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Desayuno de trabajo
Opinión, cultura, comentarios de política y sobre la vida en general.
Sindicación
 
VACACIONES
Que me voy, que me largo un mes completo. Que voy a estar todo el día, todito el día, haciendo lo que me "pegue" la gana, entregada a la siesta con Frijolito, metida en agua.... Qué alegría y qué emoción. En secreto diré , me da un poco de pereza el verano, mucha familia, mucha amistad en sesión continua. Eso sí, sin madrugar.
Os dejo sustituta sin fajas y sin mordazas. Que la disfrutéis, y eso que algunos sois unos esquiroles, que me habeis abandonado cuando más lo necesitaba.
Supongo que ahora esto se animará. Así que hasta la vuelta y que os encuentre a todos en septiembre.
 
FUEGO

No puedo hoy por menos que hablar del fuego, porque esta vez me ha tocado muy cerca, soy de la zona, conozco el lugar y conocí a uno de los jóvenes que ha muerto cuando era sólo un niño y compartía juegos con mis hijos.

La provincia de Guadalajara, pobre y abandonada, poco reivindicativa, torpemente explotada para el turismo, es una de las más hermosas y desconocidas de España. Y uno de los lugares más preciosos es precisamente ese que ha desaparecido por la estupidez de un aficionado al campo y a la barbacoa, invento hortera importado del modo de vida americano, amigo, dicen, de la cueva de Casares. Con estos amigos, la naturaleza no necesita enemigos.

El fuego es hermoso y arrasador como una mala pasión. Si tuviésemos la opción de cambiar árboles por llamas y que estas durasen tanto como un bosque, quizá lo pensaríamos y, como sobre gustos no hay nada escrito, en algunos sitios de clima frío pondríamos al alimón enormes lenguas de fuego, cascadas de agua y hermosos árboles, todos los elementos de la naturaleza en perfecta armonía sobre la tierra roja de mi pueblo.

Pero por desgracia las llamas tienen un carácter inestable, nacen pequeñas y delicadas, necesitan mimo y alimento, y cuando crecen, se revuelven, explotan en mil chispas y acaban matando todo lo que tocan, muchachos inocentes, gente buena que sólo trata de ayudar a los demás y maravillosos bosques irrecuperables. Lo que queda tras el fuego es desolación y miseria, porque el fuego es traicionero y nunca merece la pena a pesar de su seductora belleza.

Hablo del fuego por no hablar de los políticos. Ni el bosque desaparecido, ni los hijos muertos se merecen esta vergüenza, ni creo que el resto de los españolitos de a pie nos la merezcamos. Para los políticos no existe nada en el mundo que no sea “su” dinero y “su” poder. Por el poder pueden justificarlo todo. Todo de todo. El dolor, la desolación, la injusticia o la pobreza son sólo situaciones favorables o desfavorables de las que se alimentan.
Tuvimos el año del chapapote, tuvimos el año del terror y de las bombas, este es el año del fuego y la sequía. ¿Quién salió ganando a costa del dolor ajeno? Pues los políticos y nada más que ellos. Ellos son lo que queda después del fuego: la escoria.

 
CALOR

El viernes, cuando más calor hacía, alrededor de las cuatro de la tarde, íbamos Pedro y yo en el coche, en compañía de mi cuñada, con el aire acondicionado roto. Por las bocas negras del salpicadero salía un aliento caliente, que olía, dijeron ellos, a eructo de motores y alquitrán. El ambiente era denso y todos íbamos un poco cabreados por la avería, pero como Pedro considera que su coche es una especie de extensión de sí mismo, pues no decíamos mucho, hubiera sido como censurarle a él algo personal.

Yo tengo un coche sin aire acondicionado y voy y vengo por ahí. Sudando, eso sí, pero sin desfallecer. Y en mi más tierna infancia nos íbamos a Cádiz y hacíamos noche en la sartén de Andalucía, es decir, en Écija, la gente estaba en la calle abanicándose a las tres de la madrugada. Mis padres, mi hermana y yo, todos metidos con el equipaje en un Renault 4/4 muy gracioso, de aquellos que hacían la competencia al 600, y que no se abría la ventanilla más de cuatro dedos. Por eso se debían llamar 4/4, cuatro cuatro dedos, o sea. Y llegábamos a Cádiz chorreando y muy contentos de ver por fin el mar, después de pasar tantas penalidades.

Pues como digo íbamos el viernes con mi cuñada a Sigüenza, sin aire acondicionado, en unas condiciones pésimas, yo ya perdí la paciencia, y venga quejarme, y mi cuñada que es de Aragón, más concretamente de Hijar, luego me confesó que no quería molestar, pero que le sudaba la “foetera”, que es la nuca en aragonés, no vayáis a pensar otra cosa.
Fue cosa de hora y cuarto y cuando llegamos a Sigüenza nos pareció que llegábamos al Paraíso Terrenal, a veces hay que sufrir un poco para disfrutar de lo bueno de la vida, que en ocasiones es una sombra en mitad del camino a Cádiz o una cena de tortilla de patatas y ensalada en la terraza fresca del Milano. Y no soy yo muy partidaria del masoquismo, pero aguantar un poco tiene sus compensaciones.

