INFANCIA URBANA
Aquí estoy, inmóvil en la fugacidad de la ciudad. Las sirenas de las patrullas enmudecen a mi paso, los ruídos de la mole de asfalto son inaudibles para mí.
No oigo nada, no siento nada, tan sólo soy consciente de como el pegamento va calando en mi interior y se enfrenta en una batalla campal con mi alma. Hace unos meses no lo apreciaba, pero, poco a poco noto como mi alma se va debilitando ante los golpes del pegamento; que insuflo para no oir, para no sentir.
Un día alguien me habló sobre lo que era el destino, y me dijo que era algo que solo se adjudicaban los ricos, que había una subasta y que no dejaban entrar a los pobres.
El estruendo del primer metro del día es mi particular despertador, mi plato es el suelo, mi cama una tubería de hierro lleno de hollín y ratas.
No recuerdo otro despertador, ni otro plato, ni otra cama. Tampoco recuerdo estar en aquella subasta para adjudicarme el dichoso destino.
Hoy me he levantado con mi alma sangrando; la paliza de ayer fue brutal. No me arrepiento de no defender a mi alma del pegamento lleno de odio y tormentos. Sólo me arrepiento de no acudir al lugar donde adjudicaban mi destino y hacer lo imposible para poder pujar por él.
Parafraseando a mi amigo Nico,
Buenas noche nadie.
Buenas noches todo el mundo.
Buenas noches Carlos.
No oigo nada, no siento nada, tan sólo soy consciente de como el pegamento va calando en mi interior y se enfrenta en una batalla campal con mi alma. Hace unos meses no lo apreciaba, pero, poco a poco noto como mi alma se va debilitando ante los golpes del pegamento; que insuflo para no oir, para no sentir.
Un día alguien me habló sobre lo que era el destino, y me dijo que era algo que solo se adjudicaban los ricos, que había una subasta y que no dejaban entrar a los pobres.
El estruendo del primer metro del día es mi particular despertador, mi plato es el suelo, mi cama una tubería de hierro lleno de hollín y ratas.
No recuerdo otro despertador, ni otro plato, ni otra cama. Tampoco recuerdo estar en aquella subasta para adjudicarme el dichoso destino.
Hoy me he levantado con mi alma sangrando; la paliza de ayer fue brutal. No me arrepiento de no defender a mi alma del pegamento lleno de odio y tormentos. Sólo me arrepiento de no acudir al lugar donde adjudicaban mi destino y hacer lo imposible para poder pujar por él.
Parafraseando a mi amigo Nico,
Buenas noche nadie.
Buenas noches todo el mundo.
Buenas noches Carlos.
Comentario:
Te veo bien en la cuestión adjetival, jejeje.
Chulo, chulo...
Salud y suerte desde la facultad!!!
Comentario:
No es cuestion de azar, muchas veces no hay ricos y pobres porque sí, el universo, tiende a la entropía,(al desorden por si no lo entiendes)Y es preciso luchar contra ella para no verse sumergido en el mundo de los vicios,el alcohol, la droga, el juego, el sexo...que empobrece aun mas a quien los posee...y si no hay vicios,hay que luchar, seguir luchando con uñas y dientes, porque para salir de ese estado, hay que trabajar, y para trabajar hay que tener voluntad salud y alegria.





