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Pequeño catálogo de seres a los que amo: los cinco elementos: I. Fuego = Pau = Fire. El Corazón o Mofli
MÁQUINA Q.U.E.E.R.


Arcano 15: El Demonio



...Un soggeto dèbole, un soggeto eccentrico: una apuesta por aquello que no se deja atrapar dentro de unas coordenadas precisas, un cuerpo que practica la fuga permanente; viajo describiendo órbitas excéntricas y no las repite/o (o sí). Vivo/en en la línea de fuga de aquel cuadro al que miras. No se trata de lo finito o de lo infinito, sino de lo indeterminado que ha devenido cuerpos mestizos, o un devenir invisible que ha precipitado en una constante-devenir-vegetal-biónico: subjetividades constituidas a partir de la saturación de identidades a las que se me/nos ha sometido.

Soy una máquina de guerra, he implotado los corchetes entre los que se escribía la palabra que no se menciona, y la palabra mujer/hombre y tantas otras. Busco alianzas con otros cuerpos, porque es donde mejor me muevo, pero no para kedar-y-lo-k-surja, pero no para petar-soy-discreto. En mi cartografía no se trata de amor, ni de compasión, ni de ternura, ni de necesidad. No se trata de justicia. Se trata de deseo. Se trata de poder.
¿Qué esperabas sino el cuerpo que queda después de la batalla?

¿Nunca has visitado las mazmorras del sexo?: Soy un MUD: Allí soy/somos el Ama que te ata a la mesa del cirujano y te cose como todas sabemos que sé hacerlo, con el sobrante de tu piel, Jaquard fabricará un abrigo que es como el nylon pero sin serlo: con él cubriremos a un ejército de amantes célibes, si quieres también puedes ser mi Pequeño Poni y jugaremos a que Kent le lame los pies a toda la tropa de Geypermen, pero sólo por que a Kent le encanta lamer pies de eunucos modificados genéticamente.
Si lo prefieres puedes venir al Mundo de Pam conmigo, puedes elegir el número de hijos-lagarto que quieres que el viejo cocodrilo vomite por ti como padre de alquiler, cuando tengamos la cantidad necesaria viajaremos a Trans-Madrid-La-Faraona, mi simulador holográfico nos hará pasar por mega estrellas del softpunk en el día del Murmullo, allí todo será diminuto y nosotras gigantes.
Podríamos secuestrar a sus hijos y mecerlos-meterlos en mi polvera-parrilla (Ya que no nos dejan follárnoslos podríamos comérnoslos): El multiverso está lleno de cachorros con Historia/s: mascotas edípicas: Cuando Papá te saca a la calle - te pega si no haces caca donde él te dice - y mamá te alimenta con paté de friskis que Polinestlé fabrica en Negrolandia, el ingrediente básico es una combinación de virus minerales que solo se aloja en ciertas trabajadoras del sexo. Sí eres buena, papá te dará Kokakala supervitaminada de la selva Hermamazona y te llevará a un safari de esterilización masiva en Askia. –Voy a hacer de ti un HOMBRE de provecho –diría el narrador mientras una perra-colibrí pasa la aspiradora.

¿Cómo? ¿Qué aún no sabes como funciono?
Produzco combinaciones (0,1)8. En realidad no “soy”, a menos que “ser” no signifique otra cosa que repetir un ritornello al infinito. –Es sólo música. Soy un simulacro, una copia sin original, sujeto nómada que no acepta los términos lógicos de la escenificación de la guerra. Vivo en conflicto con las identidades. Una apuesta por aparecer y desaparecer, mutando constantemente, negándose a aceptar estos términos, o reiterándolos cual máquina de repetición performativa: bucle al infinito. Unos cuerpos (una/s subjetividad/es) que habitan una posición limítrofe permanente (o no), un tropo fronterizo. O aquel deja vu que describía el psicoanálisis en esas peroratas patéticas del siglo pasado. O la forma que más me gusta de esquizofrenia: Mis amores son como los de la avispa y la orquídea, como los del mono y el gato. Cuerpo Ø, cuerpo yonqui, cuerpo recauchutado. Me encanta ser una adicta a la intensidad. Sólo reconozco velocidades.

