Pequeño catálogo de seres a los que amo: los cinco elementos: I. Fuego = Pau = Fire. El Corazón o Mofli
MÁQUINA Q.U.E.E.R.
| Arcano 15: El Demonio |
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Comentario:
que empiece ya que el publico se va, la gente se marea y el ninoni se mea...
Comentario:
ups!,me siento como la hermana pequeña de una comunidad de frikis.
estáis tod@s fatal, perdonad que os diga,
si en el pequeño catálogo no entra un algo tipo obituario para LamasGrande y su heredera es que las cosas han cambiado mucho en elinternete.
a mi esto de tanto polisílabo no me da buena espina...
besitos y petonets
estáis tod@s fatal, perdonad que os diga,
si en el pequeño catálogo no entra un algo tipo obituario para LamasGrande y su heredera es que las cosas han cambiado mucho en elinternete.
a mi esto de tanto polisílabo no me da buena espina...
besitos y petonets
Comentario:
[UPPS, maldición no entró todo el texto!]
[Continuación]
-creo recordar que en 1949. La Le Guin lleva esta sentencia hasta el límite traspasando la frontera del "genero", entra en el territorio del "sexo" para reventarlo. No hay un sexo dado: no hay un sexo original: no hay un sexo prístino, natural, prenacimiento, ni tampoco nacido. No se nace sexo: una se hace sexo, se deviene sexo (y no necesariamente uno único ni dos). Esta es la potencia de la Leguin.
Foucault no dice algo así hasta 1976 en su "Historia de la sexualidad" o en 1978 con su Alexina B.
En 1969, la petarda llamada Butler, tiene 13 años, je je.
[Continuación]
-creo recordar que en 1949. La Le Guin lleva esta sentencia hasta el límite traspasando la frontera del "genero", entra en el territorio del "sexo" para reventarlo. No hay un sexo dado: no hay un sexo original: no hay un sexo prístino, natural, prenacimiento, ni tampoco nacido. No se nace sexo: una se hace sexo, se deviene sexo (y no necesariamente uno único ni dos). Esta es la potencia de la Leguin.
Foucault no dice algo así hasta 1976 en su "Historia de la sexualidad" o en 1978 con su Alexina B.
En 1969, la petarda llamada Butler, tiene 13 años, je je.
Comentario:
Estimada amiga M. Farrow:
Bucles entre blogs que yo mismo he provocado me impiden contestar a sus justas observaciones en un post propio. Así que me veo obligado a entrar por la puerta de atrás mediantes este artificio.
"Máquina Q.U.E.E.R" es un texto escrito de un tirón en una fría tarde de enero de 2005. Se trata de un ejercicio académico que debía ser presentado al día siguiente. No había tiempo y la condición era que no se podía componer con el clásico Fulanita dice tal, dos puntos y comillas. Lo único que se me ocurrió fue regurgitar todo lo leído, bien o mal recordado, robar pensamientos, plagiar, añadir glosas en el texto sin indicarlo, etc. Construir un pastiche, apostar por un Frankenstein y ver si colaba.
Mi pequeño Frankenstein gustó mucho a los Académicos: querían publicarlo. Me negué en rotundo. Mi nombre nunca figurará junto a los suyos. Quizá por eso ellos ocupan sillones en las facultades y yo cobro el paro.
En el texto están presentes, traicionadas a veces, ampliadas, redundadas, anotadas, tomadas a conveniencia, plagiadas, tergiversadas, etc., numerosas autoras, pensamientos, conceptos, etc.
Están Braidoti, Butler o Leguin. Pero también Kristeva. O Foucault, o Guattari, o Preciado, o Deleuze, o Spinoza...
