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Desayuno de trabajo
Opinión, cultura, comentarios de oficina y sobre la vida en general.
Sindicación
 
MECÁNICA
Hoy he tenido un pequeño percance con el coche. La mañana era bonita y soleada, como corresponde a la primavera, y de repente, en medio del matutino embotellamiento, se ha encendido una luz roja en el salpicadero, y yo me he puesto nerviosa perdida, pensando que aquello iba a empezar a arder a dos cuadras del Ministerio. Finalmente he llegado, he aparcado (mal) y he corrido a avisar a mi amigo Antonio Montes que sabe de mecánica. Montes es un compañero grande como una roca y todo lleno pelos y de grasa consistente, suelo escribir sobre él, así que si alguien quiere saber más le puedo proporcionar la bibliografía correspondiente.
Antonio Montes no estaba. Había sufrido el ataque de una gata ministerial que le había arrancado medio dedo de un bocado y estaban arreglándoselo en el servicio médico del Ministerio de Trabajo. He indagado la procedencia de la gata ¿ha fichado la gata? ¿es gata funcionaria o laboral? ¿Puede considerarse el asunto un accidente de trabajo? No me han dado detalles.
A falta del Montes, he confiado en Víctor, que es un amigo estupendo ya que, sabiendo menos que yo todavía de mecánica, se ha brindado a bajar al aparcamiento, abrir el capó, contemplar el motor y la inmensidad de nuestra ignorancia, y echar agua en un recipiente que parecía contener poca agua, pero podía ser también poco aceite. Mientras tanto yo he trajinado un poco por el salpicadero y se ha caído una especie de enchufe de tres patas que debía ser como el apéndice de las personas porque, una vez extirpada la pieza, se ha visto que no se necesitaba para nada.
Durante todo este tiempo he hablado cuatro o cinco veces por teléfono con Pedro, que me ha preguntado cosas raras - ¿has comprobado el aceite? – que yo no he sabido contestar y eso me hace sentirme muy culpable y muy tonta. Pedro es un mecánico estupendo y siempre lleva el coche tan cuidado que se pueden comer sopas en su motor, así que cuando me pasa algo a mí y a mi coche, aprovecha para reprocharme mi inoperancia.
Cuando Antonio Montes ha vuelto con su dedo cosido, me ha acompañado al aparcamiento, me ha dado un par de azotes en el culo con la mano sana y me ha contado que “le habían dicho una vez, que en UN Ministerio, UNAS funcionarias hacían UNOS trabajos finos en el coche para ganarse un sobresueldo y que a ver si el de seguridad iba a pensar que él y yo íbamos a eso”. Hay que ver lo que hay que aguantar para que te arreglen, o no, el coche.
Y es que la mecánica parece ser una ciencia propia de hombres, asociada al sexo como la calvicie, de tal modo que, aunque algunos no sepan nada, siempre se pondrán a ello y enseguida se sentirán superiores a ti, pobre mujercita, y te dirán cosas como “deberías rebajar siete milímetros la junta culata” o “debe ser del chiclé”. A ellos les gusta este lenguaje críptico y especializado. La mecánica les hace más hombres a ellos y a nosotras más femeninas e inútiles.
 
