prodigarse más, de hecho, sólo volvió a dirigir una película (Los dos Jakes en 1990).
Además se acababa de publicar la verdad sobre su infancia. Nació en 1937 y su padre, un alcohólico maltratador, había dejado embarazada a una stripper (la madre de Nicholson) a la que abandonó tras contraer matrimonio con ella ilegalmente ya que estaba ya casado y, por tanto, practicaba la bigamia, que está prohibida en EEUU. Nicholson, además, creció pensando que su madre era su abuela y su madre, su hermana. Fue un periodista el que descubrió la verdad documentándose para una entrevista.

Por otra parte, se vio envuelto en el escándalo Polanski. Él, Angelica Houston (con la que mantuvo una relación diecisiete años) y Roman Polanski solían reunirse en casa del primero para celebrar fiestas en las que el alcohol y las drogas eran imprescindibles. Un día Nicholson le dejó la casa a Polanski mientras el esquiaba para realizar un fotoensayo con jóvenes modelos para una revista francesa. Poco después fue acusado por violar a una modelo de trece años y tuvo que huir a Francia. Angelica Houston también fue detenida ya que encontraron cocaína y hachís en la casa pero pronto fue liberada.
Roman Polanski, el director de origen francés de 72 años, ganó el Oscar de mejor director en la edición de 2003 por su película El pianista. Sin embargo, con motivo de su acusación de violación si hubiera pisado suelo americano habría sido detenido así que no pudo acudir a la ceremonia.
Todos estos factores confluyeron para decidir a Kubrick a contar con Nicholson para El resplandor. Creía que su estado anímico era el idóneo para interpretar al demente histriónico con una relación padre-hijo muy tensa. Y son sin duda los papeles caricaturescos, en los que se aleja de la rectitud de la convención conductual y la aparente salud mental los que le han reportado más éxitos. Así, en 1975 ganó su primer Oscar por Alguien voló sobre el nido del cuco, en la que interpretaba a un preso que es trasladado a un psiquiátrico en el que hará la vida imposible a la enfermera tras comprobar que sus métodos con los pacientes son muy represivos. Como en La naranja mecánica el tratamiento serán sesiones de electroshock para que rechace él, como si fuera un ratón de laboratorio, la conducta punible.

También interpretando a un hombre excéntrico ganó el Oscar en 1997 por Mejor Imposible. Demostró, asimismo, su atracción por la broma y la sátira evitando pisar las líneas del escenario, como su alterado personaje, cuando recibió la estatuilla. Carácter que tiene desde su infancia y que provocó que le nombraran el payaso de su clase en el instituto.
Nicholson parecía hecho para el papel y así lo pensó Kubrick, que además de contratarle accedió a dar un papel por recomendación suya. Scatman Clothers, que había trabajado con Nicholson en Alguien voló sobre el nido del cuco, le llamó tras leer el guión. Al final Kubrick contó con él para interpretar a Halloran, el cocinero de el hotel con el que el niño, Danny, telepáticamente.Nicholson interpretó a un Torrance voluble y desquiciado. Para conseguirlo Kubrick le hacía repetir las tomas hasta cincuenta o sesenta veces y elegía la más excéntrica.De hecho la escena en la que Jack Nicholson dice “aquí está Jack” es considerada una de la más repetida de la historia del cine ya que se filmaron 157 tomas. Derivado del perfeccionismo del director destaca también que durante el rodaje de El resplandor llamara a todos los especialistas de Inglaterra para elegir al más parecido a Nicholson para una escena que él no podía realizar unos problemas de espalda.

El actor acababa tan cansado en las jornadas de rodaje que su pareja por aquel entonces, la también actriz Angelica Houston, comentó entre la broma y la queja que cuando terminaba el trabajo se iba directamente a la cama. Pero, como pudo comprobar la hija de Kubrick, Vivian, cuando realizaba el documental Making de Shining sobre el rodaje de la película, Nicholson aguantaba las maratonianas jornadas y sus dolores de espalda recurriendo a la cocaína.
En cualquier caso, no hay duda de que este fue uno de los mejores papeles de su carrera aunque, como ocurriría con la memorable El cartero siempre llama dos veces, no estuvo nominado a los Oscar por esta interpretación.
Sin embargo, el afamado actor, fan incondicional de Los Ángeles Lakers, ha sido nominado al Oscar en las cinco décadas que lleva en activo. Su carácter pero sobre todo sus dotes interpretativas fueron la clave para que Kubrick decidiera escribir su nombre junto al de Nicholson en la historia del cine. Dos talentos inmortalmente unidos.