"Las sociedades bisexuales..." es de Ursula K. Le Guin, en concreto de su libro «La mano izquierda de la oscuridad», el añadido es mío. En «La Mano» la Le Guin nos presenta a un antropólogo del Imperio que se presenta en un Planeta de la Periferia para hacer un trabajo de campo. En ese planeta no existen hombres ni mujeres, o al menos no existen hasta que cada ciclo lunar entran en "Kemer" y se decantan por un "sexo" u "otro". El "Kemer" asegura la reproducción de la especie humana en el Planeta, pero para la Le Guin el "Kémer" como acto reproductivo es secundario. Lo curioso es que en "Kémer" los individuos pueden decidir según sus apetencias, costumbres, circunstancias, obligaciones, etc., si van a ser hombres o mujeres durante ese corto ciclo, hay quien se decanta preferente y repetitivamente por ser mujer, otros por ser hombre, otros según sopla el viento, otros siguiendo una especie de ley de la compensación según la cantidad de individuos de uno y otro sexo presentes en su entorno -como ciertos peces terráqueos-, otros esperan pacientes y vinculan su entrada en "Kémer" y condicionan su elección hasta que aquello a lo que tienen echado el ojo decide entrar en "Kémer".
Cuando la Le Guin critica a las sociedades bisexuales del Imperio, no arremete contra el placer o el deseo bisexual de los individuos, de echo el "kémer" asegura y apuesta por esta posibilidad tanto como por cualquier otra. El "Kémer" no obliga a ser heterosexual, ni de facto, ni de ius. Cada cual no sólo puede convertirse, obligado o libremente, en hombre o mujer, sino que además puede expresar su placer y su deseo según le dé. La Le Guin asegura así la existencia de bisexuales, homosexuales, heterosexuales, célibes... (por práctica, por flujo vital, etc.)
Pero La Le Guin va más allá, lo que hace -encontrando o no la palabra adecuada- al criticar las sociedades bisexuales imperiales, es desmontar la dialéctica hombre/mujer, la reificación de los géneros. Pero no sólo eso, sino que además ataca directamente el "sexo" como concepto apriorístico. El sexo es una amalgama imperial de datos biológicos, caracteres secundarios, hipertrofias históricas, funciones anatómicas, preceptos religiosos, etc. No es o lo uno o lo otro, no existen dos placeres, pero además no existen dos géneros, pero además -y esto es lo realmente potente- no existen dos sexos. El "Kémer" no es más que la torsión de la noción de "sexo" imperial, que se sorprende boquiabierta al verse a sí misma en acción. La noción imperial de "sexo" es falsa, no existe como tampoco existe un sexo natural, pre-dado, nacido, etc.
Simone de Beauvoir dice: "La mujer no nace, se hace", ò si lo preferimos "Una no nace mujer, deviene mujer" -creo recordar
Bucles entre blogs que yo mismo he provocado me impiden contestar a sus justas observaciones en un post propio. Así que me veo obligado a entrar por la puerta de atrás mediantes este artificio.
"Máquina Q.U.E.E.R" es un texto escrito de un tirón en una fría tarde de enero de 2005. Se trata de un ejercicio académico que debía ser presentado al día siguiente. No había tiempo y la condición era que no se podía componer con el clásico Fulanita dice tal, dos puntos y comillas. Lo único que se me ocurrió fue regurgitar todo lo leído, bien o mal recordado, robar pensamientos, plagiar, añadir glosas en el texto sin indicarlo, etc. Construir un pastiche, apostar por un Frankenstein y ver si colaba.
Mi pequeño Frankenstein gustó mucho a los Académicos: querían publicarlo. Me negué en rotundo. Mi nombre nunca figurará junto a los suyos. Quizá por eso ellos ocupan sillones en las facultades y yo cobro el paro.
En el texto están presentes, traicionadas a veces, ampliadas, redundadas, anotadas, tomadas a conveniencia, plagiadas, tergiversadas, etc., numerosas autoras, pensamientos, conceptos, etc.
Están Braidoti, Butler o Leguin. Pero también Kristeva. O Foucault, o Guattari, o Preciado, o Deleuze, o Spinoza...