ALMAS

Dice el diccionario de la Real Academia que el alma, del latín anima, “es una sustancia espiritual e inmortal capaz de entender, querer y sentir, que informa al cuerpo humano y con él constituye la esencia del hombre”.
Aristóteles no estaba en esta línea de la inmortalidad, él postulaba el hilemorfismo, según el cual las cosas se componen de materia y de forma: si el cuerpo es el ojo, el alma es la vista. O sea, muerto el perro se acabó la rabia. Platón y los pitagóricos en cambio creían en la inmortalidad de las almas y en el amor platónico, sería para pecar menos o de forma más sofisticada.
Los filósofos dejaron paso a los científicos y hubo un listo que aseguró que el alma entra en el hombre a los 40 días de la concepción y en la mujer a los 90. Mal empezamos. Los cristianos ahondaron la herida de la separación de los sexos y de las almas y luego llegaron Sacks y otros más visionarios y trataron el alma como conjunto vital desde el punto de vista de la salud y de los fenómenos mitocondriales. Puestas así las cosas, hay que dejarse de líos, agarrarse al clásico “Alma sana in corpore insepulto” y darle a la literatura.
En lo que a mí concierne, siempre que llega el buen tiempo reviso mis pertenencias, y por eso he ido al médico por lo privado y mi cuerpo, como ya he dicho en este foro, si bien deja mucho que desear en cuanto a la estética, está sano como una manzana o casi. Ahora me propongo hacer lo mismo con el alma ya que mi asistente espiritual, que se ocupaba de ello, Reverendo Alzacuellos, está de baja laboral por una salpingitis del M.A.
Yo no sé mucho de las almas ajenas, la mía me gusta imaginarla como un jirón de silenciosa niebla que se adentra en todo lo que es mi cuerpo. O como una enorme nebulosa inexplorada, cuajada de estrellas importantes: la vida, el amor, la dicha y la desdicha, la inteligencia y la memoria. Me gusta sentirme rellena de esa nebulosa y recorrida por las luces más brillantes. Algunas veces creo sentir como me abandona la fuerza, estoy con Darth Vaden en el Lado Oscuro, y resulta que lo que me pasa es que estoy cansada. Porque el alma es muy suya y se te puede enfermar por cualquier problema físico, que te coges un trastorno bipolar o una alteración del equilibrio electrolítico sin enterarte. Aunque también se te puede mejorar y, sin saber cómo ni porqué, un día te despiertas con un alma grande y hermosa como la de Teresa de Calcuta.
En este último reconocimiento de mi alma he podido constatar que, sin hablar de las músicas celestiales que me embargan y que amortiguan con su dulzura otras estridencias de la vida, este año me ha crecido una especie de pólipo almario compuesto principalmente de irritación y de ira. También padece mi espíritu galbana y apatía, algo de tristeza al anochecer y falta de iniciativa por la mañana. Creo que padezco el síndrome del escribiente de Melvilla. Y una rozadura de desilusión. Eso y que mi memoria está bajo mínimos… Pero ¿es la memoria del cuerpo? No sé, estoy por apuntarme al hilemorfismo de Aristóteles.
Doctor, doctor, una solución quiero.

Dedicado a los Hnos.Eto y al pingüino.
 
MÚSICA
Las pasadas navidades me regalaron un IPod, objeto pequeño y suave, entre radio de pilas y encendedor Zippo, cuyas posibilidades de utilización deben ser amplísimas, pero que yo uso exclusivamente para reproducir música. Cuando me lo regalaron, confieso que a petición propia, el instrumento era un enigma para mí y lo sigue siendo. Mi primo Antonio, melómano y cantante, mi yerno Pedro, informático sapientisimo y mi hijo Pedro, que aúna su afición por la música con un nivel de informática comprensible para mí, se encargaron de ponerlo en funciones y desde entonces mi vida ha cambiado por completo.
Aislada del mundo y de sus ruidos, no escucho nada que no sea armonia, no hablo nada que no esté cantado y marcho a saltos por la calle de la primavera, como una bailarina del Bolshoi, como una rockera de Menphis, como una salsera de La Habana, ignorando los semáforos, ciega a todo lo que no sea esa onda inaprensible que me llega a las orejas y al alma, navegando como puedo por el ritmo de la música.
En estos meses he cambiado mi discurso gracias a las audiciones intensivas: ¡Adeentro!, digo como los Chalchaleros antes de comenzar una frase, y nunca me meto en conversación sin dejar un largo espacio para el Preludio, estaría bueno.
La música ha impuesto su pauta y su tiranía a mi pensamiento, mi corazón está siempre "partío" o contento y lleno de alegría, depende, y cada vez que cruza una paloma, Caetano Veloso y yo nos arrullamos con el Cucurrrucucú. Si tú me dices ven, Pérfida, me pongo aquel tapado de armiño y lo dejo todo, paso las tardes en el parque japonés paseando mi soledad, recordando cuando o contemplando con los ojos de España el crepúsculo dorado. Y ahora, encima, tengo miedo al avión, tambien tengo miedo al barco y, si me pasa lo peor, pido que me entierren cerca del mar porque yo, nací en el Mediterraneo, Ay, Carmela o ay Pepita de Mallorca...
Quiero decir con todo esto que la música es lo más, es como estar dentro de un baño de caramelo, nadando entre olas de azúcar, olvidada de los problemas y de la muerte, desesperada por el amor que cantan otros, poseída por los espíritus ajenos que supieron aislar cada canción cada sinfonía escrita sobre el viento y ponerlas en mi IPod. Qué mundo maravilloso, entre otras cosas.
 
