Cuentan que...

Érase que era...
Una Princesita de corazón alegre en una noche triste. Cuenta la leyenda que, como cada noche, salió al balcón de su habitación para hablar con las estrellas. Pero esa noche algo extraño ocurriría.
- ! No es posible! – exclamó la Princesita apenada.
- ¿Dónde están todas las estrellas?-
- ¡Luna! ¿Dónde fueron? –
Pero Luna dormía profundamente.
La Princesita se sentó en el rincón del balcón, allá donde los rayos de Luna no alcanzaban, y cubrió su rostro con sus manos. Tras caer la primera lágrima una voz se oyó susurrando:
- Princesita... aquí...estoy aquí... Arriba!
Princesita miró hacia arriba, aún cubría parte de su carita.
- ¿Estrella? ¡Estrella! ¿Dónde estabas? Pensé que esta noche estaría sola.- dijo cabizbaja.
- ¿Qué te ocurre pequeña, por qué esta noche es diferente, triste?- dijo Estrella.
Princesita metió su mano en el bolsillo y sacó un puñado de pedacitos. Se levantó y con los brazos alzados, mostrando los pedacitos que tenía en sus manos contestó:
- Estos son los pedacitos de mi corazón, no sé que hacer con ellos. No sé como recomponer todos y cada uno de ellos.-
La pequeña no sabía que hacer con esos pedacitos. Estaba triste, también enfadada, pero sobre todo tenía miedo. Miedo de si volvía a recomponerlo se volviese a romper. Estrella la notó tan apenada que decidió ayudarla y le propuse ayudarle a pegar todos y cada uno de los pedacitos de su corazón pero tenía que prometerle algo, que jamás de los jamases dejaría que nadie volviese a romperlo, que jamás de los jamases dejaría a nadie mirar en él. La princesita aceptó. Pero aquí no acabaría la leyenda.
Pasaban y pasaban los días, y Princesita ya no estaba apenada, no lloraba, no cubría su rostro con las manos, su corazón no estaba triste, no lloraba, pero tampoco reía, ni temblaba, ni se estremecía, ni regalaba... estaba inquieto. Y seguía pasando los días, y sentía como algo le quemaba ahí adentro.
Una noche, salió al balcón y buscó aquella misma estrella que un día la ayudó y le regaló la coraza.
- ¿Me buscas pequeña?- preguntó Estrella siendo conocedora de la respuesta.
Levantó sus manos hacia arriba llevando en sus manos el corazón y le contestó:
- Estrella, no quiero vivir así. Mi corazón ya está curado, pero necesita vivir, sentir, regalar, estar dispuesto. Ya no tengo miedo.-
Estrella abrazó con sus palabras a Princesita mientras le decía q su corazón era libre, ella misma le había liberado, lo mismo que aquella noche triste en su balcón ella misma fue quién lo recompuso y le puso coraza.
También cuenta la leyenda que su corazón aún siente un poquito de miedo, pero se siente libre, alegre, tranquilo y siente que algún día llegará quién le dé un poquito más de luz y color porque...¿este cuento merece un final feliz, no crees?
Comentario:
¡Qué bonito! Cuesta, pero hay que perder el miedo a sentir. Un beso guapa .^^
Comentario:
Precioso cuento.
Yo tengo un corazón raro que sigue latiendo, sintiendo y regalando... aunque le hayan quitado un trocito que no encuentro.
Pasa unas felices vacaciones.
Un beso.
Yo tengo un corazón raro que sigue latiendo, sintiendo y regalando... aunque le hayan quitado un trocito que no encuentro.
Pasa unas felices vacaciones.
Un beso.
Comentario:
...SIno tuviera final feliz no sería un cuento... ;) ...¿Me dejas darle algunas pinceladas?... Haré una mezcla miebtras te sueño.. Segur que sale algún color vivo con el que pueda rellenarlo... Espera que voy a por algo de azúcar para hacer la mexcla exacta... ;) Cuídalo... Los corazones son únicos... No lo pierdas... ¿Puede romperse un corazón que no late?...





