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Esto es Kubrick
Visionario, excéntrico, legendario, obsesivo, perfeccionista...genial
Sindicación
 
Filosofía cinematográfica
Kubrick no es un narrador que se presente explícitamente en sus películas pero las historias que narra son siempre reflexiones del autor. El cine clásico se caracteriza por lo que en la jerga se conoce como “montaje sin costuras”, un tipo de películas en las que es vital esconder el proceso de construcción de la película. El espectador tiene que percibir la narración como una sucesión natural de acciones que conducen a un desenlace. Por lo tanto, la figura del director queda reducida al proceso de creación.

Sin embargo, a finales de los 50 empezó a surgir una corriente cinematográfica en Francia denominada la Nouvelle Vague. Con ella el director de la película empieza a tener protagonismo. El autor se deja sentir en el estilo de la narración. Los directores de este movimiento, la llamada nueva ola, provienen de la crítica cinematográfica. Con sus revisiones de los filmes del cine clásico se empezó a valorar el papel del director en el proceso de elaboración de la película. Así, autores clásicos como Hitchock, Ford o Wilder empezarón a cobrar especial importancia, en el mundo del cine, como creadores y no como meros empleados de un estudio cinematográfico.



A pesar de la defensa de críticos de la Nouvelle Vague del cine clásico, su propia creación artística se definió en un sentido muy diferente. Cuando Godard, Truffaut o Rivette empezaron a rodar películas, su estilo revolucionó la concepción clásica del cine. Su característica más destacada es la apabullante presencia del director, de ahí que la historiografía del cine reúna a este grupo de cineastas y a otros que compartirían su forma de hacer películas bajo la denominación “cine de autor”.

Sin duda, Kubrick comparte con esta corriente muchos rasgos. Dejando aparte las primeras películas, en especial la superproducción hollywoodiense Espartaco, se puede afirmar que Kubrick imprime a sus filmes un estilo particular y reconocible. Si tuviéramos que nombrar el lugar de procedencia de sus producciones sería acertado concluir que provienen de un Hollywood atípico. No en vano, sus películas están rodadas bajo la protección de algunos de los estudios más importantes de la meca del cine: Metro Goldwing Mayer, United Artists

Sin embargo, el viaje metafórico y real que hizo Kubrick de Estados Unidos a Europa es revelador del estilo de películas del cineasta. Si bien empezó en el seno de las producciones clásicas con sus primeras películas pronto se trasladaría a un estilo más personal y menos comercial. Este viaje intangible se materializó en la realidad en el traslado de Kubrick a Londres. Tampoco es que Kubrick haya sido en alguna ocasión un director clásico al estilo de Howard Hawks, de hecho, no perdamos de vista que su infancia transcurrió en el Bronx neoyorquino. Pero si que sus primeros títulos se acercaron lo suficiente a la forma de trabajar en Hollywood como para que los estudios decidieran apoyarle.

Sobre todo en esta segunda etapa, en la que Kubrick es más autor, se ve claramente su vocación reflexiva. Así, títulos como 2001: una odisea del espacio o La naranja mecánica introducen lo que podemos denominar “ensayo del director”. Son películas cuyo tema y género son radicalmente diferentes (el sexo dentro y fuera de la pareja en Eyes wide shut, la evolución de la especie y el poder de la tecnología inteligente en 2001: una odisea del espacio, la guerra en La chaqueta metálica…) pero cuya factura evidencia una vocación de estilo del director.



Desde mi punto de vista, la película que plantea más tajantemente una exposición-argumentación del autor es 2001: una odisea del espacio. En ella Kubrick plantea su ontología particular. Como si se tratara de un filósofo clásico como Aristóteles o Platón, Kubrick nos representa audiovisualmente su particular visión de cómo funciona el mundo. Pero también, otras películas son una cavilación evidente del cineasta neoyorquino. Así, en La chaqueta metálica explora los efectos psicológicos del entrenamiento militar y la guerra y en La naranja mecánica reflexiona sobre la naturaleza del hombre y se acerca significativamente a la filosofía, rechazando las tesis roussenianas y abrazando las de Hobbes (Homo homini lupus: el hombre es un lobo para el hombre).


Por tanto, podemos sostener que las películas de Kubrick, fabricadas bajo los auspicios de los grandes estudios americanos pero con un estilo abrumadoramente personal, plantean cuestiones a menudo filosóficas en las que Kubrick nos muestra su visión del mundo. Kubrick es un autor de cine que practica el “cine de autor”.
 
Comentario:
¿HAY ALGUIEN AHÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ?
No