LA VENTANA DEL DESEO.
Ininterrumpidamente se levantaba de aquel sillón para ver si ella pasaba con su vestido de vuelo ancho y etéreo por su calle. Insufriblemente era la condena de levantarse en vano, que le hacía mermar su capacidad de supervivencia.
Desmesuradamente gritaba su nombre en silencio apoyado en el zaguán de la desesperación. Inmensamente imbécil se sentía cuando los gorriones lo miraban con condescendencia.
Irrefrenables son los suspiros cuando dobla la esquina. Incontenible es esa amalgama de miedo y éxtasis que le aletarga el estómago. Inmensamente bella es esa fracción de segundo en la que ella se mesa su larga y ondulante melena color cálido otoño.
Increiblemente extraña es la sensación de vacío cuando ella desaparece por la bocacalle que une la vida de verla y la muerte de no poseerla.
Desmesuradamente gritaba su nombre en silencio apoyado en el zaguán de la desesperación. Inmensamente imbécil se sentía cuando los gorriones lo miraban con condescendencia.
Irrefrenables son los suspiros cuando dobla la esquina. Incontenible es esa amalgama de miedo y éxtasis que le aletarga el estómago. Inmensamente bella es esa fracción de segundo en la que ella se mesa su larga y ondulante melena color cálido otoño.
Increiblemente extraña es la sensación de vacío cuando ella desaparece por la bocacalle que une la vida de verla y la muerte de no poseerla.
Comentario:
esa ventana es un espejismo
q desgasta
cansa
mata
q desgasta
cansa
mata
Comentario:
Irremediablemente da igual que me digas que estás desentrenado.
Inconteniblemente me sigue encantando que escribas aquí o donde te apetezca.
Imposible no decirte que te aprecio.
(suerte en esa revisión)