Si nos ponemos místicas el narrador diría -para que lo comprendas mejor-: somos/soy/es la carta n.º15 del tarot egipcio: Arcana mayor: La diablo: con tetas y polla, aunque bien mirado lo mismo es que tengo el clítoris como a mí me gusta. Una matriz de vinilo que produce seres a través de una cremallera. Funciono a base de metonimias -dirían allá por los tiempos en los que acababa de morir el Hombre-: la economía de la heterosexualidad fálica le estaba dando literalmente por el culo -no te asustes, es que por si no te has dado cuenta no soy una humanista-, es lo que tiene la sobredeterminación: la repetición de la norma no cesaba de producir, una y otra vez, el cacareado acto del orden simbólico patriarcal, algo así como que te miras al espejo y reconoces el acto fundacional de la conciencia fálica.
Aunque puestas a elegir prefiero la metáfora: Soy una mariposa en una atmósfera de plomo, -Extremadamente frágil, -diría el narrador: su/nuestro rollo es el de la tormenta de imágenes. Soy una mascarada.

El “edipo militante neomarxista” que se disputa con el padre, incansables e insaciables ambos, la transacción de las mujeres de la tribu me hizo tanta gracia que decidí afeitarme la cabeza y convertirme en un dildo. Las sociedades bisexuales es lo que tienen: producen un montón de efectos secundarios, puedes inyectarte una vieja droga que se llama Semiótik, pero viene mal cortada, los dealers le aplican un proceso tesiantisintético que puede dejarte preñada, luego te cuentan que en realidad es que a ti lo que te pasa es que tienes un embarazo psicologista y que te va el rollo de la mirada-petrificadora de tu chulo. Luego te obligan a abortar o a tenerlo.

Soy una anomalia selvaggia: O un brujo -diría el narrador. Soy una guerrillera. Me llaman cuerpo maribollo, terrorista del género. Una replicante que produce variaciones de velocidad, vector vírico-cuántico. Simulador de vuelo, simulador de género/sexo/deseo: Alguien repite un mantra-sortilegio: «Cuando me/te levanto lo hago, cuando me afeito/te el cuerpo entero lo hago/hacemos, cuando me visto (te) lo hago, cuando te miro/miramos en la oficina lo hago, cuando frotamos nuestros muslos lo hago, cuando te/me como tus/mis fluidos lo hago...» Sólo es un juego -My love- en el que lo más divertido es la repetición de diferencias.

Experimento: Cuando varios cuerpos se sumergen en un fluido bajo las condiciones que tú y yo sabemos -my sweet transgender heart- y aplicamos una determinada corriente se produce lo que tú y yo sabemos...
 
Comentario:
que empiece ya que el publico se va, la gente se marea y el ninoni se mea...
 
Comentario:
ups!,me siento como la hermana pequeña de una comunidad de frikis.
estáis tod@s fatal, perdonad que os diga,
si en el pequeño catálogo no entra un algo tipo obituario para LamasGrande y su heredera es que las cosas han cambiado mucho en elinternete.
a mi esto de tanto polisílabo no me da buena espina...
besitos y petonets
 
Comentario:
[UPPS, maldición no entró todo el texto!]
[Continuación]
-creo recordar que en 1949. La Le Guin lleva esta sentencia hasta el límite traspasando la frontera del "genero", entra en el territorio del "sexo" para reventarlo. No hay un sexo dado: no hay un sexo original: no hay un sexo prístino, natural, prenacimiento, ni tampoco nacido. No se nace sexo: una se hace sexo, se deviene sexo (y no necesariamente uno único ni dos). Esta es la potencia de la Leguin.
Foucault no dice algo así hasta 1976 en su "Historia de la sexualidad" o en 1978 con su Alexina B.
En 1969, la petarda llamada Butler, tiene 13 años, je je.
 