CUERPO
El cuerpo es ese soporte doloroso que envuelve el alma, la sede de nuestra inteligencia, el lugar único en el que moramos sin posibilidad de mudanza. El cuerpo es la residencia permanente de los sentidos, de los gozos y las sombras. Nuestra parte animal, territorio de pecado, nuestra tarjeta de visita, lo más torpe y desasistido de nuestro ser.
El cuerpo fue inicialmente cosa utilitaria, de maravilloso funcionamiento y que se arrugaba con el tiempo. Pero el cuerpo ha ido evolucionando con la civilización. Dura más y hay que cuidarlo con esmero.
Antes, nacías fea y había que resignarse. De todas formas, a partir de la boda, la mayor parte de las mujeres dejaban de cuidarse y se abandonaban a los kilos y a las fajas. Los hombres las preferían gordas y ellos lucían una barriga asquerosa y respetable.
Pero hoy en día el cuerpo se ha convertido en el rey de la casa: dietas , balnearios, spas, gimnasios, entrenador personal. Los tiempos han cambiado y sólo los tontos se aguantan con un cuerpo poco agraciado. Nadie es nadie con kilos de más, con arrugas o espinillas. Un cuerpo descuidado indica una persona incapaz y perezoza. Se puede uno relajar en el invierno, con tanta ropa, pero llega la primavera y se impone la cruda realidad ¡ Oh my God, qué muslos!
Me inspecciono en el espejo forrada de celulitis como con un abrigo de invierno, meto la tripa, necesito un quirófano de urgencia...¡Liposucción! grito. Me tiro de los michelines hacía abajo, considerando la posibilidad de hacerme yo misma un cosido, o un grapado, recogiendo lo que me sobra bajo la línea de flotación, todo antes de pasar por Leganés.
Empiezo la dieta de la sopa de repollo, combinada con la de las proteinas, que le va tan bien a mi cuñada, la de la alcachofa se impone. Por la noche, galletas saciantes con agua ¡Qué manera de comer y qué dolor de estómago! Gano dos kilos, ya me parecía a mí. .Me compro unas pastillas de fibra, se hinchan en el estómago y luego se eliminan a modo de espray espumoso, muy decorativo ¿qué les estará pasando a mis intestinos?
Me voy al gimnasio y corro junto a unas treintañeras con tanga, ya les daba yo a esas mis caderas. Algunas gorditas y una enorme corren más allá. Me pongo al lado de la más gorda. Me miro al espejo y me animo: estoy muy bien...para mi edad - me digo mientras miro de reojo a mi vecina la superwoman.
Los hombres tratan de tener el vientre plano y ese culito tan duro y cotizado, a base de gastar dinero: muchas horas de pilates, monoxidin para la caída del cabello, xenical para perder barriga y, con tanta debilidad, viagra para quedar bien. Todo carisimo.
Digo yo si no podríamos hacer un pacto mundial y relajarnos un poco, esto es inhumano, una carrera contra el tiempo perdida de antemano. Podríamos volver a los valores tradicionales, la cultura, la sabiduría, las tertulias, las comilonas, las charlas de café, los paseos, las rentas vitalicias para no tener que trabajar y competir. Añoro los tiempos en los que la gente envejecía a lo ancho, soltándose los cordones del corpiño, ignorantes de las dietas, del botox y la silicona. Maldita sea, tengo que perder tres kilos.

 
CUERNOS
Como veis ya me he rendido. Mientras trato de encauzar el asunto y poner orden en mi blog, estos personajes que son, creo, mis amigos, han cobrado vida propia y andan refocilándose por el Motel Avión.
Dejo pues a mi jefe (II), que descanse en la paz relativa de mi congelador, justo al lado de las gulas, y vaya, que le den, y me persono allí donde está la vida. La oficina no vende, está visto y los post que más molan son los de hombres, mujeres, olores y sabores, cosas de la naturaleza en general. A ZP también que le den, la política mora en los minipisos de Trujillo y es una horterada. Todo el que no estuviera en el Motel Avión el viernes por la tarde, está muerto. El motor de esta estampida del personal en primavera, corriendo en busca de sexo, es la causa pura de la existencia: el latido de la entrepierna.
Por lo visto el instinto adormilado y sosegado del periodo invernal acaba de desatarse. Ramón Alzacuellos anda por ahí con las vergüenzas al aire pidiendo no confesión, sino felación. Lover se oferta al mejor postor, Hommer y Buensalvaje piden que se les quiera (¿de verdad?); Maguinda y Princesita se exhiben en los pasillos en plan oscuro objeto de deseo y Darío, Soneto y Brújula hacen literatura y se lo montan solos. Lilith mendiga amor...¿porqué dicen amor cuando quieren decir sexo?, Manola se libera en voiyeur...¡Ay, Señor, que diría el Reverendo, ¿dónde vamos a ir a parar?! Hasta Tutía se coloca con la cosa culinaria.
La naturaleza humana es débil y el matrimonio largo, a lo que se ve. Por eso todos los personajes de mi blog, solteros, dicen,se han dedicado esta semana a poner los cuernos a sus legítimos, aunque sea en un escenario tan carente de glamour como es el ambigú del astroso Motel Avión, tan parecido al de mi hotel Se-ul de imborrable memoria.
Y es que todos, en una esquina de nuestro corazón, llevamos el recuerdo de una tarde de primavera en el motel avión. Llovía. La globalización de los cuernos es un hecho cierto.
 
