logotipo

img_google
Desayuno de trabajo
Opinión, cultura, comentarios de política y sobre la vida en general.
Sindicación
 
EL FIN

Este sí es mi último post, lo juro. Me despido como Fajas y quizá vuelva en otro momento, en otro lugar y en otro tono o en el mismo, cualquiera sabe, según es la vida de rara.

Estamos en la última parte de agosto y acabo de volver de la rubia Alsacia, la más florida de las tierras que hasta el momento he visitado. He ido con amigos-primos, Aurora que organiza los viajes de cine y Antonio que lo disfruta tanto que arrastra al más reticente. He bebido vino blanco y cerveza hasta rellenar todos los adipocitos y ahora luzco tripa cervecera a un precio superior. Por eso llamo rubia a la Alsacia, por sus vinos y por el tono de sus inagotables uvas tendidas al sol por doquier. Alsacia es un trozo de tierra rica-rica, pegada al Rihn, que se debate entre Alemania y Francia y no se entrega facilmente. Ha sido un bonito viaje como todos los que Aurora diseña para el placer de sus acompañantes.

Hemos ido y hemos vuelto, hemos visto al Papa ir y venir, a los peregrinos sudar sin desfallecer, a los indignados acampar en Sol y desacampar, y ahora la vida sigue sin parar un momento, nunca tendremos un rato para bajar del tren y meditar en un apeadero mirando el paisaje .

Antes de marcharnos recibimos una tristísima noticia, la muerte de Isabel Pérez. Isabel era para mi - para nuestro grupo de amigos - una amiga reciente porque, aunque era de Sigüenza como nosotros, realmente no la hemos conocido de verdad hasta hace tres años más o menos. Y era una persona tan estupenda que enseguida nos resultó imprescindible. Cada vez que compartimos un rato con Isabel, con Arturo y con Alberto, fue algo divertido agradable y especial.
Isabel era una bella persona, exquisita y dulce, con su punto de ironía, inteligente, divertida y respetuosa con los demás y se ha ido tan discretamente que sus amigos nos hemos quedado con una aterradora sensación de vacío.

Yo no sé dónde está ahora Isabel Pérez, pero ya la estoy echando de menos. En mi caso he decidido guardar su recuerdo en el mejor sitio de mi memoria, el lugar de mis recuerdos más felices, allí donde están los personajes más queridos e importantes de mi vida, en mi más íntimo Panteón de Personas Ilustres particular.

Hubiera preferido no escribir nunca todo esto, hubiera preferido simplemente despedirme de mis amigos y comentaristas y hubiera preferido no tener que contaros que conocí a Isabel Pérez, que fue mi amiga. Que vino y se fue, pero que repartió entre todos su alegría y que mereció la pena conocerla.

Un beso y buenas tardes a todos.

Fajas 21 de Agosto de 2011.


Etiquetas: