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Éxodo a Venus
Blog de ciencia ficción, ambientado en un futuro cercano.
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Éxodo a Venus es un diario de ciencia ficción, ambientado en un futuro cercano. Trata sobre un hombre que, próximo a su muerte, le encargan una última misión.
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Día 26
Me encuentro camino de nuevo al AD UNUM, esta vez definitivamente.
Los tripulantes me miran con aspecto de incredulidad y pena; pero también aliviados, posiblemente partan en unas horas rumbo a la civilización lejos de aquí; donde les espera alguna otra misión, y con suerte tal vez sobrevivan 5 ó 6 meses más hasta que una mina o un misil les parta en dos y esparza sus restos por todo el Universo.

La guerra no iba bien, desde luego que no, escaseaba cualquier materia prima, los alimentos se cultivaban bajo tierra, y la esperanza de vida rondaba los 40 años. Esta guerra duraba demasiado, llevábamos 23 años con ella, más toda la crisi anterior. Era un empate técnico, nadie mataba al otro, sólo se herían mutuamente, daba igual que acabaran con una generación entera, ya estaba preparada la siguiente, entrenada y mejorada genéticamente, al menos para ser más eficiente en la batalla, no para vivir más y mejor.

Se había probado todo: armas químicas, biológicas, ECM, termonucleares, genéticas; se había contaminado reservas hídricas, inoculados virus y nanorobots en personas, animales y plantas; se luchó con hombres, con robots, con grandes ejércitos, con guerrillas; se cambiaban los climas en las regiones modificando la atmósfera para que murieran de inanición... todo era inútil, era un empate técnico siempre había repuestos y alternativa a todo y todos. Entonces se impulsó la guerra dentro del mar, en la órbita terrestre, en la Luna y en Marte.

El mundo civilizado quedó partido en dos inmensos bloques donde se peleaba por cada centímetro de tierra, en cada sitio se luchaba según lo que se tuviera a mano... Y yo iba a tener la suerte de abandonar todo eso de momento; hasta que alguien se fijara en un puntito en el espacio y decidiera que era estratégico dominarlo y colonizarlo.
 
Día 25
Llevo toda la noche sangrando por el estómago, es una especie de úlcera producida por la sobredosis de medicación que he estado tomando estos últimos días; además, el hecho de unirlo a una variada mezcla de anfetaminas y alcohol no creo que haya ayudado demasiado.

De todas formas, mientras escupo mis propios jugos estomacales mezclados con sangre en el tubo aspirador, me siento sosegado y esperanzado, algo me dice que todo esto no va a ser lo que acabe conmigo. Es bueno eso de sentirse seguro de uno mismo, aunque las hormonas antidepresivas que he tomado hace unos minutos también ayudan a estos pensamientos tan positivos.

Pero todo mi pensamiento se difumina en la atmósfera artificial, mis piernas siguen temblando descontroladas e inseguras, y eso me devuelve a la triste realidad; tal vez si estuviera en Marte o en La Tierra ya estaría conectado en alguna máquina que me ayudase a desplazarme.

Sí, definitivamente aquí no se está mal, es la parte más agradable del infierno en que se ha convertido el Sistema Solar. Aquí no aceptaré órdenes, aquí podré dormir agusto sin tener que despertarme por algún aviso de bombardeo, aquí haré mi vida sin pensar a quién he de matar mañana.

Además tengo un reto, por fin podré medirme cara a cara con esa nave sin alma. He encontrado mi Némesis y esta vez no habrá redención posible.
 
Día 24
Tres ingenieros han perecido en estos 3 últimos días, y otro más está en coma profundo.

Todos trabajaban en distintos turnos en el AD UNUM, ha sido todo demasiado rápido y hermético en cuanto a las informaciones. Al parecer han sido 2 fatales accidentes, aunque a mí no me lo parecen tanto.