JEFES (I)
Ahora que ya hemos pasado por varios funerales y una boda, voy a aprovechar para cambiar el tercio y , vestida de fajasruiz, hacer una cosa que desde hace años tenía pendiente: voy a escribir sobre mi jefe y que cada uno se las apañe con el suyo como pueda. Admito anécdotas y efemérides sobre la vileza e ineptitud de los jefes de mis contertulios, si os sirve de desahogo.
Los jefes pueden ser de varias clases y estas clases se pueden agrupar en dos grandes categorías:
a) Los que han llegado a la jefatura en virtud de un devenir lógico de su carrera, gentes sencillas que tratan a los subordinados con equidad y educación, y
b) Los otros.
No tengo nada que objetar de los de la clase a). Existen, están ahí, y cada uno ocupa su lugar. En cuanto a los de la clase b), podría llenar quinientos folios y quedarme corta.
En general, los jefes de la clase b) son gente como nosotros, a veces incluso más estólidos, pero con un detalle diferencial: su única meta en la vida es mandar sobre los demás. No me refiero, claro a, a conquistar el mundo y destruir la tierra, ni de lejos. Me refiero a dar la vara a tres o cuatro compañeros subordinados cuyos objetivos vitales no son mandar, sino llegar a fin de mes. Mandar en unos cuantos, me diréis vosotros, amigos míos, y con razón, es una meta muy pobre. Pues sí, es una meta de las que aconsejarían Bertrand Russell y doscientos psicólogos más, para ser felices: objetivos facilitos y cercanos, vamos, una birria de meta.
En los largos años de mi vida laboral, he disfrutado de muchos jefes. La verdad es que he tenido bastante suerte y sólo recuerdo a un par de ellos realmente insufribles. Me deshice de uno de ellos por medio de un embrujo que me contó un amigo brujo: lo congelé en el congelador de mi nevera, (recomiendo el invento fervientemente, porque da resultados sorprendentes), y desapareció de mi vida para siempre. Debo decir que no sufrió daño, al contrario, fue catapultado a las alturas. En la Administración, cuando uno es un incordio, es muy frecuente verle subir como la espuma, todo el mundo le facilita el ascenso para quitárselo de encima. Este jefe es, hoy en día, de los que más mandan.
En la Administración, donde hay muchas mujeres, casi todos los jefes son hombres. Y casi todos los jefes-hombres de la Administración, tienen como objetivo prioritario mandar en muchas mujeres, ya que no pueden mandar en la suya propia de su casa. No me preguntéis por qué, será cosa de la naturaleza humana y masculina, pero es así desde hace la tira de tiempo.
Del jefe que tengo ahora, jefe de ida y vuelta, porque ya lo he tenido dos veces, hablaré la próxima semana, si Dios quiere. De momento lo tengo ya congelado.

 
REGRESO AL FUTURO

I.- Hoy iba, naturalmente, a escribir sobre la muerte del Papa, ese polaco que creía en Dios, - decía Cela -, y esto es cosa que no se puede afirmar de todos los que han tenido un cargo en el Vaticano. Pero lo que yo pueda escribir sobre el Papa, sobre su importancia en la historia de Europa, lo dirán mejor cualquiera de los que le sigueron. O Paloma Gómez Borrero, que le conocía y le amaba, así que voy a desear sólo que descanse en paz.
Mientras vemos los funerales en la televisión, los Cardenales más elegantes de la Curia organizan unas elecciones de cinco tenedores y la guardia suiza, vestida por el mismísimo Miguel Ángel, pasea su belleza en un marco incomparable ¿Qué sería de la Iglesia Católica sin los ritos, la pompa y la circunstancia? Pues en Sigüenza, mi pueblo, Sede Episcopal, ni siquiera doblaron las campanas por la muerte del Papa de Roma. Muy fuerte. Ellos verán, que no están para perder clientes, a ver si aprenden de los italianos que todo lo rentabilizan.
Me gustaría que el próximo Papa pensase más en las mujeres, en el sexo, en las células madre y otros inventos. Regresemos al futuro.