Aquí yace Stanley Kubrick
Stanley Kubrick falleció a los 70 años de edad la madrugada del domingo 7 de marzo en su casa de Childwick Bury en Inglaterra. Murió repentinamente de un ataque al corazón mientras dormía.
La familia llamó a la policía, un medico certificó la muerte y los allegados pidieron a la policía que comunicara la noticia. Como había pasado con su vida, su muerte estuvo rodeada por el misterio y la polémica. La policía comunicó que no se sospechaba de ninguna “circunstancia extraña” lo que indujo a algunos periodistas a pensar que se había suicidado. Pronto se descartaron las hipótesis, el corazón al que sistemáticamente había renunciado Kubrick en sus películas, dejándose guiar por la racionalidad y la tecnología en su temática, se había roto y se había llevado con él a uno de los directores más influyentes de la historia del cine.
Había dejado pendientes sobre todo dos asuntos: el estreno de Eyes wide shut y un juicio contra el periódico Punch. Kubrick había impuesto una demanda contra el periódico inglés por publicar anónimamente: “Hay un límite sutil entre un perfeccionista artístico y un loquito”. En los días siguientes al 7 de marzo habría de haber comparecido en los tribunales británicos.

En un pase de 90 segundos de la película para los exhibidores de la costa Oeste norteamericana agrupados en la convención ShoWest (enlace en inglés), el ejecutivo de la Warner Brothers (enlace en inglés), Terry Semel, dijo: “Creo que se puede decir que murió con una gran sonrisa en el rostro pensando en este proyecto”. Los detractores de la película apuntaron que fue una suerte para la Warner el momento en que se produjo su muerte porque aumentó la taquilla.
El entierro se celebró en su castillo de San Albans, a las afueras de Londres. Spielberg, que continuaría uno de los proyectos inacabados del director, acudió a presentar sus condolencias a la familia. Fueron muchos los proyectos que Kubrick hbía declarado tener en mente pero, sin duda, fueron muchas más las ideas que manejaba el cineasta y que ya nunca disfrutaremos. Sin embargo, como demuestra su escasa producción (a penas 11 películas) más vale tener poco pero que sea bueno.

La familia llamó a la policía, un medico certificó la muerte y los allegados pidieron a la policía que comunicara la noticia. Como había pasado con su vida, su muerte estuvo rodeada por el misterio y la polémica. La policía comunicó que no se sospechaba de ninguna “circunstancia extraña” lo que indujo a algunos periodistas a pensar que se había suicidado. Pronto se descartaron las hipótesis, el corazón al que sistemáticamente había renunciado Kubrick en sus películas, dejándose guiar por la racionalidad y la tecnología en su temática, se había roto y se había llevado con él a uno de los directores más influyentes de la historia del cine.
Había dejado pendientes sobre todo dos asuntos: el estreno de Eyes wide shut y un juicio contra el periódico Punch. Kubrick había impuesto una demanda contra el periódico inglés por publicar anónimamente: “Hay un límite sutil entre un perfeccionista artístico y un loquito”. En los días siguientes al 7 de marzo habría de haber comparecido en los tribunales británicos.

En un pase de 90 segundos de la película para los exhibidores de la costa Oeste norteamericana agrupados en la convención ShoWest (enlace en inglés), el ejecutivo de la Warner Brothers (enlace en inglés), Terry Semel, dijo: “Creo que se puede decir que murió con una gran sonrisa en el rostro pensando en este proyecto”. Los detractores de la película apuntaron que fue una suerte para la Warner el momento en que se produjo su muerte porque aumentó la taquilla.

El entierro se celebró en su castillo de San Albans, a las afueras de Londres. Spielberg, que continuaría uno de los proyectos inacabados del director, acudió a presentar sus condolencias a la familia. Fueron muchos los proyectos que Kubrick hbía declarado tener en mente pero, sin duda, fueron muchas más las ideas que manejaba el cineasta y que ya nunca disfrutaremos. Sin embargo, como demuestra su escasa producción (a penas 11 películas) más vale tener poco pero que sea bueno.