Los dos primeros activaron sin darse cuenta un mecanismo de defensa de la nave, que había estado desactivado estos años por falta de energía; y estos pobres diablos lo habían vuelto a poner en funcionamiento. Estaban trabajando en un compartimento el cual quedó sellado por completo sin que pudieran reaccionar, cuando de pronto, el aire fue extraído en apenas 15 segundos. Cuando quisieron abrirse las compuertas y anular el sistema de seguridad ya era demasiado tarde. Eso fue hará como unas 36 horas.

El otro incidente me lo acaban de comunicar, al parecer dos obreros estaban arreglando una exclusa de mantenimiento, cuando una súbita subida de tensión en un puerto de energía dejó inconsciente y chamuscado a uno de los operarios, los cuales trabajaban con trajes presurizados, mientras que al otro lo empujó fuera de la nave. El que quedó incosnciente quedó amarrado por un cable de seguridad que le salvó de vagar indefinidamente por el espacio.

Han partido al menos ocho naves y sondas a la búsqueda del cadaver del operario, puede estar flotando en cualquier parte; pero lo que es seguro es que ya no le queda oxígeno.

Algo grave pasa en esa nave, todos lo sabemos, todos estamos tensos; pero nadie rompe el silencio, nadie habla de ello, supongo que no es plato de buen gusto estar tan cerca de algo que se ha tragado tantas vidas. La gente camina con las miradas perdidas, con la cabeza gacha, hay muy mala moral; el silencio informativo desde el puente de mando es total. Ayer mismo, que me consten, hubo tres comunicaciones con el puesto de mando terrestre, en las cuales hubo gritos y amenazas. Sigo a la espera...
 
Día 21
Hacernos desembarcar cargados de armamento y equipo para una simple reparación en el robot explorador fue bastante absurdo por parte del comandante. Me pregunto si esperaban que nos fueramos a encontrar algo o a alguien más aquí.

Tanta expectación para nada. El nerviosismo mostrado estos últimos días por el comandante y transmitido a su tripulación por un simple fallo me ha parecido totalmente desproporcionado. Estos chicos estaban realmente a punto de un ataque de pánico; uno se ha pasado toda la noche gritando en sueños, y otro ha dormido en el lado más opuesto del laboratorio haciendose un pequeño fortín.

Me encuentro mirando a través de la ventana del laboratorio donde nos alojamos, mientras pienso en todos estos últimos días; casi no me doy cuenta pero ahora mismo veo a La Tierra y el Sol casi perfectamente alineados, un magnífico eclipse terrestre, del cual creo que soy el único que puede disfrutar ahora mismo de este inmenso espectáculo.

Nuestra misión ha finalizado en el AD UNUM de momento. En 3 horas nos recogerán de vuelta al transporte militar; mientras otros técnicos nos relevan y ponen en marcha los sistemas de mantenimiento vital, para que pueda habitar la nave lo más cómodamente posible.
 
Día 20
A lo largo de la madrugada de hoy, hemos conseguido abrirnos paso hasta el robot de exploración. Lo encontramos flotando inerte, tenía un fuerte impacto en la caja de la batería; posiblemente algún objeto perdido, de las decenas que nos hemos ido encontrando flotando por la nave, le golpeó fatalmente desactivándose por completo.

Le hemos conseguido reactivar, y ahora sigue explorando parte de la inmensa nave transmitiendo de nuevo hacia el transporte militar.

Nosotros, por nuestra parte, conseguimos hacer operativo una exclusa de mantenimiento, y ya hemos podido, por fin, recibir los primeros víveres junto con los preciados tanques de oxígeno.

Esta tarde hemos habilitado una pequeña sala que antes fue laboratorio, y hemos creado una pequeña atmósfera en ella, llenado el habitáculo de oxígeno y calentándolo a 18º. Llevábamos muchas horas sin descansar, y necesitábamos quitarnos los trajes por unas horas, mientras intentábamos dormir un poco.

Iba a pedir a esos muchachos que montaran guardias alternas, pero están demasiado cansados para aguantar. En vez de eso, he sellado las compuertas, nadie podrá entrar y salir de esta estancia hasta mañana.