El sábado celebramos en el jardín la fiesta de mi tía Nena, auténtica matriarca familiar que cumplía 90 años. Antes, cuando eran muchos, la ninguneaban bastante, pero ella ha resistido, cuidando de todos, abriendo la casa familiar a todos, manteniendo el fuego del hogar, haciendo croquetas buenísimas y natillas con rocas de merengue, y se ha ganado el respeto de los hermanos y de los sobrinos. Así que en la actualidad, con bomba de oxígeno y todo, reina en su casa de San Roque, donde todos la visitamos. El que resiste gana y ella, con o sin oxígeno, hizo croquetas para veintiocho, que ya tiene mérito, con este calor y con noventa años. Creo que esta es la mejor época de su vida, donde ve los logros de su esfuerzo personal, que cosas.
 
SIGÜENZA
Regreso de Sigüenza después de un fin de semana corto pero aprovechado. He aprovechado para pasear por la plaza, para meterme en la Catedral, para ir de bares, para recorrer la Alameda, para bañarme en un agua limpia y helada, para hacer tertulia al lado del pilón, en el jardín familiar, cada año más viejo y más decadente. Mi tía dice que los aviones vuelan para coger la carretera general y que las hormigas salen el día 26 de junio. Ella debe saberlo, lo de las hormigas, claro, porque lleva muchos años esperando que salgan ese día para echarles unos polvos venenosos en sentido estricto, Manola.
A mí me gusta Sigüenza y me gusta mi familia en general, con algunas contadas excepciones, porque creo que allí estoy en mi casa y que Madrid es sólo una época, larga, larga, de mi vida.
Y es curioso, porque Sigüenza, ese pueblo de piedras rosas en mitad del secarral, significa para mí, sobre todas las cosas, agua. Tumbada sobre el agua fría de la piscina, me he dado cuenta de que mi naturaleza de cangrejo espera cada verano esta ración de humedad, qué cosa extraña y preciosa es el agua., transparente y quieta en la piscina, deshecha en gotas, en olas diminutas, ocupando mi mano, corriendo entre los dedos de los pies.
El agua que corría en las regueras, bajo los setos de la Alameda era, en mi infancia, la libertad, y cuando conseguí conocer el mar, pues qué os voy a decir, esa inmensidad incontenible me resultó un poco, no sé, un poco ordinaria. Tanta agua de repente y encima, salada… A lado de las filigranas de los regatos del Henares, de los charcos de la fuente Picarda, agua tan fría y tan fina, buena para el riñón, con hierbas y con ranas. La que manaba en burbujas en el río Dulce era poca y sosa, llevaba cangrejos buenísimos, y resultaba más rica y misteriosa que la vastedad del agua de los mares. Y era su escasez y su rareza la que me hacía creer que el agua que corría sobre aquellas piedras era un tesoro maravilloso.
Bueno, pues dicen los políticos que los de Sigüenza no necesitamos tanta agua y se la van a llevar en un plan hidrológico hecho con los pies y con las ambiciones de poder. Una cosa es que a mí me guste un riachuelo y otra que dejen a las ranas como yo en mitad de un monte y sin piscina.
Anda que cada día están más tontos…
 
PINTURAS
Creo que no hay nada más peligroso que una mujer con una brocha y un bote de pintura. He experimentado con la brocha gorda, - que no es la que estás pensando, Manola - durante todo este fin de semana, y mi vida y todas mis pertenencias se han teñido de un tenue marfil, con algunos grumos, eso sí. Puede también que con algunas moscas, yo discrimino poco a la hora de pintar, y gracias al cielo que la pintura no era un fucsia subido de tono, porque a estas horas todo lo que he tocado sería una pesadilla.

Otros han pasado el sábado en esa exaltación griega que se llama el orgullo gay, el camarero de la cafetería del Ministerio de Fomento ya nos enseñó el viernes la tanga que iba a lucir el sábado, desabrochándose los pantalones y mostrando sus vergüenzas y follajes, cubiertos a medias de amapolas y alguna margarita, enardecido él por el acontecimiento, mientras despachaba café y croasanes tras la barra del único bar.
Y digo el único bar, porque en el otro han prohibido fumar y mis amigos, haciendo oídos sordos de mi particular celebración, han decidido que nos traslademos al de las copas rápidas, que te puedes tomar cinco cervezas y fumarte un paquete Malboro y cuatro caliqueños en media hora.
Pues espero que la tanga y su contenido no se ajase mucho con tanto calor y tantas horas de espera. Y que el camarero se haya divertido con su orgullo y se case si encuentra con quien, pero, por todos los santos, que no nos vuelva a enseñar el pepino en campo de amapolas a la hora del desayuno.

En otro orden de cosas, entre la aparición del pepino y la de la brocha gorda, he estado en Sigüenza, mi magnifico pueblo, al que adoro a pesar de los escapes libres de las motos, que me incitan al asesinato unas veinte veces a la hora de la siesta. El Alcalde tendría que hacer algo al respecto. Vamos, que los mate él, que para eso le pagamos el IBI y lo demás, y si no quiere trabajar, pues que no se ponga, que se quite.

Pido disculpas a mis escasos lectores porque esta semana me he saltado un día: aunque algún malpensado crea otra cosa, he sufrido mucho, pero estoy mejorando y próximamente hablaré clarito sobre el S de M, que está que arde.
Biscuter a mí no me cites que yo tengo un hecho diferencial que los demás bandarras de mi blog no tienen y ahora el hecho diferencial es determinante a efectos de cumplir la ley, pregúntale a ZZP y ya verás lo que te dice.

Pues ya hablaremos.