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Esto es Kubrick
Visionario, excéntrico, legendario, obsesivo, perfeccionista...genial
Sindicación
 
Un lugar en la polis
Política viene de polis que en griego significa ciudad. De ahí que la política sea la “actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo” (DRAE). Quiero destacar de esta definición la tercera palabra: ciudadano. Es decir, la política es todo comportamiento del ciudadano (habitante de la polis) en tanto que tal.

¿Cuál era la posición política de Stanley Kubrick? Realmente era incierta. Podría decirse que era apolítico. Y, en este caso, esta definición es bastante acertada. Si retomamos el sentido original de político como habitante de la polis (de la ciudad) comprobamos que este adjetivo es bastante ajeno al cineasta neoyorquino. Recordando su biografía observaremos que siempre tuvo cierta aversión a las multitudes. En 1964 se compró una casa a unos 20 kilómetros de Londres. La propiedad constaba de amplios terrenos, una verja alta y puertas metálicas. Además, estaba rodeada por un bosque y campos vacíos. Durante los últimos años de su vida se recluyó allí celosamente. Fue el refugio de Kubrick contra la civilización, su bucólico destino.



“Era un liberal con simpatías por la política pública. Era el padre de dos adolescentes y tenía lo que yo llamaría ideas estrechas. Le gusta tener pistolas en casa”, afirmaba Diane Johnson, coguionista junto con el propio Kubrick de El resplandor. Sin duda el hecho de que poseyera armas de fuego crea una absoluta ambigüedad en cuanto a sus creencias. Si analizamos tanto su obra como su personalidad descubrimos una imborrable vinculación con la violencia. Sin embargo, como ya he comentado en otros artículos, muchas de sus películas se pueden leer como un firme manifiesto antibelicista. Es el caso de Senderos de gloria, La chaqueta metálica o La naranja mecánica.

Como John Baxter afirma en su biografía (enlace en inglés) “se volvió cada vez más de derechas durante los setenta y los ochenta”. No obstante, la temática de sus películas reflejaba una clara postura política. Es el caso de La chaqueta metálica que aborda La Guerra de Vietnam. Así, en 1968 en una entrevista para la revista Eye decía lo siguiente:
- ¿Y se alegra usted de que salgamos de Vietnam, si es que lo hacemos?, preguntó el periodista.
- Si, contestó.

El montador de 2001: una odisea del espacio refleja sucintamente la ambigüedad política del fallecido director: “Nunca conseguí descubrir dónde se encontraba en el espectro político. Un misterio.” Parece que nunca podremos averiguar la verdadera intención ideología de Kubrick en sus filmes o, tal vez, simplemente no la tuviera. En cualquier caso, sus películas quedan rendidas ante el espectador esperando fértiles sus interpretaciones.
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