II.- Sexo, mentiras y cintas de video. Parece que últimamente se está usando la tecnología de forma torticera. Todo empezó con Pedro Jota en deshabillé. Mal, mal. A partir de aquello, los políticos y las personas públicas – los frikis, no – dejaron de pecar contra el sexto, e incluso para hacer de vientre, rastreaban el local a conciencia, no fuera que hubiera una cámara camuflada en el patouvecé.
En las elecciones del 2000 hubo otro video de dobermans, que dolió mucho a los peperos y con toda la razón, pues sacaban a Aznar como el Gran Dictador. Ahora, no sé si en justa correspondencia, la Faes publica un DVD, los tiempos cambian, en el que se pone de manifiesto que las mentiras eran de los pesoes, que ganaron las elecciones con añagazas y que los peperos eran, y son, nobles y sinceros. Y esto, naturalmente, molesta a los pesoes porque, para más inri, sacan a ZP con el peinado original y a Aznar con su mejor perfil.
Y por si fueran pocos desencuentros, hemos desenterrado los cadáveres de una guerra civil de la que ya no quedan casi ni supervivientes ¿Es esto necesario?
Los políticos, todos, se atacan utilizando lo que sea, muertos, sexo, mentiras o cintas de video y así nunca llegaremos los paisanos a aclararnos, con tanto drama, tanta película y tanta falsificación.
Venga, vamos a dejarnos de abuelos cebolleta y de una vez por todas regresemos al futuro, que estamos perdiendo un tiempo precioso.

III.- Creo que mis comentaristas me van a destrozar, esto me ha salido muy serio y un poco rollo, hay días que una no está para nada.
 
HOMBRES
Se ha dicho que todos los hombres son iguales, pero yo puedo asegurar que es completamente falso. Ellos, como las mujeres, presentan infinitas variedades y no quisiera yo entrar en esas generalidades tan peligrosas. Baste decir que en la gama "Hombres" los hay desde maravillosamente confortables y adorables hasta los que no merecen calificarse ni como personas ni como hombres ni como hienas.
Pero los hombres estupendos, esos que por fortuna nos rodean, suelen venir de fábrica con unos pequeños fallos de motor, generales para todas las gamas de producción, que paso a analizar, porque para tratar la patología, hay que conocerla.
Los problemas habituales del hombre se relacionan primero con su vanidad, después con sus características genitales y por último con sus peculiaridades de comunicación.
En lo que se refiere a la vanidad, se manifiesta en su necesidad - o "nesecida" que diría el pingüino de bareto - de ser siempre jefes, de andar por la vida pavoneándose y de creer que el resto de la población somos meras comparsas destinadas a la procreación de individuos semejantes a él y a la fabricación de comida cocinada y de camisas planchadas y colgadas en su armario. Irritante asunto para las mujeres que hace no mucho tiempo, dejamos de ser esclavas. Por fortuna, gracias a este fallo masculino, manejando esta debilidad de manera torticera, cualquier mujer se puede hacer con un hombre de la más alta gama sólo a base de miradas de rendida admiración.
Pero el mayor "conflito" - gracias Pepiño - del hombre lo constituye su propio aparato genital. Se trata de un pequeño dispositivo sobrevalorado desde la antigüedad y que ha sido causa de catástrofes sin fin. El mecanismo se compone de dos redondeles y un aditamento colgante, llamado pene, que funciona de forma autónoma, y que el sujeto trata de introducir por doquier, sin posibilidad de dirección intelectual alguna . Parece ser que en el tamaño del aditamento reside gran parte de la vanidad del hombre.
El tercer problema es eminentemente tecnológico y va ligado a la comunicación. Efectivamente, chicas, es el mando a distancia de la televisión.
Por lo visto los hombres asocian el mando de la tele con su pene, tanto en el tamaño como en la manipulación a tontas y a locas, y trata de apoderarse de este por todos los medios a su alcance, llevándoselo incluso al baño junto con el periódico, todo antes de ceder, como Urdaci, la dirección de programas. Lo suelen manejar torpemente y con él sólo buscan ver el futbol o unas películas del Oeste de color galleta por la caducidad de la cinta. Cuando encuentran estos subproductos, agarrados firmamente a su mando y a su pene, se duermen en su sillón y no te dejan ver esa película tan bonita que echan en la cinco.
Creo que de todos los fallos masculinos, el peor de todos es el del mando a distancia.