Comentario:
Estimada amiga M. Farrow:
Bucles entre blogs que yo mismo he provocado me impiden contestar a sus justas observaciones en un post propio. Así que me veo obligado a entrar por la puerta de atrás mediantes este artificio.
"Máquina Q.U.E.E.R" es un texto escrito de un tirón en una fría tarde de enero de 2005. Se trata de un ejercicio académico que debía ser presentado al día siguiente. No había tiempo y la condición era que no se podía componer con el clásico Fulanita dice tal, dos puntos y comillas. Lo único que se me ocurrió fue regurgitar todo lo leído, bien o mal recordado, robar pensamientos, plagiar, añadir glosas en el texto sin indicarlo, etc. Construir un pastiche, apostar por un Frankenstein y ver si colaba.
Mi pequeño Frankenstein gustó mucho a los Académicos: querían publicarlo. Me negué en rotundo. Mi nombre nunca figurará junto a los suyos. Quizá por eso ellos ocupan sillones en las facultades y yo cobro el paro.
En el texto están presentes, traicionadas a veces, ampliadas, redundadas, anotadas, tomadas a conveniencia, plagiadas, tergiversadas, etc., numerosas autoras, pensamientos, conceptos, etc.
Están Braidoti, Butler o Leguin. Pero también Kristeva. O Foucault, o Guattari, o Preciado, o Deleuze, o Spinoza...
"Las sociedades bisexuales..." es de Ursula K. Le Guin, en concreto de su libro «La mano izquierda de la oscuridad», el añadido es mío. En «La Mano» la Le Guin nos presenta a un antropólogo del Imperio que se presenta en un Planeta de la Periferia para hacer un trabajo de campo. En ese planeta no existen hombres ni mujeres, o al menos no existen hasta que cada ciclo lunar entran en "Kemer" y se decantan por un "sexo" u "otro". El "Kemer" asegura la reproducción de la especie humana en el Planeta, pero para la Le Guin el "Kémer" como acto reproductivo es secundario. Lo curioso es que en "Kémer" los individuos pueden decidir según sus apetencias, costumbres, circunstancias, obligaciones, etc., si van a ser hombres o mujeres durante ese corto ciclo, hay quien se decanta preferente y repetitivamente por ser mujer, otros por ser hombre, otros según sopla el viento, otros siguiendo una especie de ley de la compensación según la cantidad de individuos de uno y otro sexo presentes en su entorno -como ciertos peces terráqueos-, otros esperan pacientes y vinculan su entrada en "Kémer" y condicionan su elección hasta que aquello a lo que tienen echado el ojo decide entrar en "Kémer".
Cuando la Le Guin critica a las sociedades bisexuales del Imperio, no arremete contra el placer o el deseo bisexual de los individuos, de echo el "kémer" asegura y apuesta por esta posibilidad tanto como por cualquier otra. El "Kémer" no obliga a ser heterosexual, ni de facto, ni de ius. Cada cual no sólo puede convertirse, obligado o libremente, en hombre o mujer, sino que además puede expresar su placer y su deseo según le dé. La Le Guin asegura así la existencia de bisexuales, homosexuales, heterosexuales, célibes... (por práctica, por flujo vital, etc.)
Pero La Le Guin va más allá, lo que hace -encontrando o no la palabra adecuada- al criticar las sociedades bisexuales imperiales, es desmontar la dialéctica hombre/mujer, la reificación de los géneros. Pero no sólo eso, sino que además ataca directamente el "sexo" como concepto apriorístico. El sexo es una amalgama imperial de datos biológicos, caracteres secundarios, hipertrofias históricas, funciones anatómicas, preceptos religiosos, etc. No es o lo uno o lo otro, no existen dos placeres, pero además no existen dos géneros, pero además -y esto es lo realmente potente- no existen dos sexos. El "Kémer" no es más que la torsión de la noción de "sexo" imperial, que se sorprende boquiabierta al verse a sí misma en acción. La noción imperial de "sexo" es falsa, no existe como tampoco existe un sexo natural, pre-dado, nacido, etc.

Simone de Beauvoir dice: "La mujer no nace, se hace", ò si lo preferimos "Una no nace mujer, deviene mujer" -creo recordar
 
Comentario:
el efecto secundario de las sociedades bisexuales, una sociedad misma es una persona y su mente, es que puedes degenerar maricón o bollera. es lo que tienen compartir espacio simbólico con las grandes superficies identitarias, identity malrats, en las que todas las tiendas son de osos puros, de locas puras, de bolleras puras... en los centros comerciales de la identidad no hay tiendas "bi". voy a ir a la comunidad de madrid para pedir una subvención para abrir una tienda "bi". se necesita dependiente. si alguien esta interesad@ que pase por mi blog.
besitos!
 
Comentario:
y el verbo se erige de repente con un punzon de avispa, mientras la mano cae vertiginosa en un pantano de letras. Un anciano desnudo corre por las calles con la mirada perdida y un oso de peluche aferrado a su mano.
En una ventana una adolescente intenta volar mientras llueven fichas de parchis. En una esquina una mujer morena lleva una falda tan corta que su ombligo le pica un ojo al que la mira.
Un niño se sienta en una esquina, su cara muda, (pues no tiene ojos, no tiene boca y no tiene memoria), balancea su silueta de un lado a otro y de uno a uno. La mujer morena se acerca a él y con su barra de labios le pinta un solo ojo y una sola boca. Lo desnuda y lo besa fundiendose en una estirpe truncada...
No