"Las sociedades bisexuales..." es de Ursula K. Le Guin, en concreto de su libro «La mano izquierda de la oscuridad», el añadido es mío. En «La Mano» la Le Guin nos presenta a un antropólogo del Imperio que se presenta en un Planeta de la Periferia para hacer un trabajo de campo. En ese planeta no existen hombres ni mujeres, o al menos no existen hasta que cada ciclo lunar entran en "Kemer" y se decantan por un "sexo" u "otro". El "Kemer" asegura la reproducción de la especie humana en el Planeta, pero para la Le Guin el "Kémer" como acto reproductivo es secundario. Lo curioso es que en "Kémer" los individuos pueden decidir según sus apetencias, costumbres, circunstancias, obligaciones, etc., si van a ser hombres o mujeres durante ese corto ciclo, hay quien se decanta preferente y repetitivamente por ser mujer, otros por ser hombre, otros según sopla el viento, otros siguiendo una especie de ley de la compensación según la cantidad de individuos de uno y otro sexo presentes en su entorno -como ciertos peces terráqueos-, otros esperan pacientes y vinculan su entrada en "Kémer" y condicionan su elección hasta que aquello a lo que tienen echado el ojo decide entrar en "Kémer".
Cuando la Le Guin critica a las sociedades bisexuales del Imperio, no arremete contra el placer o el deseo bisexual de los individuos, de echo el "kémer" asegura y apuesta por esta posibilidad tanto como por cualquier otra. El "Kémer" no obliga a ser heterosexual, ni de facto, ni de ius. Cada cual no sólo puede convertirse, obligado o libremente, en hombre o mujer, sino que además puede expresar su placer y su deseo según le dé. La Le Guin asegura así la existencia de bisexuales, homosexuales, heterosexuales, célibes... (por práctica, por flujo vital, etc.)
Pero La Le Guin va más allá, lo que hace -encontrando o no la palabra adecuada- al criticar las sociedades bisexuales imperiales, es desmontar la dialéctica hombre/mujer, la reificación de los géneros. Pero no sólo eso, sino que además ataca directamente el "sexo" como concepto apriorístico. El sexo es una amalgama imperial de datos biológicos, caracteres secundarios, hipertrofias históricas, funciones anatómicas, preceptos religiosos, etc. No es o lo uno o lo otro, no existen dos placeres, pero además no existen dos géneros, pero además -y esto es lo realmente potente- no existen dos sexos. El "Kémer" no es más que la torsión de la noción de "sexo" imperial, que se sorprende boquiabierta al verse a sí misma en acción. La noción imperial de "sexo" es falsa, no existe como tampoco existe un sexo natural, pre-dado, nacido, etc.
Simone de Beauvoir dice: "La mujer no nace, se hace", ò si lo preferimos "Una no nace mujer, deviene mujer" -creo recordar
Comentario:
el efecto secundario de las sociedades bisexuales, una sociedad misma es una persona y su mente, es que puedes degenerar maricón o bollera. es lo que tienen compartir espacio simbólico con las grandes superficies identitarias, identity malrats, en las que todas las tiendas son de osos puros, de locas puras, de bolleras puras... en los centros comerciales de la identidad no hay tiendas "bi". voy a ir a la comunidad de madrid para pedir una subvención para abrir una tienda "bi". se necesita dependiente. si alguien esta interesad@ que pase por mi blog.
besitos!
besitos!
Comentario:
y el verbo se erige de repente con un punzon de avispa, mientras la mano cae vertiginosa en un pantano de letras. Un anciano desnudo corre por las calles con la mirada perdida y un oso de peluche aferrado a su mano.
En una ventana una adolescente intenta volar mientras llueven fichas de parchis. En una esquina una mujer morena lleva una falda tan corta que su ombligo le pica un ojo al que la mira.
Un niño se sienta en una esquina, su cara muda, (pues no tiene ojos, no tiene boca y no tiene memoria), balancea su silueta de un lado a otro y de uno a uno. La mujer morena se acerca a él y con su barra de labios le pinta un solo ojo y una sola boca. Lo desnuda y lo besa fundiendose en una estirpe truncada...
En una ventana una adolescente intenta volar mientras llueven fichas de parchis. En una esquina una mujer morena lleva una falda tan corta que su ombligo le pica un ojo al que la mira.
Un niño se sienta en una esquina, su cara muda, (pues no tiene ojos, no tiene boca y no tiene memoria), balancea su silueta de un lado a otro y de uno a uno. La mujer morena se acerca a él y con su barra de labios le pinta un solo ojo y una sola boca. Lo desnuda y lo besa fundiendose en una estirpe truncada...





