Más tiempo
Tanto a duración de las películas como el tiempo transcurrido entre una y la siguiente fueron aumentando durante la carrera de Kubrick. Películas cada vez más largas y más espaciadas en el tiempo.
De los 68 minutos de Miedo y Deseo, su primera película, a los 145 de Eyes Wide Shut, su obra póstuma. De los dos años que transcurrieron entre sus dos primeros filmes hasta los doce que separaron los dos últimos. La meticulosidad del director neoyorquino le llevó a preparar cada vez más concienzudamente sus creaciones.
No se da en todos los casos que cada película de Kubrick dure más que la anterior pero si se cumple la regla general de que el metraje de sus obras se ha ido incrementando. Las dos primeras filmaciones del cineasta afincado en Inglaterra duran menos de 70 minutos (Miedo y deseo dura 68 y El beso del asesino 67), hecho que no volverá a repetir en la, dilatada en lo cualitativo pero reducida en lo cuantitativo, carrera de Stanley Kubrick.Las dos siguientes no sobrepasaron la hora y media: Atraco perfecto dura 83 minutos y Senderos de Gloria, 86.
Espartaco, su quinto filme, fue el más largo de su producción con una duración superior a las tres horas (196 minutos). Pero, teniendo en cuenta el presupuesto del filme (12 millones de dólares) y su temática (la épica historia de un esclavo contra la opresión en el Imperio Romano), era previsible.
Salvo ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, que tiene una duración de 93 minuto, todas sus películas a partir de entonces sobrepasan los 100 minutos de metraje (Lolita, 153; 2001, Una odisea del espacio, 141; La naranja mecánica, 136; El resplandor, 120 y La chaqueta metálica 116). Entre ellas destaca Barry Lyndon que dura tres horas y cinco minutos por la exhaustiva reconstrucción de la vida del siglo XVIII que Kubrick hizo a partir de la información recabada para el proyecto de su, finalmente nunca realizada, película sobre Napoleón.
En muchos de sus filmes la excesiva duración supuso un problema para su distribución comercial. La versión íntegra de El resplandor, por ejemplo, duraba 154 minutos que tuvo que dejar en 120 para su distribución por Europa. También tuvo que cortar algunas escenas de 2001: una odisea del espacio.
Su última cinta, Eyes wide shut, como queriendo unir toda su carrera tiene una duración media en comparación con el conjunto de su obra. 145 minutos póstumamente estrenados pero perpetuamente guardados.
Las primeras siete películas de su carrera cinematográfica las realizó en 10 años, las seis siguientes en 33. Esta comparación refleja gráficamente la dilatación de los intervalos de preparación de las películas del americano.
Durante la primera etapa de su vida como director la separación temporal entre sus obras oscilaba entre dos y tres años llegando incluso a realizar dos películas en el mismo año (El beso del asesino y Atraco perfecto en 1955). Sin embargo, en su segunda etapa, a partir de 1963, las distancias fueron en aumento. Cuatro años separan La naranja mecánica de Barry Lyndon, cinco más tardó en sacar El resplandor, volvió siete años después con La chaqueta metálica y transcurrieron doce años asta su siguiente y último filme: Eyes wide shut.

Kubrick dijo en una ocasión que el tiempo que transcurría entre sus filmes dependía de cuánto tardara en encontrar la base literaria apropiada. Sin embargo, el creciente recelo en lo personal que fue cultivando Kubrick a lo largo de su vida y su desbordado perfeccionismo parecen ser también algunas de las causas de que el director narrara historias cada vez más largas pero cada vez menos. Sólo unas pocas películas pero obras maestras.
De los 68 minutos de Miedo y Deseo, su primera película, a los 145 de Eyes Wide Shut, su obra póstuma. De los dos años que transcurrieron entre sus dos primeros filmes hasta los doce que separaron los dos últimos. La meticulosidad del director neoyorquino le llevó a preparar cada vez más concienzudamente sus creaciones.

No se da en todos los casos que cada película de Kubrick dure más que la anterior pero si se cumple la regla general de que el metraje de sus obras se ha ido incrementando. Las dos primeras filmaciones del cineasta afincado en Inglaterra duran menos de 70 minutos (Miedo y deseo dura 68 y El beso del asesino 67), hecho que no volverá a repetir en la, dilatada en lo cualitativo pero reducida en lo cuantitativo, carrera de Stanley Kubrick.Las dos siguientes no sobrepasaron la hora y media: Atraco perfecto dura 83 minutos y Senderos de Gloria, 86.

Espartaco, su quinto filme, fue el más largo de su producción con una duración superior a las tres horas (196 minutos). Pero, teniendo en cuenta el presupuesto del filme (12 millones de dólares) y su temática (la épica historia de un esclavo contra la opresión en el Imperio Romano), era previsible.
Salvo ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, que tiene una duración de 93 minuto, todas sus películas a partir de entonces sobrepasan los 100 minutos de metraje (Lolita, 153; 2001, Una odisea del espacio, 141; La naranja mecánica, 136; El resplandor, 120 y La chaqueta metálica 116). Entre ellas destaca Barry Lyndon que dura tres horas y cinco minutos por la exhaustiva reconstrucción de la vida del siglo XVIII que Kubrick hizo a partir de la información recabada para el proyecto de su, finalmente nunca realizada, película sobre Napoleón.

En muchos de sus filmes la excesiva duración supuso un problema para su distribución comercial. La versión íntegra de El resplandor, por ejemplo, duraba 154 minutos que tuvo que dejar en 120 para su distribución por Europa. También tuvo que cortar algunas escenas de 2001: una odisea del espacio.
Su última cinta, Eyes wide shut, como queriendo unir toda su carrera tiene una duración media en comparación con el conjunto de su obra. 145 minutos póstumamente estrenados pero perpetuamente guardados.
Las primeras siete películas de su carrera cinematográfica las realizó en 10 años, las seis siguientes en 33. Esta comparación refleja gráficamente la dilatación de los intervalos de preparación de las películas del americano.
Durante la primera etapa de su vida como director la separación temporal entre sus obras oscilaba entre dos y tres años llegando incluso a realizar dos películas en el mismo año (El beso del asesino y Atraco perfecto en 1955). Sin embargo, en su segunda etapa, a partir de 1963, las distancias fueron en aumento. Cuatro años separan La naranja mecánica de Barry Lyndon, cinco más tardó en sacar El resplandor, volvió siete años después con La chaqueta metálica y transcurrieron doce años asta su siguiente y último filme: Eyes wide shut.

Kubrick dijo en una ocasión que el tiempo que transcurría entre sus filmes dependía de cuánto tardara en encontrar la base literaria apropiada. Sin embargo, el creciente recelo en lo personal que fue cultivando Kubrick a lo largo de su vida y su desbordado perfeccionismo parecen ser también algunas de las causas de que el director narrara historias cada vez más largas pero cada vez menos. Sólo unas pocas películas pero obras maestras.





